Los 3 cuerpos que tienes: físico, emocional y mental

Claves del artículo:

Hoy comparto contigo un artículo invitado de una de mis compañeras de formación, la coach personal, experta en nutrición emocional y hábitos saludables y Escritora, May Morón. Una mujer llena de alegría, vitalidad, optimismo y que sabe transmitirlo a los demás. Su especialización es ayudarte a bajar de peso a través del coaching y otras herramientas de crecimiento personal. Puedes saber más de ella a través de su blog.

Además tiene una faceta espiritual que resuena mucho conmigo, con que lo que te va a contar hoy es muy muy interesante. 

Los 3 cuerpos. Somos más que un cuerpo físico y una imagen externa

Somos más que un cuerpo físico y una imagen externa, somos más de lo que se puede ver y tocar. Nuestro cuerpo físico se puede ver, tocar, oler… porque su vibración es lenta, es sólida, es el cuerpo más denso.

Pero también tenemos un cuerpo emocional, de vibración más rápida, que no podemos ver, ni tocar, aunque sí lo podemos sentir y un cuerpo mental, que es el de vibración más rápida de los tres.

Nuestros pensamientos nos controlan, se generan a una velocidad instantánea, generamos multitud de pensamientos en unos segundos, podemos sentir, escuchar, imaginar y visualizar, acontecimientos ya pasados y revivirlos una y otra vez, cambiarlos e incluso imaginar e inventar acontecimientos futuros…nuestra mente tiene un gran poder, no tiene límites y esto puede ser muy bueno si sabemos utilizarla a nuestro favor o muy limitante si la usamos en contra.

No me he olvidado de la parte espiritual, no voy a referirme a ella, como tal, porque para mí, lo engloba todo. Es desde donde vivimos, desde dónde hacemos las cosas, es nuestra esencia, la reconexión con nosotros mismos y todo lo que nos rodea, el autoconocimiento. Es ese estado de armonía, paz y tranquilidad interior, independientemente de las circunstancias personales del momento, que sólo conseguimos cuando nos sentimos coherentes con nosotros mismos.

Hay que tener en cuenta, que aunque somos uno, cada cuerpo vibra de una forma distinta, somos seres de energía. Tenemos que conocer a cada uno de nuestros cuerpos y saber cómo cuidarlos para que estén en el mayor equilibrio y armonía posible.

Es importante que tanto el cuerpo físico (lo que vemos), el mental (lo que pensamos) y el emocional (lo que sentimos), estén alineados para que trabajen a nuestro favor, para conseguir un propósito común: la felicidad.

Si nuestros tres cuerpos no van en una misma dirección y cada uno va por separado, se genera una desconexión y eso nos genera desequilibrio y con ello estrés y malestar.

Por eso la importancia de cuidar los tres cuerpos y darle a cada uno el “alimento” que necesita para cubrir sus necesidades, que en cada caso son distintas.

El primer cuerpo: cuerpo físico

El cuerpo físico, es lo que vemos, olemos, tocamos, está relacionado con los 5 sentidos. Es el único que le damos alimento físico (comida), ya que es el único que tiene estómago y dientes.

Al ser el único cuerpo que vemos y tocamos, parece como si fuera el único que tuviéramos y existiese. Es al cuerpo que alimentamos, lavamos, cuidamos…

Damos más importancia al plano físico porque es lo que podemos controlar y manipular de alguna manera, por eso nos importa tanto la imagen y lo externo.

Vivimos a través de nuestro cuerpo físico, es nuestro “vehículo terrenal” en esta vida, es importante cuidarlo y alimentarlo bien, darle descanso necesario, movimiento…pero sin olvidarnos de su conexión con la parte mental y emocional.

Pongo como ejemplo, una empresa, con distintos departamentos, todos tienen un objetivo común, aunque cada departamento tiene unas funciones y si no hay comunicación y colaboración entre ellos, la empresa tiene pocas posibilidades de éxito. Es decir, tienen que remar en igual dirección.

