Cómo desbloqueé mi propósito profesional

En este vídeo quiero responder a una de las preguntas que me ha hecho otra alumna del curso SelfCoaching que me preguntaba cómo logré desbloquear mi relación con el trabajo. Hace algún tiempo también respondí en un vídeo (y es un gran complemento a esta pregunta) Cómo logré desbloquear mi relación con el dinero por si también te interesa.

En este post voy a hablar de cómo he logrado desbloquear la parte profesional en mí que estaba muy dormida.

Recuerda que si lo prefieres, tienes el vídeo sobre este post.

Mi historia y mi relación con el trabajo

Yo no me sentía merecedora de un buen trabajo. No me sentía digna de un trabajo en el que me sintiera realizada porque básicamente yo tuve la sensación siempre de que el tema profesional no era para mí. Probablemente esto tenga que ver con mi historia. En mi caso tenía una de las Creencias Raíz que es la segunda y que tiene que ver con la lealtad al clan familiar.

En mi caso, más que lealtad familiar, ocurría justo lo contrario. Yo sentía que no quería ser como mi familia. Todos eran músicos y yo era la oveja negra que no siguió el camino establecido por mi familia. Y como el trabajo o la realización profesional musical era muy importante en el caso de mis padres y de mis hermanas, y yo sentía que no pertenecía a este mundo musical, tuve la sensación de que yo nunca sería nadie importante en lo profesional.

También sentía que se menospreciaba a alguien como yo que no seguía el camino establecido. Siempre pensé que buscaría cualquier trabajo o estudiaría cualquier cosa porque en el fondo sentía que el éxito profesional no estaba reservado para personas como yo.

Quizás en tu caso ahora mismo, sientas que hay personas que tienen suerte o personas que saben a qué se quieren dedicar o a las que su familia apoyó o encontraron ese camino gracias a los apoyos. Pero quizás tú no has encontrado este camino y eso va afianzando esa creencia de que hay algo que a ti se te resiste en esta vida.

En mi caso era lo profesional. Y no es que yo no trabajara. Desde que terminé la universidad empecé a trabajar. Eso sí, de cosas que no tenían que ver con mi profesión que era Publicidad y Relaciones Públicas.

Disfruté muchísimo esa carrera porque era muy variada. Teníamos asignaturas desde economía, marketing, hasta asignaturas como cine, arte, literatura, historia… Era una carrera de humanidades, pero con un enfoque también social. Teníamos sociología, moda, marketing, psicología del consumidor… Había disciplinas que me gustaban por separado, pero en la carrera en sí había algo que creía que era negativo: marketing, venta, etc. (más adelante logré también reconciliarme con estos conceptos, pero tardé demasiados años en darme cuenta).

Y es que el tema de vender tenía mucho que ver con mis propios miedos, con mis creencias limitantes, con mi capacidad de emprender, con mostrarme y venderme.

El comienzo de mi vida laboral

Cuando empecé a buscar trabajo me sentía tan cohibida, con tantos miedos y tan insegura… que –alguna vez ya lo he contado en alguna ponencia– se dio una ocasión en la que llegué a escaparme de una entrevista de trabajo de una agencia de publicidad porque teníamos que salir a la pizarra a contar delante de los otros entrevistados nuestras fortalezas, nuestros logros o por qué creíamos que esta agencia debía contratarnos.

Yo estaba escuchando historias de personas un poco más mayores que yo o de mi edad que viajaban por el mundo, que hacían cosas grandes e importantes o incluso habían montado algunas empresas. Y yo me sentía tan poca cosa, con tan poca experiencia, con una vida tan poco interesante… que me asustaba enormemente el hecho de tener que exponerme.

Estaba trabajando en ese momento de teleoperadora en una multinacional y yo me decía: “Cuando me toque hablar a mí, ¿qué voy a contar?” Aparte de que tenía pánico escénico, contar algo de lo que yo no me sentía orgullosa me hacía sentir fatal. Así que cuando hicimos un pequeño descanso (a mí me tocaba hablar en la segunda parte), me fui de aquel lugar sin decir nada a nadie y no volví nunca más.

Pensar de una manera en la que tú sientas que puedes, que vales y que mereces un buen trabajo.

Si tú tienes esta creencia (inconsciente a veces): “Yo no merezco un buen trabajo”, no lo vas a conseguir y te va a pasar como a mí. Si se te presenta la oportunidad de mejorar, tu falta de autoestima y de confianza harán que te escapes de ese trabajo o lo hagas tan mal que boicotees esa posibilidad o ni siquiera te atrevas a ir a por ello.

¿Qué me ayudó a descubrir mi propósito profesional?

Por supuesto, el desarrollo personal. Eso siempre lo voy a decir. Gracias al Coaching mi vida cambió radicalmente. Me valoro como soy. Puedo hacer las cosas que hago como: hablar en un vídeo, hacer ponencias, vender cursos, ser mentora, ser profesora… Es decir, todo eso que antes me parecía imposible, ahora sé que puedo hacerlo gracias a mi trabajo personal de Autoestima y al Coaching.

