Pregunta primaria: la pregunta más importante de tu vida

Claves_del_articulo

El coach más famoso y mejor pagado del mundo, Tony Robbins, suele repetir una frase que siempre me había llamado mucho la atención: “la gente exitosa se hace preguntas mejores y por tanto obtienen resultados mejores”.

Hacerse una buena pregunta, ésa es la clave. No sé vosotros, pero yo me paso la vida haciéndome preguntas a mí misma, buscando respuestas en el entorno, en los problemas. He acudido a todo tipo de opciones para encontrarme a mí misma: desde la astrología o el tarot de Osho hasta el Coaching, la PNL o los Registros Akáshikos.

Es curioso, porque no todo el mundo ve de la misma manera esa necesidad de encontrar respuestas. Una chica que conozco cree que esto puede deberse a nuestra inseguridad: buscamos respuestas porque necesitamos sentirnos seguros.

Tal vez haya cierta parte de verdad en esto, pero también creo que las personas que más preguntas se hacen son personas inconformistas, personas curiosas, personas que no quieren una vida sin más, la que les viene dada, sino que pretender superarse y crecer.

Esas son las personas de las que me rodeo últimamente y con las que aprendo muchísimo, sean maestros, escritores, bloggers, amigos, clientes o lectores de este blog. De hecho, cuando oigo a la gente decir que el mundo está fatal, que apenas hay gente buena, me cuesta aceptarlo o entenderlo: yo veo a muchísima gente maravillosa con cualidades humanas admirables a mi alrededor. En realidad todos tenemos cualidades bellas, es nuestra naturaleza humana, pero no todos somos capaces de verlo o de sacarlo fuera. Es cierto que la vida no es un camino de rosas, también hay espinas, a veces muchas, a veces, demasiadas.

Pero volviendo a la pregunta inicial y el tema de este artículo: ¿cuál es la pregunta de tu vida? Es algo que me parece transformador.

De hecho, hace días pude ver unos vídeos sobre el coaching estratégico, con temas que aunque conocía en parte, me iluminaron, porque tuve otra visión sobre ciertos aspectos de psicología y coaching. Todo un descubrimiento. 

El caso es que en estos vídeos, el autor mencionaba mucho algo que llamó mi atención: la pregunta primaria y cómo encontrarla puede cambiar tu vida. Imaginaos mi cara de niña ilusionada: ¡o sea que si doy con la pregunta correcta, podré encontrar la respuesta correcta y mejorará drásticamente la calidad de mi vida! O mejor todavía: si consigo cambiar una pregunta poco útil por otra mejor, la respuesta que encuentre será clave para mi crecimiento.

¿Pero cómo encontrar la pregunta primaria?

Para ello tuve que investigar en páginas de internet de habla inglesa y llegué a uno de los vídeos de Tony Robbins. Aunque su manera de hablar me irrita un poco (es muy americano él, muy directo, muy o demasiado motivador... pero a la vez es de los mejores coaches del mundo), me vi el vídeo y saqué algunas conclusiones:

  • La pregunta primaria es una pregunta que determina la mayoría de tus acciones de forma inconsciente.

  • La pregunta primaria aparece en tus momentos más difíciles de la vida: retos, obstáculos, dificultades, problemas...

  • Cuando te enfrentas a una situación que te provoca un especial malestar, casi siempre detrás está la misma pregunta primaria, y respondiendo a ella entenderás por qué te sientes tan mal, qué es lo que te está frenando.

  • La pregunta primaria podrías encontrarla también en tus obsesiones, en tus pensamientos recurrentes... se trata de observarte diariamente o analizar tus pensamientos repetitivos.

  • Encontrar la pregunta primaria y sobre todo lograr responder a ella puede ayudarte a romper con viejos patrones, creencias limitantes y bloqueos. Es una especie de insight o iliminación, o lo que en Coaching llamamos "momento ahá", cuando te das cuenta de algo importantísimo que no estabas viendo hasta ahora.

Descubrir tu pregunta primaria lo cambia todo

Según Tino Fernández, si descubres tu pregunta primaria, descubres tu identidad. Y el caso es que encontrar tu identidad es una de las cosas más importantes que puedes hacer por ti. Porque tus resultados nunca van a ser mayores que tu propia identidad.

Te pongo un ejemplo. Yo siempre he tenido la identidad de ser alguien que no consigue grandes cosas, que vive en segundo plano, que se conforma con poco o con lo primero que encuentra (y así me pasó hasta que cumplí los 30: trabajos, relaciones de pareja...) Yo siempre sentí que no me merecía más de lo que la vida o mis circunstancias personales podían darme, que no era capaz de salir de mi zona de confort.

Recuerdo que uno de mis anhelos era vivir en el extranjero. Me surgió mientras estudiaba mi carrera universitaria. El extranjero, los viajes, otras culturas, otros idiomas... eran cosas que siempre me han atraído muchísimo. Recuerdo que a mi pareja en aquella etapa le comenté un día que deseaba irme de Erasmus a estudiar ni más ni menos que a Holanda.

