El Síndrome del Sobreviviente

Claves del artículo:

Hoy cuento en mi blog con Arezky Hernández, una persona muy especial con la que tuve el placer de trabajar en los últimos meses. Hay algo en común entre nosotros. Los dos somos de un país pero hemos acabado viviendo en otro. Arezky es cubano pero lleva viviendo mucho tiempo en México. Es profesor de la Universidad de México, Doctor en Física Teórica, Coach Ontlógico y Facilitador de The Work, el poderoso método de cambio de creencias creado por Byron Katie. Arezky tiene esa capacidad de unir lo científico y lo espiritual, de hacer fácil lo difícil y tiene un rigor profesional y una capacidad humana enormes, de modo que todo lo que hace tiene un halo muy especial. Acaba de inaugurar su blog hace poco y te recomiendo visitarlo, después de leer este interesante artículo que no dejará indiferente a nadie.

Comencemos con una breve historia:

“Claudia se encontraba ante una decisión.

Su corazón latía fuertemente y su mente intentaba calcular qué acción era mejor tomar.

Conducía tomando el paso a nivel por encima o mejor se mantiene a nivel del suelo.

Si iba por encima podía liberar el semáforo pero temía caer si volvía a temblar fuertemente.

Si iba por debajo se sentía más segura a nivel del suelo pero un semáforo la retrasaría, y quería llegar rápido a casa.

Ambos caminos estaban atascados de coches y no había ninguna señal para los teléfonos móvil.

Claudia recordaba que hacía unas horas estaba dando clases y se encontraba en un tercer piso de la universidad con sus alumnos.

De pronto el piso había comenzado a trepidar fuertemente y todas las paredes crujían con un sonido desagradable.

Todos habían dejado sus cosas rápidamente y Claudia intentaba controlar su mente y mantener la calma haciendo avanzar a sus alumnos hasta la salida más cercana.

Avanzar era difícil ante el constante sacudir del suelo: brincos y zarandeos les impedían mantener el equilibrio y en ocasiones se golpeaban entre ellos o con las paredes.

El edificio se quejaba con sonidos de desgarraduras y algunas alumnas comenzaban a alzar la voz diciendo lo que pensaban: “mis hijos… ¿cómo estarán mis hijos?”

Claudia pudo llegar a su departamento 4 horas después en medio de un increíble tráfico, sonidos de sirenas, caras de angustias y ninguna posibilidad de comunicación vía teléfono móvil.

Su familia y el edificio donde vive estaba en perfectas condiciones. Otros no corrieron la misma suerte.”

La historia de Claudia es una de las historia que ocurrieron el martes 19 de septiembre del 2017 en la Ciudad de México debido al temblor que estremeció la ciudad durante varios minutos cortando las comunicaciones, la luz y estremeciendo la vida de cerca de más de 20 millones de habitantes.

Los siguientes días Claudia se ha sentido estresada, ha estado asustada y angustiada y le cuesta retomar las actividades cotidianas de su vida.

Una de sus vecinas, Gloria, le ha confesado que no quiere ni acercarse a las calles por la angustia que le provoca sentirse expuesta, no puede conciliar el sueño y cualquier sonido lo confunde con una posible alarma sísmica.

También le ha dicho que le cuesta regresar a la normalidad debido a la culpa que siente por no haber perdido su casa ni a su familia.

El Síndrome Del Sobreviviente

Al conjunto de los síntomas que está experimentando Gloria se le conoce como Síndrome del Sobreviviente. Incluye:

  • sentirte mal por volver a tus actividades después de la catástrofe
  • sentir culpa de estar viva
  • sentir culpa ante la oportunidad de volver a la rutina
  • sentir remordimiento de haber podido llegar a tu casa sin verla derrumbada
  • sentir culpa por volver a la normalidad de tus actividades. Una voz en tu cabeza te dice que eso “no está bien”
  • sentir culpa de regresar al trabajo y a la vida normal, en especial después de ver las afectaciones que otros padecen
  • tormento emocional debido a pensar que deberían padecer las mismas condiciones que los demás

El Síndrome del Sobreviviente se comenzó a estudiar al término de la Segunda Guerra Mundial.

Se le conocía como el Síndrome de los Campos de Concentración debido a que los primeros registros médicos que se tienen acerca del padecimiento se dieron luego de que terminara la guerra.

