El síndrome del impostor y miedo a vender tus servicios

En este nuevo post voy a hablar de un tema muy habitual en el emprendimiento, sobre todo, cuando estamos iniciando nuestro negocio, el famoso síndrome del impostor y el miedo a vender tus servicios como coach u otro profesional. Todo un clásico en el mundo del emprendimiento.

Si estos temas te resuenan porque estás en este punto, te entiendo, yo también pasé por ahí. Así que, espero que este post te ayude a dar los primeros pasos para superar estos dos bloqueos tan habituales cuando iniciamos nuestro emprendimiento.

Y es que yo pasé por exactamente lo mismo cuando inicié mi negocio de coaching hace ya 8 años. Pensaba que quién era yo para salir al mundo y decir: ahora soy coach y cobro por ello.

Pero vayamos por el principio. Veamos en qué consiste el síndrome del impostor.

Qué es el síndrome del impostor

Las personas que padecen el síndrome del impostor se creen incapaces, insuficientes, personas no aptas o suficientemente buenas a la hora de desempeñar su trabajo, ya sea, como coach, terapeuta, profesional del desarrollo personal o cualquiera que sea su área profesional.

En realidad, ¿qué es un impostor? Alguien que está engañando, se hace pasar por algo que no es. ¿Y a quién le gusta engañar a otros? En general, a nadie le gusta sentir que no somos auténticos.

Esta creencia sobre ti mismo tiene que ver, por un lado, con tener poca experiencia cuando se inicia una profesión o un emprendimiento, por ejemplo. Algo que, por otra parte, es completamente normal cuando iniciamos algo nuevo.

¿Acaso uno empieza en algo nuevo teniendo ya mucha experiencia? Normalmente tenemos poca experiencia y la única manera de ganarla es enfrentándonos al trabajo real.

Sin embargo, a veces, esta creencia es tan fuerte que te impide mostrarte al mundo y ofrecer tus servicios. Entonces, empiezas a encontrar todo tipo de excusas. O, incluso, ofreces sesiones, pero no cobras por ello porque consideras que si empiezas a cobrar y no lo haces “lo suficientemente bien” la gente te criticará, se irá de tu lado, no querrá seguir trabajando contigo.

Y todo esto nos hace sentir de menos. De hecho, si me sigues hace tiempo, ya sabrás que esta es mi propia experiencia (en este artículo te cuento cómo pasé de cobrar 5 euros por sesión a ganar unos 3.000 euros mensuales). Por lo que entiendo muy bien cómo te sientes. Los principios no son fáciles y los míos tampoco lo fueron.

Las raíces del síndrome del impostor

Como sabes, me gusta ir a la raíz, así que vamos a entender qué hay detrás del síndrome del impostor.

Generalmente, detrás de este síndrome suele haber un miedo al rechazo. Esto es algo muy habitual, ya que muchas personas tenemos baja autoestima.

Por eso, empezamos a buscarnos y a menudo llegamos al coaching. Y hasta puede que queramos dedicarnos a ello, pero tenemos ese miedo a ser rechazados, juzgados.

O, incluso, podemos tener un perfeccionismo excesivo con la idea de que tengo que ser la mejor. Entonces, me empiezo a comparar con aquellas personas que ya tienen mucha experiencia.

Y esto es un gran error: si quieres compararte con alguien a quien admiras, compárate con cuando empezó, no con cómo está ahora. Pues te comparas con esa persona en el presente, siempre saldrás perdiendo.

¿Entonces qué puedes hacer para ir trabajando este síndrome del impostor? En el siguiente apartado te lo cuento.

Los 6 pasos para superar tu síndrome del impostor

1# Trabaja tu autoestima

Como te contaba más arriba, detrás del síndrome del impostor siempre hay un tema de baja autoestima que necesitas trabajar. Puede ser que no tengas baja autoestima en todos los aspectos, sino concretamente en esta área de tu vida.

Revisa en primer lugar qué piensas de ti, quién eres. Un ejercicio muy útil aquí sería descubrir la relación entre quién soy yo ahora, qué me define aquí y ahora y quién me gustaría llegar a ser. Si la separación entre estos dos estados es muy grande, nuestra autoestima suele verse afectada.

Por lo que te sugiero rebajar tus expectativas y valorar lo que ya eres y tienes. Un ejercicio muy interesante que propongo es el de Logros y Capacidades. Haz una lista de todos tus logros a lo largo de tu vida y al lado de cada logro escribe 2 o 3 capacidades que te permitieron alcanzar cada logro.

Cuando realices este ejercicio, verás todas las cualidades y fortalezas que ya posees y que son aquellas en las que te tienes que centrar, en vez de lo que te falta por desarrollar.

Ten esa lista delante de ti todos los días que te pongas a trabajar en tu proyecto, de forma que lleves tu foco a lo que te potencia y no lo que te resta.

