¿Por qué nos cuesta ser felices?

Claves del artículo:

Hay una frase que repito desde hace algún tiempo…

¿Qué significa? Pues que muchos creemos que la felicidad llegará cuando… cuando los planetas se alineen, cuando consiga este trabajo, encuentre a mi pareja, me case o gane la lotería, tenga hijos, compre casa, coche, ese vestido, esas vacaciones, ese viaje… Y la felicidad no es ni una cosa ni otra.

Vivimos inmersos en un cúmulo de emociones que muchas veces no entendemos ni queremos, y a veces no queremos cambiar. Sí, hay personas que por absurdo que parezca se empeñan en hacer lo posible por no ser felices. Yo misma, algunas veces. ¿Qué es si no la obsesión, la ansiedad o el miedo? Es mirar siempre al futuro, ignorando el presente, dejando ese momento precioso que es ahora, deseando que pase, que se acabe… ¿Y no es esto lo mismo que negar la propia vida? La vida, señoras y señores, la vida, querida María (me dirijo a mí esta vez), es aquí y ahora. No mañana. No ayer. Sí, es bastante probable que mañana siga habiendo vida, pero no es garantía al 100%. No lo controlamos todo. Más bien no controlamos nada o casi nada en esta vida. Sólo podemos controlar el ahora, este preciso instante en el que escribo y en el que tú, querido lector, me estás leyendo.

Hoy no he sido feliz. Lo confieso. Lo he intentado. Pero hay algo que se me resiste. Son tantos cambios. Es mi maleta a medio hacer, medio deshecha. Es mi habitación que no es ya mía del todo, las cosas viejas que me recuerdan mi pasado y del que trato de huir algunas veces. Es encontrarme conmigo a solas en este instante. El no haber podido cumplir con todos los propósitos para el día de hoy. El no haber sabido controlar el día como a mí me hubiera gustado. No he nadado, no he hecho yoga, no he ordenado la caótica habitación en la que me encuentro ahora. No he grabado mi vídeo que tenía previsto grabar, porque ya era muy tarde y las palabras no fluían.

Pero también hay cosas positivas… ahora que lo pienso. Hoy he visto a un buen amigo al que no veía desde hacía más de un año. Un amigo que se fue a trabajar a otro país, que emigró por causa de la crisis, que ve a su familia una vez al año porque ni siquiera se ha ido a Europa, ha ido donde le ha tocado, donde la vida le ha llevado. Hemos tenido una conversación de lo más entretenida: ¡había tanto que contar!

Hoy he tenido una reunión importante que puede que marque ciertos acontecimientos futuros. Hoy han pasado cosas importantes y dignas de recordar. Y sin embargo me siento perdida, extraña, sola.

Lo sé: hoy no he tomado la decisión de que iba a ser feliz. Volví a recaer, a chocar con mi pasado. Volví a revivir viejos temores, sentí emociones encontradas, me vi débil, dependiente… Pero hay algo en mí que me dice: esto pasa, esto suele pasar. Cuando intentas levantarte y lo consigues, cuando tratas de mirar de frente, de avanzar... siempre habrá una recaída, siempre habrá momentos de debilidad. Porque tenemos memoria. Esos pensamientos dolorosos, esos recuerdos del pasado, esa culpa que nos acecha.

Ser feliz no es fácil. Ser feliz no es poner una sonrisa, no es pronunciar mantras sin fin, no es hacer yoga o reiki, no es siquiera ayudar a otros. Ser feliz es un trabajo interno y como cualquier trabajo cuesta. Cuesta no juzgar, no criticar, no maldecir, no enfadarse. ¡Y tanto! Cuesta cambiar, cuesta renunciar a lo viejo, a lo conocido, lo fácil. Hay que cambiar patrones de comportamiento. Hay que detectarlos, hay que estudiarlos, hay que sustituirlos por otros más provechosos. Hay que buscar y no estancarse. Pero recuerda:

"Si no has decidido ser feliz, no lo serás nunca"

Todo parte de un gran deseo, de una decisión. La felicidad no se espera. Se vive.

7 comentarios

  1. Pues sí María, como en otras tantas cosas, la decisión de ser feliz depende de nosotros mismos, al igual que la decisión de ser infeliz, y a esa nos solemos aferrar con más frecuencia, ya que nos es más familiar…en fin, el miedo a lo desconocido..

    1. Totalmente, Javier. De hecho creo que es infeliz es más sencillo: sólo tienes que dejarte llevar. Ser feliz en cambio requiere cierto esfuerzo, incluso cierta disciplina: propósitos, planes, conseguir ciertas metas… y a veces es el miedo a enfrentarnos a nosotros mismos, como bien dices al mencionar la idea del miedo. Hay tanto que limpiar por dentro ¿verdad?

  2. Así lo creo yo también María. Por otra parte es sorprendente la diferencia entre el concepto de felicidad (tomado como plenitud) entre las personas. Por motivos que ahora no vienen al caso, casi a diario visito hogares de personas muy ricas en bienes materiales. Cuando acabo y salgo de esas viviendas, tengo la sensación de lo infeliz que yo sería rodeado de tanto lujo y sin embargo, sus propietarios serían inmensamente infelices viviendo en mi apartamento de 56 metros cuadrados..

    1. Qué buena observación, Javier. Pero es muy posible que esas personas tampoco sean felices rodeados de todo su lujo. Yo conozco a algunos y te aseguro que no son los más felices del planeta. De hecho, el hombre que se considera científicamente más feliz es un monje budista de origen francés: Matthieu Ricard. Seguramente será uno de los temas de mis próximos vídeos.

  3. Hola María.
    Me encanta tu blog, y este post es muy importante porque toca un tema muy deseado por todos, quién no querría ser feliz. La felicidad es como un rompecabezas todos los elementos para armarla están, sólo falta poner cada pieza donde corresponde. Y es una construcción de cada uno, y totalmente de acuerdo contigo, es una decisión. Y tiene mucho que ver con lo mental verdad. Es decir conocerse mejor, el famoso conócete a tí mismo que en el siglo V ya lo decían los filósofos.
    Èxitos por siempre, te sigo leyendo.
    saludos

    1. Hola Javier. Efectivamente, es un tema muy vivo y presente en nuestras vidas. No es algo que podamos tener a todas horas, pero es una actitud ante la vida y yo quiero vivir con esa actitud, yo decido. Y desde el blog invito a todos a ELEGIR SER FELICES. Aquí y ahora. Gracias por tu aportación! Un abrazo 🙂

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