Conciencia Verbal: cómo te hablas determina tu vida

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Semana 6 del Reto: Atrae la Vida que Sueñas

Leía el otro día un artículo de Francisco Alcaide que decía algo así: actuamos en coherencia con cómo nos sentimos por dentro o, lo que es lo mismo, con cómo nos hablamos a nosotros. De hecho, todo lo que haces en tu vida diaria —lo que haces y lo que no haces— tiene que ver con el concepto que tienes de ti mismo. Si tu concepto es que eres maravilloso, genial, capaz, es decir, si tu confianza en ti mismo es alta, entonces los demás te van a percibir como tal. Por el contrario, si te crees poca cosa, si consideras que lo haces todo mal, si estás todo el día echándote la culpa por esto o lo otro, al final tu actitud va a ser la misma en lo externo: tu manera de hablar, de moverte, los actos que realices estarán sintonizados con cómo te sientes por dentro.

Fíjate en un dato curioso: nuestra mejor venta la realizamos cuando hemos conseguido hacer una venta antes. Y esto ocurre porque nos sentimos más confiados en nosotros cuando algo nos ha salido bien. Y otro dato que puede resultar sorprendente: más del 50% de los pensamientos que tenemos todos los días son negativos. Y otro dato aun más increíble: el 90% de las cosas que pensamos día tras día son las mismas. ¿Te imaginas qué pasa cuando esos mismos pensamientos negativos se repiten día tras día en nuestra vida? ¿Cómo vamos a comportarnos, a actuar, a sentirnos?

Por eso, el ejercicio de la semana 6 para el reto Atrae la vida que sueñas va precisamente de eso: de hacernos conscientes de cómo nos hablamos por dentro, cuál es nuestro diálogo interior más frecuente. Pero incluso si no estás realizando este reto, hacer este ejercicio durante una semana puede venirte muy bien para mejorar tu relación contigo mismo.

Para detectar tus pensamientos, te sugiero que sigas estos tres sencillos pasos:

Paso 1

Lo primero es darnos cuenta de cómo nos hablamos por dentro, porque vivimos sin ser conscientes de ello la mayor parte del tiempo. ¿Cómo puedes darte cuenta? Programa varias alarmas a lo largo del día durante una semana. Y cuando suene, párate a observar esa voz que suena dentro de ti en este momento.

Paso 2

Lo segundo que te propongo es ponerle a cada voz un nombre propio, algo que la identifique. Yo por ejemplo, he identificado los siguientes tipos de voces en mi cabeza:

  • Voz práctica (me dice lo siguiente que tengo que hacer o que no se me olvide algo importante)
  • Voz tranquilizadora (la que me dice que no me preocupe, que todo saldrá bien)
  • Voz potenciadora (me dice cosas positivas acerca de mí misma, que voy por buen camino, que siga así)
  • Voz analítica (analizo situaciones pasadas, saco mis propias conclusiones; a veces añado una parte de imaginación: cómo podía haber resuelto una determinada situación de otra manera)
  • Voz crítica (hacia mí o hacia otros: algo que no me gusta, algo que quisiera cambiar)
  • Voz comparativa (es como la crítica, pero estableciendo comparaciones: soy mejor, soy peor, ellos son mejores o peores que estos otros, etc.)
  • Voz creativa (cuando de repente se me ocurren nuevas ideas para mi blog, mi trabajo, relaciones con la gente, familia, pareja)
  • Voz negativa (tiene que ver con momentos de apatía o pereza: “no me apetece hacer nada”, “estoy estancada”)
  • Voz bondadosa (no aparece muy a menudo, a mi pesar; es la voz de la alegría, bienestar, cuando me encuentro genial conmigo misma y quiero compartirlo con los demás; aparece durante viajes, cuando veo paisajes hermosos, escucho música que me eleva como por ejemplo Bach, cuando estoy en contacto con mi yo más profundo o alma)

Éstos son solo algunos ejemplos de las voces que he detectado en mí misma. Seguramente vaya conociendo otras voces, conforme siga realizando este ejercicio durante esta semana. Se trata de que cada uno identifique las suyas propias.