2# Sé realista

Por otro lado, hay que ser realistas y darnos cuenta de que cuando estamos empezando, lo normal es hacerlo mal. Esto es algo que mucha gente no ve o no quiere ver. Muchas personas creen que si ya se han formado, tienen que ser los mejores, tener unas capacidades muy altas y prever todas las posibles situaciones futuras y cómo se van a desenvolver.

Pregúntate aquí: ¿cómo empezó este profesional que admiro y al que me gustaría parecerme? Hoy día, muchos cuentan sus inicios en sus blogs, canales de Youtube, libros…

Yo misma, sin ir más lejos, me sentía igual que tú al comenzar mi andadura como coach. Tenía miedo a defraudar y, si me pagaban por mis servicios, creía que debía regalarles mi vida.

A día de hoy, me gusta recordarme: No soy la mejor ni la peor coach. Simplemente estoy dando lo mejor de mí en cada momento. En algunas sesiones seré brillante, en otras no tanto. Pero eso mismo les ocurre a todos los profesionales, incluso los que llevan décadas dedicándose a algo. Es imposible estar siempre arriba. Y rebajar las expectativas es la clave.

3# Trabaja con tus creencias

El trabajo importante es con la autoestima y también con las creencias. Para ello, te recomiendo que apuntes en una hoja todas las creencias limitantes que activan tu síndrome del impostor. Seguramente muchas de estas creencias sean negativas. Algunas quizás tengan sentido, pero incluso así, te invito a que le des una vuelta.

Pasos para cambiar tus creencias

  • Escribe qué piensas de ti. Por ejemplo, si es tu caso, como profesional del coaching, puedes escribir: “No soy suficiente”, “Lo voy a hacer mal”, “Se van a reír de mí”, “Nadie me va a contratar”… En definitiva, escupe sobre el papel todas tus creencias limitantes.
  • Después revisa una por una estas creencias. ¿Son realistas? ¿Tienen sentido? ¿Te ayudan a alcanzar y conseguir tus objetivos? ¿O todo lo contrario?
  • El siguiente paso es cambiar estas creencias por unas creencias más potenciadoras. Una vez revisadas y confrontadas con las preguntas anteriores, puedes utilizar alguna técnica para rebatirlas y cambiarlas. En mi canal de Youtube tienes un vídeo en el que te explico cómo hacer el cambio de creencias. Pero si prefieres leer, puedes leer este artículo en el que te explico la fórmula que yo utilizo para cambiar creencias limitantes.
  • Después, haz otra lista con nuevas creencias positivas y más empoderadoras. Eso sí, que estas nuevas creencias sean realistas y tengan sentido para ti en este momento. Por ejemplo: “Me estoy formando o me he formado”, “Estoy empezando y es normal al principio poder hacerlo imperfecto”, “Es necesario y positivo equivocarse para luego poder crecer”. Elige las creencias que tú sientas adecuadas para ti en este momento.

En definitiva, se trata de aplicar el autocoaching o si eres coach, aplicar las técnicas que ya conoces para transformar tus propias creencias en esta situación.

4# Trabaja tu fisiología

También puedes acompañar este cambio de creencias trabajando con tu cuerpo a través de lo que llamamos en coaching el estado guerrero.

Es decir, conéctate con tu cuerpo, ponte de pie, realiza la postura de poder con manos en la cintura, mientras sonríes, miras de frente con valentía y pronuncias tus nuevas creencias con energía e intensidad.

Y es que todas las emociones las creamos directamente influyendo en estas 3 áreas: en qué me enfoco (a qué llevo mi atención), qué me digo (creencias y afirmaciones) y sobre todo, cómo está mi cuerpo en este momento.

En este vídeo te cuento cómo creamos literalmente todas nuestras emociones, sin ser conscientes de ello. Y cómo puedes cambiar tu estado emocional influyendo en uno de los 3 factores que te describo más arriba.

Te recomiendo este ejercicio muy potente del Coaching Estratégico que me encanta y que puede serte de gran ayuda, las triadas.

  • Enfoque: ¿En qué te enfocas? Fíjate dónde llevas tu energía, ¿a la dificultad o a la oportunidad y el crecimiento?
  • Lenguaje: Observa cómo te hablas, qué palabras te dices. Cómo es tu lenguaje. Cuáles son esas creencias que afloran como decíamos antes y cómo puedes sustituirlas por nuevas creencias.
  • Fisiología: Por último, el cuerpo, la posición. En qué postura te encuentras antes de ofrecer tus servicios o si eres coach antes de las sesiones de coaching.

Como ves, es un proceso. El famoso síndrome del impostor estará presente al principio, pero se irá rebajando más y más conforme vaya pasando el tiempo.

