Los aprendizajes de mi reciente maternidad – Parte 1

Claves del artículo:

Creo que desde que abrí mi blog allá por el 2013 no había estado tanto tiempo sin publicar. Es más, desde que emprendí, mi ritmo de trabajo ha sido muy alto, tanto que no conseguía desconectar ni siquiera los fines de semana. Pues bien, desde el 11 de julio de 2018 todo cambió. Ese día nacieron mis dos hijas, mis maravillosas mellizas, Ariadne y Selene, el regalo más esperado y más increíble de toda mi vida.

Ahora que ya tienen casi dos meses de edad y me estoy adaptando a la nueva vida, por fin escojo esos pocos momentos del día en los que reina por unos instantes la tranquilidad, pues las dos están durmiendo plácidamente (aunque estoy segura de que este post lo escribiré a trozos, porque sería mucha suerte que siguieran durmiendo durante al menos la hora que tardaría en escribirlo).

Los aprendizajes que me está trayendo la maternidad

Llevaba tiempo queriendo compartir lo que estoy aprendiendo y sintiendo gracias a un cambio tan impresionante que es la maternidad y además por partida doble. Resulta difícil describir las emociones, sensaciones, pensamientos, etc. que se amontonan ahora en mi cabeza y mi cuerpo, unidos al torrente emocional de las hormonas.

Como es bien sabido, ni todo es fácil ni todo es bonito en esto de la maternidad. Hay mucho cansancio, pero también mucha fuerza y energía que no sé de dónde nace, seguramente de la mayor energía que existe en el mundo entero, llamada amor.

Esta noche habré dormido unas 4 horas y media, y ni siquiera de forma seguida... y aquí sigo, a las 12 del mediodía, totalmente despierta y sin ganas de dormir. ¡Quién me lo iba a decir a mí que dormir ha sido siempre uno de mis placeres mundanos máximos, por encima de la comida u otros placeres!

El mayor cambio al convertirte en madre: cambio de identidad

Dicen que con la maternidad nace una nueva persona, se va creando una nueva identidad. Y desde luego eso estoy experimentando en estas primeras semanas siendo madre. Lo sentí con mayor claridad que nunca este mismo viernes, cuando mi marido y yo salimos solos al cine, a unos 15 km de distancia y 15 minutos en coche desde nuestra casa.

Lo confieso: me sentía rara, incluso culpable, por alejarme de mis hijas durante unas 3 horas por razones de ocio. Sé que es algo que se necesita, porque llevas muchas horas y días con tus hijas, y que necesitas algo de desconexión, así como mantener la unión con tu pareja y hablar de cosas que no sean los hijos solamente. Pero quizás era aún demasiado pronto o simplemente las hormonas me la jugaron: pese a que la película estuvo más que entretenida (Misión Imposible, muy recomendable, por cierto, y eso que no soy fan de películas de acción), no dejaba de mirar el móvil y deseaba que llegara la hora de volver a casa.

Y es que es increíble la cantidad de cambios que se viven al convertirte en madre. Cambios que sólo vas notando cuando te alejas de la rutina del día a día.

Y esos cambios no llegaron enseguida.

El parto y las primeras horas

Pero me gustaría irme un poquito más hacia atrás, para contar, o quizás para dejar constancia simplemente para no olvidarlo de cómo fue el comienzo de esta nueva vida en la que la maternidad se instaló para siempre en mi vida.

En realidad lo mío fue cesárea, porque ambas niñas estaban colocadas con la cabeza arriba desde el principio. La programaron para la semana 37 y ahí estábamos mi marido, mi suegra y yo a las 8 de la mañana en el hall del hospital Nisa Pardo de Aravaca, esperando a que nos llevaran a la habitación.

La foto en la que aparezco junto a mi marido, con cara feliz (pero con miedo enorme por la proximidad de una operación que resultó ser más dolorosa de lo que esperaba), con piernas mega-hinchadas, con mi super-barriga que ya se hacía insostenible llevando a dos personitas dentro, de dos kilos y medio cada una... es muy especial para mí. Esa foto de momentos antes de convertirme en madre.

Después me encontré en un quirófano con sus enormes luces en el techo, el anestesista que me había puesto la epidural explicándome cada paso de la cesárea, frío alrededor, brazos extendidos en forma de cruz, olor a piel quemada y mi marido junto a mí sosteniendo fuerte mi mano derecha con la suya que recuerdo muy muy caliente.

