Mi misión de vida me ha encontrado en el camino

Hoy tengo el gusto de traer como autora invitada a este blog a Isabel Corell, coach y mentora, compañera de profesión y una buena amiga. Además tuve el placer de ser entrevistada por ella recientemente en su podcast "La Radio de las Mentes Libres". Isabel se dedica también al mundo de la reinvención profesional y la verdad es que tenemos muchas cosas en común, como verás en su personal artículo en el que nos cuenta en primera persona cómo logró reinventarse dentro de una crisis vital. Y es que las crisis y la reinvención van de la mano muchas veces. Las crisis personales pueden ser algo muy positivo si sabes sacarle provecho y aprender en lugar de quejarte o creer que el mundo está en tu contra. Te dejo con su artículo y espero que te inspire, como lo ha hecho conmigo.


Si ahora mismo estás pensando que tú también quieres ponerte en marcha, en tu camino, para que tu misión de vida te encuentre a ti, te invito a que te lo tomes muy en serio y lo hagas. No lo dejes para mañana, empieza AHORA a cambiar tu vida. Te aseguro que cuando estés cumpliendo tu misión de vida lo notarás y tu vida de repente empezará a tener sentido y notarás una sensación de plenitud, gratitud y paz interior. Mi propia experiencia ha sido así. Me he topado con mi misión de vida por el camino gracias a empezar a tomar mejores decisiones.

Si desde este post puedo animarte a ponerte en marcha para encontrar tu misión de vida para mí será un placer y le agradezco a Masha Mikhailova que me haya ofrecido este espacio para poder contar mi historia.

Así que allá vamos. Voy a intentar no irme por las ramas y ser lo más concreta posible porque tiendo a divagar.

La crisis de los 30

Si me hubieras podido ver hace tan solo 7 años habrías respirado la sensación asfixiante de mi vida en ese momento. Estaba intentando reinventarme profesionalmente en una ciudad que no conocía, Madrid. Como periodista no veía muchas posibilidades y decidí hacer algo nuevo y opté por convertirme en Social Media Manager (profesional que desarrolla las estrategias en Internet y Redes Sociales para empresas).

En mi vida personal, pese a que estaba casada y llevaba desde los 18 años con mi pareja, no me sentía feliz. Desde hacía algún tiempo notaba que la relación estaba agotada, pero no me atrevía a dejarlo. Le había planteado alguna vez separarnos un tiempo, dejarlo temporalmente, pero cuando él se negaba, dejaba el tema por no hacerle daño.

Mis dolores musculares crónicos

Cuando llegué a Madrid arrastraba ya un dolor de espalda que me acompañaba desde los 30 años y que no mejoraba pese a la rehabilitación y los masajes. Sobre todo me dolían las cervicales, los trapecios y la base del cuello, pero también la pierna. Lloraba muchas veces por los dolores que sentía y aun así trabajaba 12 horas diarias frente al portátil para labrarme un nombre dentro del mundo de las redes sociales y el marketing online.

Después de ir a varios traumatólogos y que me remitieran al reumatólogo, éste me diagnosticó ‘síndrome miofascial’. Es decir que los músculos de la espalda se contraían en la fascia y era muy doloroso. Ya sabéis que cuando la medicina nombre la palabra ‘síndrome’ es que no saben ni de dónde viene, ni cómo curarlo. Así que la receta fue que empezara a tomar antidepresivos para ayudar a relajarme, algo parecido a lo que sucede con la fibromialgia.

Pastillas para no pensar…como diría Joaquín Sabina

Después de este diagnóstico me hundí unos días porque pensé que no iba a mejorar y por supuesto, no quería tomar antidepresivos de por vida.

Solo yo podía curarme

A los pocos días del diagnóstico del reumatólogo empecé a cuestionarme todo.

  • ¿Cómo he llegado a esta situación con 33 años?
  • ¿Cómo voy a estar así toda la vida?
  • ¿Qué puedo hacer YO para cuidarme y estar mejor?

