Los aprendizajes de mi reciente maternidad – Parte 2

Claves del artículo:

Este artículo es la continuación de la primera parte, Los aprendizajes de mi reciente maternidad, que puedes leer aquí si aún no lo has hecho. En la primera parte además conté cómo ha sido el parto de mis mellizas el día 11 de julio y el difícil posparto.

En el post de hoy quiero abordar en concreto los aprendizajes que me llevo en esta nueva experiencia de ser mamá primeriza de dos bebés a la vez. Y te puedo asegurar que son muchos, porque no es la situación más sencilla pero sí hermosa y que estoy disfrutando mucho.

Los aprendizajes que me está trayendo la maternidad

Al venir a casa, tardamos unas semanas, más bien un mes y pico en adaptarnos a la novedad. Unas noches eran terribles de no dormir nada, poniendo despertadores para dentro de hora y media, pues las niñas comían cada poco tiempo. De día dormían muchísimo, pero poco a poco empezaron a dormir menos y ya las cosas no eran tan fáciles como la secuencia de darles de comer, sacarles gases, cambiarles el pañal y ponerlas en su cunita, donde duermen juntas a día de hoy.

Al mes de vida llegaron los temidos cólicos. Y ahora había que pasar más tiempo con ellas, de modo que el tiempo libre que quedaba era prácticamente nulo. Antes yo no entendía que hubiera madres diciendo que no habían tenido ni tiempo para ducharse teniendo un solo bebé. Ahora las entiendo perfectamente y más si tienes que atender a dos niñas al mismo tiempo.

Por eso ahora que escribo esto y las veo dormir tan tranquilamente a las dos, me extraño y me preocupa, pues sé que si a las 22:36 de la noche llevan horas durmiendo (sí, esta parte del post la estoy escribiendo 10 horas después de la primera), es que esta noche podemos prepararnos para dormir poco.

Lactancia mixta

El tema de la lactancia se quedó definitivamente en lactancia mixta, pues aunque finalmente consiguieron engancharse al pecho y me subió la leche al día siguiente de llegar a casa del hospital, la leche que obtienen es muy poca y más aún siendo dos. Así, la leche materna se convierte en su postre, su momento de relax, para que se calmen cuando lloran mucho o tienen cólicos, obtengan las vitaminas que les proporciona mi leche... siendo su alimentación principal el biberón y la leche de fórmula...

Si en algún momento, sobre todo al principio, pudiera pensar que no estaba haciendo las cosas bien, o al menos, como me hubiera gustado y es lo ideal, ahora ya me siento mucho más tranquila. Mis hijas están siendo bien alimentadas, van creciendo y cogiendo peso y yo me siento completamente tranquila por ellas y por mi papel como madre en este sentido.

Eso sí, reconozco que la lactancia mixta es la opción menos cómoda frente a la materna exclusiva y la artificial. Porque si pueden estar una hora al pecho cada una (no me gusta quitarles el pecho si están enganchadas), luego a esto se suma la preparación de los biberones, calentarlos o enfriarlos según sea necesario, y su lavado posterior, sin olvidar el momento de la toma. Pero lo prefiero así porque es la mejor manera que encontré de alimentarlas en condiciones.

Mi recuperación posparto

En cuanto a mí, poco a poco fui recuperándome, y aunque esté todavía lejos de tener el vientre plano, al parecer no tengo la temida diástasis, después de consultarlo con el fisio. La cicatriz de la operación está perfecta y hasta mis análisis indican que no tengo anemia. Me quedé en muy bajo peso al deshincharme después del parto, tras haber perdido mucha masa muscular después del embarazo, llegando a estar por debajo de mi peso habitual. Pero ya lo estoy recuperando poco a poco, a pesar de mis noches de pocas horas de sueño.

Aún ahora me sorprende tener energía durante el día para haber dormido 4-5 horas de noche y a cachitos. Debe ser que la oxitocina y el amor que siento por esas dos criaturas hace que se pierda toda sensación de cansancio, como si estuviera un poco drogada.

El gran cambio de identidad como madre

Después de pasar dos meses ya desde que soy madre, puedo decir que una nueva identidad se ha instaurado en mí. Si observamos el famoso iceberg de Robert Dilts, veremos que la identidad es el cambio más profundo y arraigado en el ser humano. Pero es lógico que suceda este cambio, si te pones a pensar, pues cambia todo: desde actitudes y comportamientos hasta creencias, valores y así llegamos a la esencia del quién soy: soy su madre.

A continuación quiero compartir por fin esos nuevos aprendizajes de los que tanto he hablado en este post y el anterior

1# Sentimiento de responsabilidad

Desde que nacieron, incluso antes que el sentimiento de enamoramiento de tus bebés que en mi caso fue paulatino, surgió una enorme responsabilidad y necesidad de protección de mis pequeñas. Su vida entera depende de que nosotros como padres las protejamos, les demos de comer, las cuidemos, limpiemos, vistamos, durmamos, bañemos y les demos todo lo que necesitan para crecer amadas, sanas y fuertes.

Ese sentimiento de responsabilidad no te abandona y gracias a ello estás al 100% volcada en tus bebés. Aprendes a distinguir el color y la consistencia de las cacas, a sacar sus airecitos, a determinar si tienen frío o calor e incluso a defender tu postura cuando algunas personas a tu alrededor no están de acuerdo con cómo las estás cuidando.

2# Infinita paciencia

Sí, la paciencia que desarrollas al ser madre no sólo se aplica a tus bebés, cuando lloran y lloran y llevas horas tratando de dormirlas y no lo consigues... o cuando lloran a la vez y quieren comer pero hay que esperar a que preparen el biberón, estás dando el pecho a una de ellas y no puedes hacer nada en este momento.

También se aplica a que otras personas te dirán cómo tienes que hacer las cosas, y unas veces les hagas caso y otras veas que no tienen razón y toque defender tu postura o simplemente no hacer caso y seguir tu instinto de madre primeriza que eres.

3# Desarrollo de la asertividad

Desde luego la maternidad es una gran oportunidad de practicar tu asertividad... y eso unido al torrente hormonal de la lactancia y el posparto a veces resulta muy complicado. Te vuelves muy protectora con tus bebés y cualquier cosa que esté interfiriendo en su bienestar te afecta enormemente. Sin embargo, se trata de precisamente esto: de ir encontrando poco a poco el equilibrio que se pierde en un cambio de identidad tan grande como el hecho de convertirte en madre.

4# Nueva percepción del tiempo

El tiempo es otro aspecto interesante en cuanto al cambio que estoy experimentando en mi vida. Y lo que más me sorprende es justamente lo relativo que es. Lo más visible es que ya no tienes tiempo para ti prácticamente. Quizás si tienes un sólo bebé la cosa sea más sencilla, aunque hay bebés de mucha demanda y oigo las mismas historias de sus mamás. Siendo dos, la dedicación se multiplica.

Ahí están de ejemplo esas mañanas en las que te dices a las 9 de la mañana: ahora desayuno y luego me ducho... y de repente miras el reloj y son las 4 de la tarde y aún ni te has duchado ni has podido comer. ¿Qué ha pasado, cómo se ha esfumado el tiempo? Pues muy fácil: preparación de biberones, tomas, cambio de pañales, bañarlas si toca, tranquilizarlas, dar el pecho, dormirlas, cantarles, jugar con ellas... y todo esto además multiplicado por dos.

Por supuesto, contando con la ayuda de tu marido y otras personas como los suegros... y aún así las horas pasan volando y sigues con el mismo camisón con el que te has levantado, lleno de manchas de leche.