Tenía miedo, mucho miedo y no me importaba reconocerlo. Era la primera operación que me realizaban cortando mi piel y yo estando completamente consciente, sintiendo los tirones y empujones en la zona abdominal, aunque sin percibir dolor físico alguno (ese llegaría por la tarde y ¡vaya si llegaría!)

Pasados unos pocos minutos, de pronto, llega la voz de mi ginecóloga, la doctora más dulce del mundo (razón por la cual me decidí a realizar la cesárea en el centro privado): ¡vamos a sacar a Selene... es rubia! (al final resultó ser morena).

Y acto seguido el llanto de la primera de mis bebés. ¡Wow! Escribo estas palabras y me emociono profundamente. Oír el llanto de una de tus hijas que pasó meses dentro de ti, sentir que es real, que respira, saber que está bien, que acaba de llegar a esta vida... ¡Emoción en estado puro!

Rápidamente se la llevaron, aunque no vi nada. Al minuto siguiente se oyó el segundo llanto. ¡Ariadne es más rubia aún!, exclamó la doctora (en esto no se equivocó, es rubita y mi pequeño clon de cuando yo era bebé). Otra vez lágrimas de emoción y gratitud infinita brotaron de mis ojos.

Volvieron a llevarse a la niñita y yo empecé a marearme poco a poco. Sería la emoción, el miedo y los nervios que pasé, el efecto de la epidural, el olor a piel quemada, la felicidad extrema de que mis niñas tan deseadas, tan amadas ya estaban aquí... 

El postparto no fue como me lo esperaba

Cuando llegué al hospital aquella mañana, entregué mi plan de parto pidiendo que mi marido me acompañara durante la cesárea, e indicando que quería hacer piel con piel con mis hijas nada más nacer e iniciar lactancia exclusiva con ellas lo antes posible.

Pues bien, no todo se pudo cumplir. Al encontrarme mareada tras la operación, no pude hacer piel con piel con ellas, ni siquiera las vi cuando me llevaron a rehabilitación y estuve mucho tiempo preguntándome cómo serían, deseando verlas y sentirlas cuanto antes, mientras poco a poco comenzaba a sentir mis piernas dormidas por la epidural.

Por suerte, mi marido sí realizó piel con piel con ellas y tengo unas preciosas fotos que lo muestran. Creo que son las fotos más bonitas que se les puede realizar a unos bebés, minutos después de llegar a la vida.

El tema de la lactancia materna tampoco ha sido fácil, pues no tenía leche todavía (ni siquiera calostro) y las niñas no conseguían agarrarse. La leche no me subió hasta pasados unos días, cuando volvimos a casa, pero ya en hospital tuvimos que darles biberón porque una de las niñas tenía el azúcar bajo y esto podría ser muy peligroso para su salud.

A todo esto se sumaba el hecho de que aunque la cesárea no te duele en el momento, se trata de una verdadera operación y por la tarde empecé a notar los efectos cuando traté de incorporarme: un dolor como nunca sentí en la vida, como si estuvieran cortándome en el momento ahí mismo. Recuerdo llorar de dolor y suplicar a mi marido que consiguiera más calmantes porque no aguantaba más.

Además la primera noche no pude atender a mis hijas: no podía levantarme y fue mi marido quien les cambió los primeros pañales y les dio sus primeros biberones. Confieso haberme sentido inútil, como si no actuara como madre realmente. Además, seguíamos intentando que las niñas se agarraran a mi pecho y costaba muchísimo, lo cual me frustraba aún más.

La gente entraba y salía de la habitación de hospital, todos nos felicitaban y yo me sentía rara, perdida, aún nada adaptada a mi nuevo rol de mami, palabra con la que se dirigían a mí las enfermeras del hospital.

Ni siquiera me gustaba mirarme al espejo, no tenía valor de mirar mi cicatriz y mi tripa me parecía todavía enorme y fea. Era como si dejara de ser yo en gran parte. También tuve una noche de vómitos en el hospital, así como dolores abdominales fuertes, algo que me duró al menos unas dos semanas después de dar a luz.

Eso sí, cuando miraba a las niñas dormir por la noche en sus cucos transparentes, me decía que todo esto merecía la pena porque di vida a dos preciosidades que dormían plácidamente en esa habitación.

