¿Das más de lo que recibes?

Es posible que te pase como a mí, que sientes que como norma general das mucho más de lo que recibes o que simplemente das mucho sin recibir nada o muy poco a cambio.

Las razones detrás de esta actitud pueden ser varias, muchas seguramente muy personales. A decir verdad, yo siempre tuve la sensación de ser la que da más en la vida, pero no fue hasta hace unos meses que me hice realmente consciente de este problema.

Cuando dar demasiado se convierte en un problema

Sí, dar demasiado muchas veces se convierte en un problema. Es cierto que dar es bonito (por cierto, la palabra “dar” en ruso, tal como suena, significa «don» o “regalo”). Y todos sabemos que lo ideal es dar sin esperar nada a cambio. Esto puede aplicarse a relaciones familiares, de pareja, incluso con tus clientes…

 
¿Das demasiado y sientes que recibes muy poco o nada a cambio? Entonces tienes un problema.
 

Pero también se sabe que todo tiene un límite y que en el equilibrio está la respuesta. Si damos demasiado, de forma continuada y persistente, al final acabamos rompiendo completamente la balanza y se pierde todo el equilibrio.

Las consecuencias de dar sin recibir

Las consecuencias de esta falta de equilibrio pueden ser muchas: desajustes emocionales, sentirte vacío en una relación del tipo que sea (profesional o personal), incluso puedes llegar a enfermar como me ha estado pasando a mí últimamente (me he estado poniendo mala cada dos por tres, desde que volví de Holanda a Madrid).

No, con este artículo no pretendo decir que ser egoístas es lo que deberíamos hacer todos. No es mi filosofía de vida ni mucho menos, pero tal vez sea hora de revisar nuestra autoestima, nuestras creencias y sobre todo entender en qué lugar de evolución tanto emocional como espiritual nos encontramos.

Personalmente llevo dándole muchas vueltas al tema en las últimas semanas y creo que ha llegado el momento de dejar de lado esa actitud de víctima, persona que no hace más que dar y siente que lo que recibe a cambio es muy poco o nada, se siente vaciada por dentro en muchas ocasiones, incluso engañada, pues es consciente de que algo no va bien en su manera de proceder y de relacionarse con las personas de su alrededor.

Baja autoestima

Como muchos sabréis, la baja autoestima me ha perseguido durante gran parte de mi vida, como lo cuento en esta vídeo-entrevista. La baja autoestima nos impulsa a pensar que somos menos que los demás, que merecemos menos o que no nos merecemos lo que nos corresponde.

Por eso cuando alguien nos da algo, queremos corresponder muchísimo a esta otra persona, pues creemos que nos ha dado demasiado.

Pero también sucede al revés. Si alguien tiene que pagarme por algo (pongamos una sesión de coaching), trato de dar mucho más a cambio. A pesar de que los precios que manejo son muy ajustados al mercado actual, suelo alargar muchísimo las sesiones y cada vez que recibo un mail con alguna pregunta, trato de dar una respuesta lo más detallada posible, que muchas veces me ocupa bastante tiempo.

Y no, no me cuesta hacerlo. Lo reconozco: me encanta dar, me encanta ayudar, he descubierto que ésta es mi misión en la vida y de hecho ya lo era antes de que me diera cuenta de ello: me he pasado años ayudando a mi familia en todos los aspectos… Pero una cosa es dar desinteresadamente y otra romper la balanza.

La búsqueda de aprobación

De hecho, muchas veces nuestro problema puede ser que estemos enganchados a dar. Suele pasar mucho por ejemplo con las madres que lo dan todo por sus hijos, que se desviven por ellos y se olvidan de sí mismas para mimar y proteger a sus retoños. Pero eso tampoco es sano, especialmente cuando los retoños ya no son tan retoños y pueden perfectamente valerse por sí mismos.

Y aunque suene paradójico, las personas que dan demasiado (y muchas veces cuando ni siquiera se lo han pedido), pueden convertirse en gente tóxica, pues son los que inician este juego de la balanza desequilibrada. Es como si hubiera un contrato emocional invisible que dijera: “ya que te estoy dando tanto, tú me debes a mí”; y ese “debes” puede entenderse por amor, aceptación, cariño, conexión, etc.

 
¿Sabes que si das demasiado también puedes convertirte en una persona tóxica?
 

Además, llevada a un extremo esta actitud, podría tratarse incluso del típico chantaje emocional. Cuando haya por ejemplo un conflicto o desacuerdo en algo, el que da más podría alegar algo así: “después de todo lo que te he dado, ¿así me tratas?” Seguro que esta frase te suena ;)

Y es que detrás de la actitud de dar demasiado, a menudo se encuentra una necesidad de ser aprobados por los demás, o se esconde nuestro miedo al rechazo.

Cuando dar demasiado se convierte en una adicción

También mencionaba más arriba eso de que estemos enganchados a dar. A veces siento que es lo que me ocurre a mí con mis clientes de coaching, por ejemplo. La trampa está en que el coaching tiene como esencia ayudar a crecer a la otra persona. Pero una cosa es ayudar de forma equilibrada y otra es desvivirse por que la otra persona solucione sus problemas y alcance sus objetivos.

