¿En qué nivel evolutivo te encuentras?

¿Por qué unos estamos acostumbrados a dar más que otros?
Porque sabrás que no todos somos personas que damos, hay mucha gente que debería de hecho aprender a dar, a agradecer, a ser más humildes. Pero no por eso vamos a criticarles ni juzgarles. Y es que cada uno tiene su propio camino de evolución personal, tanto a nivel emocional como espiritual.
Si tienes problemas por ejemplo con una persona concreta a la que das mucho pero ves que no recibes nada a cambio, en lugar de tratar de cambiarla, primero podrías tratar de entender por qué actúa así; y segundo, tratar de cambiar tú antes que pretender que el otro cambie.
Los 4 niveles evolutivos o estados de conciencia
Hoy te invito a analizar tu estado evolutivo en este momento de tu vida (puede que no tengas un estado puro, sino que según qué circunstancias actúes de un modo u otro). Pero hacer este análisis te puede ayudar a entender desde dónde actúas y sobre todo si el hecho de dar demasiado se debe a una fase de tu vida en la que tienes algo que aprender (y en absolutamente todas las fases hay un aprendizaje para ti):
Control y Dominación
Las personas de este primer nivel suelen vivir con bastantes miedos y con una gran necesidad de control de su vida, por eso no salen mucho de su zona de confort. Sus valores morales pueden ser bajos, tienden al egoísmo o excentricidad y pueden presentar problemas de adicciones. En general su vida está llena de mucho sufrimiento porque no son capaces de dejarse llevar, confiar y liberarse de sus miedos. Normalmente son personas con poco conocimiento espiritual y su principal necesidad es pasar al siguiente nivel evolutivo: aprender a recibir amor, en lugar de controlar a otros para demostrar su poder.
Búsqueda de reconocimiento y ser amados
Es el siguiente nivel de la evolución emocional y espiritual. Aquí podemos pensar en un niño, por ejemplo, que es el centro de atención de su familia y tiene una gran necesidad de ser amado. Si una persona no se desarrolla más allá de ese estado, puede convertirse en alguien egoísta y manipulador, tener celos, darse a la crítica de los demás. Son personas que constantemente te pedirán que hagas algo por ellas, pues no se sienten capaces por sí solas. Incluso pueden llegar a desarrollar enfermedades psicosomáticas para llamar tu atención. Pueden caer en ansiedad, depresión, fobias o presentar desórdenes alimenticios, pues se rechazan en el fondo a sí mismos. Su gran lección es aprender a ser más autónomos y amar a otros, en lugar de reclamar amor: es decir, pasar al siguiente nivel evolutivo.
Necesidad de amar y proteger a los demás
Las personas que damos demasiado, solemos encontrarnos en esta categoría evolutiva. Somos capaces de tener compasión, solemos ser gente generosa, pero también podemos llegar a ser demasiado intrusivos o controladores de los otros, ofreciendo ayuda incluso cuando nadie nos lo ha pedido. Al final se puede llegar a la desesperación, pues no somos capaces de proteger a todos, y eso puede llevarnos a sentir culpa, frustración e incluso volvernos agresivos con nosotros mismos. Personas que se vuelcan totalmente en los demás y se olvidan de sí mismas muchas veces tienen una falta de propósito en la vida (como me pasó durante muchos años hasta que encontré mi verdadera vocación), pueden sufrir también de ansiedad, nerviosismo y estallar en el momento menos esperado. Su aprendizaje principal es trascender al siguiente nivel y aprender a aceptarse, aceptar a los demás y perdonar.
Aceptación y Perdón
Este último nivel evolutivo es el más elevado, pero no por eso es el último de todos, pues los 4 niveles se mueven en espiral, como verás a continuación. Cuando estás en el cuarto nivel, tu aprendizaje es perdonar tus propios errores, perdonar a otros por lo que hayan podido hacerte en el pasado y aceptar que no todo está bajo tu control, aceptar la incertidumbre y las circunstancias de la vida que te han tocado. Es el nivel del arrepentimiento y del perdón, como ves, la parte espiritual está muy presente aquí. Pero también un exceso de arrepentimiento puede llevarte a la culpa, a la vergüenza, al aislamiento y a la constante inseguridad y falta de fe en ti mismo. Personas que no consiguen perdonar a menudo se sienten frustrados y sufren, por no ser lo suficientemente espirituales o perfectos. ¿Cuál es la lección de este nivel? Dejar de buscar la perfección en la vida, aceptar que eres humano y tienes también tus errores.
