Decir no sin sentirte culpable

Claves_del_articulo

Hace tiempo que tenía pensado escribir un post sobre este tema. Además una de las alumnas de MailCoaching me recordó que incluso había prometido grabar una visualización para conseguir desarrollar e integrar la asertividad (y lo tengo pendiente, espero poder hacerlo más pronto que tarde).

Curiosamente en estos últimos días me he encontrado en redes sociales con vídeos muy buenos y algún post muy interesante sobre la tan frecuente pregunta de no saber decir no.

Lo confieso: siempre me ha costado decir no

A veces me pregunto si evito tanto el tema es porque en realidad soy la primera que no quiere abordarlo.

Sí, lo reconozco públicamente: me cuesta decir no a las personas, especialmente a gente cercana, gente que me importa de verdad. Especialmente a mi familia. Y sin embargo, a veces no me queda más remedio que hacerlo, por mí, por ellos, porque sólo así aprendo a respetarme y enseño a los demás a respetar mis propios límites.

Como el  9 que soy en el eneagrama (aunque no te lo expongo a modo de excusa), resulta que el conflicto es lo que más temo, es lo que más rehuyo. Siempre tuve dudas en cuanto a mi eneatipo: ¿soy un 2 el ayudador que busca desesperadamente la aprobación y el cariño de los demás o un 9, el mediador pacífico y zen, quien rehuye conflictos a toda costa?

Ahora lo tengo claro: me asusta terriblemente enfrentarme al conflicto, a que la gente se enfade conmigo, más que el hecho de que me quieran más o menos. Mi principal motivación y miedo no es tanto que no me quiera todo el mundo (es más, he convivido con el desamor durante muchos años y hasta he aprendido a tomarlo como algo habitual, lo cual tampoco es positivo), sino que la gente me considere mala persona y se enfade conmigo por eso.

Ahí está mi pregunta primaria que ya he logrado sustituir por otra mucho más provechosa.

La chica que quería parecer buena

Volvamos al no. A la culpa, al miedo al conflicto, al rechazo, a la crítica... Para ser asertivos, decir no y poner límites a los demás es esencial.

Las personas que solemos decir sí a todos, solemos ser considerados buenas personas, agradables, ayudadores, cercanos...

Pero sinceramente: ¿de qué nos vale ser buenos? Lo digo en serio. Si ya somos buenos en exceso, ¿seguir demostrando al mundo lo buenos que somos para que nos quieran, nos aprueben, nos den el ok?

¿Quién tiene que aprobarte? ¿Quién tiene derecho de decidir si eres buena persona o no? Solamente tú, solamente tú. No puedes otorgarle este poder a nadie, ni siquiera a tus seres más queridos. Dejar ese inmenso poder en manos de otras personas es vivir pendiente de los demás, dejar de vivir tu propia vida.

¿Y sabes qué? A veces es fácil, muy fácil, demasiado fácil dejar la responsabilidad de tu felicidad en manos de otros, porque así no te enfrentas a ti mismo: a tus problemas reales, a tus miedos, a tu propósito de vida.

Pero así tampoco estarás viviendo tu propia vida, como me pasó a mí durante demasiados años. Gracias a Dios reaccioné, aunque me costó lo mío, y de hecho, a día de hoy, sigo enfrentándome a mis fantasmas del pasado, y me persigue la culpa cuando digo que no, cuando expreso mi derecho asertivo de ser yo misma, de elegir lo que hago, de no renunciar a mi tiempo, a mis necesidades, mis prioridades.

¿Decir no es ser egoísta? Entonces te invito a que lo seas, porque precisamente las personas que siempre estamos ahí para todos debemos, tenemos la obligación de ser un poquito más egoístas. Porque créeme, un poco de egoísmo en nuestra vida sí que necesitamos.

A continuación te invito a ver el vídeo en el que te comparto desde mi propia experiencia y mi formación como coach las claves para aprender a decir no.

5 claves de coaching para decir no sin sentirte culpable

Resumen del vídeo: 5 pasos para decir no sin sentirte culpable

Si has visto el vídeo, a continuación te resumo los 5 pasos para que pongas en práctica la asertividad:

  1. Valores y significados asociados al no. ¿Qué es para ti el no? Seguramente algo negativo. Por ejemplo: rechazo, dolor, exclusión. Si asocias algo tan negativo al NO, cada vez que lo pronuncies, creerás que estás generando al otro dolor, que le rechazas o excluyes. Es importante que cambies tu significado del no y veas que el no es simplemente una forma de expresar tus necesidades, el no significa respetarte y valorar tu tiempo y tus prioridades.

