El punto de no retorno. Lo que nadie te cuenta sobre reinventarte profesionalmente

Hace unos días me puse a revisar el calendario y me di cuenta de algo que me llenó de emoción: en febrero de 2016, hace exactamente 10 años, lancé mi primer curso online. Un curso que creé para reinventarte profesionalmente: MailCoaching. Un curso de reinvención profesional que nació desde mi propia necesidad urgente de cambio.
Y mientras miraba esa fecha, recordé todo lo que pasé antes de llegar ahí. Los años de confusión, de autoengaño, de vivir en piloto automático haciendo cosas que eran correctas pero que por dentro me hacían sentir desconectada de mi verdad.
Han sido 10 años muy especiales en mi carrera como coach de vida. En este tiempo he crecido mucho. Me seguí formando en Terapia Integrativa, Eneagrama, Astrología, Neurografía… y muchos de estos conocimientos y aprendizajes los he volcado en cursos y talleres.
El cambio más significativo llegó con abrir y dirigir mi propia Escuela online de Coaching de Vida, donde certifico desde el 2021 a coaches profesionales, con más de 150 alumnas que han pasado por sus 10 ediciones.
Pero para llegar hasta ese punto de reinvención total, tuve que sortear muchos obstáculos, enfrentar numerosos miedos, dudas, incertidumbre…
Es fácil hablar de todo esto cuando ya lo has conseguido (casi) todo. Pero la clave está en el momento anterior a todos estos cambios. Cuando estás a punto de dar el salto, y te invaden todas esas dudas a la vez. Cuando te cuestionas, sientes emociones que ni siquiera sabes nombrar por lo angustiosas que pueden ser…
Por eso, hoy quiero hablarte de algo que casi nadie menciona cuando se habla de reinventarte profesionalmente. Algo que viví en primera persona y que he visto en miles de personas que he ayudado a lo largo de estos 10 años.
Se llama el punto de no retorno.
Y créeme: cuando llegas ahí, ya no hay vuelta atrás.
Munich, 2012: Cuando todo estaba «bien» pero yo no
Déjame contarte algo muy personal.
Corría el año 2012 y yo vivía en Alemania con Carlos. Desde fuera, mi vida parecía correcta. Tenía un trabajo estable en una multinacional, vivía en un país organizado donde todo funcionaba, tenía seguridad económica.
Pero cada mañana me despertaba con un vacío enorme en el pecho.
Era como si estuviera viviendo la vida de otra persona. Como si algo dentro de mí gritara: «Esto no es para ti, María. Este no es tu camino».
Y lo peor de todo es que me sentía culpable por sentirme así.
Me decía: «María, no seas ingrata. Tienes trabajo, tienes estabilidad. Hay gente que mataría por estar en tu lugar. ¿Qué más quieres?».
Me pasaba los días autoengañándome.
Fingiendo que todo estaba bien. Diciéndome que era normal sentirse así, que todo el mundo se siente insatisfecho en su trabajo, que era parte de la vida adulta.
Pero la verdad es que no era normal. Era una señal. Una señal enorme que yo ignoraba constantemente.
Las señales internas que ignoramos
Hay tres señales que aparecen cuando estás llegando a tu punto de no retorno. Y casi todas las ignoramos porque nos da miedo lo que significan.
Señal #1: Lo que antes te motivaba, ahora te resulta pesado
Ese trabajo que alguna vez te pareció interesante, ahora te agota solo de pensarlo. Esa carrera que estudiaste con ilusión ya no tiene sentido para ti. Te levantas el lunes y solo piensas en que llegue el viernes.
Señal #2: Mantener tu vida actual requiere cada vez más energía
Fingir que todo está bien se convierte en un trabajo de tiempo completo. Necesitas más café, más descanso, más escapadas. Porque mantener esa fachada de «estoy bien» te está consumiendo por dentro.
Señal #3: Te sientes culpable por no estar bien «teniendo todo»
«Debería estar agradecida.»
«Otros tienen menos que yo.»
«¿Qué me falta?»
Esa culpa es precisamente la señal más clara. No es ingratitud. Es tu alma diciéndote que estás fuera de tu verdadero camino.
El autoengaño: mi especialidad
Durante años fui una experta en autoengañarme.
En Alemania, trabajaba realizando tareas administrativas que se me daban bien pero que no me llenaban para nada. Y cuando me preguntaba qué quería hacer realmente con mi vida, me venían mil opciones a la cabeza:
¿Debería ser escritora? (Pero es taaaan difícil vivir de eso…)
¿Estudiar yoga? ¿Reiki?
