Los 7 destructores de tu relación de pareja

Claves del artículo:

Hoy tengo el gusto de contar en mi blog con un amigo y un blogger que no deja indiferente a nadie. Se trata de Sergio Melich, un chaval que pese a su juventud lleva por dentro una sabiduría innata inusual para su edad y con el que puedes tener largas charlas de casi cualquier tema, porque es una persona con una curiosidad insaciable y una manera muy diferente de ver la vida a la que estamos acostumbrados la mayoría.

Sergio está a punto de lanzar un curso sobre relaciones estables y auténticas y cuando me habló de ello, le dije: ¿Por qué no escribes un post sobre este tema? Y es que ¿quién no quiere tener relaciones sanas en su vida, verdad? Creo que tanto si ya estamos en una relación, como si estamos saliendo de una o buscamos pareja, todos deseamos que se trate de algo positivo, enriquecedor, donde haya amor, comunicación, comprensión, respeto, compartir y disfrutar, ¿no es cierto?

Pues bien, Sergio te va a dar las claves en este artículo de lo que NO debes hacer si deseas tener una relación de pareja que yo llamaría sana.

Además, prepárate, porque este artículo puede chocar un poco con lo que acostumbro a publicar en mi blog, pero me encanta ver otras posturas, visiones y maneras de vivir las cosas que no tienen por qué coincidir con lo típico o habitual. Además, estoy segura de que sea cual sea tu situación, este post te dará qué pensar y tal vez te replantees algunas cosas relativas al tema de la pareja. No te entretengo más y doy paso a Sergio.

Los siete destructores de tu relación de pareja

En primer lugar, quiero agradecerle a Masha que me haya abierto de nuevo las puertas de su casa digital.

Hoy vengo a abrirme un poco las carnes y retomar el tema que me trajo a internet en primer lugar. Por eso, ante todo, quiero mencionar que habrá una gran carga personal en este texto.

Eso sí, no se trata de venir a sacarme nada del sombrero ni a contarte mi rollo y que me creas a ciegas porque Masha confía en mí.

Te cuento que llevo doce años manteniendo círculos y comunidades para discutir sobre sexo, seducción, relaciones y estilos de vida. Y es gracias a eso que he aprendido lo que quisiera conversar contigo hoy.

¡Comencemos!

Esta es la razón por la que me meti a hablar sobre relaciones en su día

Cuando yo tenía doce o trece años (es decir, hace entre trece y catorce años en el momento de escribir estas líneas), me pasaba algo muy curioso.

A mi alrededor, pocas personas de mi edad querían una relación auténtica.

Decían que estaban saliendo con alguien para quitarse el marrón de ser percibidos como promiscuos. ¡Y ya está!

En concreto, a mí me lo hicieron tantas mujeres jóvenes que comencé a negarme a ser el novio de nadie. Y en consecuencia, empecé a ser percibido como "un cabrón con las tías" (y la cita es literal, por eso las comillas).

Pero, ¿qué significaba exactamente eso de "ser un cabrón con las tías"?

Pues que me negaba a participar en su autoconcepto. Si tenían que guardar las apariencias de cara a la galería, era cosa suya.

Y por eso, me encontré en una gran cantidad de situaciones donde yo parecía el malo de la película. Al fin y al cabo, ¡el que quería tener sexo sin compromiso era yo!

El comprender la lógica detrás de esto le tomó más de cinco años a mis amigos... Así que a ver si consigo sintetizarlo aquí en un par de líneas.

Era un cabrón por darle a las mujeres lo que querían realmente de mí; pero como a mí me daba la gana dárselo. Es decir, que una vez me quedaba claro que sus intenciones eran puramente de sexo casual, no me molestaba en fingir un enamoramiento.

Entonces, "ser un cabrón con las tías" se convirtió en "ser honesto y directo".

Eso sí, tuve que afrontar primero otro par de situaciones dramáticas... Porque si no, esta historia tendría poca chicha detrás.

Por suerte, esta vez tenían que ver con otro problema distinto: la gente se dedicaba a marearme.

¿Y a qué me refiero con esto? Pues a que me contaban que tenían unos deseos y unas intenciones distintos de los que luego demostraban. Y, por supuesto, el problema estaba en el comportamiento de las sospechosas habituales.