Y me di cuenta que estaba esperando que otros me solucionaran el problema cuando yo no estaba poniendo nada de mi parte.

Te invito a que te hagas esta pregunta si tienes ahora algún tema que te preocupe en tu vida:

  • ¿Qué puedo hacer que no estoy haciendo para resolver mi problema?
  • ¿Qué gano si no lo hago?
  • ¿Qué pierdo si lo hago?

En el momento en el que empecé a hacerme preguntas que me implicaban a mí en la ecuación de la solución, me fueron viniendo respuestas y empecé a tomar nuevas decisiones, como pasar menos horas delante del ordenador, levantarme cada hora para estirarme y pasear por la habitación.

Y la vida me puso también a las personas adecuadas en ese momento para ayudarme a lograrlo. Conocí la osteopatía y a una gran quiropráctica que me ayudaron muchísimo y mis dolores mejoraron, aunque no desaparecieron. Empecé a hacer yoga y meditación y noté una gran diferencia en mí.

Las grandes decisiones que estaba procrastinando

Y aunque todo esto me estaba ayudando, todavía no sentía que estaba del todo bien.

Al empezar a hacer yoga y meditación aprendí a escuchar mejor a mi cuerpo y me di cuenta que determinadas situaciones en mi vida me tensaban hasta tal punto que mi espalda automáticamente me empezaba a doler.

Entre ellas la que más me tensaba era la relación de pareja y tuve más claro que nunca que si quería estar bien físicamente debía tomar la decisión de dejar la relación, esa decisión que llevaba más de 2 años postergando. Y lo hice. Me costó mucho y lo pasé muy mal al principio, pero después fue una liberación.

En ese momento que mi cuerpo empezaba a relajarse y la espalda mejoraba empecé a tener ataques de ansiedad y alergias indeterminadas. Ya sabéis que la ansiedad siempre aparece después de un periodo de mucho estrés y la separación lo había sido para mí.

Pero me sentía más fuerte para enfrentar la ansiedad y las alergias porque había aprendido por el camino que yo tenía la llave de mi propia salud. Aunque no te voy a negar que hubo días que sentía que me moría. ¡Imagínate la situación, por la noche, sola en casa en Madrid, lejos de la familia y con un ataque de ansiedad! Fueron momentos muy duros pero sabía que pasarían.

Cuando tú estás preparada para recibir las respuestas, éstas llegan

Al divorciarme empecé a conocer mucha gente nueva en Madrid y estas nuevas relaciones me ayudaron a ver que me había pasado la vida reprimiendo mis emociones, no contándole a nadie lo que sentía, guardando muchos secretos y todo esto había desembocado en que mi cuerpo había enfermado. Me había cerrado para que no me hicieran daño, para defenderme del mundo. De este modo me negaba a mí misma cualquier emoción negativa, reprimía la ira, hacía como que nada me afectaba aunque lo hiciera y no hablaba de ello con nadie.

Me había cerrado al mundo para que no me hicieran daño

Instintivamente, mi cuerpo me fue guiando por el camino que necesitaba para sanar, una vez tomé consciencia de mis actitudes, de cómo lo había enfermado.

Y sin buscarlo de forma consciente, la vida me fue poniendo delante a las personas adecuadas en cada momento, ya fueran amigas, terapeutas o maestros que cada uno me mostró un pedacito de mí que yo había olvidado, que yo había enterrado en mi inconsciente para no sufrir. Y con cada nuevo descubrimiento las decisiones que empecé a tomar en mi vida cambiaron. Ya no tomaba decisiones para no sufrir o para no hacer daño a otras personas, empecé a tomar decisiones para hacerme feliz y no seguir haciéndome daño a mí misma.