5# Aprendiendo a relativizar

Pero pese a todo, todo lo que estoy viviendo en los comienzos de la maternidad me parece mágico. Estoy aprendiendo a quitarle importancia a lo que no la tiene, a pasar horas y horas con mis hijas, siento un amor infinito cada vez que me miran con sus hermosos ojos llenos de belleza e inocencia. Estoy conociendo y enamorándome de sus maneras de ser, sus sonidos, sus despertares, sus formas de dormir, de sonreír (¡esas primeras sonrisas llenas de magia!), incluso distingo sus formas de quejarse y sus llantos, cuándo quieren comer o cuándo simplemente quieren que las cojas en brazos.

He vuelto a mi infancia y he recordado las canciones de dibujos animados de cuando tenía menos de 10 años, que les canto ahora en ruso. ¡He vuelto a hablar en ruso en casa! Sí, porque queremos que conserven mi lengua materna y aunque sé que no será fácil, al menos la aprenderán de su madre.

6# Disfrutando aún más de los pequeños placeres

Desde que soy madre, me he dado cuenta de que ahora disfruto mucho más de los desayunos. Tengo tanta hambre y es mi momentito conmigo misma y además he vuelto a tomar el tan preciado café, que ahora los desayunos me saben a gloria.

Incluso los pequeños ratitos en el coche yo sola yendo a comprar los disfruto como nunca. Eso sí, a la hora de estar fuera ya las echo de menos y deseo como loca volver a casa para tenerlas junto a mí.

Y es que el poco tiempo libre que tengo ahora lo valoro muchísimo. Las cosas que hacía antes de manera rutinaria como ducharme por ejemplo, ahora es uno de los placeres  más preciados, ya que no tengo la misma facilidad que antes. Y ya se sabe: aquello que escasea, se valora más.

7# Un nuevo nivel de confianza

Y lo más hermoso es que a pesar de ser madre novata y dudar de tantas cosas, estoy conociendo un nuevo nivel de confianza y amor. Esos temas que tanto me gustan y que tanto he tratado, vuelvo a experimentarlos desde un lugar nuevo.

Porque la maternidad está llena de miedos e incertidumbre. Como cualquier dolencia pequeña que no sabes a qué se debe o cómo solucionar. ¡Si supierais cuántas veces he investigado en Internet sobre todo tipo de cuestiones! ¿Es normal que no haga caca en varios días? ¿Cómo se quitan los mocos a los bebés de un mes?, ¿Le pongo la vacuna de la meningitis?, ¿Por qué no tiene apetito después de las vacunas? y un largo etcétera. Preguntas a tus amigas, a los pediatras... pero al final es la salud de tus hijas y una de tus mayores preocupaciones. Aprender a confiar en que todo irá bien, en que lo estás haciendo bien aunque no estés al 100% segura, esa es la cuestión.

Y por último, una gran pregunta que me ronda la cabeza desde que me enteré que por fin sería madre y que da para escribir un artículo completo...

¿La maternidad resta calidad de vida?

Recuerdo cuando la famosa periodista española Samantha Villar hizo estas polémicas declaraciones tras tener a sus mellizos y publicar su libro "Madre hay más que una", desatando debates sin fin en las redes y fuera de ellas. Yo no podía opinar en aquel entonces, pues aún no lo había vivido en primera persona. Una de las declaraciones suyas fue que la maternidad te destruye la vida.

Esta última afirmación me parece totalmente subjetiva y tendenciosa. Seguramente éste ha sido su caso y puede que de no pocas otras mujeres, no tenemos una estadística al respecto. Pero afirmar esto como si fuera una verdad universal me parece muy peligroso. Primero, porque no es cierto para la gran mayoría de mujeres que conozco y entre las que me ubico. Especialmente cuando es una maternidad tan deseada, cuando de manera consciente has decidido dar el paso, cuando el cansancio te parece secundario porque estás sintiéndote feliz y realizada teniendo a tus hijos en tu vida.

Segundo, porque se está creando últimamente una corriente en contra de la maternidad a través de personajes públicos que tienen capacidad de influir sobre muchas personas, llegando a equiparar la maternidad con esclavitud, incluso cuando ésta es deseada y elegida, incluso en países desarrollados como España (véase el trabajo de la ministra de sanidad que dimitió recientemente por irregularidades en su máster, cuya tesis doctoral fue publicada en uno de los medios digitales en España).

No me gusta hablar de política porque la considero un verdadero circo, pero cuando la política entra a crear conciencia social y persigue generar una forma de pensar determinada, es decir, cuando nos venden una ideología concreta, entramos en un juego de manipulación muy peligroso.

Sí es cierto que el tema de la conciliación está muy mal planteado, pero precisamente para eso están los políticos, para facilitarnos las cosas. Yo me reincorporo oficialmente al trabajo a media jornada hoy mismo, mientras estoy terminando de editar este artículo. Escasos dos meses después de dar a luz. Es cierto que podía aguantar hasta los 4 que me corresponden por ley, pero siendo autónoma, si no trabajo, no ingreso, así de sencillo.

Y considero que mi caso es de los mejores, porque trabajo desde casa y no me voy a ausentar durante largas jornadas para estar lejos de mis hijas.

Pero aún así, las ayudas que recibimos en España son pocas, comparado con otros países como Alemania por ejemplo, donde la baja por maternidad remunerada es de un año.

Como veis, todos estos temas dan para un artículo entero que espero publicar próximamente. Eso sí, el debate está abierto y me encantaría conocer vuestras opiniones al respecto. ¿Qué pensáis? ¿La maternidad es esclavitud, nos quita calidad de vida, nos destruye la vida? 

Conclusiones a este artículo

Sé que estoy muy al principio de un largo camino que me durará toda mi vida. Porque una nunca deja de ser madre. Sé que me esperan muchísimas pruebas, mucha incertidumbre, muchos miedos... pero también que el amor que siento por mis hijas irá haciéndose más grande con cada día (al igual que me ocurre con Carlos, el mejor padre que Ariadne y Selene podrían tener), que iremos descubriendo su personalidad que ya se va dejando notar, que nos sorprenderemos con sus ocurrencias, sus primeros balbuceos y sus primeras palabras, primeros pasos, primeras rabietas, que haremos miles de viajes con ellas (lo que más echo de menos ahora es precisamente eso: viajar), que habrá momentos maravillosos y oscuros, pero que precisamente de tantos colores está hecha la vida. Con ellas la vida será simplemente más rica en esos matices y nosotros doblemente felices y cansados.

Profundamente feliz y enormemente cansada, éste es mi estado habitual cuando me preguntan cómo me siento. Pero el cansancio se borra de tu mente cada vez que las ves dormir como lo están haciendo ahora y te preguntas por qué te habrán elegido como madre, les das las gracias por ello y te prometes que serás la mejor madre para ellas, aunque nunca serás perfecta ni tampoco necesitas serlo.

Son dos milagros en nuestra vida. Tardaron tanto en llegar, pero así tenía que ser: las cosas buenas de la vida se hacen esperar, como lo cuento en el artículo enlazado, o al menos, este ha sido siempre mi caso.

Con esto termino este post que me está quedando demasiado largo. A finales de septiembre vuelvo a trabajar a media jornada. Y aunque no he echado de menos trabajar estos meses, sí me apetece volver. Lo bueno es que trabajar desde casa permite no separarte de ellas tanto como lo haría si trabajara en una oficina y tuviera que dejarlas tan pequeñas en una guardería.

Ya veremos cómo nos las vamos a apañar entonces. Pero eso sí: confío en que encontraremos la mejor manera, aunque de momento no encuentro momentos para mí apenas ni sé con seguridad cómo lo haremos.

