Propósito de vida como estrategia de supervivencia

Muchas personas se pasan la vida entera preguntándose cuál es su propósito de vida.

Parece un tema que está de moda y se han escrito libros enteros hablando de ello.

Unos hablan del elemento, otros de pasión, otros de propósito, también de misión, vocación, talentos y hasta del Ikigai.

Por otro lado, está surgiendo dentro del propio ámbito del desarrollo personal una corriente que muestra su desencanto en cuanto al concepto, proclamando que no tenemos una única misión, sino muchas y que la incesante búsqueda del propósito puede llegar a ser una auténtica trampa.

Por otro lado, han surgido infinidad de cursos para el descubrimiento de la pasión, vocación o Ikigai de uno. Se habla cada vez más del término reinvención y de despedir a tu jefe para lograr esa libertad y realización personal y profesional.

¿Pero qué es realmente el propósito de vida? ¿De dónde nace? ¿Por qué está aquí?

Desde que comencé mi camino de crecimiento personal, el tema del propósito no ha dejado de perseguirme.

Seguramente porque yo misma viví una gran insatisfacción profesional. Desde el momento en que tuve que decidir qué hacer con mi vida futura, allá por el año 98, cuando contaba con 18 años de edad.

Mis padres tenían el camino muy claro para mi hermana Elena: una gran violinista con un talento descomunal.

Yo, en cambio, a pesar de ser la hermana mayor y haber empezado con el piano, siguiendo la tradición familiar (madre pianista y padre violinista), no mostraba tanto entusiasmo por la música, a pesar de que no se me daba nada mal.

Recuerdo mirar aburrida el reloj y contar los minutos y hasta segundos para terminar un ejercicio o escala o la pieza que tocaba estudiar, deseando salir a jugar al parque con otros niños.

Recuerdo mis lágrimas cuando tocaba estudiar una nueva obra, sobre todo en lo relativo a la clave de fa, la que tanto me había costado descifrar siempre.

Luego vino la guerra entre dos repúblicas soviéticas y tuvimos que escapar toda la familia de nuestra ciudad de origen, dejándolo todo atrás, incluido el piano.

No volví a la música después de aquello. Como si se me abriera la oportunidad de no tener que dedicarme a algo que me resultaba pesado.

A los 18 no sabía a qué dedicarme y como mis padres no sabían aconsejarme me acogí a una opción «segura»: Publicidad y relaciones públicas (yo, una persona introvertida en relaciones públicas, ¿te imaginas?). Claramente éste no era mi camino.

Por dentro sabía perfectamente que lo que amaba era escribir, me encantaba la filosofía, la psique humana… pero alguien o el sistema entero me hizo creer que de la escritura, filosofía o psicología no se podía vivir.

Por eso no dejé de buscarme, porque sentía que estaba en el lugar equivocado.

Después de años de trabajar sobre el tema, con clientes, alumnos, lectores de mi blog… Después de crear mi primer curso online hace más de 4 años dedicado al descubrimiento de nuestra pasión, el tema del propósito de vida no deja de interesarme.

¿Existe realmente un gran propósito vital más allá de uno mismo?

La cuestión es que creo que sí existe y en el fondo es más egoísta de lo que podamos pensar. Y de esto quiero hablar hoy.

Todos lo tenemos. Todos tenemos más de un propósito. Pero hay uno que prácticamente dirige toda nuestra vida.

Y lo más importante: lo mismo que puede ser un propósito bello y elevado, nuestro propósito de vida puede ser terriblemente negativo. Algo de lo que seguramente no habrás oído hablar.

Diferencias entre propósito de vida y misión o vocación

Pero antes de hablar de ello, me gustaría diferenciar propósito de misión o vocación.

Y es que un propósito de vida es una gran meta de toda tu vida, casi siempre algo muy personal (también podemos llamarlo propósito del Ego). Si ese propósito además coincide con algo útil para los demás, puedes convertirlo en tu misión o lo podrás considerar vocación, como veremos más adelante. Pero no siempre está ligado.

Por eso, abordaré ese propósito en el artículo desde un punto de vista más bien personal y espero que te ayude a encontrar el tuyo.

El verdadero propósito de vida

Todos tenemos un propósito de vida, aunque no seamos conscientes de ello.