Que por cierto, ¡seguro que te suena! Porque se basa en darte a entender que quieren lo mismo que tú, para luego tratar de amoldarte a lo que quieren realmente.

Razón por la cual me negué directamente a tener compromiso de ninguna clase durante varios años. Y más con gente de mi edad.

Por simple exposición a un contexto en el que todo marea, terminé dedicándome a "no marear"

Es decir, a ser tan claro y tan directo como puedo con mi identidad, mis propósitos y el estilo de vida que deseo.

Todo esto bajo la premisa de que la otra persona tiene inteligencia emocional y madurez de sobra para tres cosas:

  1. Captar el mensaje y ser recíproca con el mismo.
  2. No convertirlo en una lucha o en un juego de poder.
  3. Decidir y comunicarme cómo se siente al respecto de nuestro intercambio de impresiones.

Porque solamente así será como podemos pensar siquiera en construir las bases de una relación. ¡Sea del tipo que sea!

Y aunque siempre he trabajado con hombres, las mujeres también se sienten atraídas por este concepto

El motivo me parece más que evidente... A ellas tampoco les interesa que las mareen.

Y por supuesto, cada vez son más expresivas y enfáticas al respecto. Con lo cual, muchas acaban acudiendo a mí porque quieren liderar con el ejemplo.

Al fin y al cabo, mi trabajo tiene premisas que son comunes entre hombres y mujeres:

  • Me centro en ir de dentro hacia fuera, y en potenciar la responsabilidad personal.
  • Me baso en la claridad. Algo sumamente importante cuando hay tanto ruido y tantas distracciones.
  • Hay componentes individuales y componentes grupales. Todo el mundo aprecia la intimidad y el apoyo.
  • Mi sistema funciona a base de sanar nuestro relato vital, pues nos considero cuentacuentos profesionales.

Ahora, esto precisa de una explicación extensa que no te puedo dar aquí.

Te aconsejo que vayas a mi blog y leas este post sobre el Legendario Personal. Aunque también puedes hacerlo más tarde, cuando hayas completado esta lectura. ¡Tú decides!

Y siendo así las cosas, no es de extrañar que mi trabajo sea unisex

A pesar de todos los intentos que hice por tener un avatar de cliente ideal puramente masculino, también apelo a la esencia masculina de las mujeres.

Y por supuesto, a los aspectos comunes de ambos sexos. Porque, como no podría ser de otro modo...

...todos queremos librarnos de fantasmas y heridas de relaciones pasadas.

...deseamos construir las relaciones con las que soñamos.

...anhelamos sentirnos amados y dignos de recibir amor.

...y, por supuesto, todos codiciamos el poder de influir en la creación de nuestra situación ideal.

Así que vengo a compartir mi secreto para ser el responsable de vivir las relaciones con las que soñamos

¡Aunque lo voy a hacer de una forma un poco curiosa!

En estos momentos estoy lanzando mi curso sobre relaciones auténticas y voy a aprovechar para ofrecerte una parte de su contenido aquí.

Concretamente, voy a identificar para ti las siete cuestiones que destruyen nuestras relaciones. Por supuesto, lo hago con todo el ánimo de que aprendas a reconocerlas y logres evitarlas.

Comencemos por describirlas, si te parece. 🙂

Destructor #1: Tener unas prioridades poco claras, confusas o contradictorias

Todos hemos tenido la sensación de que no somos parte del top 3 de prioridades de nuestra pareja en algún momento. Y en el peor de los casos, que no formamos parte de ninguna de sus prioridades en absoluto.

Peor todavía cuando se trata de una persona fácilmente impresionable. Un día puede querer viajar por toda Asia como preludio a una vuelta al mundo; y al siguiente asentarse por los siglos de los siglos en una ciudad que le ha sorbido el seso.

Y mejor no hablemos de matrimonio y de paternidad, ¡porque acabamos al borde del suicidio!

Lo peor de todo es un detalle casi obvio. Si uno no tiene las cosas claras, tampoco se las puede aclarar a nadie más. Y es que las prioridades cambian. Crecen con nosotros.

Sería genial que lo tengamos en cuenta para nuestras relaciones.