Recuerdo que uno de mis profesores del máster de coaching solía decir: «un coach excelente puede no conseguir efecto alguno con un cliente que no quiere cambiar; y al revés: un mal coach puede hacer maravillas con un cliente que está muy predispuesto al cambio». La moraleja es simple:

 
La única forma de que una persona cambie es que de verdad quiera cambiar.
 

Uno no puede ayudar al otro si hay una resistencia al cambio interna, aunque de forma consciente nos diga que quiere mejorar su vida o solucionar sus problemas.

¿Cómo saber si tienes una adicción a eso de dar?

¿Cómo podrías saber que estás enganchado a eso de dar? Muy fácil. La respuesta está en analizar qué necesidades y sobre todo cuántas necesidades cubres con el hecho de dar. Más adelante haré un vídeo sobre las necesidades humanas y las distintas clases de vehículos que tenemos para cubrirlas (todo gracias a unos vídeos de Tino Fernández que descubrí recientemente).

Por ahora te hago un breve resumen. Hay básicamente 6 necesidades humanas:

  • seguridad / control
  • variedad / diversión / aventura
  • amor / conexión con otras personas
  • importancia / autoestima / orgullo
  • crecimiento
  • contribución

Se supone que cuando una actividad concreta nos cubre al menos 3 de estas necesidades, estamos hablando de una adicción. Si cubre más o todas ellas, se trata de una adicción muy potente.

Imagínate que el hecho de dar a otros, sea a nivel personal o profesional, te proporciona seguridad (me siento más segura de mí misma si ayudo a los demás, a mi familia o a mi pareja); pero también te proporciona conexión con otras personas (si les ayudo, siento que soy aceptada por un grupo social o por mi familia); y además eso te hace sentir importante (es bastante frecuente sentirte importante o especial cuando ayudas a otros). Ya con esos 3 componentes podemos estar hablando de una cierta adicción.

Si además el ayudar a otros supone para ti un crecimiento personal o profesional, como es mi caso, y además una contribución con tu trabajo a la sociedad (además estas dos últimas necesidades son espirituales), tienes la adicción asegurada.

Pero como ayudar a otros no te está generando un malestar físico (a no ser que te pases las horas del día haciendo esto y te olvides de comer y de tu propia vida), no es algo que debas erradicar de tu vida. Simplemente basta con analizar tu actitud y ver en qué punto estás dejando de vivir tu propia vida para volcarte en otros, qué miedos, creencias o limitaciones hay en tu urgente necesidad de ayuda. ¿Tratas de rescatar a otros de sus problemas, crees que eres imprescindible para su progreso personal?

En realidad, todo lo que te cuento es algo que he vivido y a día de hoy sigo viviendo a ratos, aunque cada vez más consciente de que esa no es la actitud que quiero seguir alimentando e introduciendo poco a poco cambios en este aspecto.

Creencias potenciadoras y limitantes

Detrás de dar demasiado se encuentran en realidad numerosas creencias, algunas de ellas además relacionadas con el dinero.

Dar es positivo. Ayudar es la finalidad del ser humano. Contribuir me hace sentir mejor persona. Como ves, son creencias positivas que no deberíamos eliminar de raíz, pero sí matizar hasta qué punto dar es siempre positivo, hasta dónde debo llegar, preguntarte si no estarás tal vez dando demasiado y rompiendo el equilibrio en tu vida.

Pero también puede haber creencias limitadoras como Si no ayudo a mi familia, soy egoísta. Si digo que no, me despreciarán y me rechazarán. Para merecer algo, debo dar mucho primero. Si no prestas ayuda al otro, eres mala persona.

Y no nos olvidemos de las creencias falsas en relación al dinero que la sociedad, familia o cultura nos han inculcado: Ganar mucho dinero es despreciable. Los ricos son malas personas. Cobrar al que tiene poco dinero es feo. El dinero induce a la avaricia y codicia. O El dinero es basura, frase que me recuerda a mi infancia en un país comunista (nací en la ex-URSS).

Si crees que das demasiado y no recibes lo que te corresponde, revisa tus creencias una por una: sobre el dinero, el egoísmo, el hecho de ayudar, de cobrar, de vender. Todo eso está detrás de cómo te comportas en tu día a día. Para el cambio de creencias, te recomiendo que veas este vídeo muy detallado en el que te cuento cómo cambiar tus creencias limitantes en 9 sencillos pasos.

¿Quieres desbloquearte y dejar de vivir buscando la aprobación de los demás? Recibe gratis mi nuevo curso en vídeo. Para recibirlo te invito a que te suscribas y recibirás automáticamente acceso a mi nuevo y potente curso en vídeo Los 5 bloqueos y heridas de la infancia que te impiden pasar a la acción que regalo a todos mis suscriptores.