El propósito vital es una gran motivación interna que necesita sanar algo en nosotros que no ha sido resuelto.

Normalmente no somos capaces de sanarlo por nuestra cuenta o ni siquiera somos conscientes de ese dolor (uno que viene de nuestra más tierna infancia), por lo que llevamos nuestros mayores esfuerzos a hacer algo (una estrategia) que consiga que sintamos lo menos posible este dolor.

Si te fijas, es una estrategia de supervivencia: si algo muy grande me ha dolido en mi infancia (puedes ver mi curso gratuito de los 5 bloqueos y heridas de la infancia), mi cerebro automático o mi mente inconsciente ha encontrado una manera de no sentir ese dolor, de esquivarlo, de aliviarlo de alguna forma…

Y ese alivio o esa estrategia de supervivencia se ha convertido en mi propósito de vida. Un propósito que está detrás de muchas de mis acciones y que incluso ha generado mi personalidad.

Conflicto inicial primario

Y de esta forma, nuestros principales talentos y hasta nuestra vocación nacen de nuestras heridas más profundas de la infancia.

Surgen de la estrategia de supervivencia que hemos adoptado de manera inconsciente (y automática, a menudo repitiendo estrategias y patrones de nuestros ancestros) para solucionar los conflictos y traumas recurrentes que hemos vivido de niños. Se trata de cubrir de alguna forma las necesidades que no eran satisfechas.

Desde este punto de vista, el gran objetivo o la meta de nuestra vida es resolver este conflicto inicial primario a través de la repetición de la misma estrategia.

Pero ocurre algo muy muy curioso en relación a la solución que nuestro cerebro ha encontrado. Y es que en realidad dicha estrategia no resuelve el conflicto como tal, sino que lo alivia simplemente, por lo que el conflicto sigue latente.

La parte buena es que esta estrategia de supervivencia nos hace sentir en paz con respecto a nuestro conflicto, ya que es la que ha funcionado desde el principio. Incluso si la estrategia en sí no es pacífica (por ejemplo: quejarme continuamente o ser agresivo).

La función final de dicha estrategia estrategia es evitar revivir mi gran conflicto.

El gran propósito y su relación con nuestra misión

De ahí que nuestro gran propósito de vida sea sentirnos en paz y cómodos (es decir, lejos del conflicto no resuelto) a través de la realización y repetición de una estrategia que nos hace evitar revivir una y otra vez este conflicto (aunque el conflicto en realidad no desaparezca de nuestra vida).

Y como decía más arriba: esa estrategia que nos ha funcionado para evitar el conflicto primario la podemos convertir en nuestra misión de vida y así nos sentiremos a gusto realizando algo que nos da paz. (No te preocupes, más abajo te propongo un ejemplo personal mío para que lo entiendas con claridad).

Pero puedes decirme aquí: Ok, María. ¿Qué ocurrirá si trabajo ese bloqueo, ese conflicto? ¿Ya no necesitaré esa estrategia y mi misión de vida no tendría sentido?

Lo cierto es que el conflicto podemos solucionarlo y entonces la estrategia no será necesaria para nosotros, pero seguramente sí para otras personas, y así podemos seguir usándola al ponerla al servicio de los demás, todo en base a nuestra experiencia.

La estrategia de supervivencia y nuestros talentos

Se trata simplemente de un mecanismo de supervivencia de nuestro cerebro automático que repite patrones que han funcionado con éxito y que nos han permitido sobrevivir, incluso si esos patrones y estrategias no resuelven, sino tapan nuestro conflicto, porque al menos nos han evitado el sufrimiento (y en realidad es muy importante esto: pues nadie quiere vivir con una herida sangrante, por eso trataremos de taparla de la mejor forma posible).

Desde este punto de vista, nuestros talentos son ni más ni menos que recursos que utilizamos para poner en marcha nuestra principal estrategia de supervivencia frente al gran conflicto no resuelto de nuestra vida.

Por así decirlo, reforzamos nuestros talentos por el hecho de poner en práctica con mucha frecuencia nuestra estrategia. Y ya cuando nos dedicamos profesionalmente a eso, los talentos se van afianzando.

Ejemplos de estrategia de supervivencia y su relación con el propósito de vida

Por ejemplo si mi conflicto interno tiene que ver con la necesidad de atención (pues noto que no se fijan en mí mis padres), puedo adoptar la estrategia de ser una persona sociable, extrovertida y buscaré más atención por parte de mis progenitores.