1# Encontrar apoyos

Para mí fue clave encontrar al principio de este camino a alguien que creyera más en mí que yo misma.

En este caso, ha sido mi marido, y cuando le conocí hace ya 10 años, él vio en mí todo mi potencial. Me dijo: “María, tú vales para mucho más que para trabajar de teleoperadora. Tú has estudiado una carrera y estás haciendo un trabajo muy por debajo de tus posibilidades. Estás ganando muy poco dinero. No estás siendo valorada…”.

Yo ya sabía todo eso, pero me autoengañaba. Me decía: “No pasa nada. Es un trabajo cómodo, cerca de casa. Llevo ya unos años allí. Todo el mundo me conoce…”. Incluso me dieron un premio por ofrecer una excelente calidad en atención al cliente. Tenía mis pequeñas «victorias» que me hacían sentir cómoda en ese trabajo y me daba mucho miedo dejarlo por algo desconocido.

Pero gracias a que alguien importante, en mi caso mi pareja, creyó en mí, busqué otras opciones. Y empecé incluso a formarme. Hice un curso de Community Manager que tenía más que ver con mi profesión de publicista. Empecé a buscar opciones.

En aquella época en España, y a día de hoy por desgracia también, se pagaba muy poquito a Community Managers que son esas personas que gestionan redes sociales. Yo, por supuesto, no tenía ni idea de emprender ni pensaba hacerlo.

Entonces surgió la oportunidad de irme al extranjero porque mi pareja se fue a trabajar a Alemania. Al cabo de un tiempo encontré unas prácticas de Community Manager y me fui a una agencia de publicidad alemana con 31 años. Y a esa edad me veía super mayor para hacer prácticas, pero aún así, me atreví.

Fue una gran y retadora experiencia y después pasé a otra empresa, pero seguía sintiendo que eso no era lo mío. Y, aunque no era mala haciéndolo, cuando llegaba a casa no investigaba sobre temas de Social Media, redes sociales o publicidad, sino que miraba otras cosas que no tenían nada que ver. Miraba artículos que tenían que ver con el desarrollo personal, las emociones, psicología, espiritualidad.

En mi caso, el primer paso fue darme cuenta de que yo valía para mucho más porque había una persona que creyó en mí. Si en tu entorno no cuentas con ese apoyo, tendrás que buscarlo fuera. Puede ser un coach, un terapeuta, un amigo, un familiar… Esa persona que ve en ti lo que tú no eres capaz de ver.

2# Conecta tus intereses y descubre tu pasión

Y el segundo paso es que empieces a observar de qué cosas hablas, qué cosas te interesan en tus momentos libres. Cuando estás en tu casa o cuando tienes un ratito libre, ¿sobre qué cosas investigas? ¿Qué cosas haces? Y ahí vas a ver tus intereses.

Descubrí que tenía intereses relacionados con el crecimiento personal, pero yo no sabía cómo dedicarme a eso. Necesitaba encontrar la vía. Y para ello, tan fácil como ponerte a buscar en Internet. Yo recuerdo que me pasaba horas y horas investigando blogs, páginas webs, etc.

Y también te cuento otra anécdota. Después de trabajar en las agencias de publicidad alemanas, mi pareja se fue a trabajar a Holanda. Justo en ese periodo decidimos casarnos y me fui a vivir con él a Rotterdam, pero yo no encontraba trabajo.

Y ahí estaba yo, otra vez buscando trabajo por cuenta ajena en temas de publicidad o de cualquier cosa y me di cuenta de que yo no quería hacer eso.

Incluso, me formé a través de una plataforma online en temas de Google Analytics y Adwords. Temas de publicidad online. Y me di cuenta de que eso no me llenaba. Sentía que no estaba disfrutándolo. Estaba sufriendo con esas formaciones.

En cambio, cuando leía cosas de desarrollo personal y espiritualidad, me sentía plena, feliz y me daba cuenta de que podía aportar.

Y ahí fue justo cuando abrí mi blog y fue el gran momento de desbloqueo. Convertir mis hobbies, mis pasiones en una vía de escape. En una muestra de mi trabajo al mundo.

Es decir, yo todavía no sabía que iba a dedicarme a eso, pero ya abrí un blog. Ya empecé a escribir sobre los temas que me gustaban.

3# Pasar a la acción: lo que marca la diferencia para desbloquearte

Para mí la acción es una clave importante porque al pasar a la acción y realizar lo que tienes en mente, estás mostrando tu trabajo de forma pública, aunque todavía no seas una experta o no te conozca nadie. Eso me ayudó muchísimo a darme cuenta de que yo valía, de que yo podía probarme a mí misma. Vencer esos miedos a exponerme, a ser criticada incluso como contaba en este post.