Pero no me atreví. Ni siquiera me informé del procedimiento en la universidad. Simplemente tuve un deseo momentáneo que desapareció o al que no dejé aflorar en mí. Porque estaba enfocada en mis recursos y éstos eran más bien pobres: ¿quién me iba a pagar mi estancia en el extranjero (desde luego yo sentía claramente que mis padres no lo harían, bastante hacían pagándome las matrículas de la universidad, aunque fuera pública), ¿cómo me iría fuera si mi inglés no era realmente alto?, ¿cómo iban a darme la beca en la universidad, por qué precisamente a mí?

Tenía miedo y el miedo no es que me paralizara ante una situación desafiante, es que sencillamente no me permitía imaginar una vida más allá de lo que conocía: casa, universidad, exámenes, pareja, hermanas, familia.

Conclusión: mi identidad era muy pequeña, muy conformista, muy limitada por los miedos,  las creencias, la sensación de no valer, de no merecer. Estaba clarísimo que con esta mentalidad no conseguiría grandes cosas en la vida. ¡Si ni siquiera me atrevía a soñar con ellas!

Sólo cambiando de identidad empecé un nuevo camino. Primero fue un cambio a nivel personal o emocional: me di cuenta de que mis relaciones personales era justo lo que me mantenía anclada en esa identidad pequeña y miedosa. Me relacionaba con personas tóxicas que lo único que hacían con su actitud era rechazarme o infravalorarme. Pero no era problema de ellos, sino mío. Yo, inconscientemente, buscaba reafirmarme en mi propia identidad: "soy poca cosa, no valgo para que me amen, no merezco nada mejor".

Una actitud de víctima total, como puedes ver. Gracias a mi necesidad de encontrar respuestas, cayó en mis manos un libro americano, traducido al ruso, llamado El Síndrome de Marilyn Monroe. Algún día hablaré del tema. A grandes rasgos se refiere a mujeres (aunque también puede aplicarse a hombres) que buscan relaciones tóxicas en su vida sentimental porque sufren de baja autoestima, consecuencia muchas veces de un entorno familiar desestructurado.

Empecé mi sanación poco a poco hasta que se produjo un click, pasados varios años, no enseguida.

La consecuencia de todo esto fue encontrar por fin a una pareja que me merecía y con la que pude iniciar una relación duradera, cercana y muy fructífera. Tanto que a día de hoy es una de las personas más importantes de mi vida: mi marido, mi amigo, mi compañero de viajes. Una persona que confió totalmente en mí y me animó a descubrirme, a creer en mis cualidades, junto a la cual he podido cumplir mis sueños como por ejemplo vivir en países extranjeros (uno de ellos, Holanda), mejorar mi inglés, cambiar de trabajo, formarme en lo que realmente me llenaba a nivel profesional, abrir mi blog, emprender...

Como ves, mi identidad fue cambiando poco a poco en los últimos 6 años. Ahora puedo obtener resultados diferentes, como lo cuento en esta entrevista con la coach y blogger Ana Vico:

El problema con la identidad es que si mantienes una mentalidad de víctima, de baja autoestima, de inseguridad constante... tus resultados van a ser del mismo tamaño. Y es que aunque luches por cambiar de situación, por prosperar, tu identidad pequeña te saboteará en cada intento, luchará por mantenerse, por seguir siendo la misma.

Es vital que tu identidad esté alineada con tu objetivo. Es importante hacer crecer tu identidad, expandirla, sacarla fuera del confort, ponerla en situaciones incómodas.

Pasos para encontrar tu pregunta primaria

Así que, puedes preguntarte, ¿cómo descubro esa pregunta primaria?

Como te comenté más arriba, obsérvate, recuerda todas las situaciones más cruciales en tu vida, casi desde tu infancia. Pregúntate qué es lo que más te duele cuando hay un conflicto en tu vida, al nivel que sea: personal, social o laboral. En esa pregunta están tus grandes respuestas, las respuestas que te permitirán crecer, desbloquear esa identidad encadenada por las creencias, los miedos, la falta de fe...

Puede que descubras que no hay una sola pregunta. Apúntalas todas. Practica lo que yo llamo escritura automática o creativa. Es un ejercicio bastante útil. Te recomiendo hacerlo a mano. De hecho fue así cómo llegué ayer a mi propia pregunta primaria.

Paso #1: Encontrar tu pregunta

Como en este blog suelo ponerme de ejemplo y contar mis experiencias en primera persona, he decidido compartir contigo cómo llegué yo a dar con esa pregunta. Todavía no puedo decirte que sea la definitiva, pero resuena mucho conmigo misma y con todo lo que te he contado hasta ahora.

  • ¿Por qué me cuesta tanto obtener lo que otros obtienen fácilmente?