La vuelta a casa después de dar a luz

A los 3 días, como era de esperar, nos dieron el alta. Recuerdo sentirme muy rara al recoger mi bolso de soltera como lo llamé yo, ese mismo con el que había entrado al hospital sin ser madre. Ahora en cambio los pañales, los llantos de bebés y los biberones formaban parte de mi nueva vida que no tendría nada que ver con la anterior.

Una de las noches del hospital cuando por fin las visitas se fueron, Carlos y yo nos quedamos mirando a las niñas dormir y nos preguntamos de qué galaxia remota habrán venido hasta nosotros, qué misión de vida traerán consigo, y les dimos las gracias por elegirnos como padres.

Continuará...

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Por cierto, si quieres conocer más mi día a día con las mellizas, puedes ver mis historias en Instagram aquí.

Para terminar, cuéntame, si eres o estás a punto de convertirte en madre o padre, ¿qué aprendizajes más importantes te has llevado de esta impresionante experiencia? Me encantaría leerte en los comentarios y ampliar mi visión del asunto, porque desde luego tengo mucho que aprender en este maravilloso y nada sencillo camino.

29 comentarios

  1. Ay Masha,
    que cortito se me ha hecho este artículo. Me ha dejado con ganas de más.
    Me has hecho viajar al pasado. Hace 7 años cuando tuve a mi pequeño. Ciertamente en los partos medicalizados y con tanta intervención (en mi caso fue con fórceps y bastante duro), a veces se tiene esa sensación de vacío, de no haber hecho algo bien, cómo de no haber parido.
    Leerte y ver tus fotos me trae recuerdos de esos días intensos, duros, extraños y bonitos que a mi ya me quedan lejos, porque la personita que es mi hijo ya dista de ser un bebé.
    Me reitero en las felicitaciones y en esta aventura que justo ahora comenzáis los cuatro.

    Un abrazo fuerte.

    1. Hola Séfora, qué bueno volver a verte por aquí. Creo que las que sois madres o padres os hace sentir de manera especial leer esto, algo que seguramente me pasará con el paso de los años, cuando recuerde esas primeras semanas en las que todo es nuevo y hay muchos cambios tanto internos como externos… Sin duda es maravilloso vivir esta experiencia, algo que siempre deseé, aunque si no llegara, también lo aceptaría. Pero el caso es que ahora todo ha cambiado y tanto! Y no dejo de aprender algo nuevo cada día. En la segunda parte del post contaré más de mis aprendizajes en concreto. Abrazos guapa.

  2. Hola Masha:
    Aunque ya lo he hecho anteriormente, te mando mis felicidades. El leer tu relato me ha hecho emocionarme mucho y recordar también el momento en que nació (ya son 5 años) Clara. Yo como tú también tuve cesárea programada y aún así se me adelantó 12 días pues comencé a sentir contracciones. El ser madre es maravilloso, para mí no se puede expresar con palabras pues me quedaría corta, aprender a ser madre dura toda la vida porque cada momento, cada etapa vas aprendiendo algo nuevo. Yo doy gracias a Dios que no trabajo fuera de casa y he podido y puedo estar con Clara. Aprendo con ella día a día a ser mejor madre. Ella es el mejor regalo que Dios me ha hecho, para mí no hay nada que lo supere. NADA. Es una etapa muy bonita en la que tienes que tener mucha paciencia contigo misma, dejarte querer y mimar por los demás y dejar que el tiempo vaya pasando. Y sobre todo confiar en ti en que eres una buena mamá y que haces lo mejor que sabes. Yo leí un montón de libros sobre maternidad, pues como tú era primeriza pero después de mucho leer me di cuenta de que el mayor libro que se puede escribir sobre la maternidad es el que escribes tú. Ánimo María!!!!

    1. Qué bonitas palabras Silvia, mil gracias por dejar tu testimonio por aquí. Me siento afortunada de poder compartir esta maravillosa experiencia con todos gracias a las redes sociales y aprender de otras personas como tú y otras mamás o papás que viven esta etapa que nunca termina de manera consciente, aprendiendo y creciendo. Te mando un abrazo muy grande!

  3. ¡Me alegra muchísimo leerte, estimada mamá! ¡¡Bienvenida al Club!!