Ahora me tocará una nueva experiencia: ser a la vez madre y emprendedora enamorada de su trabajo. Lograr ese nuevo equilibrio donde mi identidad profesional no se ve mermada por ser madre sino que se expande y me hace aún más consciente y viviendo en estéreo todo aquello que trato de hacer llegar a los demás. Ahora más que nunca me toca predicar con el ejemplo. ¿Lo lograré? Eso espero. Porque si creo en un mundo mejor, el primer paso es empezar por una misma y tu entorno más cercano, ¿no crees?

33 comentarios

  1. Hola María:
    Tenía ganas de volver a leerte, deseo con todo mi corazón que estéis bien y poco a poco ir aprendiendo de esta maravillosa experiencia y regalo que es el ser padres. Todos los sentimientos que tienes, los he tenido yo así que te puedo decir por experiencia que lo vas a hacer bien, perdón lo estáis haciendo muy bien. Lo que más importa ahora es que te dejes llevar por tu intuición (ya te lo dije en la respuesta a la primera parte), ni articulos de internet, ni libros ni demás personas te podrán ayudar más que tú misma y lo que tú sientas en cada momento.
    Con el tema de que si con la maternidad pierdes calidad de vida, yo respeto a Samanta aunque no comparto para nada su visión, es más me entristece que piense así y que este testimonio de una persona pública haya arrastrado a más mujeres a pensar así porque está de moda, pero para gustos colores. Pero las modas al final pasan; recuerdo la batalla que hace años hubo entre las que daban de mamar y las que lo hacian con biberón, o las amas de casa y las que trabajan. Ya pasó esa lucha. Al final todas somos madres y eso es lo que importa.
    Para mí, la maternidad ha sido el mayor regalo que me ha hecho Dios y que si volviese a nacer, sé que volvería a ser madre porque mi vocación era formar una familia. Yo no puedo opinar mucho porque yo soy ama de casa y no realizo trabajo fuera pero si yo tuviese un trabajo fuera, nunca se me pasaría por la cabeza si la maternidad me ha restado en mi profesión y en mi calidad de vida. Después, es verdad que el ser madre quita un poco de tiempo para una misma o para la pareja pero eso cada cual tiene la solución en sus manos. Yo por ejemplo con el tiempo me he dado cuenta de que necesito tiempo con mi marido para que vayamos alimentando la pareja (me ha costado mucho verlo, la verdad) y ahora una/dos veces al mes nos escapamos los dos solos y mi hija disfruta de sus yayos y los yayos de su nieta un rato. Me he dado cuenta de que esto es muy positivo para la relación que sin darnos cuenta se puede ir resquebrajando y por supuesto, tener ratos para estar conmigo misma.
    Saludos.

    1. Hola Silvia. No sabes cuánto agradezco mensajes tan reales y tan sinceros como el tuyo. Porque a veces sólo oímos de los medios una postura o una visión de las cosas y una empieza a dudar de sí misma y pensar que quizás la que esté equivocada es ella. De ahí que me encanta compartir en mi blog y escuchar vuestras opiniones, porque veo otras posturas y, esté de acuerdo o no, esto me enriquece mucho. Me gusta mucho lo que dices de si biberón o pecho, amas de casa o trabajadoras… Sabes hace años publiqué un post sobre eso y no veas la polémica que generó, hasta el punto que tuve que quitarlo, y eso que apenas me conocía nadie, porque estaba empezando con el blog. A veces da miedo opinar en contra de lo establecido y lo que está de moda. Por suerte cada vez hay más personas conscientes y respetuosas y podemos debatir y dialogar de manera tranquila, verdad? Yo creo que si una persona decide no trabajar y lo hace desde el corazón, es maravilloso. Sí, porque nuestra vocación también puede ser cuidar de la familia y criar a los hijos. Un abrazo fuerte y me llevo tu consejo de cuidar la pareja porque con los niños es cierto que se descuida un poco.

  2. Hola María!!! Felicidades antes que nada!!! El ser Madre por elección y decisión lo hace mucho más trascendente y conciente, esa es mi humilde opinión… Con respecto a tus preguntas si la maternidad es una esclavitud, pues partamos que la esclavitud tiene mucho que ver hoy en día con un estado mental, donde la victimización sería muy fácil de adquirir. Quien diga o exprese eso de la maternidad o paternidad, definitivamente tiene el “Ego” en las nubes!!! Creer que has perdido tu vida por que dos seres pequeños han llegado a la vida, en efecto, te eligieron, y si fue así, es porque saben desde el espíritu (parte también fundamental del ser humano), que puedes con ellas, enseñarlas y lanzarlas a la vida… La maternidad/paternidad es un estado de evolución, es un estado donde dejas de ser Tú Solo, por un nosotros, por una comunidad, sea un hijo, gemelas, trillizas, como sea… Es el núcleo evolutivo más primitivo y normal del ser humano. El problema es que nuestra sociedad actual, basada en el “Yo” y los demás de lado, en efecto, todo aquello que llegue a tu vida y se traduzca en responsabilidad, es más fácil quejarse que hacerse responsable… La Política en vez de ser ese pilar que fundamente y defienda a toda costa la evolución de sus integrantes, parece que solo le importa “quitar” lo que “estorbe el progreso” en fn, como dices, largo de platicar…
    Y mi última reflexión sería respecto a la perfección, otro concepto que tenemos tan maaal entendido. La perfección para que sea y se cree, requiere de los errores, son fundamentales y necesarios los errores para que la perfección se creé y subsista, sin errores no hay perfección. Ya que el error es aquello que nos permite crecer, usar nuestra resiliencia, madurar; es por eso que el ser perfecto sería aquel que acepta al error como parte fundamental en su vida, para poder transformarla a favor, tanto de él mismo como de quienes lo rodean… Por tal motivo: SÍ eres perfecta al ser Madre!!! Porque no hay mejor estado donde vivirás y aprenderás muchas cosas mediante los errores obvios y naturales que vendrán en el camino que has iniciado con tus bellas nenas…
    Te deseo lo mejor y sigamos leyéndonos y aprendiendo uno del otro!!!!

    1. Wow Gabriel! El comentario es para enmarcarlo. De hecho muchas cosas que comentas las tenía pensadas para mi siguiente artículo jeje, así que qué bueno estar tan conectados. Coincido plenamente contigo en el tema de la esclavitud y estado mental. lo mismo se aplica al trabajo. Si tienes un trabajo que no te hace feliz y no has elegido, sino que no te ha quedado más remedio que aceptar… O incluso si teniéndolo todo en tu vida estás en actitud victimista, serás esclavo de tu mente y no lograrás ser feliz. La libertad en cambio parte de nuestra parte más consciente y luminosa, donde somos creadores, no víctimas. Y qué bello crear una familia de manera consciente, aunque esto suponga sacrificios puntuales (aunque no me gusta esta palabra, me gusta la que usas tú: responsabilidad) y tiempo que dedicas a otras personas. Y lo de la política, muy buena puntualización sobre el tema del Ego y de que no interesa el progreso de verdad. Mil gracias por esta opinión tan valiosa.

