Qué ocurre cuando evitas el dolor

Claves_del_articulo

La semana pasada en la Newsletter que envío todos los viernes a mis suscriptores, conté una historia personal mía que al parecer hizo que muchos os sintierais identificados con mi situación. Era un tema que daba para muchos artículos, así que decidí que lo publicaría en el blog para que los que no estáis suscritos o no habéis tenido la ocasión de leer mi último mail, conozcáis también algo que considero interesante para todos.

El lunes pasado tuve una sesión de coaching con mi profesor del curso de coaching estratégico y mentor. Antes de esa sesión yo me preguntaba: ¿pero qué le voy a preguntar, qué problemas tengo? Sí, tengo muchos problemas como cualquier ser humano pero ninguno tan potente como para dedicarle una sesión entera.

Tras pensarlo mucho, hice una pequeña lista de todas aquellas cosas que me preocupaban a nivel de mi empresa y se las solté todas de golpe.

Tino, mi coach, sonrió con amabilidad y me hizo una simple pregunta que ya otras veces le había oído hacer a otros compañeros del curso: ¿Cuál es tu pregunta, María?

Esa es la magia del coaching: tú vienes con multitud de problemas varios, cuentas todo tipo de historias, te dispersas, parece que no lo tienes nada claro, te pasa de todo y no te pasa nada a la vez, pero si estás ahí es porque tienes una pregunta.

Mi pregunta salió por sí sola: creo que trabajo mucho en mi proyecto pero no doy el 100% de mí.

Algo que ya sabía, algo con lo que conviví en el último año y que me empezó a preocupar cuando todavía estaba en Holanda, pero yo, que parece que soy una guerrera en esto de emprender a mi manera, que me paso 7 días de la semana trabajando en lo que más me gusta, que escribo artículos a las 22:25 de la noche (es la hora real del momento actual, acabo de mirar el relojito en mi pantalla del Mac)... al final parece que no me estoy tomando como un verdadero negocio mi proyecto.

No eres coach, eres empresaria

Ésta es la frase clave que me hizo ver mi mentor. Esta es una de las claves para tener un negocio que funciona. Hay 3 personajes que forman parte de nuestra identidad cuando emprendemos o tenemos una empresa:

  • Técnica: el trabajo que nos gusta a las personas que amamos lo que hacemos, que trabajamos en algo que es nuestra pasión y que además tiene que ver con algo tan bonito como ayudar a la gente; nuestra parte técnica vive en el presente y se ocupa de hacer las cosas y terminarlas

  • Gestora: nuestra parte administrativa, la que se ocupa del papeleo, gestiones, cobros, facturas, horarios, métricas, disciplina... Esa es la parte que no nos gusta nada a los que emprendemos a través de nuestra pasión. Por eso trabajamos demasiadas horas y nos dispersamos tanto a lo largo del día. La figura del gestor vive en el pasado y se preocupa de mantener una empresa funcionando, guiándose por el status-quo.

  • Empresaria. Esta es la parte que nos gusta todavía menos a los emprendedores apasionados. Se trata de tener visión, soñar a lo grande, marcarnos objetivos a un año, a 2, a 10. Sólo con esa parte desarrollada podemos conseguir que nuestra empresa crezca, que no se estanque, que no se cierre. El empresario vive en el futuro y tiene que ver con el desarrollo de nuestro negocio.

Por eso cuando digo que soy coach, sólo le estoy dando prioridad a la parte técnica de mi trabajo (que es por otra parte la que más me gusta y que disfruto), pero esto no es suficiente si quiero vivir de esta profesión. En realidad soy empresaria del bienestar, del crecimiento personal, de la reinvención profesional, del desarrollo del talento.

Cambio de identidad: el cambio más difícil de todos

Aquí como ves hablo de un auténtico cambio de identidad. Sólo con la identidad adecuada se pueden conseguir objetivos ambiciosos. De lo contrario, puedo pasarme 12 horas al día trabajando, trabajar gratis y no obtener nada a cambio.