  2. Detectamos la creencia: primero debes descubrir cuál es exactamente. Busca varias creencias y elige las más poderosas: “decir no me convierte en egoísta”, “decir sí a los demás es de responsables”, “decir no es ser rebelde, mala persona”...

    • Anota los beneficios de esta creencia: ser buenos, obedecer, caer bien a la gente, responsables, leales...

    • Anota cómo te ha afectado negativamente esta creencia: no pensar en mí, ponerme en segundo o en último lugar, baja autoestima, falta de propósito en la vida...

  1. Reencuadrar / confrontar la creencia. ¿A quién le estás diciendo no cuando a los demás les dices sí? A ti misma. Estás violando tus propios valores de autoestima, respeto, tu tiempo, tus necesidades... no son los demás quienes te deben hacer sentir tus valores, sino tú misma. Responde con sinceridad:

    • ¿Acaso los otros son más importantes que tú?

    • ¿Qué es lo peor que puede pasarte? ¿Qué pasa si no te aceptan o te rechazan cuando has dicho que no? Si te quieren de verdad, no pasa nada. Si te quieren solo porque les haces cosas, no es amor ni amistad verdadera.

  1. Cambio de creencia sobre el no: crea una nueva creencia que anule la anterior. Te pongo algunos ejemplos que puedes utilizar:

    • Decir no es sano, es ejercer mis derechos de asertividad

    • No tengo que justificarme ante nadie cuando digo que no

    • Decir no es hacerme caso a mí mismo a mi intuición

    • Decir no es decirme sí a mí misma

    • Decir no a los demás cuando mi cuerpo lo pide es ser coherente conmigo mismo

  1. Practicar e integrar la nueva creencia. Recuerda que la práctica es la clave para cualquier cambio en tu vida. Aquí te comparto algunas ideas personales que me ayudan a integrar las nuevas creencias acerca del no:

    • Respiración, pausa, pedir tiempo para pensar

    • En momentos de dudas ve más a por el No que a por el Sí

    • Repite las nuevas creencias a modo de afirmaciones cada día

    • Visualiza la situación de conflicto: lugar, conversación, colores, sonidos, emociones tuyas y las del otro

    • Respira, observa la situación en 3ª posición, como si te observaras a ti mismo en la escena: cómo respiras, cómo miras, cómo gesticulas

    • Escucha a tu cuerpo: tomamos las decisiones desde el miedo o el amor. Cuando dices sí al otro desde el miedo, estás yendo en contra de ti mismo. Cuando dices no desde el amor a ti mismo, estás siendo coherente contigo.

10 ideas bien claras para que te enamores del no

Aquí te comparto algunas ideas transformadoras, algunas incómodas o inesperadas, que te ayudarán a ver el no de otra manera.

  • Decir sí es fácil cuando no tienes nada mejor que hacer. Las personas que siempre están pendientes de los demás, suelen olvidarse de sí mismas. En realidad lo que les ocurre es que les falta un propósito propio. Es decir, saber qué quiero de la vida. Me pasó durante mucho tiempo y nunca encontraba tiempo para mí, me sentía culpable si gastaba en mí o hacía algo por mí en vez de por los demás, como lo cuento en este vídeo: ¿Por qué me siento poco merecedora?

  • No te engañes: tú también ganas cuando dices sí a todo. Es importante también que conozcas el beneficio secundario de decir sí siempre. Este punto es el mejor de todos. Porque a veces nos quejamos de que son los demás quienes se aprovechan de nosotros... ellos son los malos, los tóxicos, los listos, los desagradecidos. ¿Pero quién es el que en realidad dice la palabra sí? Yo. Siempre yo. Yo soy el denominador común.

    ¿Qué beneficio secundario puede haber en el hecho de decir sí a los demás a expensas de tus propias necesidades? Satisfacción de tus necesidades primarias:

    • seguridad: me siento seguro diciendo que sí, porque es lo que llevo haciendo toda mi vida, porque así es como obtengo tranquilidad... y no me enfrento a un posible conflicto.