  • ¿Por qué cuando algo es importante para mí tarda tanto en llegar?

  • ¿Por qué la vida me está poniendo constantemente a prueba?

  • ¿Por qué siento a menudo que no soy como todos, o sea, no me veo “normal”?

  • ¿Por qué tengo que demostrar siempre que soy igual de valiosa que el resto?

  • ¿Por qué siempre tengo que luchar para demostrarme que soy digna?

  • ¿Por qué siento a menudo que no soy suficiente?

De todas esas preguntas, escogí una que me parece la más importante. ¿Por qué tengo que demostrar siempre que soy igual de valiosa que el resto?

Y es que cada vez que hay un problema de cualquier índole, mi mayor preocupación es demostrar que soy buena, que soy valiosa, que no soy mala, que no soy poca cosa. Éste podría entenderse por el leitmotiv de mi vida.

Paso #2: Encontrar la respuesta a la pregunta

Y ahora lo más importante. Hecha la pregunta, es el momento de encontrar una respuesta.

  • ¿Por qué tengo que demostrar siempre que soy igual de valiosa que el resto?

  • Porque no me lo creo yo. Porque creo que valgo menos. Y para que nadie se dé cuenta de que valgo poco, me desvivo por demostrar que soy buena.

Como ves, una pregunta tan importante puede apuntarte la dirección en la que debes resolver todos tus problemas. Si tienes un conflicto con tu madre, por ejemplo, es posible que la pregunta esté encerrada en el conflicto. Si tienes un conflicto con tu jefe, también. Si es con tu pareja, más de lo mismo.

Paso #3: Qué necesidad insatisfecha está detrás

Y eso no es todo. Tras encontrar la respuesta a tu pregunta primaria, es necesario hacer algo con ella. Tu vida no va a cambiar si no haces algo con la información que has obtenido.

Piensa qué es lo que te falta solucionar con la respuesta que has encontrado: ¿enfrentarte a algún miedo, necesidad de crecer y expandirte, aprender a amarte?

Cuando sabes qué necesidad tienes que cubrir, o sea, qué te falta o qué necesitas alcanzar, es mucho más fácil dirigirte a tu objetivo. Internet está lleno de blogs, webs, recursos, formaciones, talleres... Puedes contactar con personas que puedan ayudarte en este aspecto: terapeutas, coaches profesionales, mentores.

Para ayudarte a enfocar tu objetivo, te paso esta lista de necesidades humanas:

  • seguridad

  • variedad

  • amor / conexión

  • importancia

  • crecimiento

  • contribución

En mi caso, el problema que tengo de creerme menos tiene que ver con la necesidad de sentirme importante, apreciada, reconocida, sea por mis personas cercanas o gente más alejada. Y siempre que hay un conflicto en mi vida, está detrás esa necesidad insatisfecha, bien sea con mi familia, pareja, finanzas o clientes.

Pero el verdadero reconocimiento puedo dármelo yo misma. Mientras no lo encuentre, buscaré por todos los medios que me lo den los demás.

Así que ya tengo claro mi objetivo: reconocerme yo misma.

Paso #4: Convierte el problema en una oportunidad

Cuando sabes cuál es ese objetivo que te falta conseguir, en lugar de enfocarte en tus limitaciones (¿por qué siempre me pasa esto?, ¿qué es lo que me falta?), enfócate en la solución. Es decir, cambia esa pregunta primaria por otra más efectiva. Por ejemplo, en mi caso particular sería: ¿Qué puedo hacer para reconocerme yo misma, para quererme y valorarme de verdad? ¿Y qué no debo hacer para seguir infravalorándome?

Éstas son preguntas más efectivas: se dirigen a la acción, a la solución, son más creativas, están relacionadas con tus propios recursos.

Ideas para que empieces a trabajar

Ya sé que el ejercicio que te propongo es complejo, largo de hacer, profundo... Pero es a la vez apasionante si te gustan los retos: conocerte, descubrirte, crecer, progresar como persona.

De hecho, en mi nuevo curso online propongo un ejercicio bastante profundo para encontrar tu propósito vital y viene acompañado de esta visualización guiada que quiero compartir contigo.

Y si lo que quieres es mejorar tu autoestima, no dejes de leer esta masterclass sobre la autoestima que preparé hace poco y que es un resumen de todo lo que sé sobre este tema.

Y ya para terminar, me encantaría que compartieras conmigo tu pregunta primaria. ¿Se te ocurre algo? Siempre digo que no pasa nada si aún no estás seguro de si ésa es tu pregunta o no. Yo tampoco puedo estarlo al 100%, pero en estos momentos mi intuición me ha dado esta pregunta y es la que me vale ahora.