¡Y ahí todo cambió! Empecé a tomar mejores decisiones para mí

Tomé muchas decisiones en muy poco tiempo, que me dieron mucho miedo en ese momento porque eran un nuevo salto al vacío sin red. Me cambié de piso en Madrid para no ir asfixiada económicamente y a los pocos meses me cambié de ciudad, porque aunque me gusta mucho Madrid, es una ciudad estresante y en ese momento que tenía tanta ansiedad, no me sentaba bien vivir allí. Me vine a vivir a Logroño en 2013 y me siento muy feliz aquí.

El miedo es tu aliado. Baila con el miedo

Y tomé otra gran decisión, de las que dan mucho miedo, dejar el mundo de las redes sociales y el marketing online, después de haberle dedicado 3 años intensivos de mi vida y ser reconocida por mi trabajo. Además en 2012 había montado mi primera empresa con una amiga periodista en Madrid y también decidí venderle a mi socia las participaciones de la empresa. Si quieres leer más sobre esto puedes ir a mi blog y leer este post Como aprendí de los fracasos para alcanzar mi misión de vida.

Sentía que ese trabajo no era lo que debía estar haciendo, porque cada vez me notaba más desmotivada e insatisfecha y mi cuerpo me lo estaba pidiendo a gritos. Así que decidí hacerle caso y ahora que sabía que mi cuerpo era mi mejor aliado y que debía cuidarlo y mimarlo, todo me resultaba más fácil. Simplemente me dejaba fluir escuchándolo.

Te recomiendo en este punto hacer algo de meditación o yoga para conectar con tu cuerpo y sentir mejor sus señales y sensaciones.

A veces la misión de vida te encuentra a ti en el camino

Al empezar a pensar más en mí y en mi salud descubrí que todo lo que había aprendido gracias al desarrollo personal de los últimos años me aportaba mucha paz y felicidad. Y como debía reinventarme de nuevo en Logroño (España), podía ser una buena idea dedicarme a algo relacionado con el desarrollo personal. Si me había ayudado tanto en mi proceso de enfermedad, podría ayudar a muchas más personas. Cuando pensaba en ello me sentía feliz, así que lo hice. Monté un centro de crecimiento personal con Yoga, meditación, terapias alternativas, coaching, constelaciones familiares y cursos de desarrollo personal.

Y gracias al centro conocí más de cerca el coaching y me enamoré por completo de su potencial. Al principio decidí hacer los cursos para aplicarlos en mí, pero al poco tiempo supe que teniendo este conocimiento y habiéndolo aplicado en mí con éxito, debía compartirlo con el mundo. Sería egoísta no hacerlo.

Y se abrió ante mí un nuevo camino, cada vez tenía más claro y más enfocado mi propósito. Pero ya ves, lo había descubierto porque me había dejado llevar por lo que sentía, por un cosquilleo en el estómago, una sensación de felicidad cuando hablaba sobre el yoga o la meditación.

Te dejo aquí algunas preguntas para ti, para enfocar mejor tu camino hacia tu misión de vida:

  • ¿De qué te apetece hablar todo el tiempo?
  • ¿Qué te produce esas cosquillas en el estómago?
  • ¿Qué harías completamente gratis?
  • ¿Qué soñabas de niñas o adolescente?
  • Si supieras que no vas a fracasar ¿A qué te dedicarías?
  • ¿Hay algo que te diga tu entorno que se te da bien, pero tú le quitas importancia?

¡La misión de vida te encontrará a ti si estás caminando!

Si has respondido estas preguntas y hay un hilo conductor, un nexo común, podría ser un inicio para empezar a explorar ese camino.

¿Conoces tus valores?

También te recomiendo que si te apetece descubrir tu misión de vida inicies un camino de auto-descubrimiento, de conocerte y amarte profundamente para respetar tu esencia. Conocer tus valores puede ser un buen punto de partida. Para mí la libertad es uno de mis valores primordiales y debo honrarlo con todo lo que hago.