    • amor / conexión: este suele ser el beneficio más habitual. Es decir, obtengo cariño de otros diciendo que sí. ¿Pero es verdadero cariño o es un cariño interesado?

    • importancia: cuando digo sí a la gente y estoy siempre a su disposición, me vuelvo incluso indispensable para ellos, porque sin mí no podrían hacer esto o lo otro y esa actitud me hace sentir más importante 😉

  • Chantaje emocional: ¿de verdad no conoces cómo funciona? Si hasta los niños lo saben, grandes especialistas en el chantaje emocional, ¿cómo es posible que siendo adultos nos dejemos llevar tan fácilmente por este viejo truco que todos de sobra conocemos? Ya lo sabes: esas personas que están acostumbradas a que siempre estemos ahí para ellas, nos reprocharán nuestra actitud. Se enfadarán, dejarán de hablarnos, nos guardarán rencor, incluso podrán herirnos.

    Es importante verlo como lo que es: un chantaje emocional, una manera de manipularte para conseguir lo que quieren que hagas. Aquí es importante resistir y generar un estado mental de tranquilidad, restándole importancia (recuerda, es un juego de niños) por ejemplo, a través de afirmaciones positivas, diciéndote que haces bien al decir no, que estás ejerciendo tu derecho asertivo.

  • Culpa tóxica. Eso lo leí el otro día y me encantó. Quiere decir que hay dos tipos de culpas: la sana y la tóxica. La culpa es una emoción necesaria cuando hemos hecho algo mal y lo reconocemos. Podemos cambiar su nombre por responsabilidad, que me gusta mucho más. La función de sentirte culpable es arrepentirte y no volver a cometer eso en futuras ocasiones.

    Pero cuando la culpa proviene del chantaje emocional o cuando se instala de forma permanente en tu vida, entonces comienza a afectar a tu identidad y se convierte en tóxica, pues se extiende a otras áreas de tu vida, daña tu autoestima, te genera múltiples conflictos internos, te produce otras emociones negativas, etc. Por eso es importante que reconozcas qué tipo de culpa estás sintiendo: ¿sana o tóxica? Si es tóxica, ármate con tus afirmaciones y creencias nuevas para combatir el diálogo interno que alimenta la culpa tóxica.

  • Tu cuerpo sabe más que tu mente. La mayoría vivimos pendientes de nuestra razón, de encontrar excusas y poner en palabras lo que sentimos, necesitamos, decimos, etc. Pero muchas veces, en realidad, siempre, nuestro cuerpo nos habla. Se trata del corazón, intuición o alma. Algo dentro nos dice: esto sí, esto no. Es una emoción, una sensación, una corazonada. Muchas veces no sabemos por qué sentimos eso, pero si algo en ti te dice que es mejor decir no, escucha a tu corazón y di que no. Después probablemente te darás cuenta de por qué sentías la necesidad de decir no en este caso concreto.

  • Por favor, deja de justificarte ni te inventes excusas. Cuando dices no, no tienes por qué justificarte. Es verdad que en ocasiones no te queda más remedio que hacerlo, pero muchas veces no es necesario. Simplemente tiene que ver con que tienes otras cosas que hacer.

    No hagas como yo que a veces pongo cara entre culpa y pena al pronunciar en voz baja que no puedo asistir a ese evento maravilloso al que acaban de invitarme. O me invento excusas simplemente porque no me apetece ir. Bueno, hace bastante que no lo hago, pero antes lo hacía con bastante frecuencia (espero que no dejes de seguirme por ser demasiado franca en este aspecto).

  • Acepta el coste de decir no. Como ves, tú puedes ponerlo todo de tu parte pero la otra persona puede no estar de acuerdo contigo. Puede dejar de hablarte, enfadarte contigo, increparte, incluso sorprenderse diciendo: ¿pero qué te está pasando? Recuerda que aquí es importante reconocer esa actitud como chantaje emocional. Tú has cambiado pero no puedes cambiar al otro. Sólo cambiando tú con el tiempo estarás reeducando al otro a tratarte de otra manera.