¿Psicología? ¿Coaching? ¿PNL?
Miles de dudas. Miles de caminos posibles. Y ninguna certeza.
Y como no sabía qué hacer, no hacía nada. Me quedaba paralizada. Porque era más cómodo quedarme donde estaba, aunque fuera infeliz, que arriesgarme a equivocarme.
En el Coaching Estratégico esto se llama el efecto avestruz. Y yo era una avestruz profesional.
Escondía la cabeza bajo tierra. Me decía: «Ya lo haré el año que viene», «Cuando tenga más dinero», «Cuando tenga más claro qué hacer».
Pero «el año que viene» nunca llegaba. Porque en el fondo, tenía miedo.
Rotterdam, 2013: Mi punto de no retorno
Avanzamos rápido hasta 2013. Fue un año de inflexión: Carlos y yo nos casamos ese año en Madrid. Y en medio de preparar la boda, él se marchó a trabajar a Holanda, mientras yo terminaba mi contrato en Munich.
Nada más casarnos, en el mes de septiembre, ya me había mudado a Rotterdam, con mi marido. Llevaba meses buscando trabajo sin éxito. Enviaba currículums a todas partes pero no conseguía nada que encajara conmigo.
Recuerdo un día concreto. Estaba sentada en nuestro pequeño y acogedor apartamento con vistas al lago, en aquel sofá negro de cuero, haciendo una formación online de Google Ads (en inglés) porque pensaba que necesitaba más habilidades digitales para encontrar «trabajo de lo mío».
Y de repente, algo dentro de mí hizo clic.
Me di cuenta de que ya no podía volver atrás. No podía volver a un trabajo administrativo, a una oficina, a hacer tareas que no tuvieran sentido para mí.
Me dije: ¿Para qué estoy estudiando algo que me cuesta entender, que no me gusta y que encima se me da mal?
Había llegado a mi punto de no retorno.
No sabía exactamente qué iba a hacer. No tenía un plan perfecto. No tenía claridad total.
Pero sí sabía una cosa con absoluta certeza: ya no podía seguir igual.
Ese momento no fue una crisis. No fue tocar fondo. No fue dramático ni espectacular.
Fue simplemente una decisión interna. Invisible desde fuera. Pero completamente real para mí.
Y esa decisión lo cambió todo. Por eso lo recuerdo como si fuera ayer: en aquel precioso instante de no retorno, cerré la pestaña de la academia de Google Ads, y abrí otra de WordPress. Y sin tener ni idea de ello, abrí mi blog, que días después llamé Creando felicidad. En realidad, ese mismo, aunque muy cambiado, que estás leyendo ahora mismo.
Me sentía aún más asustada que antes, pues acababa de tomar una decisión que cambiaría de raíz toda mi vida. Pero puedo asegurarte: la mejor decisión de mi vida.
Los 4 tipos de dolor: tú eliges cuál vivir
Aquí viene la parte que nadie te cuenta sobre reinventarte.
Vas a sentir dolor de todos modos.
Puedes quedarte donde estás, fingiendo que todo está bien, aguantando día tras día… y ese dolor se convertirá en frustración. Luego en sufrimiento. Y finalmente, en arrepentimiento.
O puedes elegir otro tipo de dolor. El dolor que viene de moverte, de cambiar, de crecer.
Hay 4 tipos de dolor en toda reinvención:
1. Dolor del crecimiento
Estudiar algo nuevo. Descubrir en qué eres buena. Formarte. Invertir tiempo en ti misma. Crecer duele. Es así.
2. Dolor de la disciplina
Persistir cada día. No rendirte cuando las cosas se ponen difíciles. Seguir adelante aunque no veas resultados inmediatos.
3. Dolor del cambio
Miedo a la incertidumbre. Miedo al fracaso. Miedo a equivocarte. Miedo a decepcionar a otros.
4. Dolor del arrepentimiento
No haberlo intentado. Llegar a los 60, 70, 80 años y preguntarte: «¿Y si hubiera…?»
Vas a sentir dolor de todos modos. Tú eliges cuál.
Los tres primeros dolores son temporales. Se superan. Te hacen crecer.
El dolor del arrepentimiento es para siempre.
Lo que nadie te dice sobre reinventarte
Cuando finalmente me lancé a crear mi primer curso en 2016, no tenía ni idea de lo que estaba haciendo.
No me creía coach todavía. No tenía «todo resuelto». No era una experta con 5-10 años de experiencia.