Destructor #2: Las proyecciones

Todos hemos tenido algún episodio de estos.

O bien hemos identificado a alguien con un prejuicio o una herida de nuestra colección personal; o nos han colgado el mochuelo a nosotros por las creencias personales del otro.

También puede que nos tocase pringar por lo que nuesra pareja tuvo que aguantar en el pasado.

Y es que nos encanta llegar a una nueva relación con todas nuestras heridas sin curar. Por si acaso un clavo saca al otro, ¿verdad?

Porque no sabemos darnos un tiempo a solas, por miedo a esa misma soledad. Y lo triste del asunto es que llegamos tiernos y frágiles a una relación... Y terminamos demandando que el otro sea nuestro salvador.

Pero acabará dejándonos, porque le exigimos lo que nosotros mismos no nos procuramos. No hay persona capaz de dar tanto como para llenar el vacío de quien se niega su amor propio.

Destructor #3: Falta de reciprocidad, equilibrio y compromiso común

A una relación no se llega alegremente en plan "a mi manera o carretera".

Cuando estaba en la industria de la seducción, se hizo famoso un señor que decía que el más importante de la relación eres tú. Como es obvio, se le fue de las manos lo del egoísmo positivo.

Y ahora me voy a hacer eco de uno de mis cómicos favoritos y más respetados: Chris Rock. Creo que explicará este punto perfectamente.

En su último especial de comedia (Tambourine, "Pandereta" en inglés), dice lo siguiente:

"Las relaciones son como una banda de música. A veces te toca ser el cantante principal, y a veces tienes que ser el de la pandereta. Y cualquiera que sea el puesto que te toque, tienes que hacerlo bien. ¡Y hacerlo con alegría!"

También dice esto:

"Si te toca la pandereta, más te vale ponerle el mismo empeño que cuando te toca estar al frente. O harás que la relación se vaya a la mierda."

Destructor #4: Los ritmos y momentos vitales divergentes, cuando no hay voluntad de conciliar

Este me afecta personalmente desde hace mucho tiempo, dado que mantengo relaciones con personas mayores que yo.

Por lo general, me sacan un mínimo de diez a doce años de edad. He salido con madres solteras y con mujeres divorciadas con hijos. He tenido relaciones abiertas y cerradas, así como múltiples y monógamas.

Y también he salido con viajeras, hippies, bailarinas, hijas de embajadores, doctoras, alguna policía y una gran mayoría de trabajadoras por cuenta ajena; siendo yo emprendedor y trabajando desde mi habitación.

Así que puedes creerme cuando te digo que esta es la famosa autopista al infierno sobre la que cantaban los de ACDC.

¡Y esto me lleva al siguiente punto!

Destructor #5: Los límites difusos

Visto lo que te he contado en el punto anterior, tengo que decirte esto.

Lo suyo es exponerse a las personas con situaciones radicalmente distintas a la tuya con cabeza y conciencia. Por cada una de estas cosas locas que he hecho, aprendí algo para llevar mejor mi relación actual.

Somos una pareja abierta, y exploramos las cosas juntos. Ninguno de los dos quiere hijos ni ahora ni más tarde, aunque si eso cambia nos lo haremos saber. Ambos queremos trabajar mediante internet y poder viajar a donde queramos.

Sabemos lo importante, lo irrenunciable y todo eso. Y a partir de ahí desarrollamos todos los demás acuerdos de la relación. Si podemos evitarlo, jamás dejamos ningún límite en términos ambiguos o escasamente marcado.

Y sí, la idea del nombre de esta sección me la dio la canción de Robin Thicke. Lo diré de nuevo: si no se tienen las cosas claras, no se puede aclararle nada a nadie.

Destructor #6: Cortar el hilo de la comunicación

Este es algo así como el resultado emocional de todos los anteriores.

Como las cosas pintan feo y nos parecen obviamente catastróficas, no queremos decir nada. No sea que nos reviente en la cara la situación. Aunque en ocasiones es más bien por esa cosa tonta... Ya sabes: "yo no diré nada, porque ya tendría que saberlo por su cuenta".

Pues ahí va un pequeño secretito: nadie sabe qué demonios hay dentro de tu cabeza. ¡Y menos si tú no te abres al respecto!