  3. Pues verás, María. Creo que ahora que acabas de tener a estas dos criaturas no es el momento más idóneo para hacer estas preguntas; la razón es simple: las has querido tener, y que sean hijas deseadas no es baladí, al contrario, querer tenerlas lo es todo; y por otra parte, no ha transcurrido el tiempo suficiente en el que el hombre, la pareja, se suele desentender de la crianza y educación de los hijos/as, y ya no digamos del trabajo doméstico (eso lo hacen casi todos y desde el principio de la convivencia, y nosotras, “ingenuas”, les justificamos prácticamente siempre), con lo cual el peso de la casa y el añadido de los hijos/as recaen sobre la mujer. Es por eso que muchas, muchísimas, mujeres como las que has señalado en tu e-mail (periodista y política) lo han vivido de cerca, y si no les ha ocurrido a ellas mismas, sí lo han visto en sus familias o en amigas o conocidas, y por eso opinan así, con conciencia de causa. Sino, obviamente, su forma de pensar sería diferente. Yo misma lo he visto en muchas de mis antiguas amigas: una decepción tras otra. Además, con que cualquier mujer eche un vistazo a la situación de millones y millones de mujeres en el globo terráqueo se dará cuenta de que la periodista y la política describen a la perfección la realidad de aquéllas. Ver esas otras realidades que no coinciden con la de una misma y nombrarlas aunque desagraden forma parte de la empatía, y en el Feminismo esta actitud es vital para denunciarlas y procurar su cambio para la libertad de las mujeres, de todas y en todo el mundo. Para que elijan con un pensamiento libre, sin ataduras de costumbres o religiones… que ya harán acto de presencia para que nos mantengamos igual que siempre !!
    Por lo que veo, y sinceramente, me alegra muchísimo, tu caso no es como el de esas mujeres (millones) a las que la periodista, la política y yo también hacemos referencia, y ojalá nunca lo sea, y como decía al principio, aún no es el momento idóneo para realizar estas preguntas. Que transcurra el tiempo, y su transcurso hará que te preguntes esto mismo que plateas aquí. Pero eso sí, cuando llegue ese momento, piensa en esos millones de mujeres a las que nadie, salvo el Feminismo, les da voz.
    Un abrazo fuerte, para ti, para tu pareja y, por supuesto, para esas dos preciosas niñas.

    1. Hola Sandra, muchas gracias por este valioso comentario. Efectivamente, por desgracia, aún demasiadas mujeres viven esclavizadas, no por ser madres, sino por su condición de mujer, porque viven en culturas donde se nos menosprecia o simplemente no han recibido la educación adecuada en su círculo más cercano o no han tenido oportunidades de estudiar y salir de una situación realmente difícil… Pero creo que ciertas afirmaciones tan rotundas, como la de Samantha o la política que menciono, que incluso llega a decir que las técnicas de reproducción asistida son propias del patriarcado (perdón??!!), me doy cuenta de que hay una manera de pensar que nos intentan inculcar, donde todo es cuestión de patriarcado, donde los hombres son demonios, donde las mujeres somos víctimas… y sí, por desgracia, insisto, ocurre en demasiados casos, pero si se generaliza, parece que sólo está esa realidad y bien sabemos que no es cierto. Yo obviamente muestro mi realidad y como la mía conozco muchos. De hecho en mi entorno es lo que abunda. Y como tengo un espacio (mucho más pequeño, nada que ver con el de periodistas o políticos con visibilidad mediática), creo que también es una buena ocasión de mostrar la otra cara del asunto. A nivel personal, creo que lo que le falta a nuestra sociedad es un cambio de conciencia en general, porque solo a partir de ahí se acabarán las desigualdades, no buscando culpables, sino siendo nosotras, las mujeres, responsables de nuestras vidas, invirtiendo en nosotras y sobre todo amándonos y apreciándonos. Y no solo mujeres, también los hombres, por supuesto. Un abrazo grande y mil gracias por tu valioso comentario! Me encantan esos debates que me hacen pensar.

  4. Ay María! Qué bonito! Así viví yo los cuatro primeros meses y medio de Violeta, luego nos mudamos a Dublín y ser mamá sin Red cambió mucho las cosas. Lo que no cambió fue el amor y la dedicación absoluta. A mí me parece que la maternidad es un trabajo duro, realmente duro, si no cuentas con los apoyos necesarios. Me parece que transforma tu identidad y de algún modo muere la mujer anterior para que nazca la madre. Huyo por ello de esa visión edulcorada de la mujer que tanto venden y no me molesta que otras mujeres madres como las que citas cuenten su experiencia y su sentir porque es eso ” SU vivencia”, no la mía. Yo he vivido mis maternidades como una prueba de amor infinito e incondicional, como una oportunidad de crecimiento luchando a veces contra frustración y lágrimas, intensas preocupaciones y temores, etc. Pero siempre prevaleciendo el amor. Decía al principio que es un trabajo duro, la mayor de las responsabilidades que podemos tener en nuestra vida pero precisamente por ello para mí es lo más maravilloso y lo que más orgullosa me hace sentir. Además, las mamás a las que nos ha costado tanto serlo, lo valoramos mucho más. Sin embargo, es importante darse permiso para expresar las sombras de la maternidad que son unas cuantas también, para sincerarse y soltar lo que tanto pesa. Una mamá feliz cría hijos felices y eso implica autocuidado, necesidad de realización, búsqueda de espacios propios, al menos en mi caso. Pero todo eso llega más adelante, tu momento ahora es el de enamoramiento y descubrimiento, feliz puerperio, disfruta!! Sólo te digo que cada vez que acuesto a Violeta, tres años y 5 meses después, aún siento una luz tan grande en mi corazón que tengo la certeza de que es un milagro, doy gracias y me maravillo pensando “Cómo se puede querer tanto?”

    1. Hola preciosa! Jo, me hace tanta ilusión leerte por aquí, que además tu blog va de eso: de la cara oscura de la maternidad, donde no todo es perfecto, donde muchas madres nos sentiremos reflejadas. Como bien sabes, a las que nos costó ser mamás o hemos sufrido por ello, tenemos una sensibilidad especial con respecto al tema. Y por eso quizás nos hemos vuelto más conscientes en todo este proceso, por eso, como dices, valoramos y agradecemos especialmente la llegada de nuestros hijos a este mundo, porque sabemos que no ha sido fácil, que hemos llorado y/o luchado durante años… Por eso, aunque sí tengo momentos de cansancio y falta de paciencia y sé que tendré muchos más de esos, siempre me diré: yo he elegido eso conscientemente, y podré quejarme, claro que sí y desearé que esta sensación acabe y me desesperaré, como cualquier persona normal, porque es parte de la vida. Y parte del aprendizaje. Si lo ves así, todo es más llevadero. Si solo ves el lado negativo o sólo te quedas con una parte de la historia, al final lo pasarás mal siendo madre. Yo tenía por cierto muchas creencias limitantes con respecto a la maternidad, razón por la que, entre otras muchas, me costaba quedarme embarazada. Por fortuna logré cambiarlas y ahora puedo disfrutar de otras creencias, aunque no te niego que siempre esté así de feliz. Pero estoy preparada, al menos eso creo 😉 Ya te contaré más adelante cuando lleguen las crisis. Gracias por compartir y comentar, preciosa. Un abrazo enorme en la distancia.

  5. Hola María!!
    Me ha encantado leerte esta increíble experiencia.
    Leyendo algún comentario, fíjate, yo nunca planeé tener una familia, realmente no era una “necesidad”…curioso.
    Pero la Vida te cambia, evolucionas y mira tú, soy madre de cuatro hijos increíbles y emprendedora!!!jajajaja
    Para mí, al hilo del artículo de la periodista, la Maternidad, es un Aprendizaje que la Vida te Regala (todo con Mayúsculas) te confronta, expande tus límites, te enseña a multiplicar tu capacidad de Amar….que se expande, cambia, evoluciona con el paso de los años. Cuando tienes un bebé en brazos, cuando ves a tu hija cómo se hace mujar, cuando te deja tu hijo de 15 boquiabierta con una acto, un comentario, cuando te pide un abrazo….es un Regalo.
    El que lo ve como un “castigo”, realmente está perdido, desconectado.
    Y, como bien decías, es un Aprendizaje “para toda la Vida”. Depende de lo despierta que estés para no pederte detalle.
    Un abrazo para ti, otro para Carlos y un besito para los dos soles!!!!

