¿Das más de lo que recibes?

Claves_del_articulo

Es posible que te pase como a mí que sientes que como norma general das mucho más de lo que recibes o que simplemente das mucho sin recibir nada o muy poco a cambio.

Las razones detrás de esta actitud pueden ser varias, muchas seguramente muy personales. A decir verdad, yo siempre tuve la sensación de ser la que da más en la vida, pero no fue hasta hace unos meses que me hice realmente consciente de este problema.

Cuando dar demasiado se convierte en un problema

Sí, dar demasiado muchas veces se convierte en un problema. Es cierto que dar es bonito (por cierto, la palabra “dar” en ruso, tal como suena, significa "don" o “regalo”). Y todos sabemos que lo ideal es dar sin esperar nada a cambio. Esto puede aplicarse a relaciones familiares, de pareja, incluso con tus clientes...

Pero también se sabe que todo tiene un límite y que en el equilibrio está la respuesta. Si damos demasiado, de forma continuada y persistente, al final acabamos rompiendo completamente la balanza y se pierde todo el equilibrio.

Las consecuencias de dar sin recibir

Las consecuencias de esta falta de equilibrio pueden ser muchas: desajustes emocionales, sentirte vacío en una relación del tipo que sea (profesional o personal), incluso puedes llegar a enfermar como me ha estado pasando a mí últimamente (me he estado poniendo mala cada dos por tres, desde que volví de Holanda a Madrid).

No, con este artículo no pretendo decir que ser egoístas es lo que deberíamos hacer todos. No es mi filosofía de vida ni mucho menos, pero tal vez sea hora de revisar nuestra autoestima, nuestras creencias y sobre todo entender en qué lugar de evolución tanto emocional como espiritual nos encontramos.

Personalmente llevo dándole muchas vueltas al tema en las últimas semanas y creo que ha llegado el momento de dejar de lado esa actitud de víctima, persona que no hace más que dar y siente que lo que recibe a cambio es muy poco o nada, se siente vaciada por dentro en muchas ocasiones, incluso engañada, pues es consciente de que algo no va bien en su manera de proceder y de relacionarse con las personas de su alrededor.

Baja autoestima

Como muchos sabréis, la baja autoestima me ha perseguido durante gran parte de mi vida, como lo cuento en esta vídeo-entrevista. La baja autoestima nos impulsa a pensar que somos menos que los demás, que merecemos menos o que no nos merecemos lo que nos corresponde.

Por eso cuando alguien nos da algo, queremos corresponder muchísimo a esta otra persona, pues creemos que nos ha dado demasiado. 

Pero también sucede al revés. Si alguien tiene que pagarme por algo (pongamos una sesión de coaching), trato de dar mucho más a cambio. A pesar de que los precios que manejo son muy ajustados al mercado actual, suelo alargar muchísimo las sesiones y cada vez que recibo un mail con alguna pregunta, trato de dar una respuesta lo más detallada posible, que muchas veces me ocupa bastante tiempo. 

Y no, no me cuesta hacerlo. Lo reconozco: me encanta dar, me encanta ayudar, he descubierto que ésta es mi misión en la vida y de hecho ya lo era antes de que me diera cuenta de ello: me he pasado años ayudando a mi familia en todos los aspectos... Pero una cosa es dar desinteresadamente y otra romper la balanza.

La búsqueda de aprobación

De hecho, muchas veces nuestro problema puede ser que estemos enganchados a dar. Suele pasar mucho por ejemplo con las madres que lo dan todo por sus hijos, que se desviven por ellos y se olvidan de sí mismas para mimar y proteger a sus retoños. Pero eso tampoco es sano, especialmente cuando los retoños ya no son tan retoños y pueden perfectamente valerse por sí mismos.

Y aunque suene paradójico, las personas que dan demasiado (y muchas veces cuando ni siquiera se lo han pedido), pueden convertirse en gente tóxica, pues son los que inician este juego de la balanza desequilibrada. Es como si hubiera un contrato emocional invisible que dijera: “ya que te estoy dando tanto, tú me debes a mí”; y ese “debes” puede entenderse por amor, aceptación, cariño, conexión, etc.

Además, llevada a un extremo esta actitud, podría tratarse incluso del típico chantaje emocional. Cuando haya por ejemplo un conflicto o desacuerdo en algo, el que da más podría alegar algo así: “después de todo lo que te he dado, ¿así me tratas?” Seguro que esta frase te suena 😉

Y es que detrás de la actitud de dar demasiado, a menudo se encuentra una necesidad de ser aprobados por los demás, o se esconde nuestro miedo al rechazo.

Cuando dar demasiado se convierte en una adicción

También mencionaba más arriba eso de que estemos enganchados a dar. A veces siento que es lo que me ocurre a mí con mis clientes de coaching, por ejemplo. La trampa está en que el coaching tiene como esencia ayudar a crecer a la otra persona. Pero una cosa es ayudar de forma equilibrada y otra es desvivirse por que la otra persona solucione sus problemas y alcance sus objetivos.

Recuerdo que uno de mis profesores del master de coaching solía decir: "un coach excelente puede no conseguir efecto alguno con un cliente que no quiere cambiar; y al revés: un mal coach puede hacer maravillas con un cliente que está muy predispuesto al cambio". La moraleja es simple:

Uno no puede ayudar al otro si hay una resistencia al cambio interna, aunque de forma consciente nos diga que quiere mejorar su vida o solucionar sus problemas.

¿Cómo saber si tienes una adicción a eso de dar?

¿Cómo podrías saber que estás enganchado a eso de dar? Muy fácil. La respuesta está en analizar qué necesidades y sobre todo cuántas necesidades cubres con el hecho de dar. Más adelante haré un vídeo sobre las necesidades humanas y las distintas clases de vehículos que tenemos para cubrirlas (todo gracias a unos vídeos de Tino Fernández que descubrí recientemente).

Por ahora te hago un breve resumen. Hay básicamente 6 necesidades humanas:

  • seguridad / control
  • variedad / diversión / aventura
  • amor / conexión con otras personas
  • importancia / autoestima / orgullo
  • crecimiento
  • contribución

Se supone que cuando una actividad concreta nos cubre al menos 3 de estas necesidades, estamos hablando de una adicción. Si cubre más o todas ellas, se trata de una adicción muy potente.

Imagínate que el hecho de dar a otros, sea a nivel personal o profesional, te proporciona seguridad (me siento más segura de mí misma si ayudo a los demás, a mi familia o a mi pareja); pero también te proporciona conexión con otras personas (si les ayudo, siento que soy aceptada por un grupo social o por mi familia); y además eso te hace sentir importante (es bastante frecuente sentirte importante o especial cuando ayudas a otros). Ya con esos 3 componentes podemos estar hablando de una cierta adicción.