Y sí, aquí me refiero exclusivamente a lo negativo, porque lo bueno todos queremos compartirlo libremente y en cualquier momento.

En mi texto Seis cosas que te alejan de tener las relaciones que sueñas, dije algo como esto:

Cosa que de hecho me ha pasado más de una vez. Para mi desgracia, no siempre consigo que la otra persona sea tan abierta y expresiva como yo.

Destructor #7: La dependencia emocional, especialmente junto a vínculos internos desatendidos

Ojito con el último, que me he guardado el más fuerte para el final.

Hay relaciones que de alguna forma sobreviven con personas dependientes en ellas.

Aunque, como ya he dicho, dura tanto tiempo como la parte no dependiente de la relación es capaz de aguantar el drenaje continuo de la parte dependiente.

Una persona que siente que no hace más que dar a la otra, acaba por resistirse a dar. En especial cuando parece que trata de llenar un pozo sin fondo. ¡Y es que hay personas que entran a las relaciones sin sanar sus vínculos internos!

Por ejemplo, sus relaciones con su clan y todo lo transgeneracional. O con su niño interior. O con su adulto interior...

¡E incluso los hay que cometen la temeridad de llevarse mal con el capitán de su barco y ser colegas de los saboteadores!

Para personas así, el amor y las atenciones ajenas se convierten en instrumentos de validación. Y los usan para no tener que salir de su victimismo ilustrado.

Y en síntesis, la solución sería la siguiente

  1. Trabajar cada día para tener claro lo que haga falta. La meta es ser absolutamente claros nosotros mismos.
  2. Nunca hay que acostarse con cosas pendientes de hablar. Así es como se infecta cualquiera de las heridas que nos hacemos por discutir.
  3. No debemos temerle a ser la persona que tira del carro, que quiere más al otro, o que lleva la iniciativa y el peso de la relación en un momento dado. Al siguiente podemos ser nosotros los que vamos a remolque o pasamos al segundo plano.
  4. Recibir terapia no es un estigma. Y no, no todos los terapeutas quieren lucrarse a tus expensas. Basta con buscar personas que te inspiren confianza y te ayuden realmente, y aprovechar sus servicios.

Con todo esto dicho, ahora tengo una invitación que hacerte

Si has leído todo esto y te has sentido identificado con ello, no desesperes. Somos humanos, y es parte de nuestra naturaleza equivocarnos.

Lo importante es que también está en nuestra naturaleza la posibilidad de cambiar y aprender.

¡Por eso quiero invitarte a formar parte de mi comunidad de aprendizaje sobre relaciones auténticas!

El próximo día 10 de julio de 2018 comienzo un curso intensivo de siete semanas. Y si lo terminas, me comprometo a mantener viva la comunidad para ti hasta el 10 de julio de 2019. Entonces podrás decidir si repetimos la aventura.

Si te gusta la idea, te cuento los detalles morbosos

Esto es lo más importante que podrás aprender dentro del curso:

  • Construir y mantener relaciones más duraderas y profundas.
  • Evitar las infidelidades, las rupturas traumáticas y los juegos de poder.
  • No marear a nadie ni dejarte marear tú mismo.
  • Transformar los acuerdos de la relación a medida que ambos crecéis y cambiáis.
  • Lograr que la relación represente los deseos individuales de ambos, así como los conjuntos.
  • Pulirte para ser la persona digna de mantener esa relación con la que sueñas.

Si sientes que puedes confiar en mí, estaré encantado de acogerte en este grupo y acompañarte mientras haces realidad tu relación soñada. Entra en este enlace donde tienes toda la información detallada del curso (y verás que el precio en promoción es prácticamente simbólico para que casi cualquier persona pueda formarte parte del grupo).


Sergio se ha graduado en Pedagogía (UCM) porque adora las posibilidades de la educación para transformar vidas y contextos. Lleva desde 2005 gestionando debates, formaciones y comunidades sobre relaciones, sexualidad y estilos de vida; lo cual le hizo experto en comunidades virtuales de aprendizaje y práctica. Su mantra personal: “todo, menos marear”. Autor del blog La vida es fluir. Puedes suscribirte a su blog, sus novedades y actualizaciones aquí.

