6 pasos para una reinvención profesional con sentido

Muchos que leen este blog conocen mi historia. Una historia de reinvención profesional. Sentir que no encajaba con lo que hacía, teniendo trabajos muy por debajo de mi nivel de estudios.

Como contaba hace poco en una de mis Newsletter, si me conocieras antes de ser coach, no me reconocerías: una chica tímida, vergonzosa, que apenas habla de sí misma, que no se atreve a hacer nada importante con su vida, en puestos de trabajo rutinarios y administrativos.

¿Sabes lo que más me dolía? Que según mis jefes era demasiado buena en estos puestos administrativos como para cambiar de puesto y crecer dentro de la empresa.

Llegó un momento que me cansé y me dije basta: voy a crear mi propio destino.

Pero para llegar a ese punto tuvieron que pasar años. Desde el momento que decidí que trabajaría en algo mejor.

Cómo me di cuenta de que el trabajo que llevaba realizando no me hacía feliz

En realidad, siempre lo supe. Pero tenía tanto miedo de no tener un trabajo y mi empleo era aparentemente tan cómodo (a 5 minutos de mi casa, con un horario ideal: raro era que saliera más allá de las 18:00), que me quedé en ese puesto durante años.

Mi primer trabajo fue de recepcionista en una empresa de publicidad exterior. Trabajaba junto al taller donde se fabricaban las lonas, disfrutando cada día de un intenso olor a pintura. Mi puesto estaba justo al lado de la puerta de entrada de una nave industrial en un polígono. Aquel no era mi lugar: hacía facturas, recibía llamadas y en ratos libres escribía una de mis novelas. Además, con horario partido, saliendo sobre las 19:00 de trabajar.

Afortunadamente a los pocos meses me despidieron, pues no me veían muy proactiva en el puesto (querían también que realizase acciones comerciales de conseguir clientes, pero yo no estaba muy capacitada en este aspecto).

Menos mal que pasó, pues cobraba muy poquito (unos 750 euros mensuales), con horario partido y en un lugar bastante deprimente.

El siguiente trabajo fue en una multinacional en las afueras de Madrid, a 5 minutos de mi casa. Primero como teleoperadora, haciendo turnos algunas noches y fines de semana… Y al poco tiempo me pasaron a plantilla, con horario cómodo de lunes a viernes, de 9 a 6 (incluso me iba a casa de mis padres para comer, pues estaba muy cerca).

Era muy buena atendiendo a clientes, e incluso me llevé algún premio de calidad de atención al cliente.

Ahí me quedé durante unos años… hasta que surgió la oportunidad en la misma empresa de “ascender” (sin aumentar mis ingresos, que rondaban unos 1.000 euros mensuales). Ahora trabajaría como Resource Controller, atendiendo llamadas también, pero tratando más con ingenieros a los que asignaría incidencias.

La crisis vital que marcó un antes y un después en mi vida

Tras varios años en este puesto, cuando cumplí los 30 tuve ese momento de crisis de identidad, una crisis vital en la que me preguntaba: ¿qué estoy haciendo con mi vida? ¿Cómo quiero vivir mis próximos 37 años de trabajo? ¿En esos trabajos sin sentido? ¿Cobrando siempre esos 1.000 euros al mes?

Coincidió con que en esa época conocí a Carlos que años después se convirtió en mi marido. Carlos me hizo ver que valía para mucho más. Y me animó a reciclarme.

Así en 2011 comenzaba un Máster como Community Manager. Facebook, la famosa red social, estaba en pleno apogeo y este era el futuro de muchos publicistas.

Afortunadamente era una formación online que terminé con éxito y en esa época se dio la circunstancia de que Carlos se había marchado a Múnich para trabajar en un proyecto a medio plazo.

Decidí que buscaría algo de prácticas o trabajo lo más parecido a mis estudios publicitarios, empecé a estudiar alemán y a los pocos meses encontré un trabajo en prácticas en una joven agencia de publicidad alemana, en pleno corazón de Múnich. Además, podría desempeñar mi trabajo en inglés.