Si además el ayudar a otros supone para ti un crecimiento personal o profesional, como es mi caso, y además una contribución con tu trabajo a la sociedad (además estas dos últimas necesidades son espirituales), tienes la adicción asegurada.

Pero como ayudar a otros no te está generando un malestar físico (a no ser que te pases las horas del día haciendo esto y te olvides de comer y de tu propia vida), no es algo que debas erradicar de tu vida. Simplemente basta con analizar tu actitud y ver en qué punto estás dejando de vivir tu propia vida para volcarte en otros, qué miedos, creencias o limitaciones hay en tu urgente necesidad de ayuda. ¿Tratas de rescatar a otros de sus problemas, crees que eres imprescindible para su progreso personal?

En realidad, todo lo que te cuento es algo que he vivido y a día de hoy sigo viviendo a ratos, aunque cada vez más consciente de que esa no es la actitud que quiero seguir alimentando e introduciendo poco a poco cambios en este aspecto.

Creencias potenciadoras y limitantes

Detrás de dar demasiado se encuentran en realidad numerosas creencias, algunas de ellas además relacionadas con el dinero.

Dar es positivo. Ayudar es la finalidad del ser humano. Contribuir me hace sentir mejor persona. Como ves, son creencias positivas que no deberíamos eliminar de raíz, pero sí matizar hasta qué punto dar es siempre positivo, hasta dónde debo llegar, preguntarte si no estarás tal vez dando demasiado y rompiendo el equilibrio en tu vida.

Pero también puede haber creencias limitadoras como Si no ayudo a mi familia, soy egoísta. Si digo que no, me despreciarán y me rechazarán. Para merecer algo, debo dar mucho primero. Si no prestas ayuda al otro, eres mala persona.

Y no nos olvidemos de las creencias falsas en relación al dinero que la sociedad, familia o cultura nos han inculcado: Ganar mucho dinero es despreciable. Los ricos son malas personas. Cobrar al que tiene poco dinero es feo. El dinero induce a la avaricia y codicia. O El dinero es basura, frase que me recuerda a mi infancia en un país comunista (nací en la ex-URSS).

Si crees que das demasiado y no recibes lo que te corresponde, revisa tus creencias una por una: sobre el dinero, el egoísmo, el hecho de ayudar, de cobrar, de vender. Todo eso está detrás de cómo te comportas en tu día a día. Para el cambio de creencias, te recomiendo que veas este vídeo muy detallado en el que te cuento cómo cambiar tus creencias limitantes en 9 sencillos pasos.

Por último, hay un tema muy interesante que descubrí hace poco en relación con el tema de dar. Se trata de 4 niveles evolutivos, a nivel emocional y espiritual. Pero como no quiero alargar demasiado este artículo, te invito a que te suscribas, si aún no lo has hecho, para recibir este interesante post en tu correo cuando lo publique. Además, si te suscribes, recibirás automáticamente acceso a mi Mini-Curso sobre la Autoestima que regalo a todos mis suscriptores.

Y para terminar, me gustaría preguntarte: ¿eres más de dar o de recibir? ¿Si eres más de dar, qué creencias crees están detrás de este comportamiento? Me encantaría escuchar tu opinión. Además siempre respondo a todos los comentarios, así que aprovecha la ocasión y plantea tus dudas 🙂

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42 comentarios

  1. Qué buen artículo María 🙂 Yo creo que soy más de dar mucho (muchísimo) cuando cuando creo que la otra persona es honesta conmigo. De hecho incluso puedo tener el remordimiento por pensar que he dado demasiado y me lo llego a recriminar, pero luego pienso que es porque en el fondo me gusta ser generoso.
    Ser generoso puede ser también una forma de recibir porque te estás dando a ti mismo. Es difícil, pero creo que es tremenadamente reconfortante.
    ¡Un abrazo!

    1. Hola Pau! Qué bueno volver a leerte por aquí. Me consta que eres de dar y además mucho, porque sigo tu blog y tus artículos son grandes, no sólo en extensión, sino en todo el contenido de calidad que ofreces generosamente. Yo creo que los que estamos en el mundo de psicología, coaching, terapias, ayuda a los demás somos dadores natos, nos encanta dar, eso nos reconforta y de alguna forma nos da cierto sentido a la vida, nos hace más felices, más plenos… A veces después de una buena sesión de coaching, cuando siento que he ayudado de verdad a la otra persona, me invade como una sensación de euforia, un auténtico subidón jeje. Pero también sé que es mi trabajo y lo suyo es mantener los pies en la tierra. Si doy todo de mí, me puedo perder y a veces eso me lleva a infravalorar mi tiempo, mi dinero. Yo trabajaría gratis encantada, pero de algo hay que vivir y pagar las facturas 😉 Aunque ahora que lo dices, efectivamente, dar es darse a uno mismo al final y es desde luego reconfortante. Mi idea ahora es encontrar ese equilibrio justo entre lo que doy y lo que obtengo, es por así decirlo, mi reto personal.

  2. Muchas gracias Masha. Tus artículos son verdaderas joyas para mí. Me ha venido muy bien leer tu artículo hoy y te comento el porqué. Mi hija de casi 3 años (los cumple el jueves) ha hecho un retroceso en el tema del pipí. Desesperada he llamado a un amigo psicólogo con el que he realizado varios cursos como PNL, SOFROLOGÍA Y me ha comentado que normalmente a esa edad y siendo niña eso se produce por una llamada de atención hacia la figura paterna.
    Esto me ha hecho analizarme y me he dado cuenta de que inconscientemente he sido parte de que mi hija hiciese ese retroceso porque no dejaba a mi marido que ejerciera de padre con ella y yo me quejaba de que no me ayudaba con la niña. Qué equivocada que estaba!!! Tanto mi marido como yo somos responsables del bienestar de mi hija. Tu artículo me ha venido como anillo al dedo.. Gracias.

    1. Hola Silvia. Gracias por tus palabras. Este artículo lo escribí porque llevaba tiempo siendo tóxica conmigo misma, dando mucho y luego quejándome de que no tenía tiempo para mis cosas. A veces algo que en apariencia es altruista en realidad puede ser muy egoísta, sin que nos demos cuenta, porque hay muchas creencias de todo tipo en relación a la extremada generosidad. Para mí es muy fácil ser generosa, lo difícil es aprender a medir a partir de dónde me estoy pasando. Y creo que a las que sois madres os pasa mucho eso de dar y dar… al menos así es mi madre e intuyo que el día que yo lo sea, también seré así 😉 Me alegro mucho que el artículo te haya hecho replantearte tu situación. Dar es precioso, pero también es necesario hallar ese equilibrio emocional del que hablo.