Simplemente tenía un proceso. Un método. Herramientas que me habían ayudado a mí a descubrir quién era realmente y qué quería hacer con mi vida.
Y pensé: si esto me ha ayudado a mí, puede ayudar a otras personas.
Recuerdo la incertidumbre que sentí al enviar ese primer email anunciando mi curso. Temblaba. Literalmente.
Era la primera vez que vendía algo mío. Algo que no fueran sesiones de coaching. Un curso creado por mí, desde mi corazón.
¿Y sabes qué es lo mejor? Que funcionó.
No porque yo fuera la más preparada o la más valiente. Sino porque hablaba desde la experiencia real. Desde un lugar honesto.
Porque reinventarte no es cambiar de trabajo. Es cambiar de identidad.
Y eso requiere un trabajo interno que nadie te cuenta.
Requiere mirarte al espejo y preguntarte quién eres realmente. No quien crees que deberías ser. No quien tu familia quiere que seas. No quien la sociedad espera que seas.
Sino quién eres tú, en esencia.
La claridad no llega pensando
Otro error que cometí durante años fue esperar a tener claridad total antes de moverme.
Pensaba: «Cuando tenga claro qué hacer, entonces actuaré.»
Pero la claridad no funciona así.
La claridad no llega pensando. La claridad llega cuando te pones en acción.
Yo no sabía que iba a ser coach cuando empecé mi búsqueda, ese camino de reinventarte. Consideré ser escritora, estudié varios niveles de Reiki, me formé en PNL, barajé la opción de formarme en el Ayurveda la India…
La claridad llegó en el camino. No antes de empezar.
Y ese es el punto clave: tienes que moverte aunque no tengas todas las respuestas. Tienes que dar el primer paso aunque no veas todo el camino.
Porque el camino se hace al andar. No al pensar.
Diez años después: lo que sé ahora
Hoy, 10 años después de lanzar MailCoaching, miro atrás y me doy cuenta de algo increíble.
Si hubiera encontrado ese trabajo estable que tanto buscaba en 2013, probablemente no estaría aquí.
No habría creado mi curso. No me habría formado en coaching. No habría ayudado a más de 1.000 personas a reinventarse.
No encontrar trabajo fue lo mejor que me pudo pasar.
Porque me obligó a crearme mi propio camino. A descubrir quién era realmente. A dejar de vivir en piloto automático.
Como decía Sigmund Freud: «He sido un hombre afortunado; en la vida nada me ha sido fácil».
Y es verdad. Las dificultades nos obligan a ser creativos. A buscar soluciones que nunca habríamos considerado. A descubrir talentos que no sabíamos que teníamos.
¿Has llegado a tu punto de no retorno?
Te invito a que te hagas estas preguntas con total honestidad:
- ¿Te levantas sin ilusión para ir a tu trabajo?
- ¿Sientes que lo que haces ya no te representa?
- ¿Intuyes que hay algo más para ti profesionalmente, aunque no sepas qué?
- ¿Te da miedo cambiar pero también te da miedo quedarte donde estás?
- ¿Sientes culpa por no estar bien «teniendo todo»?
Si has respondido que sí a varias de estas preguntas, probablemente estés llegando a tu punto de no retorno.
Y quiero que sepas algo: eso no es malo. Es una señal.
Es tu vida diciéndote que es momento de cambiar. Que ya no puedes seguir igual.
Y sí, da miedo. Claro que da miedo.
A mí también me daba miedo. Me pasé años paralizada por el miedo.
¿Pero sabes qué me daría más miedo? No intentarlo… Llegar al final de mi vida y preguntarme: «¿Y si lo hubiera intentado?»
El verdadero fracaso
El verdadero fracaso no es fracasar.
El verdadero fracaso es no haberlo siquiera intentado.
Puedes equivocarte. Puedes probar algo y darte cuenta de que no era lo tuyo. Puedes cambiar de rumbo mil veces.
Pero al menos lo habrás intentado. Al menos habrás sido valiente. Al menos te habrás dado una oportunidad.
Y créeme: es mejor intentarlo y equivocarte que pasarte la vida preguntándote qué hubiera pasado.
Porque la vida es demasiado corta como para vivirla a medias. Para conformarte con menos de lo que mereces. Para esconderte del mundo.
Has venido aquí para cumplir tu misión. Para brillar. Para contribuir.
No para sobrevivir. Sino para vivir de verdad.
El curso que nació de mi propia reinvención
Cuando creé MailCoaching en 2016, lo hice porque ojalá alguien me hubiera tendido la mano cuando estaba perdida en Alemania.