A decir verdad, estaba ilusionada y asustada a partes iguales. Pedí una excedencia en la empresa de Madrid (deseando no tener que volver nunca, cosa que logré cumplir) y me marché con una maleta grande a Alemania en septiembre de 2011.

Pero mis miedos, mi baja autoestima, mi incomodidad de no hablar alemán ni tampoco un inglés “lo suficientemente alto”, como en aquel entnces creía, hizo que a los pocos meses prescindieran de mí. Y me vi buscando trabajos de todo tipo, como el de medir estanterías en supermercados de Múnich.

La parte buena es que yo no me resignaba, seguía buscando. Y encontré un trabajo en una empresa de marketing de afiliación, eso sí, como experta de datos.

Siempre cuento la anécdota de que me contrataron no por saber manejar Excel (de hecho, era una auténtica inexperta en este campo), sino porque en esa época colaboraba con mi hermana en un blog o revista online llamada Brand of the art. Les hablé en la entrevista en este proyecto y seguramente lo vieron interesante, pues el mundo del blogging e Internet era clave en esa empresa.

En un fin de semana, justo antes de comenzar mi nuevo trabajo, tuve la suerte de contar con un compañero de Carlos que estaba de visita y era experto en Excel. Me enseñó lo más importante de esta aplicación: Buscar V. Y aunque tuve que aprender mucho a marchas forzadas, en esa última empresa en la que trabajé por cuenta ajena, duré más de un año, manejando complejas fórmulas de Excel en alemán.

Buena suerte, mala suerte, ¿quién sabe?

Pero la vida seguía y yo seguía creciendo y buscándome por otras vías. En casa, me ponía audios sobre la cultura védica, aprendía sobre emociones, desarrollo personal, espiritualidad… Leía libros como El poder del ahora o Inteligencia Emocional de Daniel Goleman.

Y un día le comenté, sin creérmelo mucho, a Carlos: ¿te imaginas que abriera un blog y hablara de todos estos temas que me gustan? Me parecía una utopía en aquel entonces simplemente decirlo en voz alta, pero por dentro me hacía muchísima ilusión.

Sin embargo, la vida, muy sabia ella, me siguió empujando a mi verdadero destino.

Y así, el trabajo que tenía Carlos en Múnich llegó a su fin, mientras yo aún conservaba el mío. A los pocos meses le salió una oportunidad en Holanda. Y todo esto en medio de los preparativos de nuestra boda en septiembre de 2013.

De nuevo, volvimos a retomar nuestra relación a distancia: yo viajaba unos fines de semana a verle a Rotterdam y él me veía otros fines de semana en Múnich. Pero mi sueldo no daba para pagar el piso alemán y tantos vuelos. Además, teníamos claro que después de casarnos, viviríamos juntos.

Así que justo después de la boda (en lugar de Luna de miel, que hicimos pasados unos meses), me mudé a Rotterdam con Carlos y empecé a buscar un nuevo trabajo en Holanda. Esta vez sin demasiado éxito.  No hablaba holandés, no era experta en los puestos de trabajo que estaban saliendo. Buena suerte, mala suerte, quién sabe, ¿verdad?

Y es que yo no me imaginaba sin trabajar… Leía mucho, practicaba yoga, meditaba… pero necesitaba un sentido a mi vida, una realización a nivel profesional.

El punto de inflexión en mi búsqueda de realización profesional

Para encontrar un trabajo en Holanda, decidí que debía aprender holandés (que personalmente no me gustaba demasiado) y formarme más: aprender Google Ads y otras disciplinas relacionadas con marketing digital. Y una tarde de otoño me vi sentada en el sofá negro de nuestro piso de Rotterdam, siguiendo una formación online en inglés de algo que no me interesaba lo más mínimo, y peor aún: me resultaba difícil y aburrido.

Esa tarde una voz interior me dijo: ¿María, qué estás haciendo con tu vida? ¿De verdad quieres seguir trabajando en cosas que no te gustan, en las que no eres buena de forma natural, que te aburren?