Incluso algunas personas, de las pocas que llegaban a leerme, no estaban de acuerdo con ciertos temas, pero eso fue afianzando mi idea de que uno puede dedicarse a algo así. Y esa acción, ese cambio real.

Aunque todavía quedaba mucho más porque todavía no estaba emprendiendo. Sólo estaba compartiendo lo que me gustaba, pero fue un paso necesario mostrar al mundo, aunque sean poquitas personas, de lo que yo soy capaz, de lo que a mí me gusta.

Y en ese camino fui dándome cuenta de que me encanta escribir. Me encanta compartir. Empecé a grabar vídeos. Y empecé a sentir que una nueva profesión para mí era posible.

4# Busca inspiración

Empecé a ver cómo otras personas ya se dedicaban a esos temas que me apasionaban y que vivían de eso. Comencé a observar qué profesiones había. Empecé a conocer conceptos como la PNL, el Reiki, la Inteligencia Emocional, el Coaching… A seguir a profesionales. Ver cómo fueron sus inicios. Cómo fue su camino. Leer sus newsletter. Leer sus artículos. Incluso hacer formaciones con esos profesionales para ver cómo ellos realizaban su trabajo, cómo enseñaban a los demás.

Con lo cual, cuando encontré lo que más me gustaba dentro de todas esas opciones, supe que lo que quería en ese momento era ser coach. Y encontré también una coach que me inspiró. Yo quería hacer algo parecido a ella. Por tanto, empecé a buscar formaciones y escuelas. Y este fue otro paso más.

5# Recorriendo el camino, encontrarás las respuestas

Como ves, el camino no fue rápido. No me iluminé de repente y ya supe que quería ser coach. Fue un camino largo. En este camino incluso me formé en Reiki. Luego me di cuenta de que no era exactamente lo que yo quería hacer. Para mí es muy importante comunicar y hablar, no sólo trabajar con energía.

Entonces, también he tenido que irme probando en distintos ámbitos hasta que encontré la fórmula perfecta para mí: trabajar online desde casa desde un ordenador, poder escribir, poder hacer vídeos, comunicarme y ayudar a personas que es en el fondo mi pasión.

Todo lo que yo misma había trabajado en los últimos años antes de dar este gran paso.

Resumiendo: cómo desbloquear tu propósito profesional

Con lo cual, como ves, hay distintos momentos de desbloqueos. Cada persona tiene los suyos, pero el momento clave para mí son dos como te he dicho.

Primero, darte cuenta de todo lo que tú vales. Y si no eres capaz de darte cuenta tú, tiene que ser otra persona desde fuera que te haga de espejo y te dé ese feedback.

Y el paso dos es investigar y pasar a la acción. Probarte en este mundo de la forma más fácil, más económica posible.

En mi caso, mi primer blog fue gratuito. Solamente pagué 20€ al año por wordpress.com

Sin siquiera hacer formaciones de WordPress, simplemente siguiendo las instrucciones de la propia web, abrí mi primer blog, escribí mis primeros artículos.

Los vídeos en Youtube también son gratis… y para empezar tampoco necesitas realizar formaciones. Además en el propio Youtube encontrarás tutoriales simples para todo tipo de tareas: cómo subir mi primer vídeo a Youtube, cómo crear mi canal, etc.

Como puedes ver, todo este camino fue muy económico. También las formaciones en Reiki eran muy económicas y hacía prácticas en hospitales de Madrid.

Así que incluso, si me equivocaba y salía algo mal, no había perdido tanto.

La formación de Coaching sí fue una inversión bastante costosa para mí, pero ya estaba bastante convencida de que quería dedicarme a eso y vivir de ello.

Así que, como ves, el desbloqueo es un camino paso a paso, y en mi caso me llevó varios años.

Pero si nuestro gran plan de cambio profesional sólo está en nuestra cabeza y esperamos a estar super preparados para pasar a la acción, me temo que nunca lo haremos.

Te deseo mucha suerte en tu camino de reinvención. Compárteme en los comentarios, ¿estás en un camino de reinvención?

Y además, si has llegado hasta aquí, tengo una gran noticia para ti. Estos días estoy volviendo a lanzar mi primer curso online para Reinventarte y Crear tu marca personal gracias al Coaching.

Un curso que resume mi propio camino de reinvención paso a paso donde te muestro los ejercicios exactos que me ayudaron a desbloquearme, subir mi autoestima, volver a creer en mí, descubrir mis grandes pasiones, mis talentos, mis capacidades, mi personalidad… y hasta crear mi propia marca personal, para saber a qué tipo de personas podría ayudar yo en mi nuevo emprendimiento.

2 comentarios

  1. Lección de vida inspiradora. Es cierto que hay que empezar por pequeñas cosas y con determinación se va abriendo el camino. Gracias por tu testimonio

    1. Gracias a ti Juan por pasarte por mi blog! Así es, los pequeños cambios persistentes en el tiempo son los que producen grandes cambios en nuestra vida. Me alegro mucho que mi historia te haya resultado inspiradora. Abrazos!

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