De hecho, siempre cuento que de pequeña yo era así: muy sociable, extrovertida y que hacía mucho ruido. Mi padre solía llamarme de manera algo despectiva «animadora de masas», pues siempre que mis padres y mi hermana pequeña venían a visitarme (yo vivía con mis abuelos maternos), siempre inventaba todo tipo de juegos que implicaban gritos, chillidos, correr por la casa… llegando con 5 años a atravesar el cristal de la cocina con mi frente en uno de los juegos (creo que mi Luna en Aries tuvo algo que ver, para los iniciados en la astrología).

Pero como ves, de pequeña sentía que no me permitían expresarme como soy (especialmente mi padre al que tenía como autoridad y a quien tenía miedo), me limitaban en mi expresión, por ser muy ruidosa, armar demasiado jaleo, correr y darme golpes constantemente.

En realidad, mi estrategia inconsciente era buscar la atención de mis seres queridos y mi padre reprochaba esta actitud.

Eso hacía que sintiera mucha tensión y hasta rabia, pues sentía que no se me permitía expresarme.

Entonces la estrategia de llamar la atención no me funciona y entra en juego una nueva estrategia de supervivencia.

Decido (inconscientemente por supuesto) que si no puedo expresarme hacia fuera, lo haré hacia dentro. Si me quitas mis juguetes, la posibilidad de correr, bailar, gritar… haré todo esto en mi interior, en mi imaginación.

A partir de los 7-8 años nace mi gusto por la lectura, la escritura, por callar antes que hablar, por escuchar antes que decir, por estar ahí para otros antes que por mí, por no destacar, por cultivar mi mundo interno y buscar otras maneras de ser feliz, que no sea a través del exterior.

De ahí mi pasión por el mundo interno, la psicología, entender por qué somos como somos, mi reflexión y hasta introversión que se hizo patente cuando comencé a convivir con mis padres a los 11 años.

Propósito de vida y heridas de la infancia

En mi curso gratuito hablo de las 5 heridas de la infancia y quiero mostrarte algunos ejemplos de estas heridas y su relación con la estrategia de supervivencia como propósito de vida.

Herida de abandono: no soporto estar sola, pues soy abandonada o me falta la presencia de las personas más importantes para mí a menudo (mis padres). Entonces puedo tomar distintas estrategias como ser muy extrovertida y sociable, o al revés, entretenerme sola, como hice ya más adelante.

Herida de rechazo: no soporto que no me den el amor que merezco, entonces busco llamar la atención para que se fijen en mí y me alaben, hago reír, digo cosas que quieren oír, soy muy amorosa, doy a la gente lo que quiere para que me quieran.

Como ves, todo esto son estrategias de supervivencia. Una persona que se entretiene sola consigue cultivar talentos de análisis, de hemisferio izquierdo, menos en contacto con los demás. O cultiva su mundo interior, a través de la imaginación (hemisferio derecho).

Una persona que busca entretener a otros para que se fijen en ella puede ser artista, tendrá cualidades empáticas, emocionales, etc.

Además, aquellos talentos que no tenemos o nuestras supuestas debilidades (falta de alguna habilidad o capacidad) no es algo real, sino que simplemente no lo hemos necesitado para nuestra supervivencia.

Hemos escogido las habilidades que necesitábamos para nuestra estrategia de supervivencia, el resto simplemente lo hemos descartado por cuestiones de ahorrar energía.

Lo mismo que hablamos de talentos, podemos hablar de vicios. Actitudes negativas para satisfacer nuestras necesidades básicas no satisfechas.

Por ejemplo, si mi estrategia es no ser reconocida ni vista, escogeré trabajos en los que se cumpla esto (como era mi caso durante mi juventud antes de que tuviera mi despertar interior).

Además, como ves, tenemos diferentes propósitos principales en determinadas épocas de nuestra vida. Cuando el conflicto que mantiene la estrategia deja de existir o empieza a sanarse, la estrategia ya no tiene ningún sentido y podemos dejarla de lado.

Visualización para descubrir tu propósito de vida

Cierra los ojos y visualiza tu propósito de vida…

Para descubrir tu propósito de vida, observa tu vida, pregúntate: ¿en qué se basa mi vida?