Pero un cambio de la identidad es uno de los cambios más profundos, más difíciles de conseguir. Porque se trata de salir de nuestra zona de confort, cuestionarnos nuestra vida y nuestras prioridades, porque también un cambio de identidad significa dolor: despedirse de nuestro yo antiguo y dar paso a algo nuevo. Y es que sin el dolor no hay crecimiento.

3 tipos de dolor

Lo conté la semana pasada en el coaching tip en mi Newsletter (si aún no te has suscrito, te recomiendo que lo hagas, porque suelo compartir contenido de mucho valor que no publico normalmente en mi blog). Existen 3 tipos de dolor a grandes rasgos: los dos primeros podemos controlarlos nosotros, exponiéndonos a ello a voluntad. El último y el menos deseable ya no depende tanto de nosotros, sino que se presenta cuando no hemos tomado las decisiones correctas en el día de hoy. Me explico:

  • Dolor del crecimiento. Se da cuando aprendemos algo nuevo, cuando nos formamos, cuando vamos al gimnasio por ejemplo o montamos una empresa. Es decir: nos enfrentamos a algo nuevo a lo que todavía no estamos acostumbrados. Ese dolor está asociado a salir de nuestra zona de confort y conlleva esfuerzo, incomodidad y también miedo (miedo a no conseguirlo, miedo al rechazo, miedo a equivocarse, miedo a la incertidumbre, et.) Sin embargo es un dolor necesario para crecer. En mi caso por ejemplo el hecho de realizar tareas nuevas que ni siquiera me gustan como la gestión de mi empresa o la visión empresarial son necesarias si quiero prosperar como profesional y vivir del coaching.

  • Dolor de la disciplina. A pocos nos gusta seguir una disciplina. Nos encantaría pasarnos horas haciendo lo que nos gusta pero sin tener que respetar unos horarios rígidos, ¿verdad? De hecho, muchos de los que hemos emprendido por nuestra cuenta lo hemos hecho porque detestamos seguir las órdenes de un jefe o no queremos tener horarios establecidos que cumplir todos los días. Pero emprender no significa no tener un jefe. De hecho si no tienes un jefe tu empresa no prosperará. Tu jefe debes ser tú mismo y todos sabemos lo fácil que es autoengañarnos y procrastinar.

  • Dolor del arrepentimiento. Si los dos primeros dependen de nosotros y nos ayudan a conseguir mejores resultados en la vida, el dolor del arrepentimiento no es en absoluto positivo. Arrepentirse quiere decir lamentar algo que hemos hecho o no hemos hecho en el pasado. Y como todos sabemos, el pasado es algo que no se puede cambiar. Podemos cambiar nuestra interpretación del pasado, pero no cambiar las circunstancias como tal.

¿Qué pasaría en 2 años si hoy no cambias nada en tu vida?

Esta es la pregunta más difícil porque nos conecta directamente con ese dolor. ¿Qué pasa si sigues viviendo tu vida sin cambiar nada, si temes enfrentarte a tu dolor del crecimiento y de la disciplina, si te quedas como estás, en tu cómoda zona de confort que no está tan mal?

Yo me enfrenté a mi mayor pesadilla: me vi con 40 años, trabajando por cuenta ajena en una empresa con un jefe desagradable, haciendo un trabajo administrativo que no me aportaba nada, cobrando una verdadera miseria porque no me podían ofrecer más, desplazándome a una localidad lejos de mi casa, y además siendo despedida tras estar trabajando allí durante un par de años.

¿Sabes qué pregunta me haría en ese momento, mientras desesperada, cansada y frustrada me miraría al espejo, contemplando una cara que no me gusta, viendo unos ojos sin energía, sin chispa, sin alegría de vivir? ¿Qué he hecho con mi vida?

Sólo de pensarlo, me recorren escalofríos por todo el cuerpo.