8 comentarios

  1. ¡Qué ilusión me hace ver publicado este guest post, Masha!
    Espero que alcance a muchas personas en buena hora. Que les sirva para reorientar el rumbo antes de una catástrofe evitable, por ejemplo. 🙂

    Aprovecho este comentario además para hacer una invitación abierta a tu público. Me da igual si eres hombre o mujer, mientras que me dejes claro tu interés en esta experiencia. Cuando haya suficiente aforo, pongamos 10 personas de cada, abro el grupo femenino y el mixto.

    Y añado una puntualización: voy a tener el plazo de inscripción abierto hasta el día 18. Lo que acaba el día 10 es la promoción de lanzamiento. Confusión mía al contárselo a Masha, seguro. 😛

    Algunas personas ya me andan preguntando si habrá un acceso bonificado del 10 al 18 para los que no llegaron a tiempo… Y me lo estoy pensando, aunque aconsejo a cualquiera con interés por esto que aproveche ahora y se anime a darle forma a esta experiencia. ¿Cómo? ¡Pues siendo parte de los fundadores del grupo!

    1. Hola Sergio. Gracias por este post tan auténtico, tan valiente y sincero… como tú mismo. Estoy segura de que muchas personas se darán cuenta de algunos errores típicos que cometemos en una relación. Y si además quieren avanzar de tu mano, mejor que mejor! Un abrazo y mucha suerte en este lanzamiento!

  2. Gracias, Masha, muy buen artículo.
    Afortunadamente puedo decir que en los años que llevo de relación con mi pareja hemos vivido situaciones muy variadas y que a día de hoy me siento orgullosa de haber luchado y de haberlo hecho juntos, y de tener lo que hoy tengo. Hemos ido soltando coraza. No ha sido fácil. Creo que ambos tenemos aún mucho que aprender y que mostrar al otro, creo que él para mí y yo para él estamos siendo recíprocamente ese maestro que nos ponemos para superar y superarnos. El amor y el humor, fundamentales en el camino. 🙂
    Como sabes, tu curso de Mail Coaching me está suponiendo un avance muy grande, yo diría supersónico, y está revirtiendo en todas mis relaciones.
    Es interesante que tu amigo Sergio Melich se haya puesto a digerir y mostrar a las otras personas su experiencia vital. Le deseo mucha suerte en su camino. Me ayuda a comprender cómo funcionamos adquiriendo conocimiento para poder ponerlo a disposición del otro y me recuerda que la experiencia vital es unica y muy valiosa y es nuestro punto de partida.
    Gracias por tenerme en tus pensamientos. Y te deseo que vaya todo muy pero que muy bien en los próximos días, en el parto, en la venida al mundo de esos dos nuevos seres, tus hijas, que serán dos grandes maestras para ti.
    Un gran abrazo,

    Aurora Feijoo
    Escritora /-\
    http://www.desdemiterritorio.wordpress.com
    El mar es el camino a casa, Sophia de Mello Breyner.
    http://www.ivoox.com/espacio-poesia-sophia-mello-breyner-andressen-audios-mp3_rf_24986322_1.html

    No son las capacidades productivas las que determinan el valor de un individuo -aun cuando estén dirigidas a la producción de obras espirituales- sino lo que el individuo sabe hacer espiritualmente de sus capacidades, el modo en que las aplica a su vida, la nobleza o el embotamiento del alma que obtiene de ellas. Claudio Magris.

    1. Gracias Aurora por pasarte y dejar tu testimonio. Como te comenté por correo, muchos a día de hoy se rinden y buscan lo fácil en una relación, si no va bien, pues a por otra… Y creo que luchar por lo que realmente nos importa es clave, porque no todo será siempre fácil. La pareja y la relación es otra de las muchas escuelas que nos brinda la vida para el desarrollo personal. Creo que esa parte es esencial para que una relación prospere, que ambos crezcan y se enriquezcan el uno al otro, ¿verdad? Te mando un abrazo grande y sigue escribiendo y compartiendo, tu talento no puede quedar oculto!

    2. ¡Hola Aurora!