¿Sabes cuáles son los valores que guían tu vida? Si no los conoces, te recomiendo que leas este gran post con un ejercicio práctico de María Mikhailova.

Hacer una radiografía de tus valores te va a ayudar a llevar una vida más coherente contigo mismo. Lo único que te piden tus valores es que los honres y si no lo haces, te pasan factura.

El poder del perdón o trascender tus heridas

También me gustaría hablarte del perdón porque es lo más sanador que me he encontrado en mi camino de auto-descubrimiento. Muchas veces nos encontramos atrapados por lazos invisibles a una situación o persona a la que no hemos conseguido perdonar y eso no te permite avanzar en tu camino.

Llegados a este punto pregúntate lo siguiente:

  • ¿A quién o qué no he perdonado todavía?
  • ¿Me he perdonado a mí mismo por mis errores?

Si encuentras algo de resentimiento o ganas de venganza hacia algo o alguien, te invito a que dejes ir ese sentimiento y puedas ver esa situación o persona como algo que ha tenido un sentido para mostrarte un camino de aprendizaje o mejora en tu vida.

Deberíamos vivir con el perdón incorporado de fábrica, pero como no es así, podemos poner conciencia sabiendo que el perdón nos beneficia única y exclusivamente a nosotros.

Resumiendo...

En mi proceso hasta llegar aquí, a vivir de lo que me apasiona y de lo que considero que es mi misión de vida, el coaching, he descubierto que los hitos importantes han sido:

  • Perdonarme y perdonar: empezar a contarme las cosas de forma que me ayuden a avanzar y no a quedarme sufriendo y estancada.
  • Conocerme y aceptarme: descubrir mi esencia y mis dones
  • Descubrir mis sombras: aquellas cosas que tenía enterradas en mi inconsciente por miedo a que no me quisieran.
  • Hacerme mejores preguntas y actuar a pesar del miedo. El miedo se vence actuando.

Y para ti…¿Qué ha sido importante para encontrar tu camino?


Soy Isabel Corell, valenciana con alma riojana y madrileña. Coach, mentora, pionera, autodidacta y trotamundos. Tengo un sueño: ‘Ver un mundo lleno de personas felices y realizadas’. Si quieres conocerme un poco más puedes entrar en mi web y leer lo que publico. Además si te suscribes recibes completamente gratis el mini curso ‘Descubre el propósito de tu vida en 6 pasos’.

 

19 comentarios

  1. Vaya… ¡Me encanta!
    Que lindo es ver cómo la crisis (en todas sus formas) es en realidad una oportunidad.
    A mí ya me lo ha demostrado la vida en demasiadas ocasiones como para seguir ignorándolo.
    Es cierto que aún “pataleo” un poco a veces cuando no salen las cosas como quiero, pero luego me paro, respiro, sonrío, busco la oportunidad de crecimiento que se esconde en lo que me pasa y confío.
    El dolor (físico y emocional) nos muestra que, de un modo u otro, nos estamos traicionando a nosotros mismos.
    Y el cuerpo no miente, por eso es un gran indicador, un gran maestro.
    Tú puedes contarte las historias que quieras, que el cuerpo delatará la verdad.
    Yo aprendí (sigo haciéndolo, mejorando la técnica, jeje) a serme fiel en los aspectos más relevante de mi vida, gracias al dolor, a la crisis.
    Me siento muy identificada contigo , Isabel, porque yo también cambié mi rumbo (sentimental, profesional, y familiar) a raíz de una enfermedad.
    Curé mi dolor emocional, poniendo coherencia en mi vida, y el cuerpo le siguió de un modo natural
    Gracias por tu inspirador testimonio.
    ¡Abrazos a las dos, chicas!

    1. Gracias a ti Cristina. La verdad es que la historia de Isabel, tan sincera y humana, conecta con muchas personas que hemos pasado por algo parecido! Un gran abrazo para ti!