  3. Pues sí María,
    ¡Qué casualidad!
    ¡Hemos publicado las dos un artículo del mismo tema!
    Además creo que se complementan perfectamente.
    Me ha gustado mucho la mención que haces de las 6 necesidades esenciales del ser humano, porque me recuerda al gran mentor y maestro del coaching que ideó esta metodología o sistema, también conocida comos “Psicología de las necesidades humanas”, Anthony Robbins .
    Cuando las estudié en mi curso de coaching, pude encajar muchas piezas de mi particular puzzle vital, porque descubrí que estaban íntimamente ligadas a la ganancia secundaria, son la fuerza invisible que nos mueve a actuar.
    Nuestra forma de satisfacer estas necesidades, determina nuestros resultados en todas las áreas.
    En el fondo todo se reduce a lo que en coaching llamamos “ser causa” o “ser efecto”:
    Podemos satisfacer estas necesidades siendo “causa”, proactivamente, “recursivamente” , responsablemente, tomando “decisiones de alta calidad”
    O podemos satisfacerlas “no recursivamente”, siendo reactivos, “siendo efecto”, siendo “víctimas”, adoptando “decisiones de baja calidad”.
    Creo que teniendo delante el mapa de las 6 necesidades , podemos entender el POR QUÉ hacemos lo que hacemos y CÓMO podemos hacer algo al respecto.
    Gracias María por esta estupenda reflexión sobre el Dar y el Recibir.
    ¡Un abrazo!

    1. Hola Elena, ya ves, estamos conectadas jeje. Lo de las necesidades humanas yo en mi curso de coaching no lo di, así que ahora estoy como una niña ilusionada que ha conocido algo nuevo y lo está aplicando a su vida y lo quiere compartir. Más adelante haré un vídeo detallado del tema, porque me parece superimportante tenerlo en cuenta. Ahora estoy leyendo un libro en inglés de Tony Robbins y aprendo muchísimo de ahí. Un abrazo y gracias por aportar respuestas tan nutritivas 🙂 Un abrazo muy grande!

  4. Hola María,
    Que buen artículo. Me he sentido identificada en muchos puntos que compartes, quizá yo “cojee” de esa pata, sobre todo en según que situaciones, jejeje. Y aunque ya me lo había planteado alguna vez leerte ha sido esclarecedor. Me ha parecido muy Interesante tu punto de vista.
    Como todo hay que encontrar nuestro propio equilibrio aunque cuando actuamos por inercia muchas veces ni somos conscientes de lo que hacemos y para qué lo hacemos 😉
    Contribuciones como esta hacen reflexionar y que seamos más conscientes de nuestras vidas, bueno si uno lo decide y toma acción, claro, que muchas veces estamos hasta arriba de información pero no la llevamos a cabo…
    También me ha gustado mucho leer el feedback de los comentarios, todo ha sido muy “aprovechable” para mí, jejeje. ¡Tomo nota!
    Gracias por compartir.
    Abrazo!!

    1. Me alegro que te haya parecido útil Begoña. Es verdad que estamos arriba de información, te doy la razón. Parece que hay tanto que cambiar, tanto que mejorar, tanto que aprender… que no da tiempo a nada, ¿verdad? Pero cuando algo nos resuena es por algo. Las personas que estamos en el mundo del desarrollo personal estamos muy acostumbradas a dar y a veces no vemos límites. Pero esto también es un trabajo y creo que para que la cosa funcione, debe haber una reciprocidad y equilibrio. Muchas gracias por comentar!

  5. Saludos!!! A mi siempre me gusta dar aunque antes no me daba cuenta de que condicionaba a la gente de mi alrededor a esperar algo de mi y por un largo tiempo no me planteé que debía haber un equilibrio, pero gracias a blogs como el tuyo mi desarrollo personal a mejorado poco a poco.

    1. Me alegro mucho, Esteban. Muchos actuamos por inercia, porque se nos da fácil algo, como en este caso el hecho de dar. Detrás puede haber muchos condicionantes que nos impulsan a actuar de esta manera, como lo cuento en el artículo. La cuestión está en hacernos conscientes de ese difícil equilibrio entre el dar y el recibir. Yo siento que me paso mucho dando y esto me pasa factura. Por eso estuve pensando en ello en los últimos meses. Poco a poco, al hacerme consciente de ello, voy reeducándome y equilibrando la balanza. Si notas que también te pasa a ti, con sólo darte cuenta de ello a veces es más que suficiente. Un abrazo!

  6. Hola de nuevo María, la verdad es que es has tocado un tema tremendamente apasionante, porque es una de las cosas que, en mi opinión mueven el mundo, las creencias positivas, la solidaridad, en fin todas las cosas buenas que en la sociedad debe resaltar por encima de las demás, y que por desgracia, no siempre es así. Y te estoy hablando desde mi perspectiva y desde mi experiencia, pues soy de esas personas que en muchos momentos cuando tengo que dar, si la circunstancias exigen, estás como ciego, tu mente se bloquea y das, hasta el punto de que no te das cuenta de que recibes poco ( un gracias, o mil gracias, pero se queda ahí) mucho, un favor a cambio, o también hay ocasiones en que nada. Creo que aquí, no se trata tanto de cuestiones materiales, sino morales, actitudes personales.
    Hoy día se está tendiendo mucho al egoísmo ( sobre todo desde que empezó la crisis), y que nos ayuden , nos den, casi sin miramientos y luego nada, aquí radica una de las consecuencias de nuestro malestar, por nuestra ocasional frustración por dar más de lo que recibimos. La cuestión es que, María, debemos, primeramente, buscar ese equilibrio, de una manera razonada, cúando debemos de dejar de dar más de lo que recibimos, a quíen, y por qué. Aunque cuando se presenta la ocasión, y tenemos que dejar todo, o casi toda y dar, ayudar, en la mayoría de las ocasiones, no pensamos en otra cosas, no hay más persona, ni más situación, ni más objetivos que esa ocasión de ofrecer lo mejor de nosotros, sin esperar poco o nada. Mira, María, te voy a poner un ejemplo; en mi trabajo ( aunque sabes que ni me llena, ni me ilusiona, ni me gusta), pero hay ocasiones, muy contadas eso sí, en el que debo prestar una ayuda, dar lo mejor de mí para alguien que lo necesita, y sin pensarlo vas y lo haces, o al menos lo intentas. Una de esas ocasiones fue cuando a una señora la robaron un bolso en una tienda de ropa, y llevaba , además de dinero, su dni y sus tarjetas de crédito. Yo a la pobre señora la vi, desesperado, con ansiedad, sofocos. En ese momento no te paras pensar en otro cosa, si que en ayudarla, pero te pones en “su situación”, eso sí te acuerdas de que en otras ocasiones, yo he estado con situaciones que me provocaron ansiedad, y la ayudas, primeramente a calmarla, diciéndola que yo la voy a ayudar a cancelar sus tarjetas, gastándome todo mi dinero y saldo de móvil para ello, sin importar si los números son 902 ( que cuestan un ojo de la cara), cuando le arreglas la situación, la señora se va calmando, y se va tranquila. Al día siguiente su marido, se dirigió a mi empresa para hablar conmigo, para darme las gracias y preguntarme cuánto me había costado todas las llamadas que hice para devolvérmelo y yo le respondí que no tenía que darme nada, estaba en mi obligación como persona en mi trabajo, sacar a su mujer de ese tremendo apuro a su esposa ( y desde entonces me saludan por la calle, e incluso en alguna ocasión nos paramos a pensar) Para mí fue una satisfacción “infinita” el haber ayudado a esa persona, y cuanto más complicada es esa situación, cuanto más tienes que dar, más satisfacción encuentras, más orgullo personal tienes.
    Por eso he dicho anteriormente que es una cuestión de actitud, de moral más que material.
    Dicho esto recalco una vez más que es necesario, buscar ese equilibrio, al que tu has hecho mención en este post, y claro por qué no? cuando es necesario dar poco o no dar, pues hay que hacerlo. Es cuestión de tener la capacidad de discernir, cúando no nos importa dar más que recibir, dar o no dar. Un abrazo María,