Los sobrevivientes tenían secuelas psicológicas y emocionales. Manifestaban, entre otras cosas:

  • pesadillas recurrentes y dificultades para conciliar o mantener el sueño
  • poco apetito
  • fuertes estados de ansiedad
  • hipervigilancia
  • dificultad para concentrarse
  • irritabilidad o ataques de ira

¿Qué podemos hacer para apoyar a alguien con el Síndrome del Sobreviviente?

¿Qué puedo hacer si lo he identificado en mi?

Seguramente existen muchas formas de enfrentarlo y trabajarlo.

Mi propuesta para ti hoy es usar el análisis de Las 3 Clases de Asuntos.

Este esquema fue introducido por Byron Katie en su metodología conocida como The Work y traducida al español como El Trabajo.

Qué es El Trabajo de Byron Katie

El Trabajo, de Byron Katie, es un método de investigación simple pero profundamente eficaz y nítido que nos permite abordar los pensamientos que causan y fortalecen nuestros ciclos reiterativos de sufrimiento.

¿Cuáles son Las 3 Clases de Asuntos y cómo pueden apoyarte a recuperarte del Síndrome del Sobreviviente?

Te propongo pensar que sólo existen tres tipos de asuntos en el universo: el mío, el tuyo y los asuntos del Universo.

Mis asuntos son aquellos que están bajo mi control.

Tus asuntos son aquellos que están bajo tu control.

Los asuntos del Universo están fuera de mi control, del tuyo y del control de todo el mundo.

Te propongo pensar en lo siguiente: Gran parte de nuestro estrés viene de vivir mentalmente fuera de nuestros propios asuntos.

Si yo  pienso "necesitas un nuevo trabajo, quiero que tú seas feliz, debes ser puntual, requieres cuidarte mejor" estoy en tus asuntos.

Si yo estoy preocupado por los terremotos, las inundaciones, las guerras, por mi muerte, estoy en los asuntos del Universo.

Cada vez que estoy mentalmente en tus asuntos, o en los asuntos del Universo, el resultado es mi separación. El resultado es sentirme solo, disminuir mi energía, sentirme perdido, con culpa, triste.

Claves para ayudar a personas con el Síndrome del Sobreviviente

¿Cómo puedo aplicarlo si tengo el Síndrome del Sobreviviente? ¿Cómo puedo apoyar a alguien que lo esté experimentando?

Te propongo hacerte las siguientes preguntas:

  • Primera pregunta: Cuando estoy pensando en el terremoto, en que debió haber sido distinto con las demás personas, en que debió haber sido distinto conmigo: ¿en asuntos de quién estoy?
  • Segunda pregunta: Si estoy mentalmente en los asuntos de otras personas, o en los asuntos del Universo, ¿quién está en mis propios asuntos? ¿quién está justo aquí, viviendo mi vida?

Cuando nos permitimos estar en los asuntos externos: los de otros o los del Universo me separo de mí y después me pregunto por qué mi vida no funciona como debería.

Cuando estoy en los asuntos de otros, o en los del Universo, esto me impide estar presente con mi vida, vivir mi proceso, encontrar mi camino.

La siguiente vez que sientas pesadillas recurrentes, dificultades para conciliar o mantener el sueño, fuertes estados de ansiedad, hipervigilancia, dificultad para pensar enfocadamente, irritabilidad, ataques de ira, o cualquiera de los otros síntomas del Síndrome del Sobreviviente pregúntate en qué asuntos estás mentalmente.

Esta pregunta te trae inmediatamente a ti y puedes descubrir que no estás realmente presente contigo mismo o contigo misma, que estás viviendo mentalmente en los asuntos del Universo.

Cuando notes que estás en los asuntos del Universo te invito a regresar al ser maravilloso que ya eres.

No quiero decir que no nos sintamos tristes por el sismo, las pérdidas personales o de otros.

Mi invitación es a estar presente, con compasión sobre uno mismo, completamente concentrado y consciente del proceso propio, del duelo que nos corresponda vivir, del camino personal que nos corresponda recorrer.

Cualquier otro camino, estando en asuntos de otros, es una forma de evadir nuestro propio camino y es una forma de perder de vista el ser maravilloso que ya somos independiente de las circunstancias externas.