42 comentarios

  1. Tus clientes te valoramos muchísimo María. Detrás de esa humildad, de esa cercanía, de esa bondad como persona, hay una enorme profesional. Muy preparada y de muchísimos quilates. Se nota tu afán de superación y grado de compromiso con tu profesión. Cualquiera puede intuirlo en la calidad del servicio que ya das de manera altruista, gratuita. Tu capacidad de trabajo, vocación de servicio y eficacia que siento como alumno en tu nuevo curso Mailcoaching, es sencillamente alucinante. Un 11 sobre 10. Nos estás cambiando nuestras vidas, enseñando nuestro propio potencial, ayudando a quien esté dispuesto a mejorar. Impagable. ¡¡Gracias de corazón!!
    Un enorme abrazo desde Sevilla!!

    1. Hola Enrique. Wow, me dejas sin palabras… Muchísimas gracias por hablar tan bien de mí. Lo cierto es que el coaching pero sobre todo ayudar a las personas es mi vocación, mi verdadera pasión. Gracias a ti por confiar en mí, por leerme, comentar y espero de verdad que tu vida mejore sustancialmente tanto a nivel personal como profesional. Yo sigo creciendo cada día a vuestro lado y aprendo muchísimo de vosotros: clientes y lectores de este blog. Y esto también es impagable 🙂

  2. María, no te imaginas cómo agradezco esta manera en la que desnudas tu alma y muestras tu antigua vulnerabilidad, tu verdad desde la cual quieres mostrarnos que otra vida es posible: tú eres el mejor ejemplo. Me siento muy identificada contigo en muchos aspectos. Gracias por compartir, cada vez noto más tu fuerza, tu convicción. No vendes humo. Creo en tu sinceridad, esto para ti no es sólo un negocio. Un abrazo

    1. Hola Alicia. Jeje, yo creo que todos tenemos vulnerabilidades, y quien diga que no las tiene, miente. Pero aprendí que esconderlas puede hacernos más mal que bien, al menos en mi caso. Si tapas algo, se ve de todas formas, porque se nota una incoherencia. Y yo quiero alcanzar esa coherencia o equilibrio en mi vida, y lo mejor que puedo hacer es aceptar mis luces y mis sombras (a veces me cuesta aceptar mis luces, así que fíjate!). Y además si inspiro con mis historias a otras personas, mejor que mejor. Gracias por tus buenas palabras 🙂 Un abrazo guapa!

  3. Hola María!
    Me parece una información muy valiosa esta de la pregunta primaria. Es una forma muy buena de comprendernos más. Y el comprendernos más es la finalidad de todo proceso introspectivo. Y es también el punto de partida hacia una nueva vida.
    Gracias! Un abrazo!

    1. Hola Tere! Gracias por pasarte y comentar. Yo no conocía este tema, por eso cuando lo descubrí, quise compartirlo. Ahora llevo unos días dándole vueltas a eso de mi pregunta primaria y encuentro nuevas respuestas a mi vida y mis problemas. Y lo cierto es que funciona! Un abrazo 🙂

  4. María, leer tus artículos es motivante; uno como este lo pone a uno a pensar y a analizar cuál es la meta de su vida.
    Yo no he encontrado la pregunta primaria, o al menos no la he identificado, pero pienso que aún sin identificar, a estas alturas de mi vida ya debe de estar respondida.
    Disfruto de tranquilidad, de paz, de armonía y de una felicidad que no me deja aceptar que el fin esté cerca. Siento que aún no está hecha la tarea y que la vida me pone cada día maestros que me enseñan a cómo debo terminarla.
    De eso haces parte tú y otras compañeras y compañeros que me aportan cada día y por lo cual estoy sumamente agradecido.
    Eso lo trajo la vida sin pedírselo y no voy a ser remiso en aceptarlo. ¿será que esa es la respuesta a mi pregunta? entonces no voy a luchar mucho en buscarla.
    Recibe un abrazo agradecido.

    1. Muchas gracias Luis Fernando, por tu comentario. Si no has encontrado tu pregunta primaria, tal vez tu vida esté yendo por buen camino. Yo es que he vivido y sigo viviendo muchos cambios, inseguridades y todavía estoy en esa fase de crecimiento que tanto necesito. De todas formas, según lo que cuentas, hablas de “no está hecha la tarea y que la vida me pone cada día maestros que me enseñan a cómo debo terminarla.” ¿No será entonces que ésa es tu pregunta ahora, cómo terminar la tarea? Un fuerte abrazo y nos seguimos en nuestros blogs!

  5. Hola María,
    Tu mensaje ha sido como llovido del cielo, también estoy un proceso de autoconocimiento, atención, consciencia …. Pero no te puedes ni imaginar el clic que me acaba de hacer el leerte, siento que mi pregunta primaria es la misma que la tuya ….. que maravilla las sincronicidades, y esto para mi es un regalo del universo.
    El poder desnudar tu alma frente a los demás, se nota con lo que haces lo haces con corazón.
    Lo unico que me queda es dar gracias, gracias, gracias …. a ti, al auniverso y a mi, porque he sido capaz de ver (con los ojos del corazón) este mensaje.