En ese momento, cerré la ventana del vídeo sobre Google Ads y abrí otra: WordPress. Y así, sin tener mucha idea por dónde empezar, nació mi blog, el precursor del que tengo ahora: Creando felicidad. En él hablaba de los Vedas, filosofaba sobre el sentido de la vida, la espiritualidad y emociones.

El momento en el que decidí emprender y descubrí el Coaching

Pero también me preguntaba a cómo dedicarme a algo de lo que poder vivir.

Y así fue cómo llegue a ver blogs de emprendimiento de algunas mujeres que me inspiraron. Decidí que ya no trabajaría para otros, aunque me daba un miedo enorme, pues nunca me vi emprendiendo ni consideraba que tenía capacidades para ello.

En ese octubre de 2013 me puse una fecha: el 19 de febrero de 2014 (día de mi cumpleaños) debía saber ya a qué dedicarme. Empecé a investigar, a seguir profesionales de todo tipo, marketing, desarrollo personal, terapias alternativas.

Primero llegué al Reiki y, en marzo de 2014, cuando habíamos vuelto de Rotterdam a España, al expirar el contrato de Carlos, realicé varias formaciones en esta disciplina. Empecé a ir de voluntaria al hospital Puerta de Hierro para tratar con Reiki a pacientes que estaban recibiendo quimioterapia. Fue una experiencia hermosa y profunda, pero yo necesitaba expresarme a través de la palabra.

En verano del 2014 llegué a la PNL primero y al Coaching después y comencé mi camino.

El camino de reinvención no siempre es en línea recta

Como ves, se trata de unos 4 años de búsqueda, pasando por formaciones varias, empleos en diferentes partes del mundo, simplemente para darme cuenta de lo que no quería hacer.

Y te digo que es normal realizar este camino con tantas idas y venidas. Tuve que probar muchas disciplinas, algunas que me atraían y otras que no para darme cuenta de lo que no quiero y poder experimentar lo que creo que quiero.

En medio de todo este camino incluso pensé dedicarme profesionalmente a la escritura, pues siempre me había gustado. Incluso llegamos a escribir una novela a dos manos con mi hermana pequeña, mientras me encontraba viviendo en Rotterdam… pero finalmente esta idea tampoco salió a flote. Aunque no la descarto y puede que algún día la rescate.

El caso es que muchas personas, al igual que yo, tienen esas dudas y miedos.

Quiero reinventarme, pero no sé en qué.
Quiero un cambio en mi trabajo o profesión, pero me da miedo.
Quiero que el cambio me dé seguridad, no quiero equivocarme y luego arrepentirme.

Si has llegado hasta aquí, quiero compartir contigo las claves que considero necesarias para descubrir qué quieres hacer con tu vida, cómo hacerlo en tu caso, pues todos somos distintos, y sobre todo, cómo hacerlo para no perder lo que ya tienes y tener la certeza de que estás en el camino correcto.

Paso #1 Define quién eres y a dónde quieres llegar

Aquí se trata de lo que en Coaching llamamos autoconocimiento. ¿Quién soy, qué me gusta, qué me gustaba de pequeño?

Muchos consejos para trabajar tu identidad profesional se quedan sólo en esta parte. Y es importante, es esencial, pero sólo es el primer paso.

Lo primero es descubrir qué quiero y darme permiso para iniciar mi camino. Conocerme de manera más profunda que lo que habitualmente sé de mí.

¿Qué me gusta realmente? ¿Cómo soy? ¿Qué fortalezas y qué debilidades tengo?

Este primer paso es muy importante para definir tu trayectoria conociéndote por dentro.

¿Cómo me ven los demás, qué les llega de mí?

Y, sobre todo, en este primer paso debes reforzar tu autoconfianza. Si no crees que eres capaz de cambiar de profesión, ¿acaso te atreverás a seguir indagando o buscando el cambio? En este punto será vital trabajar con creencias limitantes que alimentan tu falta de fe en ti.

¿Te suenan algunas de estas creencias limitantes?

Ya es muy tarde para cambiar.
Soy una persona insegura y nadie me contratará en otra empresa.
No me veo emprendiendo, soy demasiado tímida.
Si me expongo con algo nuevo a nivel profesional, podrán criticarme.
No podré vivir de algo que me apasione.
Si no trabajo en algo con esfuerzo, no puedo cobrar por ello.