Te puedo asegurar que la sola idea de tener que vivir esta terrible experiencia hizo que algo hiciera un click en mí y me dije: es ahora o nunca. O me pongo las pilas hoy o en 2-3 años me veré en esa situación tan frustrante, sintiendo impotencia y desazón. Y esto es lo último que quiero para mí.

Puede que a ti también te pase: que temes sufrir el dolor ahora. Pero si no pasas por los primeros 2 dolores que son necesarios para crecer y conseguir objetivos, te visitará el tercero, el menos agradable de todos porque ya no depende de ti, porque llega de repente a tu vida y te dice: ¿qué has hecho con tu vida?, ¿por qué no has dado el paso entonces?. ¿por qué no te has atrevido?

Claro que puedes contarle mil historias y mil excusas de por qué no lo has podido hacer. Pero al dolor del arrepentimiento no le interesan excusas. Aparece porque hay unos resultados, hay una realidad: una realidad que te duele, que no te gusta, que te hace sentir infeliz.

Por cierto, te recomiendo encarecidamente ver este increíble vídeo sobre la mente de un procrastinador, contado de manera amena y con mucho humor. Es más que probable que te sientas identificado con él. Y sobre todo: aguanta hasta el último minuto, porque te va a revelar algo que te pondrá los pelos de punta, como me ha pasado a mí.

Una bonita avestruz rodeada de algodones

Hace tiempo conté en mi otro blog Coahcing y Emociones los 3 estados mentales o actitudes predominantes que tenemos: víctima, avestruz o guerrera.

Recuerdo que pensé en aquel entonces: "soy una auténtica guerrera". ¡Estaba equivocada! Soy una bonita avestruz que ha vivido toda su vida rodeada de algodones para que nada le hiciera daño. O lo que es lo mismo: una experta en autoengaño anclada en su zona de confort.

Al final mi pregunta primaria resulta ser mucho más profunda: ¿cómo me libro del dolor en la vida? Sí, queridos amigos, no me gusta sufrir, no me gusta pasarlo mal, aunque mi vida no haya sido fácil, yo siempre puse mi mejor cara en la peor adversidad (algún día contaré la historia de cómo mi familia escapó de una muerte segura y de una guerra que en el mundo apenas se conocía), yo aprendí a ver esas dificultades como crecimiento personal, alejándome de la actitud de víctima.

Nunca me sentí víctima o lo fui en contadas ocasiones. Pero tampoco era guerrera. Simplemente encontré una manera de esconderme, moviéndome al extremo opuesto: todo está bien, no hay nada de qué preocuparse.

¿Tú también evitas el dolor en tu vida?

Hoy, tras aquella sesión de coaching de 45 minutos, tomo la conciencia de que sí hay algo de lo que preocuparse. Pero no desde la perspectiva de víctima o pasividad, sino desde la acción y desde un compromiso profundo conmigo misma.

Y tú, ¿te has sentido identificada con lo que he contado en este post? ¿Crees que procrastinas también? ¿Te da miedo pasar a la acción? ¿Crees que si sigues como estás lograrás tus resultados en el día de mañana? ¿Cómo crees que será tu vida si no cambias nada en el día de hoy? ¿Estás enfocada en la acción, en las excusas o eres excesivamente optimista pensando que las cosas se acabarán resolviendo por sí solas? ¡Me encantaría oír tu voz!

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32 comentarios

  1. Hola soy comerciante ….vendo tomates rojos en Irapuato Guanajuato México unas 15 toneladas diarias… Interactuó con unas 30 gentes diario…clientes ,proveedores ,empleados ….gracias por tus artículos son de gran ayuda para poder hacer diferencia demostrar por qué hacemos la diferencia… Y por qué somos mejores… Mil gracias..!!!! Mis mejores deseos… Y que gusto encontrarte…!!!!!!