Paso 3

El último paso consiste en preguntarme qué quieren esas voces de mí y especialmente, de dónde viene esta voz, ¿del Ego o del Alma? ¿Está dirigida por el Miedo o por el Amor? Aquí trata de ser lo más sincero, lo más sincera contigo misma. Si es el Ego o el Miedo quien habla por ti, es necesario cambiar estas voces. Si son en cambio, voces de Amor y Alma, entonces las vamos a dejar como están o incluso potenciarlas.

En realidad son mis Yoes, mis distintos personajes internos que buscan algo. Así que vamos a darles lo que necesitan, pero sin que nos hagan daño. Voy a poner algunos ejemplos:

Práctica

La necesito porque si no, no tendría los pies sobre la tierra, no me acordaría de lo que tengo que hacer y sería completamente despistada. Es una voz que me conviene, aunque no es bueno que suene en mi cabeza sin parar, porque si no me agobia. Para ello, suelo crear listas de tareas, para no olvidarme de aquello que necesito hacer.

Analítica

Es necesaria, porque es lo que me ayuda a encontrar soluciones a problemas, crear y entender mi realidad, de acuerdo a mis valores, mis necesidades, deseos, etc. El problema se da cuando analizo en exceso un mismo hecho, desde diferentes ángulos, ya no para buscar soluciones, sino de forma compulsiva, como deseando haber vivido la situación de otra manera.

Así que mi propuesta sería encontrar otro tipo de pensamientos que alimentar: más útiles o positivos para mi crecimiento interior. La pregunta que puedo hacerme: ¿es realmente útil esta voz?, ¿me aporta algo nuevo?, ¿me soluciona algún problema?, ¿hay algo que no he resuelto de mí misma, y por eso sigo recreando una situación pasada con mi mente?, ¿qué debería hacer —y no sólo pensar— para mejorar esta situación, si es que debo cambiarla?

A veces le damos demasiadas vueltas a las cosas porque no somos capaces de pasar a la acción. Si es algo que me incomoda de alguien, ¿por qué en vez de darle vueltas al tema, voy y lo hablo directamente con esa persona?

Comparativa

¿Qué gano yo comparándome con los demás?, ¿quiero ser realmente como los demás?, ¿me falta amor, confianza en mí misma? Éstas son las preguntas que puedes plantearte en caso de que tengas a esa voz sonando mucho en tu cabeza. La comparación es muy negativa y lo único que podemos hacer es aceptar que cada uno es diferente, tiene su camino, sus propias necesidades. Incluso si me comparo y salgo ganando, ¿de verdad necesito compararme con otros para sentirme mejor?

Es posible que lo que esta voz busca es que encuentres tu propio camino, tu propia identidad y te enamores de ella. No trates de ser como otros. ¿De verdad tienes que ser como esa otra persona o personas? ¿Acaso no tienes nada especial? Te aseguro que todos somos maravillosos y únicos. Si me amo y me acepto como soy, ¿qué sentido tiene compararme con nadie?

Negativa

A veces es muy difícil hacer nada ante una sensación de apatía, desmotivación o pereza, como lo contaba en este otro artículo. Por ello, tratamos de evadirnos muchas veces. Y no es que sea negativo. El caso es que cuando ni siquiera funciona con evadirnos, te propongo hacer justo lo contrario.

Una metáfora que me encanta al respecto tiene que ver con las olas en el mar. Cuando te viene una ola grande de frente, prepárate para que te golpee, te arrastre y que te entre agua por la nariz. En cambio, si te metes de lleno dentro de la ola, ésta te pasa por encima sin rozarte apenas. Sí, te has tenido que mojar, meterte dentro, pero no te ha hecho daño.

Aceptación. Ésa es la clave: me siento apática, sin ganas de hacer nada, creo que todo lo que hago no vale la pena. Mientras ese pensamiento no sea fruto de una depresión, sino algo pasajero, déjate llevar por la apatía, saboréala en su máxima expresión. Y verás que en cuanto dejes de resistirte, a tu mente no le va a gustar mantener esa sensación por demasiado tiempo. En cuanto aceptamos una emoción o sentimiento, éste nos deja de doler, de repente todo vuelve a su sitio. Porque en el fondo lo que más nos duele es resistirnos, no el hecho de sentirnos de una u otra forma.