    Creo que es un gran relato de lo que es REALMENTE la maternidad: ni todo rosa ni todo negro. Una escala de grises que nos hace conectar con la energía divina, como bien dices: El Amor Incondicional. Algo indescriptible.

    Con tu artículo he vuelto muchos años atrás cuando nació mi primer hijo y a los pocos meses (17) mi hija ¡Mucho de lo que soy se lo debo a ellos! Para mí emprender en el año 2000 fue la manera de poder conciliar mi maternidad sin rechazar mi profesión. En 2013, emprendí de nuevo (esta vez en solitario) para darles ALAS a mis hijos además de ayudar a otros padres a encontrar “ese” equilibrio tan complejo de lograr sin ayuda.

    Uno de mis artículos más leídos es la analogía entre emprender y ser madre … porque en ambos no existen manuales fiables para SER un buen padre, madre o un buen empresario, empresaria. ¡Hay que adaptarse al entorno!

    Con el tiempo he entendido que ambas acciones son indescriptibles e irracionales. Por lo tanto no se pueden transferir ni enseñar: hay que “aprender” in situ. Gracias por sacar unas horas para contarnos tus emociones, María.

    Y lo más importante: ADELANTEEEEEEEEE con esta nueva etapa de tu vida.

    1. Hola Ana! Sí, ahora te leeré más a menudo, porque justo te diriges a personas como yo: padres/madres y emprendedores. Lo cierto se que tienes unos hijos estupendos y eres todo un ejemplo a seguir. Por cierto, leeré el post que dices, me interesa mucho saber más y conocer tu experiencia en primera persona. desde luego no dejas de aprender emprendiendo y siendo madre. Si antes no dejaba de decir que emprender para mí es la mejor escuela de desarrollo personal, imagino que con la maternidad lo será más todavía. Un abrazo preciosa y espero volver a vernos pronto!

  4. Hola María!
    Que bueno que estás de vuelta, la verdad es que en lo personal te extrañe muchísimo, que bueno que tus bebas y tu están bien, como era de esperarse son hermosas.
    Yo tengo una hija de 2 años y al leer tu historia me identifique tanto, mis inicios como mamá fueron caóticos y no digo que ahora no lo sea, cada etapa tiene sus cositas.
    Me encanta encontrar mamás que cuentan en realidad su sentir, a menudo te topas con aquellas que son “perfectas” y heroínas, pero me encanta encontrar a una como tú totalmente real, porque ser madre es maravilloso pero también difícil y hay días en los que dices “en que me metí” y eso nada tiene que ver con no amar a tu hijo. Bienvenida a este mundo mágico llamado maternidad 🙂
    Un fuerte abrazo y que gusto tenerte de nuevo por acá 🙂

    1. Hola Tere. Gracias a ti por compartir también tu experiencia. Sí, hay días y días y noches y noches. Pero es parte del proceso, tal como lo es por ejemplo el propio desarrollo personal. Ayer por ejemplo cené a las 12 de la noche porque no pude hacerlo antes. Hoy desayuné a las 12 de la mañana… pero luego las miras y dices: qué hermosas son! Ni todo es bonito ni todo fácil, pero sí merece la pena y mucho!

  5. Hola Masha! ¡Qué cortito! Ya estoy esperando ansiosa la segunda parte. ¡Cómo te entiendo! Es una mezcla de tantas emociones contradictorias unas con otras, un vaivén de sensaciones, de expectativas muy distintas a la realidad. Me has hecho irme 21 años atrás cuando dí a luz a mi primer hijo. Fué un parto programado que comenzó a las 10 de la mañana, con la primera toma de pastilla de oxitocina para comenzar el proceso de dilatación no natural en la semana 37. Ya no se alimentaba dentro de mi y había que sacarle. Y así llegué yo también feliz, con mi bolsa de soltera , jajaja, y mi otra bolsa con la ropita celeste y blanca para Alejandro. Y nos dieron, me dieron mejor dicho, porque la que lo padece es una misma, las 11, las 12 la 13 … y así hasta la 01 de la mañana donde, tras una epidural ya puesta e inyectándome una segunda dosis, y sin dilatar hasta los 10 cm de rigor, procedieron al parto. Con mucho trabajo, forceps, empujones encima mía… uf , lo recuerdo y me viene una emoción de ¡pobrecita de mí! con 25 años y ¡qué lejos lo veo! . Así que cuando salió por fin, (él no quería salir), yo no pude verle porque me sentía tan débil que ni los párpados podía levantar, sólo susurré: siento que me voy, me desmayo. Y en seguida, el anestesista, me puso algo para que reaccionara. Total (que me pierdo en mi relato que tan profunda emoción me trae) ya después le miré pero hasta la mañana siguiente no le cogí y me sentía muy muy extraña, distinta, otra identidad, como bien dices. Me molestaba la gente que venía a visitarme, quería estar sola con mi bebe y mi marido. Esto da para escribir “relatos de nacimientos”. Un beso muy fuerte y vive todas estas emociones.