  6. Hola, ser madre por elección hace diferencia, sin embargo he tenido momentos realmente críticos en los que he llegado incluso a cuestionar mi decisión de ser mama. Pero, el amor que se siente es una parte que no se conoce sino cuando miras a los ojos. ese indefenso bebe que te mira con ojos de amor total. Hace falta ser mas solidarias con otras mamas y decirles que no esta mal ponerse triste, que es normal, es un gran cambio.

    1. Por supuesto Angélica. Yo me solidarizo y yo misma me he sentido y me sentiré en más de una ocasión triste y perdida. Es más, como coach nunca diré que neguemos sentimientos o emociones, que todas son necesarias y nos traen un mensaje. El debate no es sobre eso, sino sobre una nueva conciencia social que se está creando en España en contra de la maternidad, queriendo mostrarnos ahora, lo mismo que antes, sólo una cara de la maternidad, pero esta vez la negativa. Y creo que figuras públicas se aprovechan de su posición para vendernos una nueva filosofía, donde la maternidad se convierte en un producto más del patriarcado, cuando no tiene por qué ser así. Como bien dices, cuando es una decisión consciente y algo deseado, aunque tengamos momentos duros, es también algo hermoso que te cambia la vida. Muchas gracias por tu comentario! Un abrazo grande.

  7. Estimada María
    Para iniciar te felicito por la decisión tomada de ser parte del mundo maravilloso de ser madre. El amor de una madre es lo más sublime que ha sido creado en el mundo. Yo tengo la experiencia de ser padre de dos preciosos hijos: varón de 27 años y mujer de 31 años. Toda la experiencia vívida que has detallado tan claramente en cada uno de los puntos de aprendizaje de ser madre primeriza, se viven también como padre cuando uno realmente está unido a su esposa y a los hijos que han nacido. Ahora en este momento, desde hace un año y siete meses, hemos sufrido un cambio transcendental en la vida de mi esposa y mía, dado que nuestra hija mayor nos dio el regalo más maravilloso que Dios nos puede conceder: la venida al mundo de un precioso bebé, que ahora tiene siete meses de nacido.
    El cambio ha sido transcendental en la vida de la familia, por que mi hija ha traído a nuestro nieto como madre soltera y prácticamente hemos vivido a la par de ella todo el proceso de crear a su hijo.
    No puedo hablar de todo el cambio que ha ocurrido en mi hija, pero puedo decirte que el amor que ella tiene para su hijo, es similar a tu experiencia. También ha tenido que lidiar con los consejos de todos nosotros y ha tenido que tomar sus propias decisiones.

    En mi caso particular, dado que tenemos que apoyarla en todo, he ocupado el papel de padre y abuelo al mismo tiempo y la satisfacción de ir viendo el crecimiento de ese pequeño ser, a pesar de las desveladas, de las preocupaciones en cuanto a su salud, al proceso de las vacunas, de los pediatras que no siempre responden a nuestras inquietudes y muchas veces salimos frustrados por la carencia de información que puedan suministrar para uno poder aplicarlas en ese pequeño ser.

    Yo trabajo y cada vez que retorno a la casa hago ciertas tareas que nos hemos distribuido entre mi hija y mi esposa, y realmente cualquier sacrificio, tiempo personal que no utilizas y abandonar ciertas cosas que hacías antes de la llegada de un ser precioso, no tiene valor cuando ese pequeño ser te recibe con una sonrisa y se tira a tus brazos y tu regazo con una cara de felicidad infinita porque sabe que uno lo ama y lo quiere. Ese momento como dice el slogan comercial de master card no tiene precio.

    Yo te insto a continuar siendo la persona nueva en que te has convertido, todos esos nuevos sentimientos y actitudes se volcarán en permitirte ofrecer a tus seguidores, un mejor concepto de lo que es la vida y lo maravilloso que es poder valorar esas pequeñas cosas, que el diario trajín de la vida nos hace olvidar y pasar desapercibidas.

    Saludos

    1. Hola Humberto! Me ha emocionado leerte. Qué bonito lo que cuentas, así mismo lo estoy sintiendo yo, has descrito también a la perfección esas situaciones cotidianas y emociones que despiertan en nosotros los niños que nos eligen como padres y/o abuelos. No puedo estar más de acuerdo con lo que comentas. Gracias de corazón por tu bello testimonio, real, valiente y sobre todo lleno de humanidad y amor. Creo que es precisamente la energía del amor la que borra el cansancio, la falta de sueño, los miedos, etc. Por eso ser padres o abuelos conscientes es lo que este mundo necesita. No entrar en peleas de quién tiene o no tiene razón, no en vendernos ideologías o criticar, sino vibrar en positivo, tratar de crecer a través de esa experiencia de ser madres o padres y aunque no todo es ni será siempre bonito, aprender de ello. Un abrazo grande!

  8. Ante todo felicitarte por tu maternidad, acabas de iniciarte en un camino que ya no abandonarás, cuando se es madre lo eres para toda la vida, independientemente de la edad que tengan los hijos. Yo tengo un hijo de 18 años al que por circunstancias he criado sola, y me siento a medio camino entre quienes “pintan” la maternidad como algo idílico y quienes lo viven como algo que destruye tu vida. En mi opinión, y por suerte, cada vez salen más voces que se “atreven” a decir públicamente que en la maternidad no es todo fantástico y maravilloso. Entrecomillo el atrever porqué hasta hace poco era impensable expresar alguna opinión negativa respecto a la maternidad, si lo hacías te juzgaban como una mala madre, y aún y todo hoy en día sigues corriendo el riesgo de que así sea. En mi experiencia, reconozco que hay grandes compensaciones, pero también hay pérdidas. Yo por mis circunstancias personales, trabajar y ocuparme de mi hijo sin ayuda, admito que pasé etapas duras, de sentir que había dejado de ser “yo” para pasar a ser la “madre de” y el vivir exclusivamente para mi hijo hizo que perdiera mi espacio personal, lo que acabó pasándome factura. Con todo esto quiero decir que hay que ser realistas y que aunque la maternidad es una experiencia que te cambia la vida en positivo, debemos desmitificarla también, que no todo es bonito, perfecto e idílico..tiene su parte maravillosa y su parte dura.

    1. Hola Eva. Mil gracias por tu testimonio real. En primero lugar admiro a las madres que crían a sus hijos solas, porque si ya en pareja es algo complejo, a solas es un acto por lo menos heroico. Y decir que estoy muy a favor de desmitificar la maternidad en el sentido de que no todo es bonito y hay momentos muy duros. Y casos y casos. Lo que no veo positivo es sólo mostrar una cara de la moneda. Ni es perfecta o idílica ni es terrible o destructora, sino como bien dices tiene dos partes, y las dos conviven en el día a día. Un abrazo grande y gracias por pasarte por aquí y dejar tu testimonio.

  9. Extraordinaria oportunidad que vives María al poner en práctica lo que predicas en el coaching con la maternidad. Deseo y se que así será, que compruebes que la maternidad o paternidad no merma en la productividad de las personas. Al contrario, es un motor adicional que te motiva a ser mejor cada día, en bien propio, de tus hijas, de tu matrimonio y de tu vida. Felicidades y admiración por ello. Yo

    1. Gracias Rodolfo! Sí, ahora seremos aún más productivos mi marido y yo, porque no hay tiempo que perder. Además me he dado cuenta de que no me aburro ni me quejo como antes por tonterías como “hace mal día”, “estoy triste y no sé por qué” 😉 Simplemente no tengo tiempo para ello y además me despierto feliz cada día al ver las caritas de mis niñas, aunque haya dormido 3 horas. Un abrazo!

  10. Querida Masha, como me alegra leerte de nuevo saborear este nuevo post tuyo de corazón, tan valiente y honesto y más sabiendo todo el esfuerzo que conlleva ahora para ti sacar un ratito de tiempo para compartir tanto valor.