  2. Hola Maria, Que buen, articulo. Da mucho que pensar. Ah, casi no hay tiempo que pensar, si el mono a veces no avisa, jejeje… Me emociono mucho la forma como lo describes. Estoy totalmente de acuerdo. Yo misma me pregunto porque evito tanto el dolor? Que realmente me da miedo? Si, el sufrimiento es opcional, lo podemos evitar. Es muy importante hacer esta visualización del futuro. Estos días me he sentido bastante desanimada. Una parte de mi dice que necesito poner las pilas y seguir adelante. Y estoy segura que tiene toda la razón. No importa que tengo miedo, lo mas importante es no acabar en el resentimiento y entender que ya es demasiado tarde, que puede ser peor? Que bueno que tenemos a los coaches, psicólogos, maestros, empresarios de bienestar que nos ayuden, nos guíen, nos inspiran. Lo se, que he aprendido algunas cosas y cada nuevo día esta lleno de mas posibilidades para aprender algo nuevo, crecer y evolucionar. Un abrazo para ti y muchas gracias.

    1. De nada Elena. Tenía una idea de que podía interesarte este artículo. Todo es cuestión de sacar a la guerrera que llevas dentro y ponerla a actuar desde ya. No importa si no sale perfecto, lo que cuenta es avanzar y no estancarse! Un abrazo 🙂

  3. “miedo a no conseguirlo, miedo al rechazo, miedo a equivocarse, miedo a la incertidumbre,” Este es el punto crucial por lo que muchas personas no llegan a tener éxito en sus vidas/proyectos… tristemente las personas tendemos a pensar más en el “que dirán” que en el “que lograré”.

    ¡Muy muy buen artículo! Al fin he conseguido tener un hueco para ver estos contenidos tuyos tan fantásticos con más profundidad y poder comentar!! No me gusta comentar sin leer bien todo antes 😉

    Un abrazo!!

    1. Hola Alex! Me alegro de verte por aquí 🙂 Coincido contigo: miedos de todo tipo se interponen muchas veces entre nuestras metas y sueños y nuestra realidad. Adoptamos una actitud de víctimas ante la vida y nos quitamos la responsabilidad de conseguirlo. Por otro lado, tener miedos es bastante normal. Lo importante es que el miedo no nos paralice, que a pesar del miedo salgamos adelante, que nos hagamos amigos del miedo. Las veces que lo he probado me he sentido genial. Ahora entiendo mucho mejor esa frase: “convierte a tu miedo en un aliado”. Gracias por pasarte y comentar 🙂

  4. Hola Masha, un gran post de toda una guerrera!! Enhorabuena por ese breakthrough en la sesión de coaching con Tino Fernández, otro crack, como tú. Eres una gran empresaria de la felicidad, del cambio, del desarrollo personal y profesional… Un besazo y nos seguimos leyendo por aquí o por el grupo de coaching estratégico. 😉

    1. Muchas gracias por pasarte por aquí, Isabel! Además de compañeras de curso, tenemos misiones parecidas como coaches, y eso es genial, porque podremos aprender mucho la una de la otra 🙂 Es genial lo que acabas de decirme, ayer justamente me preguntaron a qué me dedico y no supe transmitir que soy empresaria de la felicidad y del desarrollo personal y profesional. Aún me lo tengo que creer y repetírmelo hasta que lo haga mío. Pero vamos por el buen camino, gracias a personas como Tino o compañeras tan guerreras como tú! Un abrazo y nos vemos en la Abadía dentro de poco, verdad?

  5. Yo también caigo en ese miedo que a veces me paraliza.
    Tu artículo me ha hecho reflexionar sobre como nos enfrentamos a él; diría más, cómo debemos aliarnos con él. Sentir miedo no es malo, sentir dolor no es malo, es que nos estamos moviendo, al menos, un poquito. Porque salir de la zona de confort es incómodo, duele, da miedo… pero poco a poco la vamos ampliando y nunca volvemos al inicio; así que bienvenido el miedo que nos va moviendo, que nos hace caer y levantarnos…
    No me planteo todavía, ese lado empresarial del que hablas, la verdad, no es miedo es “¿yo empresaria?, ¿que dices?”, también será miedo… habrá que reflexionar sobre ello.
    Gracias Masha, gran artículo, amiga mía.