    1. Hola Claudia. Wow, veo que somos muchas que lo pasamos mal en el parto y más cuando eres primeriza, verdad? Desde luego tu historia es aún más desagradable teniendo en cuenta el cómo te trataron los médicos. Lo bueno es que el tiempo nos hace olvidar todo esto y centrarnos en la crianza y en ver a nuestros hijos crecer verdad? Te mando un fuerte abrazo bonita! Y espero verte pronto por este blog 🙂

  6. Hola María
    Yo, también como Séfora, he viajado al pasado, hace cuatro años, cuando di a luz a Sofía. Y no tan al pasado, porque, como sabes, vuelvo a estar en estado y el parto y todo lo que viene es ya una inminencia.
    Me ha emocionado leerte y se me ha hecho bien cortito… Jeje, seguiremos en el siguiente.
    Pues qué te voy a decir… Lo que más me identifica de tu relato es el choque, la confusión, el estar perdida en tu nuevo rol y en el huracán de emociones.
    Para mí fue todo muy repentino y el inicio de la maternidad vino con muchos cambios vitales (un despertar espiritual con la sanación de mi enfermedad, pareja nueva, casa nueva, población nueva, profesión nueva…).
    Imagínate.
    Y hay que sumarle también el shock del parto. Yo me imaginaba un parto natural, lo tenía todo “planificado”. Y nada se cumplió. El parto fué difícil, medicalizado e interminable.
    Sin embargo, la gran “sorpresa”, fue la malformación con la que nació mi hija y que descubrimos al día y medio de haber nacido. Era en el estómago y no podía mantener la leche.
    Operación de urgencias a vida o muerte en la capital (Bcn), mes y medio de Uci, lejos de casa haciendo viajes, recién parida, sacándome la leche con el sacaleches (y costaba mucho muchísimo que saliera) para congelarla.
    Poco a poco las cosas fueron a bien, pude llevarme a mi hija a casa. Ahí empezamos la adaptación.
    Aún no se había cogido al pecho, tuvimos que aprender. Fué duro. Y bello. Bueno, ya sabes.
    Y todo un camino de descubrimientos.
    Ahora tampoco me avergüenza reconocer que tengo miedo a repetir la historia. Me da miedo también la adaptación en mi vida con un nuevo bebé (el trabajo, mi otra hija…). Pers… ¿sabes? También tengo una gran confianza, un gran entusiasmo.
    Sé el volcán de amor que despierta en mí un hijo y eso me tiene como loca de emoción.
    En fin, un abrazo grande y mis mejores deseos para ti y esa preciosa familia que ya sois.

    1. Uff qué duro lo que comentas de tu primer parto. Imagino que la niña ya está perfecta y sólo quedan recuerdos de lo mal que lo pasasteis nada más nacer. Y por supuesto enhorabuena por tu embarazo! Estoy segura de que irá todo bien esta vez, así que adelante con esa confianza y entusiasmo. Un abrazo enorme, guapa! Y gracias por encontrar un hueco y pasarte por aquí y dejar un testimonio tan real y tan necesario. No todo es bonito en la maternidad pero es una experiencia maravillosa!

  7. hola Maria. gusto saludarte y felicitarte por ser flamante mama tus palabras y experiencia fueron muy emocionantes te felicito de todo corazon, y bien venido a una nueva dimension ahora veras como eras con tu mama, es broma , bueno un abrazo y un besito para las niñas jose david.PD ya te veo sentada al computador dando pechito a una de ellas y con el pies derechomesiendo la cuna como una esforsada madre trabajando otra broma .