    Un abrazo del alma!

    1. Gracias de corazón, Inma. Me alegro mucho de que tú también has podido ver tu pregunta primaria. No siempre es fácil, pero yo ya lo intuía, y al hacer este ejercicio, descubrí la mía. Ojalá ahora puedas ver de otra forma tus problemas o conflictos. Cuando sabes lo que está detrás puedes relativizar la situación y ver en una dificultad un aprendizaje dirigido especialmente para ti. Un fuerte abrazo y gracias de nuevo por palabras llenas de tanta luz 🙂

  6. Hola Maria. Gracias por tu claridad en el mensaje y compartir tus vivencias. Me sorprendio lo de la pregunta, estoy en pleno proceso de desaprender y reaprender. De emociones que descubro ocultas y otras que recien entiendo. De perdonarme, escucharme, atenderme. Y como contas no es facil, es destapar una olla gigante en medio de un tornado. Sigo aprendiendo de tu mano y de muchas personas que empece a encontrar en este camino. Quizas ya estaban, yo recien las descubro. Me pongo a trabajar en encontrar mj pregunta. Cariñis

    1. Qué bien, Lili. Encontrar tu pregunta es un gran comienzo. No es algo que tal vez hagas en 2 minutos, pero sí puedes descubrirlo por ejemplo escribiendo, describiendo tus emociones en medio de una dificultad, o cuando te enfrentas a alguna emoción desagradable como el miedo, la ira o la tristeza. Un abrazo, amiga!

  7. Pues creo que mi pregunta primaría está relacionada con la autoestima. Creo que es un concepto que abarca mcuho y que me impide disfrutar y realizar las cosas como debería o me gustaría.

    1. Hola Claudio. Bienvenido al club! Yo creo que la autoestima suele estar dentro de la pregunta primaria de muchas personas, incluida yo. A partir de aquí ya sabes qué necesitarías potenciar. Un abrazo!

  8. Vaya María que artículo tan especial para mí, pues esto es algo que hago mucho, pero que tenía ningún nombre para esto. Pero lo hago mucho, no sólo para saber mi identidad, sino para cualquier otra situación más o menos dificultosa. Aunque debo añadir, que esta/s preguntas “primarias”,, o incluso su respuesta te pueden llevar a otras para seguir encontrando tu camino, tu dirección, la solución a dónde quieres llegar, y puede que no termines de seguir haciéndote preguntas, pero puedes llegar a “ciertas conclusiones” que te pueden decir, esto es así, aquí es donde debes seguir, … etc. Y es que, es posible que pueda haber varias soluciones, caminos que te guíen, y sólo tú debes descubrir cuál excoger.
    Normalmente cuando se tienen dudas, como me pasa a mi en muchas ocasiones, empiezas a preguntarte, una y otra vez, una y otra pregunta, sin saber si la solución es certera o no, pues no tienes más datos para encontrarla. Entonces María, ¿cómo salir de esta situación? Un abrazo, amiga María.

    1. Hola Justino. Tienes toda la razón: a veces nos estancamos haciéndonos numerosas preguntas, porque no encontramos respuestas. Para salir de ese estancamiento están diferentes disciplinas, entre ellas el coaching. A veces uno sólo no puede preguntarse y responder al mismo tiempo, pues se ve desde dentro, desde el problema, desde el dolor. Por eso creo que cuando sientes que no puedes avanzar y tienes preguntas importantes que responder es bueno acudir a otras personas para que te hagan de espejo y desde una mayor racionalidad y objetividad te hagan las preguntas correctas para que encuentres tu camino.

      En cuanto a lo que dices de cómo sabes si la respuestas es correcta, yo siempre hablo de seguir nuestra intuición. En realidad no hay una certeza absoluta en nuestra vida, nadie puede garantizarnos que estemos o no equivocados, por eso vamos a dejar de controlar tanto lo que pensamos, vamos a aceptarlo y a escuchar nuestra voz interior. Sé que no es fácil, requiere de práctica, de escucharte más… Por ejemplo el Mindfulness es una buena vía para encontrar las respuestas y escuchar tu voz interior.