      Gracias por la parte que me toca, aunque debo decirte que hay un toque un tanto egoísta en lo que hago. Es un egoísmo positivo, eso sí. Al fin y al cabo, lo que comparto son conversaciones conmigo mismo… Y me trato a menudo como mi mejor amigo y mi crítico más sincero, todo ello junto. Si a otra persona le sirven estas conversaciones, pues mucho que me alegro. 🙂

      Viendo el modo en que has comentado aquí, te cuadrará más si comparto la cita que usé como inspiración para empezar a publicar lo que escribo: “Es mejor escribir para uno mismo y no hallar público, que escribir para el público y no encontrarse a uno mismo.” Pertenece a Cyril Connolly, y durante años adornó una esquinita de mi blog. También influye en mi actualidad, por supuesto, y me hace algo difícil de calar.

      Y como bien dices… Me he dado cuenta de que es mi experiencia lo que me hace destacar. Me he metido en tantos fregados que ni siquiera mis antiguos colegas de la industria del ligue podrían igualarme el bagaje. Al menos, no hasta dentro de unos 5 años más. Claro que, para entonces, yo habré contado también con ese mismo tiempo para seguir avanzando y experimentando. 😛

      Celebro que encuentres valor en esto y que me hayas acompañado durante una parte del camino. Me guardo tus buenos deseos en el bolsillo para que sigan conmigo.

  3. Sin duda alguna uno de los mejores posts que he leído en las últimas semanas, y mira que yo soy una consumidora compulsiva de blogs. Debo destacar que mi sensibilidad anda desbordada en los últimos días y no he podido evitar contener alguna lágrima en algunas líneas, tal vez porque sentirme identificada es una de las razones.
    Una relación de pareja es un trabajo diario en el que no podemos perderle pista ni pisada, y no para controlar al otro o para controlar la relación, sino que es muy fácil caer en uno de estos 7 errores mencionados por Sergio y volvernos repitientes de conductas y dinámicas relacionales que a la larga se vuelven hasta un tercero en la relación, del cual nos cuesta despojarnos y hasta se convierte en una energía con quien compartimos la cama. Al no saber qué queremos obvio que no vamos a saber expresar lo que no tenemos claro, y ese silencio atormentador en el que muchas veces nos escondemos para no herir susceptibilidades o para no abrirnos más las heridas, termina siendo un silencioso enemigo que se sienta a la mesa a comer con la pareja, si es que tiene la suerte de ver la cena servida. El desdén es otro intruso que se interpone cuando el silencio se ha apoderado de la situación con sus supuestos y sus cosas tacitas.
    Creo que Sergio trae un historial cargado de vivencias que definitivamente se necesitan para hacer este curso y será un gran moderador y guía de situaciones confusas y conversaciones inconclusas que muchas veces nos acompañan a hacer la vigilia en la relación. Me encantaría participar, pero por ahora no tengo tiempo, pero estoy siguiendo a la comunidad y estoy pendiente de todo. Muchas gracias Masha y Sergio por traernos esta excelente información. Un abrazo para ambos.

    1. Gracias Eliana por tus palabras. Suscribo todo lo que dices: silencios, incomprensión, miedo a fallar o a dejar una relación que ya no funciona, falta de comunicación, etc. Y sobre todo lo que me gusta más del artículo de Sergio es lo de que no puedes entrar en una relación si aún no has sanado tus propias heridas emocionales, porque estas heridas las proyectarás sobre tu pareja y formarán parte de la unión, salvo que estés ya en un proceso de crecimiento personal y tu pareja sea alguien muy comprensivo. Hace años leí un artículo en el que se hablaba de que a veces nos toca la gran suerte de tener de pareja a alguien emocionalmente sano, porque ya se ha trabajado a fondo o porque ha tenido una infancia y juventud plenas. Entonces aunque tú tengas mil enredos e historias por sanar, esa pareja te aceptará incondicionalmente y eso te hará crecer. El problema es que a día de hoy es muy difícil encontrar a personas totalmente sanadas en este aspecto, estamos llenos de miedos, emociones que no sabemos gestionar, el ego nos mueve, nos cuesta ceder o aceptar que no somos perfectos… de ahí que el desarrollo personal sea crucial si queremos crecer como pareja.