    1. Muchas gracias por compartir tu experiencia, Justino. Como muchos comentan en este post, dar a veces es una manera de sentirse bien contigo, porque has hecho mejor la vida de otra persona en un determinado momento y esto es bellísimo y maravilloso. Pero como cuento en mi artículo, a veces dar demasiado tiene un efecto contraproducente: que te tomen por tonta, por ejemplo. Me pasó ya en varias ocasiones y llegó un día que me dije: basta! Daré lo mejor de mí como profesional pero no volveré a hacerlo gratis (salvo casos excepcionales), porque primero la gente no siempre aprecia lo que se da gratis y segundo porque es también mi valioso tiempo. Y ahí está el equilibrio: no desvivirnos por los demás, sino encontrar también una manera de equilibrar la balanza. Gracias por comentar, como siempre! Por cierto, la recompensa no siempre ha de ser económica: un gracias, un favor como agradecimiento, a veces es mucho más significativo!

      1. Si en esa reflexión te doy la razón. Y de hecho lo que digo después, es que una cosa es dar más en ciertos casos , y otra es que tomen por tonta, y eso tampoco Maria, y por lo tanto reflexionas , y actúas bien un saludo amiga

  7. Es cierto, esto pasa. Soy más de dar y demasiado. Por una parte está mis creencias, después mi propia forma de ser. Pienso que si puedo ayudar a alguien, me resulta inconcebible el no hacerlo. Hay que ser buenos. Se es más feliz siendo bueno y ayudando, construyendo, amando … etc que no haciendo todo lo contrario.
    Ahora bien, es cierto que puede haber cierta búsqueda de aceptación en algunas ocasiones u olvidarse de sí mismo.Eso no es nada bueno. Es curioso, hace poco he ayudado bastante sin que me lo pidieran, algo que lleva tiempo, dedicación, aportar una experciancia que no se enseña en ninguna parte para que otros ganaran dinero y lo hice desinteresadamente. Les abrí puertas, muchas.Reacción al poco de ellos: RECHAZO. Y yo: ¿¿Cómo?? Despúes me llegó casualmente un correo, no se de quién. tal vez sería algo de Facebook, o whatsApp… que decía “NUNCA HAGAS UNA FAVOR ANTES DE QUE TE LO PIDAN” Como sabio consejo. Me hizo pensar. ¿La conclusión? Básicamente que te toman por idiota, el 90 % de la gente, y muy lejos de agradecerlo, te tomarán el pelo, o abusarán. Pensé en lo mal que por lo general (salvo honradas excepciones) me fue haciendo eso en principio tan noble en todo lo que soy capaz de recordar en mi vida. No valoran la ayuda demasiadas veces. Ahora bien, si alguien está hasta el cuello, y tú eres su tabla de salvación, y le sacas del apuro, te valorarán mucho más … por lo general. Se invierte la proporción. Siempre habrá unos aprovechados que saquen o quieran sacar provecho, pero menos, y aparecen más gente agradecida de verdad. La aplicaré como una máxima a lo largo de mi vida esa frase, a menos que algo me haga cambiar de idea claro.
    Es la primera vez que comento, gracias, un saludo María. Esto del couching me parece tan importante que nadie debería siquiera empezar la universidad sin haber recibido al menos un año intensivo en la matería. No se puede ir por ahí danto tumbos, sin autoestima, confiando en cualquiera, lleno de complejos, culpas … etc que el couching soluciona muy eficazmente.

    1. Hola Ángel. Qué bien que te animaras a comentar y a dar tu visión de las cosas. Eso que dices de no tratar de ayudar si no te lo piden, me parece muy importante. A mí también me pasa que por inercia quiero ayudar a todo el mundo, cuando veo que tiene algún problema y éste se puede resolver. Pero he aprendido a contenerme y no proponer nada, a no ser que el otro pida mi ayuda. A veces ves a gente conocida o cercana que están fatal o no están contentos con su vida, y me dan como ganas de decir: mira, si haces esto o lo otro, estarás mejor. Pero tal vez ellos no estén preparados o no quieran cambiar. Es muy difícil para personas como nosotros no ayudar, pero a veces es mejor mantenernos al margen.