    1. Jeje pues sí me veo yo también así, mientras las cuido intentar responder mensajes. Ahora están dormidas y aquí estoy en el sofá respondiendo vuestros comentarios que agradezco enormemente. Gracias por tus palabras y las bromas, siempre se agradece una nota de humor verdad?

  8. Qué belleza de artículo, Masha…
    Hace unos días lo leía con Omar y los dos estábamos casi llorando a moco tendido, aumentando nuestra emoción con cada palabra que íbamos leyendo. Quería volver a leerlo tranquilamente y en solitario.
    Gracias por compartir vivencias y sensaciones tan personales, estoy segura de que muchas mamás se sentirán identificadas con tus palabras y resonarán muchísimo con lo que has vivido estas primeras semanas.
    Justo ayer hablaba con Alicia Acuña de ese cambio de identidad tras la maternidad… Un soltar cierta parte de ti para descubrir una faceta totalmente nueva, intensa y repleta de emociones y aprendizajes.
    Al leerte, me planteaba cuándo comienza la maternidad… En los últimos años siempre he pensado que es justo cuando sabes que estás embarazada, que está creciendo otra vida dentro de ti, aunque la sociedad actual nos invita a pensar que es justo cuando das a luz.
    ¿Qué opinas tú?
    Deseando leer la segunda parte, amiga. Qué ganas de conocer a las peques!!
    Un abrazo enorme,
    Ali

    1. Hola preciosa… Jo, me emociona leer tu comentario. No imaginaba que llegara a emocionar tanto, pero conociendo la enorme sensibilidad que tienes, lo puedo percibir! Es muy cierto lo que dices de la maternidad, ese cambio de identidad del que no eres consciente del todo pero que te marca para siempre. En cuanto a tu pregunta, supongo que es algo muy personal. En mi caso ha sido con el nacimiento de las niñas. En el embarazo a menudo no me creía que dos vidas estuvieran gestándose dentro de mí, mi cuerpo iba cambiando pero mi vida aún no lo había hecho casi. También hay mujeres que ya se sienten madres en el momento de decidir que quieren serlo, aunque todavía no estén embarazadas. Igual en mi caso es que nunca he tenido un instinto maternal muy desarrollado ni me llamaban la atención los bebés. Ahora veo un bebé y se me cae la baba. Porque me recuerdan todos a mis hijas y veo con una ternura inmensa a las mamás amamantando a sus bebés, una imagen que antes me daba lo mismo. Así que como siempre la respuesta está en cada uno a la pregunta que me planteas, eso creo yo. Y ya sabes que me apetece mucho volver a vernos y conocer Salamanca y que vosotros conozcáis a las peques, seguramente aquí en Madrid. Tengo ganas de que llegue el próximo evento! Abrazos preciosa! Y otro para Omar!

  9. Hola Maria, Muchas Felicidades para ti, tu esposo y la abuelita!!!…tenia rato queriendo saber como te había ido con tu nueva experiencia, por que me dio risa que antes de irte dijiste que no te ibas por mucho tiempo que todo dependía de como iba todo, y yo ya sabia que ni idea tenias de lo que venia… jejeje…por que como dices la maternidad le cambia a uno la vida por completo y dígame 2 princesas a la vez… pero si, a pesar de todo lo no tan bueno, la alegría de cumplir un sueño anhelado, ver a tus niñitas y saber que salieron de ti que se formaron sanas y perfectas, es el milagro mas maravillosos que podemos experimentar como mujer. Igual que tu yo disfrutaba dormir plácidamente, ya después uno no sabe lo que es eso, jajaja, siempre los estas monitoreando. Lo que te puedo aconsejar es que, a pesar de todas las dudas, la responsabilidad, los temores, confía en tu ser interior de mamá sabia, ella siempre te iluminará para hacer las cosas correctas y tus mismas niñitas también te irán guiando.
    Que sigas disfrutando de tu nueva vida… Felicidades, Bienvenida al club de las mamis!.