  9. Me encanta la parte en la que dices:
    – “La pregunta primaria es una pregunta que determina la mayoría de tus acciones de forma INCONSCIENTE”; “respondiendo a ella entenderás por qué te sientes tan mal”.
    Haciendo escritura espontánea, me surgieron estas:
    – ¿por qué todo tiene que ser tan complicado? ¿por qué tiene que ser tan difícil para mí (en comparación con otros)? (prácticamente como la tuya) ¿Por qué tengo que “sufrir” tanto? ¿Por qué la vida no puede ser más sencilla?
    – ¿por qué SIEMPRE tengo que complicarlo TODO? ¿Por qué tengo que hacer (YO) las cosas más difíciles de lo que son? ¿Por qué no puedo “soltar”, “fluir”, hacer que las cosas sean más sencillas? ¿Llegaré en algún momento a disfrutar realmente de la vida?
    – ¿por qué tengo que medirlo TODO en términos de éxito o fracaso? ¿Acaso no sé ver la vida de otra manera? ¿Por qué me obsesiona tanto demostrar que soy exitosa? ¿Por qué me afecta tanto el fracaso?
    – ¿por qué me acerco una y otra vez al abismo de la “depresión”? ¿Será que no tengo solución, que estoy destinada a esto, que no puedo luchar contra ello, que tendré que vivir siempre en lucha?
    Me doy cuenta de los términos absolutistas que uso (todo, siempre, nunca).
    Y lo que más me gusta de tu artículo es precisamente el tomar consciencia de todo esto.
    Diría que en este momento, la que más me resuena es ¿por qué tengo que complicarlo todo siempre?
    Si me permito sentir un poco la respuesta, aunque siento que en este momento no llego al fondo de la cuestión, diría que es “porque ser complicada me enseña y aporta muchas cosas”, “porque aún tengo algo que aprender de ello”, “porque aún no es el momento de soltarlo”, “porque en esta etapa de mi vida “yo soy” así” (y está bien ser así).
    Así que, efectivamente, descubrir la respuesta a mi pregunta primaria me ayuda a sufrir menos. A no luchar contra ella. A sentir que está bien, por el momento, ser complicada y vivir complicando las cosas. Que no está mal complicar las cosas, hasta que descubra que ya no necesito complicarlas más.
    ¿Tiene algo de sentido?¿ =)
    Bueno, queda confirmado, que sí que soy complicada. O, como a mí me gusta expresarlo últimamente, COMPLEJA.
    Abrazos muchos ,)

    1. Wow qué reflexión más profunda, Irtha! Eres de las mías jeje. Pero si es que ser complicada o compleja mola en el fondo… Es lo que dices, que descubrir esa pregunta te deja como más tranquila y más relajada. Cada etapa tiene sus lecciones y ésta es la tuya ahora, mañana será otra. Gracias por aportar un ejemplo tan bueno para la reflexión!

  10. Como siempre María, un post cargado de reflexiones que a veces son necesarias para poder seguir adelante, cada uno a nuestra manera. En cuanto a lo que dices de cómo sabes si la respuestas es correcta, yo siempre intento seguir mi intuición, a veces creo que falla…o quizá no…es sólamente mi percepción, un saludo!

    1. Hola Silvina. La intuición es algo superpotente, envidio a la gente que la tiene desarrollada. Yo me tengo que comer la cabeza antes de dar con la respuesta y fluir. Un abrazo y me paso por tu blog!

  11. Me ha encantado tu post, María.
    Me ha parecido muy interesante el tema de la pregunta primaria. Una tarea nada sencilla pero que creo que vale la pena abordar.
    Además me gusta mucho como lo explicas, transmitiendo una energía positiva que se contagia.
    Me quedo reflexionando sobre la pregunta…

    1. Genial Josep. Igual se te ocurre la pregunta en el momento más inesperado. A mí a veces me pasa. Toda la información nos llega por algo. Y las respuestas que necesitamos también acaban llegando. Abrazos!

  12. Hola María!
    Un post muy interesante que da para reflexionar y mucho! Me siento identificada contigo en muchos aspectos, sobre todo en el de creernos menos o no confiar en nosotras mismas. Creo que es una falta de autoestima que tenemos que trabajar con nosotras mismas. Si nosotras no nos valoramos, menos lo harán los demás.
    Yo siempre me siento como en segundo plano (como bien has dicho), tampoco me gusta destacar porque me falta seguridad e intento pasar desapercibida, aunque me gustaría poder decir “ehh, que aquí estoy yo”.
    Esto es un trabajo constante. A partir de ahora estaré atenta a ver cómo reacciono en las distintas situaciones e intentaré encontrar mi pregunta primaria.
    Un abrazo,
    Ana

    1. Hola Ana! Es verdad que el tema de la autoestima no cambia de la noche a la mañana, a veces nos lleva toda una vida, pero es bueno hacernos conscientes de la situación e ir viendo nuestras reacciones. A mí también me gustaría decir muchas veces eso de “aquí estoy yo”, pero es como si algo me impidiera dar el paso y hacerlo, como un miedo a que todo el mundo se fije en mí. Pero ahora que lo pienso: ¿qué hay de malo que se fijen en mí?, soy igual de perfecta o imperfecta que el resto de personas… Si otros pueden, ¿por qué yo no? Así que igual personas como tu y yo deberíamos forzarnos a ser más participativas o a descatar, aunque nos cueste, al final todo es cuestión de práctica, ¿verdad?