Sólo estando presente conmigo, sólo estando completamente presente tú contigo podrás manifestar todo tu ser auténtico y brindar todo el apoyo y la ayuda de la cual eres capaz.


Dr. Arezky Hernández  es fundador de arezkyhernandez.com, un espacio donde liberar bloqueos mentales y encontrar la paz y sabiduría para actuar. Para aprender más sobre El Trabajo de Byron Katie, visita thework.com o visita mi sitio web. Si está interesado en llevar The Work a tu vida como una metodología para clarificar tus pensamientos negativos no dudes en ponerse en contacto conmigo en hola@arezkyhernandez.com

11 comentarios

  1. Hola chicos! Mis respectos y fuerzas a todas las personas víctimas de los terremoto y de desgracias similares. Muy interesante el post, aunque yo creo que nunca he sentido el síndrome del superviviente, sí que es verdad que hay como una tensión social para estar mal cuando los demás están mal y ahí sí que he sentido culpa casi inconsciente por estar bien cuando los demás están mal. Ay la culpa, porque tendemos a cargar tanto con ese lastre! Pero me encanta la solución! Encargarme de mis propios asuntos y dejar ir aquellos que no puedo controlar y separarme mentalmente de ellos. Esta separación mental de los asuntos que no son nuestros es algo que nos viene genial en cualquier área de la vida. Gracias!!

    1. Gracias por tu aportación Pamela. A mí lo de los 3 tipos de asuntos me encanta. Yo lo aprendí en mi máster de coaching como vasijas: la vasija de tus asuntos, la de los asuntos de otros y la de los asuntos de Dios o del Universo. Cuando estamos mal o algo nos inquieta o preocupa, es cuestión de mirar hacia dónde estamos dirigiendo nuestra atención verdad? Un abrazo y mil gracias por ser parte de este bonito camino.

    2. Hola Pamela.
      Muchas gracias por tomarte el tiempo de dejarnos tu opinión y tu sentir.
      Efectivamente el “Síndrome del Impostor” es algo que “nos ocurre” inconscientemente. Cuando nos damos cuenta … bum… ya estamos con sentimientos de culpa y quizás un poco bloqueados sin saber cómo actuar. Esto es porque hay un pensamiento, quizás escondido, que nos ha tomado de sorpresa y nos los hemos creído.
      Inmediatamente nos apartamos de nosotros mismos y dejamos de vivir nuestra vida, de ser útiles para uno mismo y para los demás.
      Es hermoso este camino de descubrir nuestros propios traspiés inconscientes y atravesarlos uno por uno.
      ¡Buen día!

  2. Hola María, gracias por ESTE post, pues reconozco mi ignorancia al desconocer ESTE síndrome,y todos sus aspectos, algunos de los cuales se pueden confundir con otros trastornos.
    Pero si me ha llamado la atención algo que considero importante y que, al menos yo, no me había parado a pensar y es que Gran parte de nuestro estrés viene de vivir mentalmente fuera de nuestros propios asuntos.
    Pero también hay ciertas cuestiones que no acabo de entender, los síntomas como sentirte mal por volver a tus actividades después de la catástrofe, sentir culpa de estar viva
    sentir culpa ante la oportunidad de volver a la rutina, sentir remordimiento de haber podido llegar a tu casa sin verla derrumbado, pero no se supone que debería ser l o contrario,?. Muchos ánimos a los afectados por estos últimos terremotos. Un saludo

    1. Hola Justino,
      como bien dices, lo lógico no es sentirnos culpables por haber sobrevivido una catástrofe sino todo lo contrario.
      Pero Justino, aunque pensemos que somos seres “racionales” la mayoría del tiempo en realidad no lo somos. Nuestros pensamientos vienen y surgen en nuestra mente y los aceptamos como ciertos.
      Es natural identificarnos y sentir compasión, en el más amplio sentido amoroso de la palabra, por todos los seres que están en pena por una catástrofe. Sin embargo, sin darnos cuenta, ocurre que comparamos nuestra situación con la de otra persona, hacemos un juicio inconsciente y de ahí surge, sin pretender, mucha culpa y dolor compartido. Pero es un dolor que no vienen de un lugar “sano”, viene de un juicio en nuestra mente, de un pensamiento no cuestionado y que creemos cierto.
      Gracias por tu comentario!