Según vivamos y cuidemos nuestro cuerpo físico, estará más saludable o no. Dependerá mucho de nuestro estilo de vida en general, de nuestros hábitos alimenticios, la práctica de ejercicio físico, descanso, aseo…

En este cuerpo físico influyen también nuestros pensamientos, nuestras creencias, nuestras emociones… por eso es tan importante la conexión de los tres cuerpos. Dependiendo del tipo de pensamiento que tengamos, así serán nuestras emociones y al revés. Y estas emociones acabarán afectando a nuestro cuerpo, positiva o negativamente, dependiendo del uso que le demos.

Repercutirán en nuestra salud negativamente, con estrés, preocupación excesiva, ansiedad, insomnio, malestar, enfermedad…o positivamente, sintiéndonos contentos, motivados, con más energía…

Al cuerpo físico hay que darle alimento físico, de calidad, es decir “comida real”. Comemos para generar energía y una buena calidad en la sangre, para que nuestro organismo funcione a la perfección.

El segundo cuerpo: el cuerpo mental

Por otro lado, tenemos nuestro cuerpo mental. Todo lo que somos, en gran medida, es el resultado de nuestros pensamientos y estos vienen determinados por nuestras creencias. Cada día tomamos muchas decisiones, a raíz de esos pensamientos.

Los pensamientos lo creamos nosotros, son la semilla. Si llega un pensamiento disfuncional e improductivo y nos enredamos y asociamos con esa vocecita interior, ese pensamiento se hace grande, ya que le estamos dando de “comer” con otros pensamientos de igual naturaleza y cuando nos damos cuenta ya estamos en un bucle, es más, hemos hecho toda una historia inventada en nuestra cabeza.

Una cosa es la realidad y otra la interpretación que hacemos de todo lo que nos pasa, que es subjetiva y está distorsionada (según nuestras creencias, estado de ánimo, entorno, experiencias…). Esos pensamientos tienen consecuencias, ya que generarán emociones, sentimientos, comportamientos y acciones, que si repetimos pueden convertirse en hábitos.

Si queremos ver la calidad de nuestros pensamientos, vamos a mirar que emociones tenemos en este momento, ya que son nuestro barómetro.

Si la realidad que estás co-creando, no te gusta, observa que tipo de pensamientos estás teniendo.

Pregúntate durante el día: “¿Dónde tengo mi foco en este momento?” Pues ahí está tu energía.

Tu presente es lo único que tienes, si te observas enredado con tu vocecita interior, no estás aquí y ahora. Cambia el foco. La atención es selectiva y la realidad muy amplia, si solo miras a un sitio, no verás otros.

El tercer cuerpo: cuerpo emocional

Y por último, tenemos nuestro cuerpo emocional. Somos seres emocionales.

Como no estamos en conexión con nosotros mismos, no sabemos escuchar, ni distinguir las señales de nuestro cuerpo. Así que, cuando nos sentimos solos, estresados, aburridos, ansiosos, tristes…solemos tapar esas emociones con comida. Somos “comedores emocionales”.

La Inteligencia Emocional, es la capacidad de solucionar nuestras circunstancias personales. Para mí, es como la cajita de herramientas del cerebro.

Las emociones, no son buenas ni malas, son neutras: tristeza, enfado, alegría, miedo, asco y sorpresa. Lo importante es el uso que le damos, lo que hacemos con ellas cuando se presentan. La emoción no la podemos cambiar de base, si el pensamiento y así, generar otros sentimientos.

Emoción + pensamiento = sentimiento.

La emoción es como la alarma del coche, se enciende y te avisa de que algo no va bien y es en ese momento cuando hay que parar y preguntarse: ¿Qué mensaje me da esta emoción? No la escondas o tapes (con comida física). Observa (te), siéntela, vívela.

Para mí, hay dos emociones que son raíz-origen y englobarían a todas, hablo del AMOR y el MIEDO.

Es necesario, elevar nuestro nivel de conciencia todos los días. Pregúntate: ¿cómo quiero vivir hoy? ¿vivo desde el amor o desde el miedo? ¿desde dónde hago “esto” o “aquello”?