    Te leo con tantísimo gusto y vibra conmigo cada una de tus frases. Me has transportado a mi pasado, a mi maternidad. Y me han venido todos esos recuerdos… ufff…. y me parece increíble ¡como ha pasado el tiempo!, ahora ya con mis hijos de 22 y 19 años. ¡Imagínate! Porque es curioso, que recuerdo los primeros meses parecía que el tiempo no pasaba y de repente ya tenían 2 meses, 3 meses…ya empezaban los sólidos, increíble . Y de pronto un día te das cuenta cómo se han hecho grandes y alucinas al miras atrás y te dices a ti misma todo lo que has aprendido y cómo has sabido lidiar con todo, cómo te has convertido en “toda una experta”.

    Cuando comentas como al principio podías pensar en que quizás no estabas haciendo las cosas bien, y luego llegaste por fin a sentirte tranquila cuando las veías crecer y coger peso. A mí me vino genial una frase “eres la mejor madre del mundo para tu bebé”. Puede parecer una tontería porque es obvio, pero en aquél momento pensé, mi bebé me necesita, lo hago lo mejor que sé, pero soy la única madre que tiene y soy la mejor.

    Qué importante es el diálogo que establecemos con nosotras mismas.

    Responsabilidad, paciencia, Asertividad… “lo resalto” porque son valores con los que me identifico plenamente y que te hacen crecer como persona, gracias a la maternidad. Porque la maternidad saca lo mejor de ti, te pone a prueba, al limite, te superas cada día.

    Y la percepción del tiempo, uff….lo recuerdo, yo me pasaba el día prácticamente el en camisón (oliendo a yogurt decía yo) como tú, lleno de manchas de leche, cómo me lo has recordado!! Jiji. Ahora sonrío al recordarlo, pero en aquella época, había días que para mí era como una pesadilla, más que todo por el cansancio como dices. Pero como dices, el infinito amor que se despierta en ti, compensa todo eso con creces.

    A tu pregunta sobre si resta calidad de vida la maternidad, yo jamás lo he sentido así y aunque respeto la opinión de Samantha, no estuve de acuerdo para nada con ella. Pero bueno cada mujer y cada madre es libre de opinar, de tener unas creencias, unos valores…en fin, ahí no me meto, pero sí que me parece triste en el sentido que cuando se trata de personajes públicos, o políticos, su influencia en la gente es importante y no lo toman en cuenta.

    Como dices a mí también me parece peligroso y más si se trata de afirmaciones rotundas más de una opinión sin más. Mis 2 hijos fueron muy deseados, viví una crianza muy especial de apego y mucho vínculo, que disfruté como la experiencia más maravillosa de mi vida. Me impliqué muchísima porque así me lo pedía mi alma, mi piel, mi corazón, mis bebés y me resultó altamente gratificante y no me arrepiento porque sentía que vivía en coherencia con mi forma de sentir en aquél momento.
    Creo que “la calidad de vida” es un concepto que puede ser mal interpretado y para mí “todo es vivir” lo bueno, lo no tan bueno…lo malo incluso. Y lo que para mí es bueno, para ti puede parecer malo o vivido como “mala calidad de vida”. Pero en este caso la maternidad, si es deseada, si te sientes íntimamente conectada con tu bebé, siente las esencia de ser madre muy dentro de ti, no lo vives como “pérdida de calidad de vida”, o al menos así pienso yo. Para mí es terrible esa expresión de que “la maternidad destruye tu vida” uff….y también lo de la “esclavitud”. Respeto a todas las madres porque detrás hay historias, necesidades, valores, creencias… y no se puede, pero desde luego mi vibración está muy lejos de todas esas percepciones o creencias.

    Entiendo que la mujer tiene que decidir libremente su maternidad, o decidir no ser madre, lo cual respeto profundamente , porque creo que ser mujer no implica tener que vivir una maternidad, aunque para mí haya supuesto una experiencia de gran felicidad y plenitud en mi vida. Creo que ser mujer, “una gran mujer” no tiene por qué implicar eso y puedes llegar a vivir una vida con sentido y propósito sin que ello suponga tener la experiencia de ser madre. Así lo expresan muchas mujeres y yo lo comparto.

    Pero si lo decides creo que cada mujer tendría que tener a su alcance la posibilidad de informarse bien, no siempre la información, aunque parezca fácil, o al menos una información correcta ha estado siempre al alcance de todas la mujeres. Información de todo el proceso además, información veraz, objetiva y que con ello la mujer pueda tomar consciencia de lo que va a suponer ese cambio y transformación de su vida, pero una vez que lo elige y se hace responsable de ello, no llego a comprender que se exprese la maternidad en esos términos, si como digo es “elegida” por una mujer consciente, madura… y que desea de alma y corazón ser madre.

    Masha, te mando un abrazo muy fuerte, qué felicidad leerte y sentirte que estás aquí a pesar de todo, mujer guerrera y auténtica y ahora “toda una madraza” , me encanta! Te admiro profundamente, siempre inspiras y aportas luz. Aquí me tienes para lo que necesites y mi enhorabuena por este post que lleva implícito tanto sentimiento y corazón. Un abrazo gigante.

    1. Hola Irune. Me ha encantado lo que cuentas de lo rápido que pasa el tiempo porque ahora que tienen ya más de 2 meses me doy cuenta de lo rápido que crecen… Y lo de las manchas de leche que huelen a yogur, yo digo que huelen a queso 😉 tanto las niñas como yo jeje. No sé si seré una madraza, pero trato de hacerlo lo mejor posible, aunque me equivoque como cualquier otra madre verdad? Y además a ti te debo agradecer que me llamaras al segundo día de dar a luz y ayudarme por teléfono con el tema de la lactancia. Me alegro de no haberla dejado, aún cuando creía que no tenía leche o poca, porque la unión que se crea entre tú y los bebés al amamantar es impresionante, algo que me parece fascinante ahora que lo conozco! Un abrazo bonita!

  11. Hola, María.

    Menudo temas has elegido je je. Ya leí tu otro artículo pero no soy mucho de comentar temas de maternidad, aun así y por ser tú, voy a comentar un poco.

    Mi reticencia a hablar de maternidad viene tras pensar que es un tema muy opinable y que nunca se acabarían los argumentos. Influyen tantos factores que mi conclusión es que hay tantas experiencias de maternidad como madres hay en el mundo, influyen infinidad de factores en una experiencia maternal. Desde factores fisiológicos, hormonal, de carácter…… como factores del entorno, familiares, ayuda o pareja…..o como los propios bebés, hay bebés más fáciles de criar que otros, bebés que manifiestan alguna enfermedad o cualquier otra cosas. Esto es solo un resumen por no enumerarlos uno a uno, pero si intentamos hacer combinaciones entre ellos, saldrían infinitas experiencias.
    Una vez dicho esto yo creo que Samantha intentó dar un titular provocativo porque al fin y al cabo es periodista y supongo que querría llamar un poco la atención. Una vez que saltaron las alarmas de su artículo ella explicó que lo único que pretendía era que las madres no se sintieran mal por reconocer que a veces les gustaría tener una hora para sí mismas etc…No voy a entrar a valorar el artículo porque no deja de ser una opinión entre las miles y millones que hay sobre este tema, pero sí me gustaría decir algo.

    Hace un par de días tuve una entrevista con Eliana y hablamos de los distintos roles de la mujer. En la conversación nos dimos cuenta que hay muchos más roles de los que nosotras pensamos y que muchas veces tapamos lo que sentimos por miedo a ser defectuosas o imperfectas, o por miedo incluso a la exclusión social pero cuando una mujer se queda sola ante el espejo, se dice la verdad.
    Hablamos de no tapar lo que sientes y que cualquier cosa que sientes es por algo. Hablamos de la mujer perfecta y yo lo aplico un poco a esto. Hay momentos duros en la maternidad y eso no es nada nuevo, pero no sabes como vas a reaccionar ante ellos hasta que los tienes delante. Hay a muchas mujeres que se les complica mucho la crianza por todas esas variantes de las que te hablaba, creo que poder expresar lo que sientes y que en un momento dado digas. “no puedo más” es saludable.