¿De qué trata mi vida?

¿Qué es lo importante en mi vida?

¿Qué se repite más en mi vida?

¿Con qué lucho más en mi vida?

Y ahora, muy importante:

Imagina que de repente te han quitado tu gran propósito: ¿Qué emoción sientes?

Si sientes tensión o ira, esa es la emoción que tratas de reprimir a través de tu estrategia de supervivencia (propósito vital).

A mí me ocurre esto: si me quitas lo más importante para mí (ayudar a crecer a otras personas), noto mucha tensión, mucha rabia, noto que no me permiten expresarme.

Eso es lo que de hecho sentía de pequeña cuando no me dejaban jugar ni ser yo misma.

Y ahora soy coach de vida. ¿Qué relación tiene que ver jugar con las muñecas y ser coach de vida? En apariencia nada, pero si has leído el artículo con atención, verás que tiene mucho que ver en mi caso.

Por eso, pregúntate: eso que haces ahora con más frecuencia, sea positivo o negativo, tu talento o tu vicio, ¿qué está tratando de ocultar, de esconder, de evitar?

Para ello imagínate que te han quitado ese gran propósito o esa misión o incluso esos vicios… ¿Cómo te sientes sin eso? Lo normal es que surja el conflicto no resuelto.

Y tu propósito actual no es ni más ni menos que la solución inconsciente que has encontrado de niño, pues estar en esa sensación tan incómoda era insoportable: tuviste que buscar qué hacer para no sentirlo o quizás incluso te has quedado estancado en esta sensación.

La clave está en que todo lo que hacemos en nuestra vida, absolutamente todo, tiene detrás una motivación. Si te quito tu propósito de vida, vienen esas emociones y sensaciones desagradables que has sentido.

¿Pero qué ocurre si no tengo claro cuál es mi propósito?

A lo mejor ese es precisamente tu propósito: no saber cuál es tu camino porque… es la estrategia perfecta para dedicarte a cuidar de tu familia y no dedicarte tiempo a ti mismo. A lo mejor ese es el plan.

Si no sabes cuál es tu propósito, imagina que de repente te han dado uno, como si de magia se tratara. No pienses cuál es el propósito, sino siente tu cuerpo sabiendo que ahora sí tienes un gran propósito. Siente las emociones. Date tiempo y observa. Cierra los ojos y quédate con esa sensación.

Y ahora pregúntate: ¿me permito a menudo sentir esas emociones o las reprimo? ¿Cuándo aprendí a reprimirlas y por qué?

Más ejemplos de propósitos de vida

Es importante tener en cuenta que tu propósito de vida de base no tiene nada que ver con un trabajo o una profesión. Por eso, insisto, tú ya tienes un propósito de vida (y más de uno), aunque no lo tengas claro. Incluso si no lo has encontrado, ese puede ser el propósito, como comentaba más arriba.

Te pongo algunos ejemplos.

Si tu estrategia de supervivencia es no decir lo que sientes, ese podría ser tu propósito. Habría que ver cómo ha condicionado tu vida, en qué te fijas de manera habitual, con quién te relacionas, de qué cosas hablas, incluso en qué trabajas (aunque tu trabajo no sea tu vocación o no te haga feliz. Si eso es lo que hace que se cumpla el propósito de no decir lo que sientes, entonces estás en tu propósito de vida).

Por ejemplo, mi caso: hasta los 31 años estuve trabajando en temas administrativos y rutinarios que no iban con mi creatividad ni tenían que ver con el crecimiento personal. Pero en realidad sí estaba cumpliendo mi propósito de entonces: no mostrar mi verdadero yo, esconderme, infravalorarme. Mi propósito era demostrarme que no era valiosa y así es cómo lo estaba viviendo. En todas las áreas de mi vida: trabajo, familia, pareja, ocio.

Cuando solucioné ese gran conflicto a través de un potente trabajo con mi autoestima, decidí que ya no tenía sentido seguir infravalorándome, y por tanto pude dejar ese trabajo. Pero sólo cuando solucioné uno de mis grandes conflictos no resueltos que mantenían viva la anterior estrategia de supervivencia.

Esta es la razón por la que muchas personas mantienen trabajos que les hacen infelices, pues son parte de su estrategia de supervivencia y son la manera en que están viviendo su propósito vital.