No he mencionado la utilidad de las voces positivas, porque está bastante claro: nos vienen muy bien. Vamos a potenciarlas. Vamos a tratar de sustituir las voces negativas por las positivas. Cuando estés apático, háblate de forma compasiva, no te maltrates. Cuando te encuentres analizando los hechos sin parar, busca tu voz práctica y pasa a la acción. Si notas que no paras de compararte, pide ayuda a tu voz bondadosa, la que te conecta con tu esencia y el amor por los demás y la vida.

Y si te apetece unirte al reto, recuerda que siempre estás a tiempo. Aquí tienes el link del grupo de Facebook. Es totalmente gratuito y sólo estará operativo hasta finales de septiembre de 2015. Puedes descargar los ejercicios de las primeras semanas en el propio grupo (pestaña Archivos).

Y si este artículo te ha gustado, ¿podrías compartirlo en redes sociales? A veces me da la sensación de que soy la única que lee mis artículos y esto me desmotiva un poco. Así que cualquier comentario tuyo será bienvenido. Aunque sea una sola frase, como por ejemplo me ha gustado! Muchísimas gracias.

21 comentarios

  1. Hola Maria,aunque comobte dije, estoy sin ordenador, en este rato de trabajo sin hacer nada, he cogido el móvil y me he puesto a leer este artículo de las voces internas, y la vedad no sólo me ha parecido interesante, sino que es algo que forma parte de nuestra vida y, como tu bien pones,;determina mucho,; nuestro comportamiento, nuestra forma de ser, incluso de ver la realidad. Yo particulamente, tengo que decirte, y para que me conozcas un poco mejor,tengo unas voces internas que identifico claramente con algunas de las que señalas, como son:
    -voz practica: bastante, porque es como un jefe supremo, que me dice lo que tengo que hacer, pero aquí, Maria, hay algo muy importante, que deberías tratar con especial relevancia, y es lo siguiente, tiene nuestra mente, nuestro subconsciente, los conocimientos suficientes como para que esas voces, e indiquen lo correcto en tu vida? Y hasta que punto debemos permitir que esas voces, determinen e influyan en nuestra vida?
    -la voz analítica: también está muchoben mi y para es comobun juez, que después de que yo mismo analizo el problema, la situación, sobre en un estado de tranquilidad, esta voz, como si hubiera recogido mis análisis, actúa dando consejos,y que a veces se convierte en “voz critica”, no sólo para criticar! Sino para “odenar” qué hacer. Y otra, con las que convivo mucho es:
    -voz comparativa: ya que incluso, en ocasiones se convierte hasta en una obsesión, en muchas ocasiones me comparo con otros, por lo que son por sus trabajos, por lo que han estudiado y a dónde han llegado, y a de esta manera, “la voz crítica”, se hace evidente, en cuanto que yo podría haber hecho otras cosas, elegir caminos distintos,que hubieran cambiado a mejor mi vida.
    Y bueno, este es más o menos mi comentario, y por compartob tu blog! En eso sabes su que cuentas conmigo, es una pena que no se sume más gente, pues hay muchos e interesantes temas para debatir,:y además tienes unas buenas intenciones bde alegrarnos y mejorar nuestras vidas. Espero que en lis nuevos proyectos que tienes con Katy, sean de mayor expectación. Como siempre Maria un placer. Un abrazo.

  2. Gracias por tu comentario Justino. Es muy interesante el análisis que has hecho del artículo y cómo has analizado tus propias voces. La cuestión que planteas es bastante compleja: creo que todo depende de cada persona. El subconsciente o esencia en el fondo sí sabe qué es bueno para nosotros, pero después está nuestra parte más racional o mente, que serían algunas de esas voces, y la mente se equivoca mucho. La mente se identifica con el Ego y viceversa; el Ego es nuestra mente: y el ego es miedoso, busca tener razón, sólo le interesa nuestra seguridad básica, que no nos pase nada, que nadie nos haga daño. Yo creo que lo ideal es saber diferenciar de dónde provienen esas voces: ¿del Ego o del Alma? Por ejemplo mi voz bondadosa y creativa están claramente ligadas al Alma, mientras que la voz crítica o comparativa, están más relacionadas con el Ego. La cuestión es cómo voy a enfrentarme a esas voces, cómo voy a tratarlas. Si les dejo campar a sus anchas o les pongo un freno. O puede que simplemente las quiera escuchar, porque el Ego también busca nuestro bien (nuestra integridad), y puedo darles eso que piden de otra manera. Yo creo que todos sabemos en mayor o menor medida qué pensamientos nos vienen bien y cuáles no. Gracias por tu aportación tan profunda. Si es que mola tener lectores tan inteligentes como tú. Un abrazo!