    Saludos,
    Julissa (Venezuela)

    1. Ay mil gracias por tu bello mensaje Julissa. Efectivamente, apenas tengo tiempo para nada. Y los pocos ratos que las dos duermen a la vez por el día me siento hasta rara. Alguien me dijo que tener dos bebés a la vez es muy intenso y desde luego lo es. Y eso que de momento estoy en casa de mis suegros que nos ayudan mucho con las niñas. En cuanto estemos solos mi marido y yo con ellas, la cosa aumentará en intensidad, aunque estaremos más adaptados. Te agradezco mucho el consejo que me das de confiar y escuchar a mi parte sabia, eso intento, aunque los miedos de vez en cuando asoman, pero trato de confiar y de escuchar mi instinto maternal. Un abrazo muy grande bonita!

  10. Hola María!
    Enhorabuena en primer lugar porque esa foto que has elegido lo dice todo. Rezumáis amor.
    Tu artículo me ha removido y recordado lo que fue mi primer parto, también gemelar y programado para la semana 38.
    Al final no hubo cesárea pero si tuve que pedir la epidural, no tanto por las contracciones como por los tactos vaginales, en los que veía las estrellas literalmente aunque las matronas no quisieran creerme.
    No fue una buena experiencia, y cuando volví a casa el primer día mi pareja tuvo que salir de urgencia a por biberones porque yo me había empeñado en dar lactancia exclusiva y ni sabía ni en ese momento estaba preparada. En fin…
    Pero al final la maternidad es el mejor regalo que me ha hecho la vida. Mi camino de desarrollo personal se inició con la maternidad, cuando empecé a preguntarme la clase de madre que era y la que podía ser. Y ahí empezó todo.
    La verdad es que es maravilloso que puedas ser una madre en un momento de mayor conciencia y vibración. Esas niñas tienen mucha suerte. Lo demás simplemente se aprende.
    Bendiciones

    1. Muchas gracias por tus palabras Belén. La verdad me apetecía con este post que las mamás que os sentíais en algo identificadas con lo que compartí en el artículo compartierais vuestras historias de partos y el inicio de la maternidad. Así una se siente algo más arropada y ve que efectivamente lo que nos sucede a muchas es totalmente normal, que los partos no siempre son tan bonitos o fáciles, que los primeros días pueden ser duros, que hay muchas dudas y miedos… pese a lo bonito y maravilloso que es ser madre deseándolo y en un momento más consciente de tu vida. Aún así, a menudo noto que me falta paciencia, ah y otras cosas muy interesantes que quiero compartir en la segunda parte del post. Un abrazo enorme y qué bueno saber de otra mamá de gemelos.

  11. Hola Maria, Enhorabuena por tu Maternidad y tambien a tu Marido.
    Me alegro mucho de poder leerte y saber que todo ha salido bien y tienes dos hijas preciosas.
    Me encanta de leer tu experiencia como mamá, me has echo recordar y volver muchos años atras, mas de 42 años, es cierto que cada dia es un aprendizaje, yo no he tenido mellizos, pero tengo un hijo y una hija y los he tenido que crear sola. el aprendizaje de maternidad dura toda una vida, vas pasando etapas y cada una es distinta, pero de todas aprendes. Los niños no vienen con un libro de instrucciones debajo del brazo y lo que te sirve para uno no te sirve para el otro. Van creciendo se hacen mayores se casan, tienen sus propios hijos y tu seguirás siendo mamá y abuela hasta el ultimo dia de tu vida. Aunque sean mayores para ti serán tus niñas, porque ese amor no disminuye con el paso el tiempo.
    Lo que tengo muy claro es que seras una buena Madre, porque eres una buena Persona.
    Me ha encantado tu Post y ya estoy esperando el siguiente.
    Felicidades Maria y Carlos.
    Un abrazo muy fuerte y besos para esas 2 bombones.
    Juana

    1. Gracias de corazón por tus palabras, Juana! Qué bonito eso que dices de que nunca se deja de ser madre, y ves a tus hijas mayores como tus pequeños. Es algo que seguramente sienta con el paso de los años. Ahora están a punto de cumplir 2 meses, y ya me parece que el tiempo ha pasado rápido! Un abrazo fuerte y gracias de nuevo!

  12. Hola María, en primer lugar desearles muchas felicidades a vos y a tu esposo por ésta nueva etapa. Entiendo por lo que has pasado porque yo también pase por dos partos y muy jovencita llena de miedos, pero bueno, es tan grande la alegría que lo supera todo. A disfrutarlas entonces, son hermosas!!!. Además quería agradecerte por lo generosa que sos. Gracias, gracias y mil gracias!!. Un fuerte abrazo desde Argentina!!