    2. Claro Justino. Como dice Arezky lo normal sería estar feliz y agradecido por estar bien, pero al mismo tiempo nos puede surgir un sentimiento de culpa de que nos vaya mucho mejor cuando alrededor hay tanta destrucción y dolor. Imagino que eso debes vivirlo de cerca para sentirte así. Sucede mucho con el duelo; cuando pierdes a un ser querido y sientes que no es justo que él se haya ido y tú te hayas quedado aquí. Es un mecanismo de defensa inconsciente frente a tanto dolor que estás viviendo… y que no puedes soportar y sientes que no es justo pero no puedes hacer nada para cambiar lo que ha ocurrido. Yo lo veo así. Un abrazo y mil gracias por estar siempre por aquí amigo.

  3. Hola, de este mismo tema hablaba yo con alguien cercano el otro día. Era sobre la noticia del asesinato de la mamá embarazada y su hija, mi interlocutor sufría mucho por lo que les había pasado y la familia de las asesinadas… etc, etc… Yo le decía que era triste pero que no era su responsabilidad, si hubiera leído este post entonces tal vez se lo habría explicado mejor. ¡Gracias!

    1. Hola Mariluz! Sí, a menudo nos sucede sentir esa culpa por el sufrimiento de otros. Una cosa es la empatía y otra cosa sentirte mal como si cambiarlo estuviera en tu poder. Ojalá esa persona esté mejor con respecto al tema que mencionas. Un abrazo grande!

  4. Yo sufrí ese síndrome del sobreviviente. En 2003, fuí víctima de una bala perdida que puso en peligro mi capacidad de hablar y mi vida, los médicos dijeron que fue milagroso que, por milímetros, la trayectoria de la bala no hubiese tocado ni la vena aorta ni mis pulmones.
    En 2007, muy cerca de donde me ocurrió eso, mataron de un balazo al hijo de una vecina muy querida. Durante días no me atreví a visitarla, me sentía culpable de estar viva, de haber recibido una nueva oportunidad, y que él no la hubiese tenido. Ni mi madre lograba convencerme de que no era mi culpa, que eran cosas de la vida…
    Tiempo después visité a la señora, con mucho miedo de su reacción, pensando que de alguna manera ella también me culparía. Nada más lejos de la realidad! El amor con que me recibió fue sanador para mí, lloraba la pérdida de su hijo, pero daba gracias a Dios porque yo estuviera viva y mi madre no estuviera viviendo ese dolor.
    Me quedó como lección que no fue mi culpa, yo no podía hacer nada para evitar lo que me ocurrió a mí ni lo que le ocurrió a él (no es una zona insegura, fueron dos eventos muy puntuales y durante muchos años no ha sucedido nada más).

    1. Ohh, siento mucho lo que has vivido Gladys. Pero como bien dices, no era tu culpa, te has salvado y esto es una bendición. Eso sí, tienes mucho que agradecer a la vida por haberte salvado. Un abrazo y gracias por compartir tu historia.

  5. ¡Interesantisímo el post Arezky, felicidades por él! Mucho ánimo para todos los afectados de terremotos, y catástrofes varias…

    Sí había oído hablar sobre el síndrome del sobreviviente, y a lo largo de mi vida me he encontrado con personas que lo han tenido, y cuesta intentar hacerles ver que no es culpa suya, que no se puede luchar contra el Universo, y que hay que estar agradecido por haber sobrevivido.

    Es normal sentirse triste por lo que ha pasado, pero hay que saber poner el límite del sufrimiento ajeno, si no estamos bien nosotros, no podremos ayudar al otro. Cómo dices “Sólo estando presente conmigo, sólo estando completamente presente tú contigo podrás manifestar todo tu ser auténtico y brindar todo el apoyo y la ayuda de la cual eres capaz”.

    Me ha encantado leer la parte en la que dices que si estamos en los asuntos de otros o del Universo nos sentiremos solos, nuestra energía disminuirá y estaremos perdidos con una sensación de culpa y tristeza, y que hasta que no volvamos a reconciliarnos con nosotros y con nuestros asuntos, no podremos vivir nuestro proceso ni encontrar nuestro camino. Cuando he estado en otros asuntos, me he sentido así 😉 Gracias por plasmarlo de una forma tan clarificadora.

    ¡Un Fuerte Abrazo a los dos, y Muchísimas Gracias por el Valor de este post!

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