  • Visualízate diciendo que no. Visualizar puede ayudarte a prepararte para estas situaciones en las que te toque decir no. Ponte en situaciones futuras o, mejor aún, en situaciones pasadas en las que no has sabido o te ha costado decir no. Presta atención a todos los detalles: tu ropa, el lugar en el que estabas o estarías en un futuro, el mobiliario o el paisaje a tu alrededor, las voces que oyes tanto dentro como fuera, sonidos externos, la voz de la otra persona...

    Visualiza al otro tanto físicamente frente a ti como a distancia (por ejemplo, si es una conversación telefónica). Observa su mirada, lo que lleva, el lugar que ocupa en el espacio. Y presta la atención a la conversación que mantienes con el otro: su tono, sus frases, su velocidad...

    Respira. No olvides respirar porque es vital tranquilizar tu mente, tu diálogo interior. Y ahora siente: ¿quieres decir sí o decir no? ¿Qué es lo que realmente quieres? ¿Qué te pide tu cuerpo?

  • Practicar, practicar y practicar. Nadie nace sabiendo. Recuerda que la práctica es esencial cuando decides desarrollar tu asertividad. Al principio te sentirás rara, incómoda, culpable... Reconoce todas esas sensaciones y acéptalas, porque es parte de tu proceso de sanación.

  • El no como proceso de sanación. Tienes que ver el hecho de decir no como algo que necesitas para sanar, como un proceso terapéutico para respetarte más, valorarte, encontrar tiempo para ti, descansar, darte un lugar en tu vida, ponerte antes que a los demás. Así es: tú antes que los demás. Aunque me puedas decir que esto es egoísta, precisamente tú necesitas actuar así.

 

Los clientes que ignoraron mis emails

Por último, aunque parezca que este post es un poco duro (y créeme que soy la primera destinataria del post, recuerda que mi blog es un espacio también para mi aprendizaje y crecimiento propio), voy a compartirte las consecuencias negativas de no ser capaz de decir no a tiempo.

¿Sabías que las personas que temen decir no, pueden resultar poco fiables o incoherentes? Me ha pasado precisamente con un par de clientes a los que había ofrecido sesiones gratuitas, que habían quedado en darme una respuesta para empezar a trabajar conmigo en un proceso de coaching. Pasaban los días y no había respuesta de su parte. Pero lo sorprendente no era eso (al fin y al cabo todos somos humanos y se nos olvidan las cosas), sino el hecho de que cuando yo amablemente les escribí preguntando si ya habían tomado la decisión, ni siquiera hicieron el esfuerzo de contestarme.

Pero si te cuento esto no es para juzgarles, sino para hacerte ver que cuando temes decir no al otro, puedes parecer una persona poco coherente y puede sufrir tu credibilidad. Sin ir más lejos, yo también actué alguna vez así en el pasado. Tenía tantísimo miedo a decir no al otro que simplemente desaparecía, no contestaba emails, no me sentía con valor suficiente para afrontar una situación que me incomodaba, escondiéndome de la verdad. 

El poder del no y la Ley del Espejo

Si te has sentido reflejada en esto, sólo puedo decirte una cosa: tu mayor aprendizaje en estos momentos es aprender a valorarte y a respetarte tú misma, y así estarás también valorando y respetando a los demás (lo que no equivale a decirles sí siempre, sino muchas veces todo lo contrario). ¿Y sabes lo mejor de todo esto? Que precisamente por decirles no y demostrarles que tú te valoras, los demás también te valorarán y te respetarán.

Y es que la forma en la que tú te tratas a ti misma, es como los demás van a tratarte. Porque todas nuestras relaciones, como lo cuenta en todos sus vídeos Covadonga Pérez-Lozana, a la que descubrí hace poco y sigo con gran interés desde entonces, todas nuestras relaciones, especialmente las más cercanas o las más largas (familiares, de pareja, amigos íntimos) no son más que nuestro espejo. Nos enseñan donde está nuestro miedo para que ahí pongamos amor.

Y ya sabes que hemos venido a este mundo para aprender, crecer y evolucionar... y qué mejor forma de hacerlo que reconociendo nuestras debilidades y convirtiéndolas en oportunidades, ¿verdad?