      Y también me ha pasado ayudar y no recibir ni un gracias. Antes ofrecía la primera sesión gratis, pero dejé de hacerlo al ver que yo invertía casi dos horas de tiempo en ayudar a la otra persona, le enviaba ejercicios por email y ni siquiera obtenía respuesta de agradecimiento. No es lo más habitual, la mayoría me agradecían y entablé buena relación con ellos. Pero sí me dolía que invirtiera 2 horas de tiempo en sesiones gratuitas, y hubiera un silencio después. Así que decidí que eso de trabajar gratis se acabó. Aunque eso no significa que en un caso puntual lo haga, porque la persona de verdad no tenga medios o porque me lo recompense de otra forma. El altruismo es bonito pero todo tiene un límite, como bien dices: que no nos tomen por tontos 🙂

      Gracias por aportar a este artículo, Ángel. Me encantará verte en más comentarios en este blog 🙂

  8. Hola María!
    Me ha encantado este artículo y me he sentido muy identificada.
    Como dices, iniciar este desequilibrio activa una dinámica entre tú y la gente con la que interactúas que ya no es del todo sana.
    Creo que quienes somos tan y tan generosas en realidad buscamos amor.
    Llevamos todxs un personaje a cuestas desde la infancia que hace que nos comportamos con un automátco del que nos cuesta desprendernos. Porque además hay un beneficio oculto en cada forma de actuar desde ese automático.
    Nos enseñaron a ser de una forma y entendimos que no nos amarían si no nos comportábamos como se esperaba de nosotras.
    Pero ahora somos ya adultas. Y este artículo me recuerda que yo también tengo un desequilibrio en mi balanza del dar y recibir. Y me siento culpable si no doy todo de mí y adquiero una deuda cuando me dan.
    Gracias por hacer que tome consciencia 🙂

    1. Hola Tere. Ya ves, somos unas cuantas quienes pensamos así: dar y recibir es un equilibrio nada fácil para muchas personas. Y tienes toda la razón de que tiene que ver con ese personaje que llevamos a cuestas desde la infancia y que es nuestra manera de buscar amor, dando. Pero cuando te haces consciente, no es que dejes de dar de la noche a la mañana, en absoluto, sino que empiezas a valorarte más. Yo tiendo a regalar a los demás, pero claro si siempre regalo, nadie me compra jeje. Así que procuro a veces contenerme y no regalar, aunque me haría sentir superbien regalar a todo el mundo. Gracias por dejar tu comentario 🙂

  9. Hola María
    Me gustó un comentario que dejaste en un artículo de Irene sobre el miedo a hablar en público (yo también era de los que se paralizaba frente a un auditorio) así que decidí pasarme por tu blog, y esta es la tercera entrada que leo. 😉

    Me he sentido identificado con muchos puntos de este post.
    Desde pequeño he sido de los que dan más de lo que reciben, y lo hago con gusto. Pero hace un par de años empecé a preocuparme tanto por ciertas personas que acaba descuidando mi propio bienestar (en esos momentos no me daba cuanta, o no me importaba).

    Poco a poco me fui dando cuenta de que “no era correspondido” y de que no era sano desvivirme tanto por alguien, sin embargo, no quería ser una mala persona así que seguía dando a pesar de no recibir (casi) nada a cambio.

    Cuando por fin tomé un poco de distancia para ver las cosas con perspectiva me di cuenta de que no podía seguir así, y que no por eso me convertía en una mala persona, después de todo, debía cuidar de mi primero para poder ayudar a otros. Como bien dices en el artículo, la clave está en el equilibrio.

    Ahora sigo “estando ahí” para esas personas, pero sin descuidarme a mi mismo y, aunque al principio no me lo creía, ese cambio ayudó a mejorar esas relaciones.

    Tienes unos excelentes artículos, creo que me verás por aquí más seguido 🙂

    1. Muchas gracias por tus palabras Andrés. Me encantará que formes parte de este blog. Además creo que vamos por caminos parecidos. Leeré tus posts en cuanto saque tiempo, porque seguro que me inspiro también 🙂 Es bueno que ya estés ahí sin descuidarte a ti mismo, esa es una de las claves, que yo también tardé tiempo en comprender y empezar a aplicar. Un abrazo y nos seguimos en nuestros blogs!

  10. Hola María! Realmente creo que yo tengo un problema con eso de dar y pensar que no recibo ya que tal vez recibo pero no lo veo (aunque no creo que esa el caso). Mi tema es un poco delicado y más para dejar un comentario publico. Me gustaría saber si podríamos hablar en privado y ver si me podrías ayudar.
    Gracias de antemano.

  11. Me ha gustado mucho el artículo, yo siempre he sido de mucho DAR sobre todo si creo que con lo doy estoy ayudando a otra persona a superar o mejorar algo en su vida. También lo que comentas en tus seciones de coaching y en DAR mas te de ti en cada sección a mi pasa excatamente igual cuando alguien paga por mis servucios casi me desvivo por mis cleientes, siento que debo ser cada ve mejor y dar mas para merecer su confianza. Ahora comprendo que todo se trata de una percepción de mi misma y de mi valor. y prender a equilibrar la balanza hacia el recibir. Gracias Masha!

    1. Me alegro que te haya servido el post Dyanna. Así es, debemos aprender a racionalizar lo que damos, si no, se nos va de las manos. UN abrazo enorme, preciosa.

  12. Hola María:
    Que acertado artículo expones. En toda mi vida he vivido enganchada con la generosidad, personalmente siempre he pensado que no es una cuestión que uno le den a elegir, si no que es un aspecto nato de cada persona, es como si se hubiera nacido así; de hecho mi hipótesis sobre ello creo que lo herede de mi padre, ya que el también es una persona muy generosa. Para mi la generosidad realmente me produce “cierta felicidad” (digo “cierta” porque a veces esta disfrazada, cuando te das cuenta) estar para los demás, y primordialmente con mi familia, mis amigos y mi pareja, a veces imagino que si fuera una persona poderosa y de mucha abundancia les daría todo lo que no pueden tener y en mi pensamiento se crea un ambiente alegría, y dentro de mis posibilidades a veces lo hago posible, pero desafortunadamente cuando me topo con el desequilibrio de la balanza sufro mucho, para mí no sentir el apoyo de mis seres queridos cuando lo necesito y como yo lo ofrezco es muy doloroso, y siento un reproche personal muy grande, el sentir que sacrifico mucho de mí por los demás y obtienes poco, es triste.
    Cuando te das cuenta de los limites que implica la generosidad, te trae muchos conflictos y a mí me ha pegado en lo que más amo: en mi familia, de pronto el choque emocional por todo lo que estaba dando me comió y reflejo un claro descuido de mi persona, lo cual fue necesario ver por mí, pensar en mi, y fue ahí cuando te tachan de egoísta, ya no hay respeto, solo criticas y es así como te destierran de sus vidas. Desgraciadamente es un actitud que no logras cambiar de uno día para otro, y lo vuelves a generarlo en otras persona, en mi ejemplo mi pareja y de ahí el: “dar más de lo que recibo”, se volcán en más problemas.
    Nunca había considerado ayuda profesional hasta que te leí María, para calmar mi tristeza pensaba que no era una obligación obtener algo cuando das, y en cierta forma es verdad, soy fiel creyente que la vida te lo paga de muchas formas, pero no es positivo sufrir por algo asi.