5# Inspírate en otros profesionales

Incluso, puedes buscar información sobre esos coaches, mentores o profesionales con los que te comparas y ver cómo fueron sus comienzos, su experiencia, etc.

Como te contaba al principio, yo misma en mis inicios también tenía este síndrome del impostor. Tenía miedo a mostrarme a los demás, a ofrecer mis servicios. Incluso, tenía miedo a cobrar y también tenía miedo a vender. Sin embargo, años después sigo viviendo del coaching que es algo que me apasiona.

Como ves, es muy importante tener presente la inspiración de otras personas que ya lo han conseguido, que han superado esos miedos y ver cómo lo han hecho.

Siempre recomiendo no compararse con las personas que ya tienen éxito ahora o ya tienen clientes, sino “compararse” o más bien aprender de esas personas cuando iniciaron ese camino, al igual que tú lo estás haciendo ahora. Puedes leer artículos en su blog que traten sobre sus inicios. Leer sus libros si tienen. Ver sus vídeos en sus canales de Youtube. O vídeos o post en su Instagram.

Muchas personas, incluida yo misma, contamos sobre nuestros comienzos o nuestra experiencia. De hecho, contarlo sirve para normalizar esa falta de confianza al principio o ese miedo o inseguridad.

Al final, a través de la práctica y viendo que ayudas a otras personas a conseguir sus objetivos es cómo te irás llenando de esa energía de confianza y motivación. Y así, te darás cuenta de que efectivamente es posible.

6# Pide testimonios

También recomiendo cuando estás empezando pedir un testimonio a cada persona con la que trabajes. El testimonio puede ser algo muy sencillo. Simplemente que tu cliente cuente en qué le has ayudado, qué le ha gustado, etc.

Y esos testimonios que vayas recopilando de tus primeros clientes o si eres coach, de tus primeros procesos, los puedes revisar en esos momentos bajos en los que tienes dudas. De esta forma, te darás cuenta de que incluso en los comienzos has sido capaz de ayudar a otras personas. Y conforme ganes más experiencia, podrás ayudar a más y más personas.

Aún recuerdo mi primera mini-sesión de coaching durante mi formación. Tenía delante a toda la clase mirándome, incluido mi profesor, y la coachee que me había tocado se resistía con todas sus fuerzas. A todas las preguntas que yo le hacía, me respondía con un “no sé”, lo cual me hacía sentir bastante bloqueada.

Pues cuál fue mi sorpresa, cuando semanas después, una compañera de la formación que nos había traído a esta coachee, me dijo que la mini-sesión que le di a su amiga le había servido mucho, hasta el punto que logró su objetivo que era encontrar un trabajo. Me dijo que su amiga le había pedido expresamente agradecerme mi ayuda.

¡Había sido mi primera sesión de todas y llevaba sólo dos módulos de la formación y ya le estaba ayudando a alguien! Como ves, a menudo ayudamos a otras personas sin siquiera ser conscientes de ello. Por eso es tan importante tener testimonios.

Cómo superar tu miedo a vender tus servicios

Por último quiero dejarte con un aspecto más, muy relacionado, pero no siempre, con el síndrome del impostor: el miedo a ofrecer y sobre todo cobrar por tus servicios.

El miedo a la venta tiene que ver seguramente con creencias negativas o experiencias negativas sobre la venta o el dinero.

En este caso, también te recomiendo revisar esas creencias. Algunas de las más habituales son: “Vender es manipular”, “Vender es engañar”, “Insistir es agresivo”…

Pero estoy segura de que tienes también experiencias propias donde has adquirido algo sin todas esas connotaciones negativas. Ocasiones en las que has comprado de buena gana. Incluso invirtiendo con ilusión en formaciones, en procesos de coaching, en cursos…

Así que recuerda todas esas experiencias positivas y tráelas al presente. ¿Qué creencias tenías cuando acudiste a la compra de estos servicios? Esto hará que puedas rebajar esa visión tan negativa que tienes instalada sobre la venta.

Tal vez tienes estos pensamientos por creencias familiares, el entorno, la sociedad y también puede ser que tengas creencias sobre el dinero. Algunas de las creencias negativas sobre el dinero pueden ser: “El dinero destruye”, “El dinero es tabú”, “Los ricos son malos”, etc.

El dinero también se puede ver como algo neutro que puede ser usado para el bien o para el mal o incluso puede ser visto como algo positivo. Algunos ejemplos de creencias positivas sobre el dinero pueden ser: “El dinero es energía”, “El dinero es intercambio”, “El dinero es la manera en la que recompensan mi trabajo de forma justa”, etc.

También es posible que tengas creencias asociadas a la ayuda que te están limitando a la hora de vender. “La ayuda tiene que ser altruista”, “Si yo gano, el otro pierde”, etc.