    Recuerdo cuando mis mellizos eran pequeños, sin entrar en detalle para no aburrir tengo que decir que yo sí fui una de esas madres que no lo tuvieron fácil. Sin ayuda y con un bebé enfermo, ninguno dormía de noche y estaba sola ( ahora alguien es posible que me etiquete como víctima, no pasa nada yo también suelo etiquetar, todos lo hacemos) El caso es que mientras era una embarazada con una barriga redondita y preciosa, mientras hablaba de trajecitos y marcas de cuna, mis compañeras de clases de parto me hablaban y me tocaban la barriguita. Curiosamente cuando di a luz ( tras dos meses ingresada en el hospital) me encontré a una de ellas y le dije que no podía más, me miró como si tuviera la peste y a partir de ese momento cruzó la calle como si no me conociera nada.

    Mis hijos ya tiene 15 años. Este reto de ser madre es un curso acelerado de autoconocimiento y una lección de vida, pero no es la única, cada uno decide a que retos quiere enfrentarse. Quiero a mis hijos y los quise siempre desde que los tuve en la barriga, pero el hecho de sentir en ciertos momentos lo que sentí no me hace peor madre, no hay arma más letal que la culpa y desde luego mientras tenga un poco de voz y me dejen un sitio para escribir, intentaré quitarle la culpa a la mujer como sea, porque no es justo que se nos exija siempre tanta perfección, y dentro de esa perfección está callarnos lo que sentimos si esto que sentimos no es políticamente correcto. Que cada uno viva su maternidad como pueda y vaya aprendiendo por el camino lo que le toque aprender. Tenemos derecho a sentirnos mal y a expresarnos. Las palabras sobre las emociones están muy bien, pero en la práctica nos tiramos todos de los pelos porque alguien diga que “no puede más”.

    Algo tan bonito lo único que hace es suscitar peleas y discusiones, jamás lo entenderé. Tú imagínate que alguien tiene mucha ilusión por construir un rascacielos, trabaja duro, con ilusión e incluso a veces día y noche para conseguir terminarlo a tiempo. Imagínate que un día esa persona dice que no puede más, que está agotado y que no sabe si podrá hacerlo. …Automáticamente todo el mundo le animaría y le diría que sí, que puede, que es normal sentirse así , que descanse un poco y que después continúe. Esto (salvando las diferencias) es lo mismo, pero si tú dices que no puedes, que no sabes si lo conseguirás, entonces eres una quejica y no vales para ser madre. Mi pregunta es: ¿por qué nos hacemos esto las mujeres?

    Para terminar tengo que decirte que veo las fotos que subes de tus niñas y las veo cada vez más distintas, crecen muy rápido de bebés, son una maravilla y guapísimas. Los míos ya son un poco mayorcitos y estoy en un momento en que los conozco tanto que ya sé las leches que les va a dar la vida a cada uno, y también intuyo los aplausos. Me he vuelto una madre observadora, casi no intervengo, quiero que sigan sus propios caminos y solo estoy, como mucho, para dar mi opinión pero no para decirles cómo se tienen que sentir como personas que están experimentando la vida, ojalá alas madre que también estamos experimentando este reto, nadie nos dijera cómo nos tenemos que sentir y nos escucharan más .

    Un fuerte abrazo, María

    1. Gracias, mi querida Susana, por este profundo análisis, más que comentario da para un artículo completo. Me ha encantado como siempre leerte y aprender de tu experiencia y tu sabiduría innata que tienes. Desde luego éste es un debate que, como decía, da para mucho, y coincido plenamente en que la maternidad no es un camino de rosas, de hecho, es algo que expresé en el primer post. Muchas cosas no son como pensabas que serían… y desde luego hay momentos difíciles y más que habrá, yo que estoy sólo al principio de un laargo camino. Me parece totalmente normal que nos quejemos cuando estemos cansadas, sea como madres o emprendedoras o simplemente personas, no por eso seremos víctimas, porque las emociones para algo están y no tiene sentido taparlas con falsos sentimientos que no tienen que ver con la verdad. Simplemente había notado que hay una tendencia últimamente de lanzarnos el mensaje de lo mala que es la maternidad y querer venderla como otro producto más del patriarcado. El mensaje al final es que si eres madre debes renunciar a miles de cosas, tales como tu realización profesional, por ejemplo. Y aunque las leyes no nos ayudan a las mujeres en este sentido, sí considero que una mujer puede realizarse tanto como madre como profesional. Obviamente en países desarrollados es más fácil que en otros, pero me gustaría que viésemos también que se puede, de hecho tengo algo pensado al respecto, ya os enteraréis 😉 Y de nuevo, agradecerte tus comentarios. Desde luego tener mellizos sin ayuda es de una valentía enorme, así que toda mi admiración hacia ti! Un abrazo preciosa!

  12. Hola Maria, Me ha encantado tu artículo, me gustó tanto el primero, que estaba deseando que llegara este y me ha encantado. Felicitaros porque lo estáis haciendo estupendo, solo hay que leer lo que cuentas para saberlo.
    Sigue tu intuición de como tienes que cuidar a tus hijas, tu corazón de Madre no se equivoca, esta bien que si alguien te dice algo y a ti te parece bien lo hagas, pero los demás criaron a sus hijos y tu tienes que criar a tus hijas, a tu manera, a veces nos creemos los mayores que por el echo de serlo sabemos mas y no siempre es asi.
    Sobre la esclavitud: quiero pensar que esa periodista que puso eso en las redes sociales, quizás estaba pasando por una depresión posparto y en consecuencia le venia muy grande la maternidad.
    Yo personalmente pienso que la maternidad te cambia la vida en muchos aspectos, como: el sueño, el tiempo para la pareja, la preocupación si lloran y no sabes los que les pasa, el trabajo. Pero la recompensa de todo eso, lo supera con creces, cundo te miran, cuando se rien, cuando las oigas decir mamá, cuando las veas andar, cada día descubrirás con ellas un montón de sensaciones y te enseñaran un montón de cosas y el amor que sientes por ellas no para de crecer.
    Los hijos sacan lo mejor del ser humano, ahí si se cumple con creces el mandamiento de amaras a tu semejante como a ti mismo, creo que en este caso es más que a ti mismo, porque estás dispuesta a darlo todo por ellos.
    Enhorabuena pareja.
    Un abrazo grande, besitos para tus Niñas.
    Juana

    1. Qué bello mensaje, Juana! Desde luego teniendo tu experiencia de vida es precioso leer algo así: auténtico, real y muy humano. Efectivamente, como decía en otro comentario, perdemos el confort, pero la calidad de vida cambia de significado. Si antes valoraba viajar, dormir 8 horas, salir de casa cuando quiero… ahora valoro otras cosas como el bienestar de mis pequeñas. Creo que es imposible que algo sea esclavitud si es elegido. Es como decir: emprender es esclavitud. Yo he llegado a trabajar 10 horas al día 7 días a la semana y no me sentía esclava, sino realizada. Pero si decides ser madre sin ser consciente lo que eso supone, igual te llevas una sorpresa, como le pasó a la periodista que menciono, que casi se arrepintió de tener hijos (espero que no sea real, sino un mero reclamo para llamar la atención, porque si no, pobres sus hijos!). Para mí la idea de ser madre es algo que debemos decidir de manera consciente, y más con nuestra edad, que yo ya me acerco a los 40 y lo mío me ha costado tener hijos. En fin, que da para otro artículo, pero me encanta conversar sobre ello con mujeres conscientes como todas vosotras. Así que gracias de corazón!