    1. Hola Bego. Yo creo que más que miedo, puede que se trate de la valoración que hacemos de nosotras mismas: ¿Yo, empresaria?, ¿A dónde voy?. ¿Quién soy yo para hacer esto o para llamarme así? Al final eres tú quien decides cómo llamarte, y los demás lo perciben. Ayer lo comprobé en persona. En una fiesta de gente “guay” una mujer me preguntó a qué me dedicaba y le dije que era coach… Pues parece que no la convencí del todo, pues me dijo: soy psicóloga con 20 años de experiencia, aunque no ejerzo desde hace tiempo, y soy “coach de verdad”. Aparte del menosprecio por su parte que no venía a cuento, aprendí una gran lección: no sé vender bien lo que hago y le permito a los demás tomar el control y menospreciar mi trabajo. Ahora, si le hubiese dicho que soy empresaria de la felicidad, del cambio, que dirijo un negocio online para el crecimiento personal y desarrollo del talento, dudo mucho que me pudiera demostrar que ella valía más. De hecho: si tienes clientes, ya eres una empresaria. Da igual a qué escala: pequeña o grande. Si haces un trabajo ayudando a los demás y estás focalizada en tu proyecto eres empresaria. Si pagas impuestos, eres empresaria. Tu blog es tu empresa, tu trabajo es tu empresa. Así que sólo tú y yo decidimos cómo llamarnos.

      1. Pues yo creo que te vendes bastante bien María. Tienes un buen blog, tienes buenos productos, clientes y facturación. Es la ex-psicóloga desde el paro, la que no ayuda a nadie, la que no vende nada. Pero desde su soberbia, es la que se retrata a sí misma perdiendo los papeles, la educación, el respeto, explotando de envidia… Bienvenida al éxito María 🙂 Y enhorabuena por este post, muy profundo, pienso que son temas clave el dolor y la procrastinación.

        1. Gracias por tu apoyo, Enrique. Sé que el coaching es una profesión que tendré que defender todavía bastante, porque hay mucho desconocimiento de esta profesión… pero al final es cuestión de mi propia actitud: de creerme totalmente válida, no teniendo que demostrar a los demás que hago bien mi trabajo. Son dudas totalmente normales, a no ser que lleves 10 años de experiencia, supongo. Pero me gusta contarlo porque sé que muchas personas nos sentimos así cuando nos reinventamos: el famoso síndrome del impostor. Un día hablaré de ello porque creo que es muy interesante el tema. Un abrazo!

  6. Hola María.
    Mucha miga en este post! He leído también el post de tu otro blog, y he descubierto que estuve mucho tiempo en el victimismo, y di un paso al optimista inconsciente, sintiéndome un gran héroe y quedándome cómodamente ahí! He ido superando el dolor de crecimiento, pero me cuesta el dolor de la disciplina para hacer un cambio en mi faceta laboral, debido en parte al beneficio oculto de la situación de estabilidad que me ofrece mi actual trabajo. Lo bueno de la experiencia en la vida es que ya conozco el dolor del arrepentimiento, y eso y la ayuda de gente como tú, hace que cada día esté más cerca de mi sueño. Muchas gracias!

    1. Hola Eduardo! Bravo! Acabas de hacerte un autocoaching estupendo 🙂 Ahora que ya conoces la parte buena y la parte mala de lo que te ocurre ahora mismo, ya sabes que la decisión está en tus manos y todo lo que hagas a partir de ahora tendrá mayor claridad para ti. Me alegro mucho de que estés en este camino, tienes mucha información para empezar a crear la vida que quieres. Mucho ánimo y un fuerte abrazo!