Revisar estas y otras creencias profundas que te anclan en tu zona de confort y no te permiten avanzar, así como descubrir quién eres y qué quieres es el paso número uno.

Paso #2 Descubrir qué te está limitando ahora

Muchas formaciones de crecimiento personal enfocados en reinvención obvian esta parte. Pero para mí es clave, pues sin análisis de tu realidad actual, es difícil saber hacia dónde quieres dirigirte.

Por ejemplo, una cuestión que debes responder es: ¿Me veo trabajando para mí o para otros?

Una gran pregunta, pues dependiendo de cómo seas, te reinventarías de una forma u otra. No es lo mismo ser coach en una empresa (de momento hay pocos puestos de este tipo y muchas veces son contrataciones externas) que ser coach por tu cuenta, trabajando con clientes de tú a tú.

En mi caso, lo tenía claro. Si quería ser coach, trabajaría para mí, sería emprendedora, mi propia jefa.

Y no sólo tener claro si quieres trabajar para ti, para otros o buscar a otras opciones, sino entender qué no quieres en un trabajo, qué importante es para ti la valoración, el ambiente laboral, el lugar físico.

Hay muchas cuestiones a tener en cuenta. Por ejemplo, si eres muy sociable puede costarte eso de trabajar desde tu casa a solas y necesites un lugar de coworking. Son detalles que a menudo no les prestamos importancia pero son vitales a la hora de sentirte feliz en tu trabajo. Y es que un trabajo no es sólo qué hago, sino cómo, desde dónde, con quién, en qué contexto lo hago.

Y a veces un detalle sin importancia como sentirte sola emprendiendo puede echar por tierra tu gran proyecto. He conocido algunos casos y esto tiene fácil solución, pero si uno no lo sabe puede encontrarse con situaciones que no se esperaba de antemano.

Paso #3 Gestionar emociones y mejorar tu la relación contigo

Conocer tus emociones, los miedos que te impiden avanzar, así como tu nivel de autoestima es clave para reinventarte. Y es que la autoestima es la base para una vida más sana en todos los aspectos de tu vida, incluido el aspecto laboral.

Además, la autoestima es esencial a la hora de emprender cualquier cambio, motivarte o tener la actitud y fortaleza necesaria para persistir frente a las dificultades y retos que te plantea una nueva trayectoria laboral.

Por tanto, se trata de un aspecto imprescindible si quieres alcanzar los propósitos que te planteas.

En este punto volvemos al principio: si no creo en mí, si siento que no soy suficiente, no valgo… ¿cómo podré sobrellevar los cambios y la incertidumbre que viviré sí o sí en mi vida profesional?

Cuando emprendes un nuevo camino, te vas a encontrar multitud de impedimentos, te van a asaltar muchas dudas, sentirás muchas emociones incómodas, vivirás un auténtico vaivén emocional: ¿y si no lo estoy haciendo bien?, ¿y si nadie me contrata?, ¿y si mañana no gano suficiente para vivir de ello?

Sea emprendiendo o trabajando por cuenta ajena, dominar la Inteligencia emocional es imprescindible a la hora de reinventarte.

Paso #4 Descubrir tus talentos desde variados enfoques

Lógicamente sin conocer tus talentos y pasiones a fondo, no podemos hablar de la reinvención profesional. Y aquí será necesario descubrir tu identidad profesional: tus talentos, pasiones, hobbies, fortalezas y tu elemento.

Cuando hablamos del término elemento nos referimos también al famoso concepto de Ikigai: ese lugar en el que converge lo que te gusta y apasiona (pasión), lo que se te da bien (talentos), lo que el mundo necesita (vocación) y por lo que podrían pagarte (profesión). Cuando se unen esos 4 elementos, se produce algo mágico: empiezas a disfrutar de tu trabajo, haciéndolo cada vez mejor, sintiendo que estás llevando tu misión al mundo y la vida te recompensa por ello, puedes dedicarte a esa profesión y vivir de ella.