    1. Gracias Maria por tu aclaración, y por considerme inteligente, probablemente desde que te sigo ha pasado de estar como escondida esa inteligencia emocional va despertarse.

  3. Hola María, en algun lugar ya comente bajo tu video pero me ha encantado además lo que añades en este articulo. Te admiro mucho y me transmites mucha paz y mucha verdad. Me pareces muy trabajadora y eres una inspiración para mí. Cuando vuelva a Madrid y tenga internet si mis nuevas y deliciosas obligaciones me lo permiten reescribire mi recomendacion sobre ti porque entonces no conocia tanto tu trabajo ni tu filosofia. Mucha gente lee pero muy poca comenta, no quiere decir nada.Un besazo

    1. Hola Alicia. Gracias por tus palabras. Es verdad que pocos son dados a comentar, pero bueno, eso nos pasa a muchos. Falta de tiempo, porque estamos de acuerdo y tenemos poco más que añadir. Recuerdo que mis posts más comentados los tuve que finalmente borrar, porque eran demasiado polémicos 😉 Así que al final con que la gente se quede con algo útil de lo que cuento, me doy por satisfecha. Un abrazo muy grande y disfruta de ese momento tan especial que estás viviendo.

  4. Hola María:

    Me ha parecido un enfoque muy apropiado, no lo había visto como ¿cuáles son tus voces internas?. Voces que has adquirido a lo largo de la vida. Identificarlas es una forma aterrizada de tratarlas, de ver para qué te sirven, desafiarlas, como dices, con amor. Gracias por este enfoque.

    Saludos!

    1. Hola Cristina. Gracias por tu comentario. La idea me viene de un profesor que he tenido en la escuela de coaching y que nos habló de la importancia de reconocer nuestras voces internas y ponerles un nombre. Así es más fácil observar tu pensamiento, porque entiendes qué finalidad tiene. Un abrazo 🙂

  5. Muy interesante lo de las voces internas, te puedenayudar si son positivas. sSe q tengo q usarlas mas a mi favor . gracias x recordarnoslo.

  6. Creo que la pregunta clave que todos deberiamos hacernos es la que comentas en repuesta al comentario de Justino. Lo ensencial es preguntarnos de donde viene esa vocecita si del ¿Ego o del Alma?. La cuestión es como voy a enfrentarme a esa vocecita y si la voy a dejar campar a sus anchas o le pongo freno.
    Gracias Maria por esta gran aportación

    1. Gracias a ti por aportar, José María. Justino siempre me hace preguntas muy buenas que completan mis artículos. Voy a tomar nota y la incluyo en el texto del artículo. Un abrazo!

  7. Hola María:
    Como siempre te digo tus artículos son excelentes. Hacía tiempo que no me pasaba por tu blog y hoy me he sentado a relajarme y leer cosas para mi crecimiento mientras observo como mi pequeña duerme la siesta. Ya llegaré a ese reto. Pero decirte que tienes toda la razón. Es importante el pararnos a observarnos el cómo nos hablamos. Un saludo y un abrazo tierno.

  8. Buenísimo este artículo me gustaría compartir con algunas personas, lamento estas no tiene esas redes sociales, lo mejor es distinguir que voces me están resonando, como me hablan gracias Masha, tu amiga del Selfcoaching, Rose

  9. Gracias por tu articulo Maria , hace algún tiempo que fui descubriendo que había distintas voces en mi interior (ahora cada vez mas soy mas consciente) antae pensaba que solo hbia una que me decia distintas ciosas. Lo dificil es de donde proviene esa voz a si que me pregunto es de la mente o del corazón,( como yo las denomino) ya que esas voces las localizo en distintas alturas , en la cabeza o en el corazón. Gracias.!!

    1. Hola Carmela. Si las localizas en distintas alturas, ya sabes de dónde vienen. Si son de otras personas, posiblemente. Lo que interesa más es si te hacen daño o te hacen mejor persona. Esa es la clave. Hay que potenciar las voces positivas y darles menos atención a las negativas. Es un trabajo diario y es muy positivo realizarlo a menudo para cambiar nuestra manera de pensar y de sentir.

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