Qué hacer ahora que conoces tu estrategia de supervivencia

Lo primero de todo: ¡enhorabuena! Ahora que sabes qué está detrás de tu propósito, necesitas darle salida.

Dale cabida a esa emoción en tu vida, a lo que te ha sido arrebatado o has reprimido. Sea a través de un hobby, a través de la escritura, a través de un trabajo.

Por ejemplo: tu necesidad de autoexpresión que te ha sido negada como era mi caso.

La autoexpresión se ha convertido en mi trabajo y misión de vida y sigo sanando este conflicto al dedicarme al desarrollo personal.

Estoy creando experiencias diarias de autoexpresión, al mostrarme como soy, siendo vulnerable, muestro al mundo mi propio trabajo interior (contenidos de mi blog, vídeos o curso SelfCoaching).

Estoy sanando la herida detrás de mi propósito de vida. De tal forma que si mañana me toca trabajar de otra cosa, no sufriré porque esta herida la tengo sanada.

(Ojo: sanar la herida que está detrás de tu propósito de vida no significa que tengas que dejar un trabajo que te hace feliz, pero si no te hace feliz, podrás dejarlo sin miedo).

Conozco a una gran profesional de crecimiento personal con herida de escasez… Ahora es una persona muy abundante y ayuda a otros a conectar con la abundancia.

En el curso SelfCoaching y en las sesiones personales del curso trabajamos con esto tan profundo: nuestras heridas internas, nuestras emociones, nuestras estrategias de supervivencia, nuestro propósito vital… entre otras muchas cosas. Simplemente avanzando por el curso irás trabajando todo esto poco a poco.

Y recuerda la gran clave: ser vulnerables.

Si quieres trabajar tus heridas y conflictos emocionales y conectar con tu verdadero propósito, te animo a visitar la página de mi curso SelfCoaching y descubrir si es lo que necesitas ahora mismo.

Y para terminar cuéntame, ¿has podido descubrir tu estrategia de supervivencia detrás de tu propósito vital? ¿O quizás no lo tienes claro? ¿Qué situaciones se repiten más en tu vida? ¿Qué te duele más? ¿Qué conflictos sin resolver o patrones notas que te persiguen día tras día? Me encantaría leerte y darte feedback en este post.

16 comentarios

  1. Hola maría.
    Me ha encantado este post. Es algo, desde luego, muy diferente a lo que ya empieza a ser demasiado repetido. En efecto, estoy de acuerdo contigo. Puedes hacer de tus estrategia de supervivencia un trabajo, y si estás sanada y ese trabajo ya no lo puedes hacer, seguramente lo aceptarías con normalidad. De hecho siempre digo que hay gente con trabajos rutinarios y normales mucho más felices que gente que se esfuerza, que tiene muchísimo conocimiento que se pasa la vida estudiando o intentando ser mejores que nadie. De hecho, las personas que se dedican a ayudar a otros, no siempre son las más felices o estables, tienen un camino duro que han recorrido y que todavía les queda por recorrer. Se sienten satisfechas porque están donde les apasiona, pero, como tu bien dices: ¿Qué sucedería si tuvieran que dejarlo para dedicarse a otra cosas?. Si no sucede nada, es que están sanadas, si de repente sienten un vacío, es que no está todo solucionado.
    Me parece fascinante este enfoque.
    Gracias
    Abrazo
    Susana

    1. Gracias Susana por tu gran aporte. Así es, hay muchas personas que no son felices con lo que hacen y están en esa constante búsqueda o haciendo muchos cursos a la vez o iniciando una y otra vez formaciones lo que les llevan en ocasiones a sentirse más perdidos. Otras personas que se encuentran en trabajos que catalogamos de aburridos y que sin embargo, son felices con lo que hacen y lo transmiten. Y tal y como dices (muy bien resumido) si estás satisfecho en un trabajo y lo tienes que dejar o lo dejas para hacer otra cosa, si no sucede nada en tu interior, es que estás en paz y la herida está sanada. Y si sucede algo, malestar, vacío, etc., hay algo a revisar. Gracias por tu gran aporte. Abrazos!