  7. hola! me llamo Maribel y es la primera vez que doy mi opinión aunque sigo el blog desde hace meses.
    tengo 36 años y no me siento feliz en mi trabajo, no me aporta nada. Hace tiempo pensé que lo peor era el día que me preguntase a mi misma ¿ que he hecho con mi vida? pero ese día ya ha llegado y me sigo sintiendo paralizada en mi zona de confort, esa que no te permite caerte, levantarte o aprender…
    un abrazo

    1. Hola Maribel! Gracias por compartir tu historia. Como ves, somos muchas personas que llegado cierto punto de nuestra vida nos preguntamos estas cosas. Pero si pudiera darte un sólo consejo, te diría que buscaras inspiración, que trataras de encontrar eso que te llena, que te motiva y te gusta. No significa que dejes tu trabajo, porque lo necesitas para vivir y pagar tus gastos, pero poco a poco, de forma paralela, puedes formarte en algo que te gusta, o abrir un blog e ir contando tu experiencia de algo que ya forma parte de tu vida y te resulta fácil hablar de ello. Al principio será como un hobby pero ¿quién te dice que más adelante no puedas encontrar la manera de vivir de ello? Busca algo que te motive y empieza, poco a poco, como hice yo con mi blog. Si es lo tuyo, llegará la recompensa, seguro!

  8. Hola Maria, vaya cambiar de identidad es algo dificil, y muy doloroso, por lo menos en mi caso lo está siendo, trabajo para una gigantesca multinacional, tengo un puesto bastante respetable con un salario que no está nada mal y a decir verdad no veo el momento de dejarlo todo atrás, pero bueno, estoy en ese proceso, aunque parezca el loco de la oficina y del barrio. Me da mucho gusto leer tus posts sobre todo por que no lo tienes todo resulto y hablas abiertamente de ello, eso me hace identificame contigo muchisimo. Saludos

    1. Hola Brau! Gracias por escribir y contar tu caso. A veces un buen trabajo nos echa para atrás, ¿verdad? Creemos que si lo dejamos, arruinaremos nuestra vida. Conozco casos de cerca y sé lo duro que es decidir en esta situación. Pero creo que estás en el camino, por lo que seguramente encuentres tu oportunidad de hacerlo.

  9. Hola María:
    Realmente sos una tonelada de inspiración para muchos! Desde Costa Rica leo tus publicaciones y me voy enterando que la determinación está en dos sitios: en mi mente y en mi corazón. No solo se necesitan las ganas de querer cambiar y perseguir los sueños: se necesita también una convicción personal de que la tarea está en uno mismo y de que si uno mismo no avanza, nadie lo hará por uno. Ahora puedo decir que soy una gestora de mi vida y que estoy trabajando en estar cada día mejor. Tus publicaciones son esas flores que uno coloca en la mesa para dar gracias por la vida y son un recordatorio de que existen en el mundo personas grandes que han roto paradigmas. Muchas bendiciones hoy y siempre! Margie Taylor

    1. Muchísimas gracias por tus palabras llenas de tanto cariño, Margie! Transmites optimismo, determinación y ganas de tener una vida mejor. Ya tienes la actitud que es el 50% de lo que se necesita. Espero de corazón que alcances todos tus sueños y metas. Un fuerte abrazo desde España!

  10. Hola María:
    Como siempre tus artículos me hacen reflexionar, y donde tus preguntas me hacen replantearme, hace un par de meses atravesaba el dolor del crecimiento y tome la decisión de mudarme de país e inicie una nueva vida . Asumí el riesgo y deje trabajo, familia, amigos y pareja etc; empezar de cero y con mil ideas en mi cabeza de iniciar mi negocio en manualidades, e iniciarme en otra rama laboral que no fue la administración de empresa, que fue la carrera en la cual me forme, pero que luego de un tiempo me di cuenta que no era completamente lo mío. Realmente tomar la decisión no fue fácil, si sentí mucho miedo y aun lo tengo, desde que llegue no he concretado mucho mis planes, a veces no se muy bien por donde iniciar y creo estar en el proceso de descubrirlo, sin embargo si coincido con tu pregunta inicial a tu Coach y es que creo que no estoy dando el 100% de mí para concretarlo, lo que si puedo decir es que cada tanto me doy cuenta que si ya salí una vez de la zona de confort no quiero volver allí, no quiero estar en ese dolor de arrepentimiento, así que solo tengo que actuar un poco más y colocarme plazos. Es muy afirmativo eso de la disciplina que a veces tanto nos falta.
    Agradezco mucho cada articulo que nos dejas cada semana. 🙂 … un Abrazo Masha