  13. Hola, he encontrado tu artículo porque estaba buscando sobre sentir que das mucho y sentirte sola. Me ha sido muy útil Gracias!!
    Me acabo de dar cuenta de que tengo miedo a que me rechazen y por eso demuestro mucho. Y me ha sabido mal pensar que puedo llegar a ser tóxica, reclamando que me den lo mismo que doy. En realidad ya sabia sobre el rechazo, por eso siempre estoy con la creencia de que prefiero amistades profundas, no me gusta conocer a gente nueva y enseguida ser amigos…es algo que me duele porque yo misma cierro la puerta a los demás por mi propio miedo y solo cuando sé que son personas leales y seguras la mantengo abierta. O también me surgen dudas después de ser así, me planteo si de verdad la otra persona sabe lo que estoy haciendo, si en realidad pasa de mí porque en el pasado di mucho de mi y me dejó una herida (claro que después de reflexionar me he dado cuenta de que esa persona que me encontré fue para que me diese cuenta de que necesitaba sentirme aceptada ).
    Me ha ido muy bien leerte y he podido ahondar mas en lo que me pasa.

    1. Me alegro de que te haya resultado útil este artículo Marya. A menudo damos más porque creemos que nos van a querer más o aceptarnos. Lo de si otros lo saben, en la mayoría de casos creo que no se dan cuenta. Lo toman como algo natural en las personas que damos mucho. A mí me ha pasado que cuanto más doy, más me reclaman. Así que cuando doy menos, las cosas están más equilibradas. Eso sí para dar menos debo contenerme jeje, porque es natural en mí querer dar más y más. A lo mejor tu eneatipo es el 2. Míralo, porque puede darte muchas más pistas. Un abrazo!

  14. Siempre he tenido la mosca detrás de la oreja cada vez que he leído cosas como “lo que das la vida te lo devuelve”. No tengo más que pensar en un montón de ejemplos en que eso no se cumple. Quien da demasiado, como se comenta aquí, ¿los que viven en la pobreza tienen la culpa por no dar cosas a la vida? ¿o los ricos obsesionados con el dinero y sin escrúpulos le dan mucho a la vida? ¿los dictadores? puedes ser muy generoso y la vida no va a tratarte bien o mal por ello, tu situación depende de muchas cosas mas complejas que un simple da y recibirás. Yo suelo ser generoso al principio de las relaciones, pero según como vayan evolucionando pues ajusto esa generosidad, o según la confianza, simpatía o conexión que sienta con ellas, tambien es sano romper alguna amistad de vez en cuando al darte cuenta de que ya no es amistad.

  15. Ultimamente he estado en una relación en donde yo doy más, en realidad no me daba cuenta, no le daba tal importancia, hasta que le termine de inflar el ego a mi pareja, entonces comenzó a poner excusas cada vez que queria yo salir con el, cuando teniamos una cita importante me dejó plantada, luego ya no respondía mis mensajes ni me llamaba, ahora hable con el , y me supo decir que en relaciones pasadas él era siempre el que daba más y que por ello la experiencia le hizo asi, ademas de que evidentemente su ego aumentó a tal punto que le impide ser franco, pero que aun me quiere.
    Tengo problemas para comunicarme y por lo general soy callada, el me confeso que hablar conmigo es como hablar con una pared, y que muchas veces no sabe que decirme, ademas que con esta situacion el tambien se sentía mal…. pregunté si habia solución y me pregunto, que solución….ahora bien tengo la dificil decisión de continuar o terminar la relación.
    Buscaba algo que me pueda guiar y leí este artículo, me doy cuenta de que dí porque siento cariño y no esperando algo mas ni aprobación ni dependencia..entonces, me preguntaba si me podrían ayudar un poco, que siento que exploto… estado pensando mucho en los pro y los contra…pero aun no puedo

    1. Hola ! Según lo que comentas, sólo puedo decirte una cosa: debes amarte primero tú, independientemente de la pareja. Si te amas y te aceptas como eres, no habrá problema de seguir o dejar de seguir con esa persona. Si sientes que no corresponde en su actitud, a lo mejor decides dejarle y seguir tu vida. Pero eso sólo lo logres cuando empieces a amarte y tomes la decisión consciente de ello. Te sugiero apuntarte a mi masterclass de autoestima y confianza: https://mariamikhailova.com/curso-online-autoestima-confianza/

  16. Hola María, me encuentro muy triste, resulta que mi hija de 40 años tiene 2 hijos y está divorciada, no trabaja ó hace pequeñas ventas. Su papá y yo la hemos ayudado en todo, pero hoy me dijo que yo nunca la he ayudado y si creo que lo he hecho a sido a mi conveniencia. Me dolió la forma como se expresó con mucho dolor y coraje hacia mí. He tratado de ayudarla en todo y a veces hasta haciéndome a un lado, y cuando por ejemplo le digo te cuido a los niños pero en mi casa, (no veo en la noche bien cuando manejo) ella dice que todo es como yo quiero. No sé que decirle, pero hoy me dijo muchas cosas horribles que ella ha sentido de mi. Me puedes aconsejar algo para que esto tome un mejor rumbo. Gracias.

    1. Hola Pati. Siento que estés pasando por una situación difícil. Sabes, te entiendo muy bien. Yo en otra época de mi vida daba demasiado a los demás y no lo apreciaban. Y ahora sé por qué me pasaba esto: porque ellos con su actitud que me parecía injusta me estaban mostrando que yo no debía seguir comportándome así, dando tanto sin más, porque cuando damos tanto y tanto es porque en el fondo, de manera inconsciente, buscamos su aprobación, que nos quieran porque somos muy buenas, porque lo damos todo. Pero eso no es bueno para nadie: ni para otros ni para nosotras. Así que si pudiera darte un consejo, sería éste: dejar de dar tanto a tu hija, alejarte por un tiempo y ocuparte de ti, pensar qué hobbies o intereses tienes, quedar más con amigas o hacer viajes, volcarte en tu vida interior… Seguramente tu hija te llamará egoísta y dirá que no eres buena y eso te dolerá mucho, muchísimo. Pero si quieres ser feliz, crecer y aprender a quererte, debes pasar por este dolor incómodo porque eso te hará ser más fuerte. Lo que esta situación te indica es que no te amas lo suficiente y tu hija es un espejo que te lo estará recordando mientras sigas dando tanto de tu parte. La solución está en centrarte en ti y tu vida, tu hija podrá buscarse la vida seguramente, y verás que no es necesario que estés siempre disponible. Yo empezaría dando menos, esto es lo que hice yo y puedo asegurarte que ahora soy más feliz y más libre. Mucho ánimo! Un abrazo muy grande!