  13. Qué post tan bonito, Maria! Yo también creo que es fundamental encontrar la respuesta a esa pregunta porque como dices, es lo que nos va a dar la clave para movilizarnos al cambio. En mi caso, durante mucho tiempo fue “¿por qué me cuesta tanto mostrarme a los demás?”. La respuesta vino después de un largo (y no siempre fácil) proceso de autoconocimiento en el que tuve que enfrentar varias realidades sobre mi misma… pero doy gracias por haberlo hecho ya que pude sanar viejas heridas en las que estaba anclada y que hoy me permite ser más compasiva conmigo y con los demás. Ahora ando indagando en otro tipo de preguntas, no siempre es fácil ver la respuesta pero sin duda el camino merece la pena!
    Muchas gracias por compartir tu experiencia y un abrazo enorme!
    P.D. Me encantó conocerte el otro día en Madrid 😉

    1. Hola Cristina. Qué bien verte por aquí. Lo cierto es que hay preguntas muy profundas y algunas requieren de una dosis extra de humildad y honestidad con nosotros mismos. Pero al final, como siempre digo, las respuestas llegan de una forma u otra. Me alegro que hayas resuelto tus temas del pasado, aunque siempre surgen temas nuevos, ¿verdad? Esto es lo bonito de la vida: aprender sobre la marcha de nuestros errores, convertir problemas en oportunidades de cambio, seguir creciendo al fin y al cabo. Muchas gracias por comentar y a mí también me gustó conocernos el otro día. Ya vi tu blog y un par de vídeos que tienes y me gustó mucho tu enfoque. Un abrazo!

  14. Hola María!
    Es precioso ver la capacidad con la que nos desnudas según transitamos tus textos. La humildad y franqueza con la que presentas cada una de tus propuestas consigue que nos entreguemos sin piel.
    Hace días que me presentaste el texto, pero no he sido capaz de concentrarme y poder detenerme en su lectura hasta hoy, cosa que agradezco, porque así he podido disfrutarlo y sacarle jugo. Me reconozco en él y me agrada muchísimo recibir desde la tranquilidad que he decidido regalarme esta mañana de viernes, esta reflexión que consigue cambiar perspectivas y alivianar esos afilados puntos de vista.
    Muchas gracias 😉

    1. Hola Garbiñe! Qué alegría verte por aquí. Pues me alegro mucho que este mensaje haya llegado justo cuando lo necesitabas. Nuestro mundo interno es tan inmenso e intenso que a veces no sabes ni por dónde empezar a buscar, ¿verdad? Pero lo bueno es que las respuestas que necesitamos llegan justo cuando estamos abiertas a recibirlas. Un abrazo y gracias por tus bonitas palabras 🙂

  15. Hola María!
    Lo primero de todo gracias por este post, es muy profundo y muy personal así que ¡enhorabuena!, no es fácil mostrarse así dando la cara 🙂
    Respecto a la pregunta, como me sucede con todo no puedo elegir una sola, jejeje, me hago muchas preguntas y me he hecho muchas preguntas a lo largo de mi vida e imagino que me seguiré haciendo. Para algunas encuentro respuesta para otras no. Lo primero de todo es que de unos años a esta parte me pregunto más el para qué que el por qué de las cosas, ya que la pregunta del para qué me apunta a mí directamente y en la del por qué a veces tiendo a la comparación con otros y eso no me ayuda a avanzar…
    Después de leerte y reflexionar me doy cuenta que cuando le doy vueltas a algo suelo llegar siempre a la misma conclusión: da igual la pregunta que me venga o lo que me esté sucediendo si consigo vivir conectada conmigo misma, seguir a mi corazón o mi alma o no ser como llamarlo, de esta forma consigo parar y salir de momentos de bucle que sólo consiguen agobiarme y de los que no consigo salir razonando con el intelecto. Conecto con mi SER, es la forma que me hace sentir en paz conmigo y con la vida.
    Pedazo epístola, perdóname, cuando comienzo a escribir no tengo fin, jeje, me dio para reflexionar tu artículo, gracias guapa!
    ¡Abrazote!

    1. Hola Begoña. Qué bonitas reflexiones. Y es que me aportáis muchísimo con vuestros puntos de vista. Me gusta mucho tu idea de conectar con tu ser, esencia o intuición. Para hacerlo se necesita de mucha humildad y sinceridad con una misma, ¿verdad? Yo a veces también trato de hacerlo y entonces me llegan respuestas más auténticas, no las que están impuestas por otros o lo que se cree que debería hacer, sino lo que siento que es mi camino. Así fue cómo dejé de buscar trabajo por cuenta ajena y decidí abrir este blog y formarme en coaching. Fueron corazonadas (y ayer mismo seguí otra corazonada jeje, espero que mi intuición me haya sabido llevar bien). Abrazos!