  2. Gracias María por publicar este gran artículo de Isabel en tu blog.
    ¡Me siento tan identificada con su historia!
    Convivo con el dolor articular desde los 18 años y estoy diagnosticada de artritis reactiva y fibromialgia desde 2012.
    Me rebelé en el verano de 2012 contra un diagnóstico que me iba a limitar físicamente a medida que pasaran los años irremediablemente y busqué y apliqué en mí cambios en la alimentación que, aunque han dado sus frutos, no son todo lo explícitos que hubiera deseado.
    Practico la meditación, aunque me distraigo con mucha facilidad, como espacio de re-creación personal.
    Me encuentro en proceso de reinvención personal y profesional continuos gracias al Coaching, que me ha permitido, dejar de ser víctima para convertirme en mi mejor versión cada día.
    Tengo mucho trabajo por delante aún, y gracias a cursos y formaciones de compañeros de profesión como María con su fabuloso MailCoaching o su más reciente curso SelfCoaching, en el que me encuentro embarcada en este momento confío en seguir “desbaratando mis oscuridades” a la luz de los distintos retos que el curso nos plantea cada semana.
    Gracias de corazón,Isabel .
    Tu artículo me llega en un momento muy importante.
    Sabía que muchas dolencias físicas provienen de temas emocionales no resueltos en todo o en parte, pero leerte, me ha dado la esperanza y el ánimo para continuar en la senda, más que buscando respuestas, simplemente “entendiendo” que todo el Universo en su infinita perfección nos muestra momento a momento lo que necesitamos para evolucionar.

    Y yo, necesitaba leerte hoy.
    Gracias a ti, hoy he avanzado en mi camino.
    Y gracias a María te he conocido.

    Todo forma parte de un engranaje perfecto.
    No me queda más opción que rendirme ante esa perfección y fluir con ella.
    Lo tengo comprobado, cuando “dejo de interferir” en ese plan hurdido por la Gran Mente Universal, simplemente Todo, absolutamente Todo, ES . Es como debe ser de forma natural.

    1. Hola Elena! Yo padecí espondilitis anquilosante durante unos 11 años. En teoría es crónica. Hace tres años me curé y hasta la fecha. Te lo comento porque es una forma de artritis y se asemeja también a la fibromialgia en cuanto a causas psicosomáticas.
      Yo lo que te diría es: ármate de valor y sé TOTALMENTE honesta contigo misma. Cada vez que aprete un sítoma, pregúntate: ¿En qué me estoy traicionando a mí misma? Fíjate sobre todo en algún acontecimiento concreto que haya ocurrido días previos a la aparición del malestar. Quizá una decisión que has tomado, algo que has reprimido… Quizá lo has considerado pequeño y no le has dado importancia. Es hora de revisarlo con la más cruda honestidad. Si descubres una pequeña traición, enmiéndala sin demora.
      Te prometo que funciona.
      Un abrazo.

    2. Hola Elena! Gracias a ti por compartir tu historia y compartir tu propia situación. La verdad aunque yo no tenga fibromialgia, sí tengo constantes dolencias de espalda, y eso también tiene que ver con un estilo de vida sedentario que estoy llevando últimamente. Nuestro cuerpo no para de lanzarnos gritos y en la mayoría de los casos no le hacemos caso. Aunque hay grados y grados. Y no todo se resuelve con el pensamiento positivo o cambio de creencias. Pero sí, como dicen las chicas por aquí, tiene que ver con causas emocionales. El otro día me puse mala de la garganta y hablando con una amiga y clienta y coach también, ésta me preguntó: ¿María, qué estás callando? Empecé a pensar, a revivir los últimos días y me di cuenta de que tenía un conflicto no resuelto con mi hermana. No era algo muy grave, ni siquiera le di mayor importancia, pero sí me sentí ofendida y no lo expresé. Fue hablar con ella por teléfono y empezar a sentirme mejor. Fíjate qué cosas tiene nuestra mente!