  17. Hola María! He llegado a tu blog precisamente buscando si era malo dar demasiado. Estoy enamorada de un amigo y últimamente le he estado regalando fruta, que la tengo de casa y no me cuesta dinero. Pues bien, hoy además le quería regalar otra cosa y me ha dicho que tenemos que terminar con esto de los regalos. Regalar demasiado creo que puede resultar incómodo para la otra persona y por otro lado, seguramente sea por la necesidad de que el otro te quiera. Hoy me he dado cuenta que me estoy pasando, aunque no lo hago directamente esperando nada a cambio, indirectamente si que busco algo a cambio, y en cierto modo se puede considerar chantaje emocional. Lo hago porque me gusta regalar cosas a las personas que quiero pero creo que voy a dejar por un tiempo ese vicio mío, porque va a pensar que soy una loca y se va a alejar de mí.
    Gracias por tus reflexiones!

  18. Buenas Maria. Si me he puesto ha buscar en google dar mucho recibir poco… es por el hecho indiscutible de que hago demasiado por mi amiga ala cual conozco desde hace 10 meses… La quiero tanto que a mi mejor amiga de toda la vida casi casi la he dejado de lado y me siento mal por sentir que quiero mas a mi nueva amiga que a mi amiga de toda la vida pero es… un sentimiento que yo no puedo controlar… el caso es, que desde que llegué somos inseparables nos vemos todos los dias somos vecinas pasamos todo el tiempo juntas literalmente… nos separamos para comer cada una en su casa y dormir pero incluso hay dias que eso también lo hacemos juntas. Cundo nos conocimos las dos estabamos ala par en cuanto hacer la una por la otra demostrar ayudar en todos los aspectos… pero segun ha pasado el tiempo soy yo la que siempre la acompaña a sus cosas la que deja todo por ella la que se esfuerza mientras ella pone de excusa que tiene dos hijas un marido mas responsabilidades que yo… no puede hacer todo lo que quisiera por que yo no tengo hijos ni marido pero al principio hacia lo imposible simplemente por pasar mas rato conmigo, encambio ultimamente siempre que la necesito no esta el dia que ella me necesita siempre estoy y cuando la necesito yo siempre pasa algo y me veo sola… hoy ha sido la gota que ha colmado el baso por que era el cumple de mis hermanas mellizas que siempre estan con sus hijas y yo para el de su hija fui antes la ayude a preparar todo y me dijo que si yo faltaba se enfadaria que antes lo cambiaria de dia… ni se me paso poe la cabeza hacer tal cosa claro… pues hoy ella no solo no ha venido apenas hemos hablado en todo el dia y me ha dicho que tenia que irse a cenar con su marido asi por que si de repente justo hoy y para colmo me he tenido que quedar yo con sus hijas que claro no querian faltar al cumple de sus amigas. Osea le he hecho de niñera mientras ella cenaba por ahi y yo sola llena de niñas incluidas sus hijas sin mi amiga a mi lado cuando yo jamas en todo este tiempo la he fallado ni una sola vez… ella me dice que no puedo exigir que haga cosas que no puede por que tiene mas obligaciones que yo siempre dice eso que cuando no esta es por que no puede y ami no me parece que sea asi en ocasiones si pero no siempre hay veces que se que si ella quiere podria estar…como hoy que ha sido increible y yo creo que eso no es excusa por que antes no era asi… me enfada me frustra y claro que me hace sentir inferior o menos importante para ella de lo que es ella para mi… Soy mas demostrativa que ella pero cuando a ella le da el ataque de amor como digo yo, no deja de hablarme todo el dia no se cansa de verme y me abraza me besa como si fuera el último dia de nuestras vidas y de repente cambia ya no lo hace jajaja esque me resulta hasta algo vergonzosos escribir sobre esto parece que fuera mi pareja es algo que se ha creado entre las dos super intenso y fuerte y algo toxico me parece a veces… ella sin mi no puede estar ni yo sin ella pero veo que cuando la doy todo lo que ella pide y lo que no pide tambien se acostumbra lo ve normal ella no hace nada por mi y si yo un dia hago planes con otras amigas se enfada…pufff Yo estoy viviendo temporalmente en la ciudad de ella me ire en un par de meses y siento mucha pena de que tengamos seis dias malos de diez justo cuando se que queda poco y todo lo que yo la doy no me cuesta al contrario me encanta hacerlo y ella siempre me dice que no sabe que ara cuando yo me valla que no imagina ya su vida sin mi que soy super importante para ella que se morirá sin mi que me adora que me quiere mas que a una hermana que nunca ha tenido una amiga asi… en sus ataquess de amor claro una vez ala semana x ahi… yo todos los dias la demuestro lo mucho que la quiero siempre estoy con ella siempre la ayudo en todo con sus hijas con su trabajo si tiene problemas con su esposo todo lo que necesite y mas y ella la digo que necesito ir hacer un recado por ejemplo y dice aii no puedo ahora… y me quedo con cara d gilipollas y pienso enserio me va a dejar ir sola cuando yo no lo hago NUNCA?
    y m siento tonta… se que me quiere me valora pero cosas como las de hoy pasan dia si dia no y es cuando empiezo a pensar en por que yo siempre estoy para ella y ella no para mi?? por que es ella quien decide cuando estamos genial y cuando no?? y me duele me da pena y quisiera decírselo encontrar la palabras para explicarla que lo de dar sin esperar esta muy bien pero que cansa… mas cuando se como era ella antes. En fin puede parecer una tonteria que ella tiene su vida yo la mia pero pienso que no puede involucrarme tanto en ella y de repente un dia desaparecer no saber nada de ella en todo el dia y al dia siguiente volverse loca si no me ve… la verdad que me esta afectando muchisiiiiiimo sus cambios de amor intenso a una amiga mas… y que nunca este cuando la necesito. Hoy depues de no venir al cumple y decirme que cenaba y venia super rapido a la tarta pues ha venido pero cuando ya habia terminado solo a recojer a sus hijas yo no sabia ni que hacer com mi cara para que no se me notase el enfado no m ha preguntado ni que tal ni nada y solo me ha dicho buen noches cuando todos lo dias hablamos antes de dormir… enserio suena super ridiculo todo esto lo se … mucha gente nos dice que parecemos un matrimonio y es verdad jajaja es demasiado pero como queda poco para que me valla de aquí ami me gustaría estar bien con ella como antes y ya esta… Asi que me encantaría escuchar tu consejo y escribirlo me ha ayudado pra desahogarme jjjajaja ya que me resulta demasiado ridiculo para contárselo a nadie… espero tu respuesta un saludo y muchas gracias por leerme