Si te has sentido identificada con este post, me encantaría que lo compartieras en los comentarios. Yo siempre me pongo de ejemplo, porque sigo teniendo muchísimo que aprender y creo que mi experiencia es tan válida como la de todos vosotros. Un abrazo enorme y gracias por leerme siempre. Recuerda que si este post te ha gustado o crees que es interesante, te agradecería muchísimo que lo compartieras en las redes sociales. Así ayudas a otras personas a crecer y contribuyes con tu granito de arena a un mundo cada vez más consciente. ¡Gracias!

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23 comentarios

  1. Qué gran artículo María!

    La verdad es que me siento súper identificada. He vivido toda mi vida intentando complacer los demás, diciendo sí a todo y poniéndome en último lugar siempre. Y claro, como bien dices, la autoestima se queda por los suelos y sufres, sufres un montón porque actúas en contra de ti mismo.

    Cuando, no sin esfuerzo, empecé a decir no, a pensar más en mí que en los deseos de los demás, me sentía culpable, me sentía mal, como si estuviera traicionando a esa persona por no ceder a sus deseos. Pero poco a poco he ido practicando y cada vez cuesta menos.

    Aunque es curioso cómo precisamente cuesta más decir no a las personas personas cercanas, sobre todo a familiares, que muchas veces abusan del chantaje emocional.

    Tomo nota de tus recomendaciones para seguir fortaleciendo mi autoestima y mi capacidad de decir no.

    Gracias como siempre María!

    Y por cierto, qué envidia de en esa playita tan tranquila Te ha quedado un vídeo chulísimo!

    1. Hola Maite. Encantada de verte por aquí de nuevo! Es curioso, hay tanta gente a la que le cuesta decir no, ¿verdad? Imagino que es por la educación que hemos recibido la mayoría. Y con personas cercanas, sigo todavía aprendiendo a mejorar este aspecto. A veces no me cuesta nada ayudar, pero luego me digo que precisamente ahí es donde tengo que ser fuerte. Y es que todos, pero especialmente las personas cercanas, son nuestros espejos y nos enseñan algo muy importante que debemos aprender. Agradezco a mis maestros porque gracias a ellos crezco y me supero. Porque la vida no va de agradar a los demás simplemente, sino de evolucionar… Cosas que va descubriendo una, que seguro te resuenan. Un abrazo grande!

  2. Gracias María por compartir tu proceso evolutivo en el que me veo bastante reflejada y le voy poniendo nombre a lo que me ocurre. También soy un 9 en el eneagrama. Me encanta cómo lo expresas y la precisión de tu lenguaje , al igual que la profundidad de tus reflexiones y tu generosidad.
    De nuevo gracias.
    Un saludo cordial.

    1. Hola Micaela! Gracias a ti por leerme y comentarte. Para mí es muy importante saber qué tipo de artículos son los que más gustan para hacer más contenidos como éste. Y ver que ayudan a reflexionar es genial. Encantada de conocer a otra 9! Recuerda que nuestra misión es salir de la sombra y empezar a brillar 🙂 Espero que tú también estés en este camino. Un abrazo!

  3. Muy sincero tu post María.
    ¿Sabes que es genial y sensato? Leer a alguien que se está encaminando hacia el crecimiento personal y no se coloca en el pedestal del coach ya entrenado que todo lo ha logrado, que bien que seas tú el principal ejemplo de este post, porque eso definitivamente me impulsa como lectora a querer seguir creciendo, porque sé que hay alguien al otro lado sanando y la sanación en colectivo es mil veces mejor.
    Esa búsqueda de aprobación en la que estamos todos inmiscuidos en este mundo moderno, siendo ella la principal razón para que no podamos decir no, creo que hay que hacer también un ejercicio frente al espejo y comenzar a decirnos no primiero a nosotros: no a faltarnos el respeto, no a seguir postergándonos, no a recriminarnos y reprocharnos, y cuando hayamos hecho este ejercicio de complacencia y aceptación afuera, nos daremos cuenta que la única aprobación que necesitabamos era la nuestra y sabremos entonces poner un límite acertado para que ese no salga de una vez por todas y no usemos el sí para seguirnos maltratando.
    ¡Saludos!