    1. Gracias por escribir Gabriela. Sé que un cambio de país, unido a cambio profesional no es una decisión fácil ni sencillo de llevar. Porque yo también pasé por ello. Ahora que ya sabes que puedes dar más de ti, pregúntate: ¿qué te lo impide?, ¿qué ganas y qué pierdes si das de ti el 100%? Si es disciplina, ya sabes que no te queda más remedio que planificar tu día a día, para que así sientas que lo estás dando todo por tus sueños. Imagínate en varios años siguiendo como estás, al igual que hice yo: ¿te gusta lo que estás viendo? A veces hay que forzarse a imaginar algo que nos duele para luchar con más fuerzas por lo que nos importa. Mucho ánimo y te sigo en Instagram 😉

  11. Hola Maria, empezando por las preguntas del final, tengo que decirte que me siento en gran parte identificado con los puntos esenciales que comentas en este estupendo artículo, no sólo por mi recorrido hasta ahora, sino pues, como tu bien sabes, estoy con intenciones de cambiar el rumbo de mi vida, en relación, sobre todo con el trabajo. También quisiera aconsejarte, que debes tomarte tu trabajo como una empresaria en la teoría, pero como una coach, que hace una magnífica labor con la gente, probablemente, algunos dolores, de lis que hablas serán más llevaderos, pues en la teoría, si quieres ser coach por tu misma, sin depender de nadie, no tienes más remedio que funcionar como una empresaria, no te queda otra, con sus gestiones, pros y contraste, pero lo importante, lo trascendente, es tu labor , la parte práctica de medio de vida, cuando lo haces, llega un momento en que no piensas en los jaleos propios de empresaria, incluso te inspiran en pensar en el futuro, saliéndote de esa zona de confort, como por ejemplo el cambio que hiciste de este blog, entre otras cosas.
    En cuanto a los tipos de dolor que describes, el que más temo, el que me trae por la calle de la amargura es el último, que denominas: “del arrepentimiento”, para mi el más doloroso, el que más sufro, el que siempre está ahí, machacandote, porque los otros, yo creo que al final se convierten en recuerdo. Genial tu artículo Maria, muchas gracias como siempre, sabes que me gusta leerte, incluso me ispiras, Un saludo

    1. Gracias Justino! Estaba esperando tu comentario y me alegro mucho de verte activo en este blog. Al final todo es cambio de mentalidad, aunque la mente no se ajusta rápidamente, no le gustan cambios bruscos, la vieja identidad nos reclama y en momentos de bajón o desánimo, vuelve a recordarnos quienes “creemos que somos”. Pero es sólo eso: lo que creemos quiénes somos, no la realidad como tal. Yo puedo llamarme María, coach, empresaria, ayudadora, inspiradora o autora internacional, si me apetece y si creo en ello. El nombre es una etiqueta, pero también una etiqueta desvela significados, creencias, miedos… Para mí ser empresaria es alguien importante, alguien al que se respeta, alguien que tiene un proyecto que crece. Si yo no me creo eso, me quedaré en mi zona de confort de lo cómodo: soy coach y ayudo a personas a vivir mejor. Eso me gusta y es cómodo para mí, pero sólo eso no me permite crecer. Por eso necesito expandir mi visión, mi pensamiento, mi ambición.