Y para terminar, me gustaría preguntarte: ¿eres más de dar o de recibir? ¿Si eres más de dar, qué creencias crees están detrás de este comportamiento? Me encantaría escuchar tu opinión. Además siempre respondo a todos los comentarios, así que aprovecha la ocasión y plantea tus dudas :)

____________________________________________________________________________________________________
  • Mientras crecía «me convencieron» de que pedía demasiado, por eso siempre pensé que era mas de recibir que de dar, no sé si se trata de que en realidad era así y di el pendulazo hacia el lado opuesto o si siempre se trató de una falsa creencia, sea como sea últimamente fue que vine a notar cuan desbalanceada está mi relación de pareja y cómo la otra parte da por sentado que yo voy a sacrificar mis necesidades por las de él, sin preocuparse en lo mas mínimo de la reciprocidad. No sé cómo descubrir si en verdad pido demasiado (Porque doy demasiado) o si mis «demandas» son razonables.

    • Hola Matz, muchas gracias por compartir tu experiencia. Seguro que ayuda a más personas. El dar y recibir debería estar balanceado. Dar debería sentirse cómodo, pero si sientes que das demasiado, es normal que te sientas como dices. Te mando un super abrazo!

  • Hola! que buen articulo, muchas gracias. Veo que doy hasta quedarme sin nada de energía y recursos. Ultimamente veo clarísimo que la gente que atraigo y con la que me solidarizo me ven a mi como «negocio». Yo las ayudo y es un regalo y ellas me cobran por su tiempo y atención. Siento un gran des balance. Me esta pasando con cosas cada vez mas grandes. De prestar mi casa a un extranjero y que se quede anos sin hacer un intercambio justo. Prestarle a mi doula el kit de nacimiento en casa para ayudarla con su negocio de arteria y que se lo quede y encima se enoje y quede con dinero de sesiones sin usar. Mi couch de dependencia emocional que me pida dinero prestado y ayuda cuando se enfermo gravemente, salí corriendo a hacerlo, me costo miles de dólares, quede exhausta…. y ella me lo agradece de palabra pero sigue esperando que pague todo (lo mío es un «regalo», lo de ella es «negocio». y así mil ejemplos con mucha gente. Claramente vivo un gran desbalance en mis relaciones, que terminan bastante mal. Cuando era chica yo siempre tenia que ayudar y compartirlo todo con mis parientes (me obligaban) y mis padres se dedicaron a trabajar. No tuvimos mucha conexión, la verdad. Estábamos siempre solos con mis hermanos. Veo que mi generosidad esta ligada a buscar ser aceptada, tengo emociones de dolor con el dinero (mis padres nos abandonaron por perseguirlo) y también siento que no merezco (por eso siempre tengo que pagar?) Esto me pasa hasta cuando estoy siendo cuidadosa… no soy asertiva con mis supuestas amigas/terapeutas o con la gente que meto en mi vida para sacar de algún apuro (dándoles techo!!!) ufffff, quiero invertir en mi!!!!! ya que la solidaridad me esta costando miles de dólares y yo preocupada porque mientras ayudo tanto no tengo casa ni mis necesidades cubiertas. Cubro la de los demás y me olvido de mi!!!!

    gracias miles

    • Ale, lo primero de todo, enhorabuena por darte cuenta de el patrón que has seguido todo este tiempo y para qué, para sentirte aceptada. Empieza por ti. Como dices, empieza a priorizarte. Está muy bien ayudar a los demás, pero no cuando eso supone endeudarte o similar. Puede que la historia se repita para que puedas empezar a priorizarte, a cuidarte a ti y a quererte. Y cuando te aceptes, te respetes y te ames a ti, los demás también lo harán. Te mando un abrazo enorme y gracias por tu valentía para compartir.

  • Hola, yo tengo la costumbre de dar y dar. A la flia, pareja, amigos, conocidos y no conocidos. Hablo de lo material y lo no material, como puede ser tiempo, apoyo emocional, etc. Si no lo doy, me siento con culpa después. Pero de tanto dar, me encuentro cansada después o sin dinero, etc.etc. Como puedo hacer para evitarlo…?

    • Hola Julia, te entiendo perfectamente. Cuando alguien se siente cansado de tanto dar, suele ser porque se ha olvidado de darse amor y atención a uno mismo. Así que, ¿por qué no empiezas a darte tiempo y esas atenciones, que generalmente dedicamos a los demás, olvidándonos de nosotras mismas? Abrazos y gracias por pasarte por mi blog.

  • Buenas noches la verdad el dar en exceso , puede lastimarnos a largo plazo pues aunque inconcientemente lo hacemos por nuestra forma de ser , muchas personas se pueden aprovechar de nuestra nobleza y ahi es cuando nos sentimos heridos y lastimados en cuanto a nuestro autoestima .Personalmente he sentido a veces que muchas personas solo me usan para que les haga favores y luego no se acuerdan de mi ni para saludarme . En este sentido nuestra autoestima se ve afectada y nos sentimos solos pues a veces nuestra introversión nos hace mas alejados de las personas para no sentirnos lastimados.
    Un saludo que buen analisis .