  2. Hola María, gran aportación con este post. He tenido varios “momentos ahá”.
    Sobretodo ver mi estrategia detrás de todo lo que hago y lo que me pasa: miedo a brillar por compasión a los demás.
    Enhorabuena por todo lo que has conseguido superar y por todo lo que haces.

    1. ¡Qué bueno Carlos! Me alegro que hayas tenido varios momentos ahá y, sobre todo, que hayas encontrado tu estrategia detrás de lo que haces. Durante un tiempo yo también tuve miedo a brillar. Así que, tú también puedes superarlo. El primer paso ya lo has dado (darte cuenta). Es un gran paso. Enhorabuena! Gracias por tus bellas palabras. Abrazo grande!

    1. Hola Claudia, si te resulta difícil de entender el post, no te preocupes. Justo esta semana voy a estar en directo en Instagram para hablar del tema del post. Estaré mañana martes a las 13:30 en directo (hora de Madrid) y el viernes a la misma hora. Para poder estar en directo o ver el vídeo después simplemente tienes que seguirme en mi instagram: https://bit.ly/instagram-maria

  3. Hola Maria,
    Soy Carmen, tu artículo me ayudo a redescubrir mi propósito de vida «analizar exhaustivamente»y es que de pequeña yo no estaba satisfecha con las respuestas que me daban.. pues no le encontraba lógica o simplemente no me satisfacia la respuesta, como que decía hay algo más ….me respondían «asi es» y » porque siempre quieres saber mas «y me sentía mal conmigo misma….me preguntaba yo estoy mal o son ellos???? siento que quiero ir al fondo del asunto y ver para creer …otra cosa que me pasa es que dudo demasiado para tomar decisiones y es que analizo demasiado y eso se contradice con un artículo que escribiste sobre la certeza y que nunca podemos tener certeza de nada pero si podemos tener confianza….concuerdo contigo, ,,,pero para que analizo exhaustivamente???
    Hace pocos dias descubrí que puedo dedicarme a las inversiones en el sector inmobiliario….y si me apasiona….pues escucho a ciertos mentores y no me cansa y me dan tantas ideas…….eso me reconecta conmigo misma y me hace feliz!!!!!
    Finalmente, yo estudie contabilidad y nunca me gusto,,,,pero descubri que gracias a la contabilidad puedo analizar y es una buena herramienta para las inversiones.
    Gracias Maria

    1. Qué bueno! Me alegro que mi post te haya ayudado a redescubrir tu propósito. Enhorabuena porque estás en el camino. El famoso ver para creer. Yo también pasé por ahí, pero te das cuenta que es necesario soltar el control y confiar. No podemos tener la certeza absoluta de todo. Me alegro que hayas mencionado mi artículo. Porque así es, sí podemos tener confianza, pero no certeza absoluta. Me alegro mucho que hayas encontrado a qué dedicarte y que te apasione. Como dices, muchas veces empezamos por algo que no nos gusta y cuando pasa un tiempo, le vemos el sentido. Gracias por pasarte por mi blog. Abrazo grande!

  4. Hola Marìa., es una gran ayuda toda la informaciòn que brindas , es muy importante tambien buscar en nuestro interior todas las situaciones , sensaciones , emociones que experimentamos a los largo de nuestra vida que nos paralizan , nos perdemos en el camino de vida, pero hay algo que nos despierta a indagarnos a buscar ahi en el alma cada dìa, pues es aquello que nos nos deja ser felices, o comenzar a carretear por la pista para tomar vuelo.
    Es una gran tarea que tenemos , gracias por tu generosidad.!!!
    Un abrazo de Luz!!!

    1. Gracias Rosendo por tus bellas palabras. Me alegro que mis post te ayuden y como dices, te inspiren a buscar en tu interior, ahí es donde están todas las respuestas. Así que, enhorabuena por darte esa oportunidad de seguir indagando cuando te sientes paralizado o sientes que no puedes ser feliz por alguna razón. Me alegro de verdad que mis post te ayuden. Abrazo grande!

  5. Hola María!
    ¡Enhorabuena por este post!
    El tema del propósito está muy trillado y me ha encantado leer algo diferente. Pienso que la mayoría de personas, nos pasamos la vida buscando nuestro propósito y que en verdad lo que vivimos ya es nuestro propósito, aunque no nos demos cuenta. Tomar consciencia de las heridas y de las estrategias de supervivencia, es muy importante de cara a vivir en paz y nos permite pasar a la acción, si queremos generar cambios en nuestra vida.
    Al leerte, me he dado cuenta de algo importante en relación a mi estrategia de supervivencia, que había pasado desapercibido. Muchas gracias por tu labor y por compartir contenido de valor.
    Sandra.
    Un abrazo.