  13. Hola María, muchas felicidades por tus bebitas que ya las conocí en instagram y son bellísimas! me encantó tu post y se nota el amor que sientes, me encanta! yo tengo 46 años, soy madre de 3 y soy viuda, mi hijo mayor ya está por su cuenta pero mis hijas aun son chicas, y la verdad ha sido dificil la situacion economica porque tengo una pensión por viudez (por el trabajo que tenía mi esposo) pero es mínima, apenas para lo básico, sin embargo yo nunca he querido irme a trabajar, aunque me preocupa si luego quieren estudiar una universidad, últimamente estaba viendo si podía hacer algo por internet, pero no tengo mucha idea, sin embargo yo prefiero poder estar para mis hijas, ir por ellas a la escuela, a las reuniones, poder ir a verlas en sus festivales, hoy simplemente las mas chica tuvo un desfile y me dijo “me vas a ir a ver?'” muy emocionada, y por supuesto que fui! se que es muy importante para ellos que uno vea sus logros, y al llegar a la escuela nos dimos cuenta que olvidamos algo imprescindible para el desfile y tuve que salir corriendo de regreso a casa para llevárselo y fue estresante porque no vivo tan cerca, pero poder hacer esas cosas, que ellos sepan que cuentan con uno, creo que no tiene precio, yo muchas veces me siento “irresponsable” porque lo que dice la gente es que debería trabajar, y sabes? a veces pienso que eso es mas fácil, irse a meter a un trabajo y dejar que alguien mas se ocupe de los hijos (me da tristeza eso) a mi en cambio lo que me gusta es ser mamá y se puede decir que es mi trabajo y vaya que ocupa tiempo! ademas de los quehaceres de la casa, asi que ¿que hay de malo en eso? creo que guiar/educar/cuidar a nuestros pequeñitos es muy importante y por mucho que nos modernicemos y que los tiempos cambien, siempre seremos las que vamos a pasar por el embarazo y el parto y eso crea lazos y aunque ahora los papás sean mucho apoyo con los hijos, aun así hay cosas que no pueden hacer (como amamantar) no sé si esa que dijo que los hijos esclavizan no tiene el instinto, porque la verdad no logro entenderla

    1. Hola Cecilia. Para nada deberías sentirte mal o incómoda por no trabajar fuera de casa. Estoy segura de que si contrataras a una persona que cuidara de tus hijos tan bien como tú, lo que le pagarías sería incluso más de lo que podrías ganar si trabajas en algo que no te llena. Así que cada uno que sea libre de decidir si trabajar fuera o dentro de casa. Desde luego si tuvieras un trabajo que amas y lo tuvieras que dejar por dedicarte a los hijos solamente, igual lo sentirías, pero si no es el caso, ¿qué problema hay? Al final sólo tú tienes la respuesta a lo que realmente quieres hacer. Muchas gracias por dejar tu comentario lleno de valor y sobre todo real y sentido, porque lo cuentas desde tu experiencia. Un abrazo!

  14. Hola de nuevo, María.
    La verdad es que creo que estamos en un buen momento para apoyarnos y ayudarnos en esto de la maternidad. Ya sabes que cuando hay alguna crisis significa que debemos hacer un cambio. Yo creo que no es tanto el sentirte de determinada manera( lo cual estás en tu derecho) como decidir cuánto tiempo quieres permanecer en ese sentimiento, para ello es fundamental expresarlo y por alguna extraña razón, expresar un rechazo y una impotencia ante ciertas situaciones maternales crea en la persona que lo escucha un cierto rechazo, una imagen de persona perturbada o defectuosa. Si muchas mujeres se atrevieran a decir. ” necesito ayuda, tengo este sentimiento y me siento mal por ello” si normalizáramos esto lo mismo que se normaliza en el crecimiento personal o en la emprendiduría, esa madre cambiaría ese pensamiento seguro, porque solo necesita ser reconocida, que alguien entienda que es normal sentir lo que están sintiendo. Si lo escondes por miedo al ostracismo se está perpetuando un sentimiento de culpa que tendrás para toda tu vida con los consecuentes daños para la crianza y posterior adolescencia.

    Lo mismo que existen coach para la autoestima, emprendiduría etc…sería genial que alguien pudiera escuchar a estas madres y hacer que maduren. Lo mismo que los emprendedores, como tu dices. Al final es una cuestión de madurez, autoconocimiento, consciencia….Si aceptamos este camino en la emprendiduría y no etiquetamos a una persona porque no es capaz de llevar a cabo su negocio, sino que se le ayuda, con esos sentimientos de madre deberíamos hacer lo mismo.

    Lo que me ha pasado a mí al tener esas circunstancias en la crianza de mis hijos, es que me he vuelto menos exigente como madre, acepto ya lo que me tenga que venir , relativizo todo mucho más. Es un curso bestial de aprendizajes, y cuanto más difícil te parece, más cosas aprendes y al final hasta das gracias por todas esas dificultades que estaban ahí por algo. Ojalá entre todas podamos ayudar a entender que la maternidad se puede vivir sin buscar la perfección, sin adelantarnos a los acontecimientos, sin pensar y programar a nuestros hijos para ” un patrón de perfección establecido” Como dice Alejandro Sanz. ” déjala que baile con zapatos nuevos”

    Un beso grande preciosa, me alegro que vuelas al trabajo 🙂
    Besos

    1. Qué razón llevas, Susana! Como contaba en el post anterior, los primeros dias me sentía rara, incluso no sentía ese vínculo tan inmediato con las niñas… Y aunque había leído que es algo normal, me sentía un poco rara por ello (no culpable, porque es algo que ya me he trabajado mucho). El vínculo llegó semanas después, cuando una de las niñas tuvo un ataque de tos o hipo y me preocupé mucho por ella. Y entonces abrazándola, llamándola mi pequeña miles de veces, dándole besitos para tranquilizarla, sentí: ¡Dios mío, cómo la quiero! Cuando me preguntan cómo las veo de mayores, lo único que me importa es que sean felices con lo que quieran ser, no busco ni pretendo que sean las más listas o guapas o famosas… Sólo que sean ellas mismas y encuentren su camino. Yo les ayudaré en lo que pueda, pero no necesito ni quiero que sean perfectas ni yo tampoco seré ni soy perfecta. Creo que ya bastante daño nos ha hecho la educación y lo último que quiero es que repitan esos patrones.

      Y por supuesto, ese apoyo entre madres, como mencionas, es esencial. Por suerte en Instagram y Twitter sigo muchas cuentas de mujeres y madres modernas, las que no son ni pretenden ser perfectas, cuentan lo que es la maternidad real y creo que cada día somos más las que hablamos de estas cosas. Yo he perdido confort que tenía antes, pero no por eso calidad de vida. Simplemente mis prioridades y valores han cambiado y ahora me preocupa más que mis hijas estén bien alimentadas y sanas que dormir 8 horas seguidas. Un abrazo y de nuevo, mil gracias por estas conversaciones tan interesantes.

  15. Hola María felicitaciones primero por tus niñas !!! Y si es un poco cómo contas al principio y después cambia todo pero nunca dejas de ser madre y una trata de ser la mejor aunque cometamos miles de errores. Nadie te enseña a serlo lo aprendes viviendo. Pero es lo más gratificante del mundo . Mis hijos son adolescentes y ya nuestra comunicación es distinta pero muy rica y eso se construye estando con ellos no importa cuánto tiempo pero q sea presente Gracias por tomarte el tiempo para compartir tus experiencias besos

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