No voy a mentirte, es una sensación increíble la de vivir acorde a tu propósito.

¿Será siempre todo tan bonito? No. Habrá altibajos, habrá cosas de tu trabajo que te gusten menos o nada (como tal vez vender o llevar finanzas de tu negocio), pero la esencia de lo que hagas estará completamente alineada con tu ser. Y esto no tiene precio.

Paso #5 Conectar con tu propósito

Antes te estaba hablando de los talentos y del Ikigai o elemento en el que todo converge. Pero es muy recomendable que en tu camino de reinvención haya un propósito mayor: algo que trascienda tu vida.

Aquí se trata de ver qué huella dejará tu trabajo en este mundo, qué va más allá de tu trabajo diario. Y eso está anclado a tus raíces: tus principios, tus cualidades personales innatas y adquiridas, la forma en la que percibes la realidad, cómo te relacionas con los demás, cómo procesas la información o tomas tus decisiones, llegando a algo tan profundo como tu esencia, conciencia o propósito vital.

Y es que para encontrar tu verdadera pasión, tu vocación, esa profesión que le dé sentido a tu vida, es necesario hacerte consciente de cuál es tu misión en la vida. Tu misión la descubres a través de tus valores y tu propósito personal.

Hacer ese trabajo introspectivo te ayudará mucho a la hora de definir tu proyecto de manera profunda, de tal forma que incluso en momentos difíciles (que los habrá), puedes seguir en este camino.

Por ejemplo, cuando emprendes llegan momentos durillos: algunos meses apenas llegan ingresos y tienes que tirar de los ahorros. Y eso asusta. Tu Ego te dice: ¿ves, te dije que no sería fácil?, ¿y si buscamos un trabajo mientras tanto?

Pero al estar en conexión con tu propósito, te llega la energía, sientes que este es el camino por el que has apostado, esta es tu misión. Sí, puede que en algún momento tengas que volver a buscar trabajo alimentario (ese que te paga las facturas), pero en tus ratos libres volverás a estar haciendo aquello que te llena, pues al conectar con tu propósito, puedes vivir la autorealización profesional. Para mí, uno de los mayores “placeres” de esta experiencia terrenal. Para algunos, ya es un ámbito espiritual, si te permites vivirlo desde ese lugar.

Paso #6 Encajando las piezas: tu marca personal y plan de acción

Si has seguido los pasos anteriores, y lo tienes todo atado, llega el momento de pasar a la acción y sacar conclusiones, revisar tus respuestas y tomar decisiones que pueden marcar un antes y un después en tu vida laboral. Aparte de tomar tu decisión final es importante empezar a crear tu marca personal y trabajar tu nicho de mercado, sea en el caso de que quieras emprender o buscar trabajo por cuenta ajena.

Aunque muy a menudo el paso intermedio es formarte en eso que te apasiona. Curiosamente muchas de las personas con las que trabajé en su reinvención profesional, se dieron cuenta de que deseaban dedicarse precisamente al desarrollo personal, como el Coaching. Y es que para mí es una de las profesiones en las que más fácilmente encajan todas las piezas: profesión demandada y con futuro, la gente está cada vez más dispuesta a pagar por nuestros servicios, y es perfecta para ti si eres ayudador nato, te gusta el desarrollo personal y te pasas horas leyendo, investigando y aplicando todo esto a tu vida.

Y como te decía, a partir de tus conclusiones, toca crear tu plan de acción a corto, medio y largo plazo. Si todavía no tienes todas las respuestas, tómate un tiempo de desconexión para conectar contigo mismo y dar tiempo a que encajen todas las piezas. Eso sí, ponte un tiempo límite para que no procrastines y comprométete contigo.

Conclusión

Espero que este artículo te haya servido de inspiración por un lado y de tomas de conciencia por otro. Y es que el camino de reinvención profesional nunca es fácil, no voy a mentirte. Te puede llevar meses o incluso años. Pero espero que si hay en ti esa vocecita que te dice que desea algo más, no dejes de lado sus llamadas. Hazle caso a tu voz interior.

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