  16. Hola, María.
    Lo primero, felicitarte por esta inspiradora publicación. Mi nombre es Elena y llevo siguiéndote desde hace un tiempo. Me gusta tu forma de escribir, de cómo transmites los temas a tus lectores con esa energía tan positiva.
    Es cierto que cuando estás en un mal momento no eres capaz de hacerte las preguntas adecuadas a tí misma y tendemos a hacernos las más fáciles porque sabemos que pueden tener solución a corto plazo, pero sin plantearnos que realmente debemos de hacernos las más complicadas y las que sabemos que están ahí aunque no queramos verlas.
    Al final hay que ser valientes y cambiar nosotros mismos si queremos que nuestro estilo de vida cambie (o nuestra actitud, nuestras emociones). No podemos esperar a que la vida nos cambie a nosotros. Todo está en nuestras manos.
    Muchas gracias por esta publicación y encantada de saludarte, me leeré este post siempre que necesite una inyección de motivación y energía 🙂
    ¡Un abrazo!

    1. Hola Elena. Muchas gracias por tus felicitaciones. El artículo de la pregunta primaria me parece de los más profundos de mi blog. De hecho, sigo trabajando a nivel personal en este tema y seguiré publicando sobre ello, porque es una de las preguntas que va a la raíz de nuestra actitud y nuestras emociones. Aunque es cierto que para dar con la respuesta, hay que estar bien anímicamente, preparada y echarle mucha valentía, porque al final se trata de ser sincera contigo y reconocer que tienes dolor dentro, y que no pasa nada, es un dolor que te ha convertido en quien eres ahora, y puedes transformarlo en algo más grande. Un abrazo y muchas gracias por dejar aquí tu comentario. Por cierto tienes una web muy bonita 🙂

  17. ¡Hola, María!

    ¡Qué artículo! Me ha encantado la idea de la pregunta primaria, ¡se me ha despertado una chispita dentro para buscarla! Gracias por compartirla y por proponernos todo un proceso para encontrarla y trabajar con ella 🙂

    Llegué a tu blog a través de Márketing Libélula y me ha gustado mucho, sobre todo por hablarnos desde tu propia experiencia 😀 ¡Volveré pronto para ver tus novedades!

    ¡Te escribo un gran abrazo!

    1. Hola María! Muchas gracias por tu comentario. La verdad esto de la pregunta primaria es muy potente. Yo después descubrí unas cuantas más y me ayudó mucho a entenderme y ver por qué actúo como actúo o de dónde vienen mis limitaciones personales. Voy a echarle un vistazo también a tu blog. Un abrazo para ti!

  18. Hola Maria!
    Creo que despues de leer varios comentarios de tus lectores, quedan pocos cosas que decirte, pero no puedo dejar pasar el felicitarte, por tu excelentes palabras y reflexiones de este articulo, sobre tu pregunta primaria, con el que he conectado y nuevamente me ha saltado una alarma, sobre mi propia vida. Yo que he sido una persona con un perfil de baja autoestima, acabo de ver pasar a modo de pelicula, todo lo que me a ido sucediendo en esta vida que se indentifica 100 % con lo que escribes sobre tu propia vida. Aprovecharé para leer El Sindrome de Marilyn Monroe con el que también creo que me voy a identificar y intentar contestar esa pregunta primaria.
    Gracias,gracias,gracias Maria y mi enhorabuena por tus magnificas y acertadas reflexiones, con tu trabajo, que creo que estas ayundando a mucha gente y haciendo un mundo mejor
    !Un abrazo!

    1. Muchísimas gracias por tus palabras, Jose María. al igual que Tony Robbins, yo sé lo que es tener una infancia y juventud difíciles, por eso mi misión es hacer que cada vez más personas seamos conscientes, felices, y plenas. Y esa es mi misión de vida: compartir con otros lo que me ayuda en este aspecto. Te envío un fuerte abrazo y mucho ánimo. La pregunta primaria es muy interesante. Te puede ayudar a replantear tus patrones más arraigados, como me pasó a mí.

  19. Hola Maria. Es un placer leerte. Soy nueva en tu blog y sinceramente me siento agradecida de haberte encontrado. Muchisimas gracias y seguire leyendote! Besos

  20. Encantando de haberte conocido, realmente tocaste cosas importantes en mi vida éste último año, y me llevaste a conocer otro Coaching, me refiero al estratégico, me servido mucho, me encantó la forma en que me lo presentaron Tino, y tú, y realmente pienso que mi vida seguirá evolucionando, pero de una manera más consciente, me encuentro superando crisis como las que todos hemos pasado, pero aquí sigo en pie de lucha y con ganas de seguir aprendiendo de Coach´s, como tú y Tino, y coincido contigo, no todo el trabajo de Robbins me agrada.

    1. Hola Albert. Y yo encantada de poder aportarte con lo que voy aprendiendo. Lo bonito de todo esto es que nos permite evolucionar y no ya a solas, sino contribuyendo con nuestro granito de arena a otros, compartiendo lo que aprendemos. Mucho ánimo con tus crisis y a seguir creciendo! Un abrazo, Albert.

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