      1. Que bonito, María, me emociona ver cómo todas nos abrimos a contar nuestras cosillas personales y podemos compartir y aprender.
        Así es! Yo utilizo esa manera de curarme cada pequeño síntoma que me aparece y es infalible. Busco la asociación psicosomática de mi síntoma o de la parte del cuerpo afectada y empiezo a hacer una sincera revisión.
        Con el sólo hecho de tomar una profunda conciencia, el síntoma afloja muchísimo. Y si corriges la percepción de los hechos, liberas la emoción contenida y corriges tus acciones… El resultado no tarda en aparecer.
        No creo que todo este trayecto interior esté reñido con un tratamiento médico llegado el caso, o con aplicar hábitos saludables.
        Todo se complementa entre sí. Al fin y al cabo, tienen la misma base: el amor y respeto hacia uno mismo.
        Abrazos.

  3. Sí, así es Elena!! Todo llega cuando nos hacemos mejores preguntas y estamos preparadas para ver las respuestas, a veces no cuando nos gustaría. Me alegra haberte ayudado en este momento para que continúes en la senda y en el camino para que las respuestas puedan llegar a ti. Te mando un abrazo muy fuerte y mucha fuerza y ánimo 🙂

  4. Qué razón tienes Cristina, el cuerpo no nos miente, siempre delata la verdad, aunque racionalmente nos queramos contar mil historias para no actuar. Un abrazo enorme a ti también Cristina!! 🙂

  5. Gran post Isabel. Da que pensar. Pienso que la “misión de vida” es un concepto tan profundo y tan complejo de encontrar, porque no se puede desde la comodidad del sofá de mi casa. Pienso que quizás no hay una gran misión de vida general, sino una más pequeña a corto-medio plazo. Luego otra, y otra.

    Un mar en calma nunca hizo experto marinero. Porque al salir de la comodidad, al enfrentarse a retos, a tormentas, a fracasos es cuando surgen problemas que generan preguntas acerca de cómo solucionarlos.

    Éxito-Fracaso, son las 2 caras de la misma moneda y no se puede alcanzar uno sin conocer en profundidad el otro.

    Por cierto, acerca de los dolores musculares. A mis 15 años (estirón y extrema delgadez) pasé por los mismos síntomas que comentas. Me “recetaron” piscina, fortalecimiento muscular. Aún hoy, cuando lo dejo, vuelven los dolores. En una entrevista a Pau Gasol, le preguntaron qué problemas le había ocasionado su altura en su vida. Respondió “dolores de espalda” y debía entrenar diariamente específicamente para combatirlos, aparte del baloncesto.

    Un saludo.

    1. Hola Enrique! Cuánto me alegro de verte por aquí! Me gusta tu concepto de misión como algo que no es una única actividad sino quizás varias a lo largo de la vida. Para mí la misión es una especie de dirección que tomas siguiendo tu corazón. En mi caso sería compartir con otros, ayudarles a ser más conscientes desde mi experiencia y mi creatividad. El cómo puedo hacerlo, hay muchas maneras: coaching, terapias, voluntariado, formación, escribir libros, etc. Digamos que la misión es algo muy profundo, pero las maneras de llegar a ella son muchas… En cuanto a dolores de espalda, yo que soy bastante alta también sufro con frecuencia. Sé que el ejercicio y la natación, así como el yoga, son las mejores aliadas!

  6. Me ha encantado, el cuerpo nos grita cuando no le escuchamos… Y esa mención especial al poder del perdón con la que yo me identifico tanto y que es tan necesario. Me encanta como describe Isabel la sensación de saber que has encontrado tu misión y como ésta nos encuentra caminando. Posts como estos animan a caminar♡

    1. Hola Alicia. Sí, Isabel le ha dado al perdón su lugar que es tan importante para progresar en cualquier área de nuestra vida, ¿verdad? Yo también lo considero vital y de hecho en el curso SelfCoaching trabajamos ese tema. Me gusta mucho leer a Isabel porque nos unen muchas cosas y sabía que a vosotros también os iba a gustar! Un gran abrazo!