    1. Hola Rosa Paulina. Mil gracias por tus felicitaciones y comentario. YA ves, muchas pasamos por algo similar y es totalmente normal. Es genial poder compartirlo, verdad? Un abrazo grande en la distancia!

  13. Ay María qué artículo tan bonito!
    Son unos momentos tan tiernos pero a la vez tan complicados que son muy difíciles de describir porque de pronto tu vida da un giro de 120 grados en muy pocas horas.
    Por mucho que hayas leído y te hayan contado, cuando ves esas caritas y sientes ese olor tan único entras en contacto con otra dimensión de tu ser que desconocías.
    Yo respeto completamente a las personas que deciden no tener hijos, tengo varios amigos ahí, bastante tengo ya con ocuparme de mí. Pero creo que la maternidad/ paternidad es tan enriquecedora porque descubres facetas de ti que nunca hubieras imlaginado, conoces el amor incondicional por primera vez, esos hijos que te aman aunque seas blanca, negra, baja, alta, gorda o flaca. Te aman por el simple hecho de ser su madre. Y tu a ellos lo mismo. Es absolutamente conmovedor, o al menos así yo lo vivo.
    Te mando un abrazo muy grande, que disfrutes todo lo que puedas y que, a pesar de los miles de consejos que te van a dar por doquier, confíes en tu instinto. Hagas lo que hagas estará bien.
    Abrazos,
    Kiki

    1. Qué hermoso mensaje Kiki! Es tal cual lo describes: amor incondicional, algo que no puedes explicar con palabras. Y una gran necesidad de protegerles, vamos, la leona de la que habla Tino, esa guerrera que busca proteger a su prole cueste lo que cueste. Eso siento y es mágico! Gracias por tus palabras y por el consejo de no seguir consejos 😉 sino tu propio instinto de madre. Qué gran razón llevas! Un besazo hermosa.

  14. Hola preciosa nueva mami. ¿Qué decirte? la verdad es que ser madre es todo un reto en la vida y desde luego, nada fácil, por más de que luego lo vendan como si fuera coser y cantar.

    Vive y disfruta esta nueva etapa al máximo. Eres afortunada, lo es Carlos también y desde luego tus pequeñas lo han sido y lo serán.

    Cuando te leía me pareció curioso que digas esto de “foto de momentos antes de convertirme en madre” porque siempre he pensado que eres madre desde el mismo momento en que decides serlo. Aunque entiendo que puede ser un pensamiento un tanto extraño, ya que el papel solamente lo asumes cuando estás criando a tus nenes, pero… No sé, soy un poco rara o como dices en un comentario, puede ser que cada quién lo asume a su manera, al fin y al cabo cada persona es un mundo.

    Es como eso que decías de que “saber que está bien, que acaba de llegar a esta vida”. Toca algo en mí, porque yo pienso que las criaturas que están tantos meses en una barriguita viven desde el momento cero, por lo cual cuando nacen no llegan a la vida, se transforman simplemente. Avanzan, evolucionan, dan un paso más en este largo camino que será vivir en este mundo.

    No sé, creo que tengo unas ideas muy raras de algo que no me apetece vivir en esta vida. Por lo cual gracias por compartirnos tu experiencia, no dejarte “casi” nada y permitirnos vivir en tu experiencia una aventura que transforma vidas.

    Un abrazo,

    1. Hola guapa. Muchas gracias por dejar tu comentario. Pues lo que comentas es como creo: cada una va sintiendo cuándo se es madre. Yo no lo noté hasta no tenerlas en mis brazos y empezar a cuidarlas. Hasta entonces me parecía increíble que dos vidas se gestaban dentro de mí. Supongo que cambia según cada persona. Puedes incluso sentirte madre cuidando a tus sobris o incluso animales… es decir no tiene que ver con tener a tu propio hijo en brazos. Pero en mi caso no ha sido hasta verles y cuidarles. Yo también creo que en cuanto te quedas embarazada ya comienza la vida, pero me refería a la vida fuera del útero, aquí, con nosotros físicamente. No creo que tengas ideas raras, para nada, simplemente es tu forma de verlo y agradezco mucho que lo expreses, porque me encanta escuchar otras versiones. Un abrazo preciosa!

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