      En cuanto a lo último que comentas del dolor… efectivamente, el dolor del arrepentimiento es el más duro. Pero… Es importante que ese dolor no te agobie. Es decir, incluso en la peor situación posible, siempre puedes hacer algo para cambiarlo. Por eso si sientes ese dolor cerca, demuéstrale que puedes cambiar, que puedes lograr tus sueños y tus metas. No te rindas y sigue luchando. Además los dos sabemos que tienes todas las capacidades internas necesarias para ello. Un abrazo amigo y mucha suerte en tu cambio profesional!

  12. Buenas tardes María,
    buen post, me he sentido identificado en varios puntos. Al igual que tú, yo hice también el ejercicio de verme en unos años manteniendo mi vida tal y como es ahora y, después de eso, los dolores del cambio y de la disciplina me parecen poco menos que un masaje. Pero no siempre es fácil verlo y más difícil aún es tomárselo en serio; siempre pensamos que podremos hacer las cosas mañana y a veces ese mañana no llega. Y lo más jodido es que muchas veces sabemos que no estamos haciendo lo que debemos. Pero la noche es larga y la carne es débil.
    Un saludo,

    1. Hola Juanma. Me gusta tu sinceridad y cómo describes una situación tan cotidiana y real que nos pasa a todos: creer que mañana resolveremos nuestros problemas, pero no hoy. Supongo que sólo imaginando un dolor lo suficientemente fuerte sacaremos las fuerzas necesarias de ir contra él, de hacer algo ahora. Y precisamente porque somos unos maestros autoengañándonos (como bien dices, la carne es débil), muchas veces no somos capaces de alcanzar nuestras metas solos. Gracias por tu reflexión. Un abrazo!

  13. Hola Masha,
    solo unas lineas para decirte que la “causalidad” me ha llevado a este artículo tuyo e inmediatamente me han venido dos cosas a la cabeza:

    1) No se si te acordarás de este artículo de hace casi dos años, pero me encanta ver que en esa sesión con Tino salió tu verdadera guerrera y hoy eres una referente y ayudas a miles de personas a transformar su vida. Por si no te acuerdas, te lo hago recordar, porque siempre nos viene mirar hacia atrás y ver todo lo que hemos conseguido, las barreras que hemos superado y lo que hemos crecido.

    2) Gracias gracias gracias por aparecer en mi vida, siempre aprendo mucho de tí y eres una gran inspiración para mí, aparte de una amiga del alma muy especial. Este artículo no lo había leído y me alegra haber aterrizado en él porque me ayuda a seguir en mi camino, a mi ritmo, en coherencia con quien soy y lo que quiero en este momento.

    Un abrazo inmenso amiga guerrera!

    1. Hola preciosa, qué ilusión verte aquí en uno de mis artículos antiguos. Sí gracias a Tino realicé muchísimos cambios en mi vida y me siento muy agradecida. Y gracias por tus palabras, eres muy grande y también me inspira tu valentía, tu optimismo y la pasión que sientes por el desarrollo personal! Un abrazo grande bonita!

  14. Vaya, este articulo es muy bueno, gracias por compartirlo Maria. Debo confesar que, me da miedo hablar con desconocidos, socializar y mostrarme interesado, pero ahora cada vez que tenga miedo recordare este articulo y recordare el dolor del arrepentimiento y lo tomare como motivacion para superar mis miedos. Por otra parte, quisiera preguntarte si conoces alguna rutina, ejercicio, libros u otras cosas que m puedan ayudar no solo a superar st miedo a socializar y hablar con desconocidos sino q tambien potenciar y mejorar st area d mi vida.
    Saludos desde peru

    1. Hola Jimy. Me alegro de que este artículo te haya resultado útil. Conozco un libro que se llama Cómo ganar amigos e influir sobre las personas de DAle Carnegie. También te recomiendo seguir el blog de Pau Navarro: habilidadsocial.com Ahí podrás aprender mucho sobre el tema de cómo potenciar esta área de tu vida. Ah y también el blog de mi compañero Albert Torrent alberttorrent.com que en su blog y artículos ayuda a personas tímidas e introvertidas. Un abrazo y ánimo en este camino.

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