      De hecho, voy a confesar algo: una de las razones por las que me metí de lleno en el crecimiento personal fue una pequeña crisis (aunque en aquel momento se me hacía un mundo) con mi marido. Entonces éramos novios y llevábamos como un año saliendo. Al atravesar esta crisis busqué información y llegué a la espiritualidad a través de los Vedas. Entonces empecé a entender muchas cosas sobre relaciones que nadie nos ha enseñado jamás. Empecé a gestionar mejor mis emociones, a perder el miedo a perder a mi pareja, a ser más consciente de lo que yo realmente quería, etc. Gracias a ello y todo el proceso posterior que viví hasta el día de hoy, tengo una relación de pareja sana, que no perfecta 😉 porque la perfección como tal no existe ni la quiero. Pero gracias a aceptarme con mis imperfecciones y hacer lo mismo con mi pareja, apoyarle cuando me necesita y pedirle apoyo cuando lo necesito, hablar con él claramente cuando algo me duele o me molesta, etc. nuestra relación no ha hecho más que fortalecerse. Un abrazo y mil gracias por hacerme reflexionar por aquí!

    2. Como le comentaba a Aurora, Eliana… Me he metido en todo tipo de situaciones. Y aquí sigo, más cansado pero vivo.

      Lo bueno es que he ganado algo de perspectiva, y lo malo que si me confío demasiado empezaré a cometer errores de nuevo. Y esta vez, puede que sean por dar las cosas por sabidas y por supuestas. Moderar un curso así me servirá a mí para no despistarme y perder el paso, y para ir haciendo las cosas pasito a pasito. 🙂

      He estado metido durante años en una industria dedicada a iniciar relaciones, en ocasiones de manera compulsiva e indiscriminada. Una en la que el gran vacío empezaba en cuanto se quería hablar de continuarlas y hacerlas crecer. En la que se llega a hablar del emparejarse como una enfermedad infecciosa (monoitis es el término, de hecho).

      Una parte que me pone triste de esa industria es que alberga una gran cantidad de gente que llega con problemas de identidad, de amor propio y de desconexión interior y exterior. Y lo que hacen con ellos, en vez de trabajar realmente por darles claridad y ayudarles a conectarse de nuevo, me desagrada.

      Se dedican a construirles palacios de cristal, venderles un arquetipo de personalidad al uso del que no se deben desviar, enseñarles cuatro o cinco bagatelas y regalarles varias compulsiones muy curiosas. Mis favoritas son dos: la de tratar de ser el alfa de cada grupo o reunión en los que participan y dominar la situación, y la de tratar de gustarle a cualquier persona que les guste a ellos a cualquier precio.

      Para mí era muy común ver a personas que iniciaban para recuperar su confianza y su habilidad para tratar con desconocidos después de una separación que les había marcado. A este grupo pertenece la mayoría del público que se acerca a estos temas. Un sector menor lo hace porque vienen heridos y quieren, literalmente, cambiar las tornas: ser los que hieren si acaso alguien ha de salir herido. Suelen traer la percepción de que el mundo les debe algo y no se lo paga.

      En grupos como los que te acabo de contar se cuece mucha competitividad, desconfianzas exageradas, pensamientos simplistas, egoísmos absurdos y, en ocasiones, hasta odio y rabia pobremente reprimidos. Se obsesionan con tener el control de toda interacción y telegrafiarle el rumbo. Con eso y con romper los límites de lo socialmente aceptable solamente para “demostrarse que pueden y que no pasará nada”… Cayendo muy a menudo, tanto ellas como ellos (porque hay de ambos sexos, ojo), en conductas de abuso y agresión.

      Por mi parte, me alegra poder decir que todos los que han pasado por mis servicios disfrutan ahora de relaciones muy prósperas. Y en el caso de los que tuvieron que terminarlas, supieron hacerlo en buenos términos.

      De hecho, y esto ya como curiosidad, se ha recomendado mi trabajo en un foro de relaciones para personas con Asperger o enamoradas de alguien con Asperger. Debe ser que aporto algo de claridad y de calidad… 🙂

      Me alegra dar a luz un texto que te haga sentir identificada hasta tal punto, y te agradezco infinito la buena consideración que te merezco. Cuando sea tu momento, ¡tienes un sitio a la mesa!

      Fuerte abrazo.

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