    1. Qué bueno Sandra que te haya ayudado a poner consciencia y descubrir algo importante que habías pasado por alto sobre tu estrategia de supervivencia! Así es, quería dar un nuevo enfoque al tema del propósito, un tema muy importante, pero que como dices, aunque creamos que no estamos en nuestro propósito, sí lo estamos. Es importante darnos cuenta de la estrategia de supervivencia y de nuestras heridas para sanar, soltar y seguir creciendo. Gracias por compartir guapa. Me alegro que te haya gustado y que te haya ayudado. Abrazos!

  6. Siempre recibí maltrato, violencia en mi primera infancia de parte de mi mamá. físico y verbal. y eso me colocó en un lugar de humillación (tengo un dolor en el cuello, en la zona cervical, que casí es crónico. es el lugar preciso en dónde localizo el bloque en el cuerpo físico) por otro lado mi vocación artistica fue muy clara y precisa desde temprana edad. siempre quise acturar, escribir, bailar, pintar, cocinar. siemrpe sentí que el arte me sanaba, me curaba y me permitía comunicarme como de verdad soy. a partir de mi adolescencia comencé a establecer mis propios límites y a decidir que hacer con respeccto a mis estudios y trabajos. pero algo se repite constante en mi, la NECESIDAD de sentirme querida y valorada por mi sistema familiar. tuve parejas tóxicas. los padres de mis hijos no
    se hicieron cargo de ellos. y yo viví toda mi vida reclamando amor. (incluso de mis propios hijos). hace un tiempo, en el 2011 tuve un accidente (me atropelló un auto) fue un antes y un después. hubo un despertar de la conciencia que me obligó a comenzar a desatar el nudo. comencé el proceso de sanación y cicatrización. no quiero decir que ya esté todo resuelto. por esta razón leo tu spot, y me adentro cada vez más en sanarme y ser quien soy, en armonía y libertad. María muchas gracias por todo tu aporte!!!

    1. Woww Paula, qué historia! Siento mucho todo lo que has tenido que pasar, pero eres muy valiente al compartirlo. Estoy segura de que tu historia de superación y aprendizaje ayudará a muchas personas. Me alegro mucho que estés en proceso de sanación. Pero te estás abriendo a empezar por quererte tú, valorarte y dejar que salga la persona maravillosa que eres. Enhorabuena por esos grandes avances. Abrazos!

  7. Hola María, muy interesante este artículo. Siempre he leído sobre todo esto de tener un propósito y una misión etc etc, y pedía a Dios que me iluminara, porque no se cuál es. Me encuentro con tu artículo y de repente, como arte de magia, comienzo a entender varias cosas de mi vida que no me dejan en paz; siempre fui muy callada e introvertida, aunque en mis sueños quería comerme al mundo; sé que mis padres me querían pero crecí con un sentimiento de que no era así, sé ahora que no es cierto, pero lo sentía de pequeña, quizás por eso ayudo a la gente todo el tiempo al punto que siempre me olvido de mi; para mi no tengo tiempo y si hago algo que me guste me entra un sentimiento de culpa, los demás siempre son primero. Por dentro siento frustración cuando acaba el día y complací a todos menos a mi. Nunca digo lo que siento.
    Este artículo, quizá, cayó en el momento exacto, porque, como dije anteriormente, he leído mucho sobre el tema pero nunca lo he puesto en práctica. Yo siempre estoy buscando algo que no se qué es y como decía mi mamá: estas buscando lo que no se te ha perdido.
    Gracias por éste artículo, muy bueno y da para extenderse mas.
    Abrazos

    1. Qué bueno, Nilda! Me alegro que mi artículo te haya aportado claridad. Muy acertado lo que decía tu mamá. Ahora ya estás dando la oportunidad de ponerte en primer lugar y aprender a lidiar con esas emociones incómodas como la culpa por priorizarte frente a los demás. Es un aprendizaje y tú ya estás en ello. Abrazo grande!

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