    1. Hola Eliana! Mil gracias por tu apoyo. Y sobre todo por un aporte tan esencial: aprender a decir no a maltratarnos, no a faltarnos al respeto, no a recriminarnos. Creo que este es un punto clave y te agradezco muchísimo que lo compartas. Efectivamente, el trabajo de decir no, como bien dices, empieza por uno mismo. Si tú te respetas, los demás inevitablemente te respetarán, y si no lo hacen, seguramente se alejarán de tu vida, porque tú no vas a permitirlo. Un abrazo muy grande y a seguir creciendo todos juntos. Porque así el camino es más fácil y más realista. Todos tenemos nuestras sombras, todos estamos evolucionando y todos tenemos muchísimo que aprender los unos de los otros. Un fuerte abrazo 🙂

  4. Me siento muy identificado con post, de hecho, durante muchos años me ha costado mucho decir no, aún cuando no quería algo, y sabiendo que iba a estar a disgusto, primeramente quisiera destacar algo que quizás resume el sentido general del post y es lo que dices que
    forma de expresar tus necesidades, el no significa respetarte y valorar tu tiempo y tus prioridades. El no como proceso de sanación. Tienes que ver el hecho de decir no como algo que necesitas para sanar, como un proceso terapéutico para respetarte más, valorarte, encontrar tiempo para ti, descansar, darte un lugar en tu vida, ponerte antes que a los demás. Es cierto que, como decías al principio , el decir si muchas veces a los demás, es bueno para ti, pero creo que lo sensato, es tener un equilibrio, pues el decir si siempre, pyede causar que más que los demás dependan de ti, eres tu el que vas a depender de los demás, no significa que los demás no tengan mal concepto de ti, pues saben que pueden contar contigo, pero llegará un momento que abusaran de tu bondad y disposición, y tu tienes que mirar tu ti por lo que te interesa, por lo que te conviene, y como dices, si miras por ti, quizas los demás tengan mejor concepto de ti. Un abrazo Maria.

    1. Gracias como siempre, Justino. Escribir este post, releerlo, leer vuestros comentarios y aportaciones hace que se estén generando esas creencias nuevas de las que hablo en el vídeo. La firme convicción de que decir no es sano, es necesario, es mi aprendizaje. Y esto espero que nos sirva a todos. A veces leer un artículo te abre la puerta a otras posibilidades, a otros caminos… Simplemente ver que otra vía es posible, que hay otra manera de pensar. Me alegro mucho de que tú también lo veas así y que podemos progresar todos juntos, como decía Eliana. Un abrazo desde Madrid, amigo 🙂

  5. Hola María, me ha encantado como lo has expuesto, a veces no sentirnos “culpables” por decir No. Ahora a practicarlo y actuar desde el Amor a nosotros mismos. Un abrazo.

    1. Eso es, Loli! A practicar! Yo la primera. Los resultados llegan con el tiempo, pero llegan, que se lo importante, ¿verdad? Un gran abrazo y a seguir creciendo!

  6. Querida María,
    No sabes lo mucho que me he identificado contigo en el comienzo de este post. Yo también quise ser durante muchísimos años la “chica buena” y, no sólo eso, sino que además no me conformaba con menos que ser la perfecta hija, la perfecta amiga, la perfecta hermana, etc etc etc.
    Me costó muchas lágrimas y mucho tiempo darme cuenta y aceptar que ese no era el mejor camino ni la actitud más positiva con la que podía gestionar mi vida y mis relaciones con los demás. Pero cuando desperté y tomé conciencia de algunos de los aspectos que mencionas en tu artículo, no sólo mi bienestar personal mejoró considerablemente, sino que, gracias a decir no cuando sentía que debía hacerlo, mejoraron también mis relaciones con los demás.
    Con tu permiso, voy a dejar en este comentario el enlace al artículo que publiqué en mi blog sobre este tema, que, aunque es mucho menos completo que el tuyo, quizá pueda resultar un buen complemento para alguien:
    https://creciendoentremochilas.com/2015/02/03/decir-que-no/
    Gracias infinitas por compartir tus enseñanzas y conocimientos, personalmente leerte me aporta muchísimo.
    Un abrazo gigantesco y buen fin de semana!
    Ali

    1. Hola Ali! Gracias a ti por tu sincero comentario. He visto tu post y me parece muy valioso y complementa muy bien el mío. Ya sabes: me encanta ver cómo el contenido de una misma persona se expande gracias a comentarios y otros posts relacionados. Estoy segura de que los lectores de mi blog podrán aprender mucho de lo que tú has publicado 🙂 Un abrazo muy grande y que tengas un finde magnífico!