  7. Gracias, Isabel, gracias Cristina y gracias a ti María por vuestros comentarios.
    Me reafirmáis mi idea de que los dolores que padezco son cuestiones emocionales no resueltas.
    El haber empezado a hacer los ejercicios (retos) de SELFCOACHING , me está empezando a dar más señales de ello.
    Me ha ocurrido algo muy curioso y muy significativo con la “meditación para conectar con tu yo”, que comentaré en el grupo de Facebook del curso cuando pase el fin de semana.
    Ha sido un “insight” muy poderoso…
    Y sí, sé que las respuestas están ahí, en el camino, solo tengo que pararme para verlas y reconocerlas.
    Gracias chicas! Nos vemos en el grupo (las que estéis ;-)) y vamos comentando los retos.

  8. Hola María, he leído tu post sobre esta chica, es un caso típico de superación personal, y como tal puede servirnos de ejemplo. Y una de las claves, que he sacado en conclusión, es además de esa superación personal, es perdón a uno mismo, primero y después a los demás. Bueno la verdad es que no voy a decir más de los que ya se ha dicho en uno y otro lado sobre eso, a veces no es nada fácil, perdonarse, el recordarse a uno mismo , ciertos errores del pasado, en especial aquellos que también habrían cambiado tu vida a mejor y no se hizo. Un saludo María, y como siempre, gracias.

    1. Hola Justino. Sí, el perdón es una de las claves principales en la vida del ser humano. Yo también estoy empezando este camino (sobre todo a través del curso SelfCoaching) y me doy cuenta de lo importante que es en todas las áreas de nuestra vida. No es fácil pero muy muy necesario. Así que a por ello, amigo!

  9. Hola María e Isabel. Me siento identificada contigo, Isabel por varias cosas. Me encanta como escribes y expresas desde tu honestidad y vulnerabilidad. Desde hace 3 años como deje mi trabajo porque no pude seguir trabajando como becaria por razones de la empresa y también mis propias. Era en mismo momento cuando estaba estudiando el primer curso de coaching que hice aquí en Madrid. Estaba en un momento cuando necesitaba cambiar algo, todavía no entendía que exactamente, pero sabía que no quería dedicarme a algo que solamente me da dinero, necesitaba algo que me llene y me da sentido cada día y está alineado con mis valores. También necesitaba prestar más atención a mi salud, me sentía poco valorada y estresada en mi trabajo. Tuve muchos dolores de espalda y migrañas. Poco a poco llegaron las notificaciones de mi cuerpo que son como llamadas de atención que algo va mal. Descubrí que tengo una hernia de hiato, unas alergias a los componentes químicos y lo último que me tenían que operar en ginecología. En los momentos después de la operación en la recuperación es cuando empecé a conocer mindfulness, empecé a practicar yoga. Empecé a notar cambios poco a poco. Ahora sé si aparecen los dolores, entiendo y siento que tiene una conexión con mis emociones y se refleja en mi bienestar físico. Lo importante para mí era parar y escuchar mi cuerpo, mis emociones, volver un poco más al origen.He estudiado psicología y había un tiempo que no pude creer que capaz ayudar a las personas. Era algo que necesitaba justo en este momento, empezar a conocer a las personas que comparten mis valores, conocer a la academia de Tino. Sigo estudiando y descubriendo cada día más. Creer que puedo aportar valor y crecer juntos con las personas tan maravillosas como vosotras se me hace más fácil. Gracias por compartir Masha siempre un contenido tan valioso. Un abrazo fuerte.

    1. Me alegro que estés en el camino, Elena! Poco a poco la vida nos pone lo que necesitamos y a las personas adecuadas. A por ello que eres una campeona!

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