  19. Hola María, muchas gracias por el artículo. Me dan ganas de investigar más sobre el tema. Siempre di sin esperar nada a cambio, siempre ayude a quien pude, hasta donde podía. En este momento estoy muy angustiada, antes pensaba que era afortunada por los amigos que tenía y ya no es así. Mis verdaderos amigos son pocos. Siento que doy mucho por los demás pero que recibo migajas de los demás, las sobras. Por un lado, viejas y grandes amistades que en la infancia nos veíamos seguido y nos contábamos muchas cosas, ahora apenas tengo trato y como mucho las veo dos veces al año. Por otro lado, otros amigos están cuando a ellos les conviene o cuando me necesitan. Y estoy cansada, estoy cansada de siempre ser la que organiza cosas, la que pregunta, la que está, la que ayuda, y cuando yo necesito que estén todos estan ocupados, tienen algo, no pueden. Organizan conmigo algo y después me lo posponen por alguna otra cosa. Siento que no me valoran. Me considero una amiga leal y una buena persona, y es doloroso todo esto que me esta pasando.

    1. Hola Florencia. Te comentaría dos cosas: sé sincera contigo, ¿por qué das tanto a los demás? ¿Quizás estás buscando su aprobación, cariño, hay algún miedo a no ser querida o quedarte sola, sin amigos? Por otro lado, ya sabes que si esta situación te duele, como bien dices, está en tu mano cambiarla. Empieza a reducir todo eso que das a los demás y a darte más a ti misma, ponerte tú en primer lugar. Yo hice eso y mi vida mejoró muchísimo. Es verdad que ya no tienes “tantos amigos” pero la realidad es: ¿eran verdaderamente amigos o sólo estaban ahí? Esas acciones te mostrarán quiénes son amigos de verdad y quiénes no. Un abrazo y ánimos!

  20. Hola María. Actualmente tengo ese miedo, por todo lo que comentaba antes. Seguí tu consejo, estoy tratando de no correr como lo hacía por los demás. ¿Por qué voy a hacer hasta lo imposible por ellos cuando ellos no lo hacen por mi? No entiendo por qué la gente es así, no entiendo como amistades de toda la vida terminaron así. Pero no quiero seguir mirando el pasado con nostalgia ni remar algo que al otro no le importa. Siento que casi todos mis amigos son una mierda, que se volvieron una pantalla en el celular y no lo que teníamos antes.
    En cuanto a si eran verdaderos amigos, en su momento lo fueron. Ahora siento que no lo son, y están de compromiso.

  21. Hola María. El articulo me aclaro muchas cosas, volvi con mi exnovio que m dijo que cambiaría para esta vez que volvimos y al inicio le di muchisimo, fui una gran persona con el pensando que las cosas iban a funcionar pero a la larga el no da demasiado y aunque al inicio me sentia muy bien dandole cosas ahorita que veo que el no tiene ni el minimo interes me he empezado a sentir muy mal, e incluso quiero terminar con el, pero no se si haya sido mi problema

  22. Hola María, muchas gracias por el artículo. Te comparto que mientras leía, pensaba mucho en mi madre y su “obsesión” por dar, sacrificarse y no saber, literalmente, recibir, ni sentirse merecedora; sin embargo, mientras avanzaba la lectura, me di cuenta de que la raíz de eso fue mi abuela, y entonces pensé en todos los hermanos y hermanas de mi mamá, y si, efectivamente todos tienen un problema con eso de dar demasiado, pero también con su autoestima. Pensé en compartir este artículo con mi madre, pero la verdad es que no sé si lo tomará bien, ya que a veces reacciona con rechazo a todo aquello que pueda decirle que hace algo mal… De igual forma, te agradezco todos tus artículos que me han ayudado mucho.

  23. Gracias por tus excelentes artículos María, no cabe duda q nos ayudan a muchas personas a quienes nos cuesta equilibrar por nuestra forma de ser.
    Sabes, yo soy de las personas a las q les gusta dar desinteresadamente, no exijo q me retribuyan de la misma forma ni magnitud, pro pienso q de alguna manera las personas q reciben lo q hacemos deben ser agradecidas, a veces espero lo mínimo como un : gracias, por ejemplo. Pro si eso falta, talvez la otra persona también tiene una falencia en su vida, al no valorar lo q se hace por ella…
    Por favor coméntame tu opinión, soy únicamente yo la q está mal x ser muy generosa o talvez estoy siéndolo con la gente equivocada?

    1. Hola Gabriela, nos pasa a muchas personas generosas que nos sentimos mal al ver que la gente ni nos da las gracias. Pero he aprendido una cosa: si esa persona no es agradecida, ¿para qué seguir dando más? Simplemente puedes dejar de hacerlo y no sentirte mal por ello. Creo que todo en la vida debe tener equilibrio. Si ves que el otro no corresponde, prefiero alejarme o dejar de dar tanto, porque al final me hago daño a mí misma y también al otro, al fomentar una actitud suya que no es beneficiosa para nadie. Un abrazo grande y gracias por comentar!

  24. En realidad creo que a las personas que nos gusta ayudar en lo que podamos a otros, es porque no somos egoístas y en ese no-egoísmo podemos perder el norte ayudar demasiado a otros y poco a nosotros porque cuando ves que alguien lanza una petición de ayuda al aire, o que está deprimido quieres ayudarle a que ponga guía en su camino y empiece a andar hacia aquello que anhela luego ya sólo, como darle el empujón, y hasta a veces ponemos no sólo ayuda sino material, también me he dado cuenta que este tipo de persona puede estar ocultando algo y luego descubres que ayudabas a quien creías que lo necesitaba y es su forma de ser van por la vida haciéndose los pobrecitos, los necesitados y un día descubres que con otros les pagaban o tenían detalles mientras que a ti te entraron por la pena el altruismo o la amistad y hasta te dejan caer necesito esto de ti pero no te voy a pagar mientras te recuerdan que para eso está la amistad… hasta que un día te dan la patada mientras que ves cómo fingen con los demás y te sientes vacío en pérdida de tiempo, de recursos y de eso que tú pensabas que era amistad como en algún momento dejó caer la otra persona, el hoy por tí, mañana por mí, o juntos y asociados echaremos esto a andar (en realidad es un con tu ayuda material y no material, lo echo a andar y te doy patada luego) y me he dado cuenta que suelen aprovecharse de personas creativas, sociables pero que son capaces de estar solas, que les gusta ser activas, iniciar proyectos en solitario o en conjunto, que están dispuestas a ayudar a otros,etc…y cuando no respondes así o si eres tú quien necesita apoyo o lo que sea un día se vuelven contra tí o hacen oídos sordos .

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