  7. Hola María!
    Guau, un post muy completo, bravo! Yo también me identifico bastante con lo que cuentas y me parece genial cómo expones la manera de trabajar las creencias y beneficios del mandato de complacer a los demás, que suele ser uno de los más presentes en las personas a las que nos cuesta decir no.

    También añadiría que, en un nivel más emocional, el trabajo con la culpa tiene bastante miga y mucho que ver con las figuras parentales. En mi experiencia terapéutica, encuentro que para muchas personas lo más curativo es sanar las heridas que nos llevaron a adquirir ese mandato en primer lugar. Si no, según el tipo de personalidad, caemos en el peligro de quedarnos solo en el nivel mental negando lo que hay por debajo. Es un trabajo profundo y a veces doloroso, pero (y aquí hablo por experiencia propia también) a la larga fortalece desde dentro todo el trabajo a nivel mental.
    Muchas gracias por tu estupendo trabajo y por compartirlo. Un abrazo!

    1. Gracias por aportar tu conocimiento a este post, Cristina. Sí, el tema de la culpa tiene tela 😉 No quise entrar en ello porque, como bien dices, es un tema aparte y muy profundo. Pero estoy segura de que blogs como el tuyo amplían esta visión, así que invito a mis lectores a completar este tema con otros artículos más específicos en relación a la culpa. Yo que soy muy mental y práctica en este sentido, comparto las técnicas que me funcionan, desde el enfoque del coaching principalmente. Pero está claro que todo tiene sus niveles de profundidad y hay personas que necesiten procesos de terapia para sanar esas heridas emocionales. Me encantan esos aportes como el tuyo, porque son los que completan y mejoran los artículos! Un abrazo grande y el año que viene voy a la Tribucamp, por si nos vemos por ahí 😉

        1. Perfecto Cristina! De todas formas si estás en Madrid, habrá una quedada el 9 de octubre con algunos bloggers. Te apunto para avisarte, vale? Ah y gracias por compartir tu post, creo que lo leí en su momento y me gustó mucho!

  8. Hola María, me ha gustado mucho tu artículo. Encuentro que es un tema que, sin duda, merece la pena “tener en el punto de mira” a menudo; fijarse en cómo lo llevamos en nuestra vida y ser cada vez más honesto con nosotros y con el resto. Y es que el condicionamiendo machacón que, quién más quién menos, todos hemos recibido, nos ha llevado a orientar la mayoría de nuestras acciones y actitudes a la aceptación y “ser bien mirados”.
    Nos han vendido la idea de que nuestra “supervivencia” está en gustar, y nosotros la hemos comprado en mayor o menor medida sin ni siquiera saberlo.
    Puede que esta actitud tenga un cierto punto adaptativo pero, como ocurre con todos nuestros mecanismos de defensa e instintos de supervivencia, llega un punto que le frenan y le estorban al hombre evolucionado, más que ayudarle.
    Yo es algo que me “trabajo” cada día de manera implacable desde hace unos tres años, cuando viví un punto de inflexión determinante en mi vida. Exploté cuando me vi atrapada en una vida que “me estaba pequeña” y yo misma había creado.
    Desde entonces, decir sí cuando quiero decir sí y no cuando quiero decir no, ir sólo cuando quiero ir y dar cuando en sí ese acto ya me hace sentir que recibo (sin esperar nada a cambio) es una máxima en mi vida, Mi “padrenuestro”.
    He ganado en salud, en relaciones de mayor calidad e intimidad, en autoconocimiento, en ahorro de energía para emplearla en lo que de verdad me vale la pena…
    En fin, muchas gracias por abordar este tema. Me parece que no está de más aprender a ser menos correctos y más auténticos y felices.
    Un abrazo.

    1. Gracias por compartir tu experiencia, Cristina! Creo que explotar es la clave. Cuando explotas, tienes fuerzas para cambiar. Al menos ese es mi caso 😉 Un abrazo!