Además, como te decía, el siguiente nivel sería llegar a tener control (como el primer nivel), pero no de los demás sino de ti mismo, de tus emociones, pensamientos… y luego seguir creciendo en los sucesivos niveles pero con la conciencia más evolucionada (aprender a recibir amor, amar a otros de forma incondicional, aceptarte, etc.)
¿En qué nivel te encuentras ahora?
Como la mayoría de personas estamos normalmente en alguna de estas 4 categorías iniciales, lo primero que debemos hacer es ver dónde nos encontramos ahora, qué buscamos en realidad y sobre todo cuál es nuestro aprendizaje principal en este momento de nuestra vida. En mi caso por ejemplo, hay ámbitos de mi vida en los que estoy todavía en el nivel 2, aunque en general mi nivel evolutivo es el 3 y mi tendencia general es a llegar al nivel 4.
Cuando sabes dónde estás, es más fácil saber a dónde puedes ir. No es viable pasar de golpe del nivel 1 al 4, por ejemplo, a no ser que sufras un trauma o algo muy gordo, como una enfermedad o la pérdida de alguien importante.
Además, si estás en el nivel 3 o 4, como es mi caso y el de muchas personas interesadas en el mundo del desarrollo personal, psicología o coaching, aquí te comparto un artículo muy interesante sobre cómo aprender a perdonarnos, cómo perdonarnos nuestras sombras, de forma sencilla y práctica, siguiendo los 5 pasos que propone el autor.
A mí me resultó muy interesante, y te confieso que es un tema muy profundo, de autoconocimiento, honestidad con nosotros mismos y sobre todo de mucha humildad. Aceptar que no somos perfectos no siempre es fácil, lleva su tiempo y requiere de una gran dosis de sinceridad con nosotros.
Y si el tema de la sombra te resulta interesante y quieres investigar más sobre ello, no te pierdas este documental que me ha parecido revelador, en el que se nos muestra que absolutamente todos tenemos un lado oscuro y que lo necesitamos para crecer y convertirnos en mejores personas. En este vídeo se nos presentan historias de personas reales o gente conocida que tienen un fuerte lado oscuro, algunas de las cuales nos hacen sentir identificados o nos emocionan, pues es lo que somos en el fondo todos y cada uno: seres humanos, imperfectos, vulnerables, cambiantes, a veces desesperados, cometiendo errores pequeños y grandes, buscando encontrar una salida y ser un poco más felices, pese a todo.
¿Y tú en qué nivel de conciencia te encuentras en estos momentos? ¿Me lo cuentas en los comentarios? Compartir y comentar estos artículos es la mejor ayuda que puedes proporcionarme, siempre y cuando mi artículo te haya gustado o te haya resultado útil.
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Pedazo de artículo, Masha. No sabía para nada de estos niveles de evolución… Y sí, yo creo que por lo que concierne a mi entorno familiar estoy en el 3. Me doy cuenta de que es algo más fuerte que yo. Hay situaciones o casos concretos que mientras más ayudas, más obtienes el efecto contrario. Me doy cuenta de que no es fácil, cuando se trata de una situación que es de semienfermedad mental… Un golpe muy fuerte para los miembros «sanos» de la familia, sobre todo cuando los padres nunca quisieron asumir la enfermedad de los hijos y volcaron sus ansiedades a los demás hijos… Muchas gracias, Masha, muy empoderador…
Muchas gracias guapa, me alegro que este artículo te haya ayudado a empoderarte. Tú ya estás en el camino de aceptarte, de aceptar a los demás y de perdonar y perdonarte, así que ya estás en el camino al siguiente nivel. Ánimo guapa! Abrazos.
Me alegra muchísimo haber llegado a ti blog. Es fantástico.
En mi caso, soy 4, que parece opuesto al 2, pero me viene bien igual conocer la información. Además, creo que tengo muy cerca a un 2 y me da la sensación de que nos vendría muy bien equilibrarnos intentando ser un poquito como el otro: yo estando más atenta a los demás y la otra persona centrándose más en sí misma.
También soy casi adicta a la soledad y para 2 la soledad ha sido el aprendizaje de su vida.
Pero creo que no hay nada que la conciencia, la voluntad y la actitud correcta no puedan conseguir.
Gracias y un saludo.
Muchísimas gracias por tus palabras, Laura. Efectivamente así es, la actitud lo es todo y con actitud podemos conseguir todo lo que nos propongamos. Un abrazo
Impresionante el video de la Sombra, ya lo habia visto hace tiempo pero siempre pega fuerte, porque aún no puedo conciliar con la mia. Gracias María.