Necesitaba que alguien me dijera: «Sí, yo también pasé por ahí. Y se puede salir. Y vale la pena».
Pero sobre todo, necesitaba herramientas concretas. Un proceso claro. Ejercicios que me ayudaran a descubrir quién era realmente y qué quería hacer con mi vida.
Y eso es exactamente lo que puse en MailCoaching.
No es un curso de motivación vacía. No es teoría bonita que suena bien pero no te sirve de nada.
Es el proceso exacto que yo seguí para pasar de estar perdida en Alemania a vivir de lo que amo. Las herramientas de Coaching, PNL, Inteligencia Emocional y visualizaciones que me salvaron.
Son 6 módulos de autodescubrimiento profundo donde vas a:
- Descubrir tu talento real (no lo que crees que deberías hacer, sino lo que de verdad se te da bien)
- Entender tu relación con el trabajo y contigo misma
- Trabajar tus miedos, creencias limitantes y autoestima
- Encontrar tu propósito vital y tus valores más profundos
- Crear tu identidad profesional y tu marca personal
- Diseñar un plan de acción concreto para reinventarte
Más de 240 páginas de ejercicios prácticos. Más de 40 herramientas. 7 vídeos de apoyo y audios con visualizaciones guiadas.
Y además, 5 masterclass de regalo donde profundizo en temas clave como el propósito, el mindset de éxito, la autoestima y cómo crear tu primer curso online, así como un curso en vídeo más reciente donde te comparto mi propia estrategia de reinvención online paso a paso.
Este curso ha ayudado a más de 700 personas a reinventarse estos 10 años. Personas que estaban exactamente donde tú estás ahora.
Y este año he tomado una decisión: voy a cerrar una etapa en muchos de mis proyectos anteriores. Y también desaparecerá MailCoaching en su formato actual. Después de 10 años, este curso va a transformarse.
Por eso, para celebrar este aniversario tan especial, he dejado el curso a un precio que nunca había puesto desde que lo lancé en 2016: solo 67€.
Sí, lo has leído bien. El curso que normalmente cuesta 297€, ahora está a 67€.
Es un precio simbólico. Porque quiero que cualquier persona que haya llegado a su punto de no retorno pueda acceder a estas herramientas.
Porque sé lo que es estar ahí. Perdida. Con ganas de cambiar pero sin saber cómo. Con miedo pero también con esa certeza interna de que ya no puedes seguir igual.
Y si estás en ese lugar, este curso es para ti.
No te voy a mentir: requiere trabajo. Requiere que te mires al espejo. Requiere que seas honesta contigo misma. Requiere que hagas los ejercicios de verdad, no que solo los leas.
Pero si estás dispuesta a hacer ese trabajo, te prometo que vale la pena.
Puedes ver todo el contenido del curso aquí
y acceder con el precio de aniversario de 67€.
Y si tienes dudas, tienes 7 días de garantía. Pruébalo, haz los ejercicios, y si ves que no es para ti, te devuelvo tu dinero.
No estás sola en esto
Cuando estaba perdida en Alemania en 2012, me sentía muy sola.
Pensaba que era la única que se sentía así. Que algo no iba bien en mí… Que era una exagerada por no estar feliz «teniendo todo».
Pero la verdad es que no estaba sola. Y tú tampoco lo estás.
Hay miles de personas en este momento sintiendo exactamente lo mismo que tú. Esa incomodidad. Ese vacío. Esa certeza de que hay algo más.
Y te prometo que es posible. Que puedes reinventarte. Que puedes vivir de lo que amas. Que puedes ser feliz profesionalmente.
Pero primero tienes que llegar a tu punto de no retorno.
Ese momento en el que ya no puedes seguir igual. En el que la incomodidad de quedarte donde estás se vuelve más grande que el miedo a cambiar.
Y cuando llegues ahí, espero que recuerdes estas palabras.
Espero que recuerdes que hay gente que lo ha conseguido. Que es posible. Que tú también puedes.
Y espero, de corazón, que te atrevas a dar ese primer paso.
Porque el mundo necesita tu talento. Tu pasión. Tu propósito.
El mundo te necesita brillando. No escondida.
Finalidad » gestionar los comentarios.
Legitimación » tu consentimiento.
Destinatarios » los datos que me facilitas estarán ubicados en los servidores de Raiola Networks (proveedor de hosting de mariamikhailova.com) dentro de la UE. Ver política de privacidad de Raiola Networks.
Derechos » podrás ejercer tus derechos, entre otros, a acceder, rectificar, limitar y suprimir tus datos.