  9. Qué importante es la asertividad!! Qué felicidad se siente siendo fiel a uno mismo! La verdad es que este no es uno de los grandes problemas a resolver en mí en el momento actual pero lo fue un tiempo y noté un gran cambio a mejor en mi vida cuando fui consciente de ello e intenté cambiarlo. En mi caso asociaba en No al ser egoísta y aunque a veces me sigue pasando, rápidamente pienso en las prioridades que dominan mi vida y me siento mucho mejor.

    1. Gracias por dejar tu testimonio Rocío… Sí, yo cada vez la voy manejando mejor pero aún así cuesta por mi tipo de personalidad que quiere a su alrededor paz y armonía. Me alegro mucho de que lo tengas ya superado!

  10. Muchas gracias por este post tan largo y clarificador. Me he sentido muy identificada en muchos de los casos
    La verdad es que siempre he tenido problemas para decir que no, pero me he empezado a dar cuenta hace poco, cuando en el trabajo me han pedido que haga más horas y, estando cansadísima ya, no he sido capaz de ponerme a mí y a mi descanso por delante. Y lo peor es que me justifico ante mí misma diciendo: no, si en realidad me viene bien, porque me van a pagar , y a fin de cuentas tampoco tengo ningún plan mejor … Aunque obviamente quedarte a hacer horas extra en un restaurante nunca es mejor plan que estar en tu casa incluso aunque sea mirándote el ombligo.
    Antes de empezar a trabajar me pasaba con mis relaciones. No en mi familia, sino más bien con mis amigos. Incluso me he dado cuenta de que a veces ni siquiera soy capaz de decir a chicos que no me gustan que no quiero nada con ellos (en lugar de eso, les doy largas y largas, hasta que se olvidan de mí) porque no quiero ser una borde. Lo cual es divertido, porque durante toda mi adolescencia​, a pesar de no decir nunca que no, ya me consideraban borde.
    Bueno, no me enrollo más. Una vez más, muchas gracias! Trataré de integrar en mi vida las ideas que propones, porque de verdad que necesito ponerme a mí y mis necesidades por encima de los otros. Que no son bebés indefensos, al fin de cuentas.
    Un saludo desde Glasgow!

  11. Hola Maria, muy buen post, realmente me siento identificada, con todo lo que escribes, tengo 58 años, y hace poco empece a decir no, y todavia me cuesta bastante. El problema de decir si a todo, es mas grave, creo yo, cuando aceptas hacer algo que no es de tu agrado, pero que socialmente es criticabl3ee. Yo mas alla, de haberles dicho si a todos en mi familia, pareja, hijos, amistades, tambien he dicho que si a trabajos, que no me agradaban, que me afectaban emocionalmente, no tanto por el dinero, que si me hacia falta, sino por 2 razones, primero mis hijas, me separe, hace tres años, y mis hijas tienen 19 y 23 años, y ellas opinan que yo debo darles seguridad economica, tomando cualquier empleo. Y la 2, porque le digo a la gente que necesito trabajo, me consiguen, y con que cara les digo que no, no me sirve, no me gusta o ni me conviene, La gente piensa, pero si esta desesperada, tiene que agarrar cualquier cosa.
    Y ahi vienen las malas consecuencias, mi cuerpo se enferma, mi depresion aumenta, mi bronca, por estar haciendo algo que no me gusta., y que ni siquiera el sueldo sirve para justifica hacerlo.
    Y tambien he sufrido muchisimo el chantage emocional, de que te digan vos vas para tal lado, no no voy, y yo misma me enredo, preguntando y bueno pero que necesitas, no nada, pero dale, si necesitas algo voy, y me dicen bueno anda y traeme, o haceme..y hay salgo corriendo, a las puteadas, porque yo pensaba hacer algo para mi. No se realmente porque lo hago. Y la otra es decir si, para evitar el choque, la pelea, porque se que soy muy pasifista, pero si peleo peleo con todo, y digo cosas que despues me arrepiento. Tsmbien soy de dar. pero hay una parte en mi calculadora, que busca recompensa, de vez en cuando, pero termino dando mas de lo que recibo. Bueno y como siempre lo hago largo al cuento. Gracias por tus enseñanza Maria, y que recibas el triple de lo que nos deseas y nos das. Hace unos siete años empece el camino de las ciencias holisticas, soy maestra de reiki, y me a ayudado a cambiar muchas coasas en mi vida. Un abrazo de luz.

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