En definitiva, como ves, se trata de darle la vuelta. Tiene que haber un equilibrio.

Puedes incorporar nuevas afirmaciones como: “Yo me he formado e invertido, entonces, es lícito que cobre por ello”.

Incluso, puedes ver las consecuencias de trabajar gratis. A lo mejor, si trabajas gratis, debes dejar de ejercer esta profesión que tanto te gusta y tengas que trabajar de cualquier otra cosa para pagar tus facturas. Con lo cual, no vas a poder llevar tu misión al mundo.

Por lo que te recomiendo tener presente tu misión, ese para qué. Pregúntate: ¿Para qué haces lo que haces? ¿Por qué es importante para ti?

Tal vez no puedes dejar ahora tu trabajo actual para dedicarte a lo que amas, pero si poco a poco empiezas a cobrar por tus servicios, podrás ir viendo que funciona y que la gente está dispuesta a pagar por ello. Incluso si cobras poco al principio, más adelante puedes ir subiendo los precios.

Sobre el tema del dinero hay muchos libros. Te puedo recomendar, por ejemplo, Los secretos de la mente millonaria de Harv Ecker.

Conclusión y una invitación para ti

Como ves podemos aplicar el coaching tanto al síndrome del impostor como al miedo a la venta y a través del autocoaching revisar las creencias, transformarlas, romper esos bloqueos y pasar a la acción. Como siempre digo, a través de la acción es cómo podemos hacer esos cambios.

Y puede que tú también alguna vez te preguntaras: ¿podría yo emprender online, trabajar en lo que me gusta? En este caso, tengo una buena noticia para ti.

Si alguna vez has pensado en emprender a través de Internet y ofrecer tus servicios online, pero no sabes por dónde empezar y necesitas ayuda, quiero invitarte al próximo webinar en vivo que haré junto a mi socio y mi marido, Carlos, el próximo miércoles 27 de abril a las 18:30 (hora de Madrid).

En el webinar te mostraremos cómo iniciar tu negocio digital a través de Internet durante la crisis y te explicaremos entre otras cosas lo siguiente:

  • Las oportunidades para emprender que se presentan dentro de la crisis actual.
  • Cómo descubrir la idea de negocio que llevas dentro.
  • Cómo conectar con tu público de manera auténtica para que se enamore de lo que le ofreces y quiera trabajar contigo.
  • Qué mentalidad necesitas para emprender un negocio online que funcione, incluso si tienes poca experiencia o te da miedo la tecnología.

Este es el enlace para entrar en directo el próximo miércoles.

Entra en este enlace ahora para apuntarte, para que te llegue la notificación con tu enlace de acceso antes de la sesión del miércoles.

Y para terminar, cuéntame: ¿alguna vez has padecido el famoso síndrome del impostor o has tenido el miedo a la venta? Si es así, ¿cómo lo has superado? Como siempre, me encantará leerte y responder tus dudas.

6 comentarios

  1. Hola Maria, creo que todos en algun momento hemos vivido El sindrome del impostor. A mi cuando me sucede le doy gracias al universo y pido perdon por esos pensamiento negativos

    1. Hola Alfredo. Así es, la gran mayoría hemos tenido alguna vez este síndrome. Muchas gracias por compartir tu experiencia. Abrazo grande!

  2. Hola María gracias por tu articulo, es muy interesante para mi y mi respuesta es SIIIIIIIIIIII siento ese sindrome del impostor que me paraliza y me bloquea pensando no lo voy a hacer tan bien, y si no resulta, y si nadie se interesa por mis servicios , y si la persona no tiene ningún cambio, no me va a recomendar uuuuuuyyyy y un largo etc de posibilidades. Entonces a pesar de las formaciones que he tomado y en las que he invertido en lugares de prestigio y bien valorados aún no se como hacerlo. Pondré en practica lo que tu indicas y espero que durante la formación que empieza contigo el 26 logre superarlo para lanzarme poder ayudar a otros que es algo que siempre ha estado en mi.
    Gracias !!!

    1. Hola Tere, muchas gracias por compartir tu experiencia, seguro que ayuda a otras personas. Te animo a ir dando esos primeros pasos para iniciar cambios. En la formación podrás ir profundizando para lidiar todavía mejor con este síndrome tan habitual. Me alegra mucho iniciar esta nueva edición contigo y con el resto de compis. Abrazo grande!

  3. ¡Excelente post, María! Resulta muy frustrante cuando estas emociones nos invaden. Nos hacen procrastinar, dejar nuestros proyectos para más adelante, para cuando estemos “más preparados”, y al final no los sacamos adelante.

    1. Hola Ania, así es, pero al darnos cuenta, podemos empezar a hacer esos cambios para transformar esa dinámica. Gracias por pasarte por mi blog. Abrazos!

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