¿Somos más grandes que nuestras circunstancias personales o ellas son más grandes que nosotros? ¿Sabemos adaptarnos y fluir con lo que nos pasa?


Mujer inquieta, constante, apasionada en lo que hace, sensible, comprometida y con clara vocación por apoyar a los demás. Se “lanzó a la piscina” como emprendedora saludable, aunando el coaching, la nutrición y las emociones y acompañar a mucha gente a conseguir lo que ella ha conseguido y que ahora es su filosofía de vida, tener unos hábitos saludables, manejar sus emociones, mantener un peso saludable y sobre todo, a sentirse y verse bien tanto por fuera como por dentro. Aquí se puedes descargar primer capítulo del libro ¿De qué tienes que desprenderte para adelgazar?

5 comentarios

  1. Hola Maria, gracias por este maravilloso post, y que por supuesto voy a compartir pues es trascendente e importante que la gente sepa y se de cuenta.
    Estoy de acuerdo con todo lo que has escrito y al tiempo que he ido leyendo este post, me he dado cuenta de el significado de cada tipo de cuerpo nuestro, aunque quería comentarte,con referencia a la parte final, a la inteligencia emocional, en todavía influye mucho los miedos, por la inseguridad, que no significa falta de voluntad, de decisión, pues refkexiono tanto en qué hacer con este sentimiento cuando influye tanto en mi vida en mi actitud ante situaciones trascendentales, en especial, si se albergan dudas o dificultades, que me cuesta mucho todavía adaptarme a esta emoción, que te confesaré que domina más que el amor, y eso que a veces, para estar a bien con mi cuerpo espiritual y emocional también hago ciertas cosas con amor, e intento que sean más importantes que yo.
    Un abrazo amiga

    1. Mil gracias por dejar tu comentario Justino! Te puedo entender perfectamente. Cuando atravesamos una etapa nada fácil, cuando se nos presentan obstáculos, dificultades, impedimentos, cuando llevamos mucho tiempo intentándolo y no vemos la luz… actuar desde el amor y desapego es difícil. Pero no imposible. Simplemente es cuestión de darnos cuenta en cada momento: ¿dónde estoy, en el amor o el miedo? Puedes parar por un momento, tomar una profunda respiración, repetir afirmaciones positivas con respecto a lo que te sucede… Y también date cuenta de si pensar mal o vivir dándole poder al miedo te está ayudando o te aleja de tu objetivo? Si te ayuda, adelante. Pero en la mayoría de los casos no ayuda, al revés, nos aleja. Que conste que todo lo que te estoy diciendo en primer lugar me lo estoy diciendo a mí: estoy atravesando también un período de incertidumbre y los miedos me asaltan de vez en cuando, pero DECIDO DESDE MI VOLUNTAD darle poder al amor porque sé que con amor se consiguen mejores resultados que con el miedo. No sé si te habrá ayudado mi exposición, ojalá que sí. Un abrazo muy grande, amigo, y gracias por tu apoyo incondicional siempre.

  2. ¡Hola chicas!
    Pienso que el primer paso para el bienestar es tomar consciencia de cada uno de ellos. En mi caso yo tenía un poco ignorada la parte emocional y me identificaba solamente con la mental por lo que os podéis imaginar la desconexión que tenía a veces..
    Me gusta mucho el post porque es algo aparentemente sencillo, que está muy bien explicado, pero complejo de integrar para quien lo desconoce y que puede aportar muchísima comprensión acerca de uno mismo y con ello traer conexión y equilibrio.
    Creo que es algo fundamental que todo el mundo debería tener presente.
    Un abrazo!

    1. Gracias Pamela. Es cierto lo que dices: sabemos mucho, pero ¿lo aplicamos realmente? Esa es la cuestión. Es importante, como dice May, darle alimentos a cada uno de los cuerpos que tenemos. Y así estaremos mejor. UN abrazo guapa!

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